lunes, marzo 13, 2006

la sirena que chupaba piñas coladas

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Añoras volver al mar pero es imposible. Tu cola de pez se secó, se partió en dos, te salieron piernas y olvidaste cómo nadar. Pasas horas llorando recargada sobre la barandilla de la popa, mirando con nostalgia la negrura ultramarina del océano. Lo más parecido al agua salada donde naciste son las lágrimas arrancadas de tu rostro por el viento, como traslúcidas escamas que vuelan y caen y se revuelven y se confunden con la sal del mar: tu hogar, tu amante, tu origen. Antes de conocerte, yo estaba ahí mismo, donde ahora lloras tú, me estaba tomando una piña colada bien cargada cuando te vi emerger y mirarme y seguirme nadando con tu cola de pez y haciéndome señas de que te sacara de ahí. Al principio pensé que ya andaba bien pedo o que era una mujer ahogándose, pero luego me dijiste que querías ser humana, probar de lo que estaba bebiendo, respirar el aire del cielo que se refleja en la superficie y conocer el amor humano; que no te importaba dejar las frías profundidades de esa masa líquida y llena de vida.
Y yo te lo advertí. Te dije que aquí en la tierra las cosas eran peores: que ese aire del cielo estaba sucio y que existe muy poco amor entre los humanos; es más, te dije que nosotros éramos los culpables de que tu casa estuviera sucia, llena de aceites, combustibles y basura de todo tipo. Que éramos un asco como raza. Pero no te importó. Entonces, te tiré un salvavidas que estaba colgado en la pared y subiste en él. En el momento en que tu cola dejó de tocar el agua, se partió en dos y no volviste a ser sirena jamás. Se te olvidaba eso cuando te ponías peda con piñas coladas, pero después, ya que se te pasaba la cruda, te arrepentias y llorabas. Pero querías ser humana y pagaste las consecuencias.
Me rogaste que te llevara al mar de vuelta y accedí, aún sabiendo que te perdería y que te ahogarías, como la vez que fuimos a Zihuatanejo y trataste de ser sirena otra vez y no te salió cola y casi te ahogas. Juntamos nuestros ahorros y tomamos un barco. Hicimos el amor por última vez en el camarote y te tomaste tu última piña colada decorada con un popote amarillo, una cereza atravesada con una espadita roja y una pequeña sombrilla oriental. Y ahí estás ahora, llorando recargada sobre la barandilla de la popa, respirando el rocío que sueltan las olas al golpear la embarcación. El mar está bravo, tal vez esté enojado porque lo abandonaste por mí. Hay un salvavidas similar al que te lancé años atrás y lo ves con rabia.
Te has terminado la piña colada y te duele la cabeza y te tocas con los dedos la sien y cierras los ojos de dolor. Siempre te dije que no las bebieras tan rápido. Tomas el pequeño paraguas oriental y lo miras y lo giras entre tus dedos, lo abres y lo cierras jugando. Sorpresivamente me besas con tu lengua, casi sin usar los labios; sabes a mar y vodka y sexo recién hecho. Subes a la barandilla sin precaución, alzas el brazo donde traes la pequeña sombrilla y saltas. La sombrilla vuela de tu mano y alcanzo a atraparla. ¡Splash!!!... y desapareces.
Y aquí estoy yo, apoyado sobre tus pisadas en la barandilla, jugueteando con el pequeño paraguas de adorno, con el viento arrancándome cristales de sal de los ojos que se diluyen al caer en ese azul ilimitado que me pasaré viendo durante todo el viaje de regreso.

20 comentarios:

manuel dijo...

¡Que alivio, regresar en el mar!

Saludos afectuosos de lunes

blueberrie dijo...

Esas fantasías con sabor a mar; el mismo aire nostálgico que sintonizé al lanzar mi reciente post. Abrazos.

webita dijo...

hola guffo! aqui visitando tu blog y resultando una grata sorpresa!

webita dijo...

... ah! y no se preocupe por lo del monero, yo también estaba jugando! apoco crees que "podría vivir sin el"? jejejejeje!

Juanelo dijo...

ese compa guffo....
reportandome, y tratando de no hacerle caso al nudo en mi garganta... snif

blueberrie dijo...

(saludos de mi papá, jáaaa)

gabytaris dijo...

sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece
escuchar

blueberrie dijo...

Divertidas tus intervenciones; no está mal distenderse en esta montaña de trabajo que es mi oficina! Buena semana y cuídate del teclado!, juáass!!

Nan Sepúlveda dijo...

Te quedó conmadree...me acordé de la leyenda de "Lorelei"...

The boatman has heard; it has bound him
In throes of a strange, wild love;
Blind to the reefs that surround him,
He sees but the vision above.

And lo, hungry waters are springing-
Boat and boatman are gone....
Then silence. And this, with her singing
The Lorelei has done.

Saludos!

flacoman dijo...

Me recuerda maestro, que tarde o temprano, todas las sirenas regresan al mar.

betote dijo...

no se por que me acorde de tom hanks y daryl hanna en canicas jejeje

aa y de la betamax dorada tambien me acorde

saludos cabron
y haber si pones un chiste alowey
o te rolas un pónx

SOPOTAMADRE!!! dijo...

maestro, esa madre que estaba tomando no era vodka ni tequila, era otra madre rara, pero quedo chingon el post!! saludos

Julio dijo...

Muy bonito relato.
Un saludito desde el otro lado de la barandilla, desde el otro lado del charco!

Mr. Cougar dijo...

Aaaaaayyyy güey!!! Memoria traicionera... mmm... el alcohol aligera las situaciones... o las intensifica, dependiendo de la persona... qué dije?

Sivoli dijo...

Que? una piña colada con vodka? no, no, no... con razón se tiró al mar... Se las preparabas con vodka???? llevan Ron... Ron!


Saludos carnal.

Guffo Caballero dijo...

Jajajajjaajja, hay unas piñas coladas que le echan un vodka absolut de vainilla muy rico. Saludos.

Padrenatas dijo...

No puedo dejar dee recordar a la Sirenita, ese cuento del buen Hans Cristian... me hizo llorar demasiadas veces, cuando era niño los cuentos de hadas me gustaban mucho y más los cuentos de este señor, estas historias te preparaban para la crudeza del mundo real, el pedo es que vno Disney y les rompió la madre.

Por cieerto cuida mucho a tu sirena de que no se vuelva espuma de mar.

Eljudio dijo...

hey mi amigo!! como estamos pues!! aqui pasando a saludar y desearle muy buen dia!! cuidese y estamos en contacto

CHAD dijo...

Hasta salado me dejo el paladar y deseando volar encima de la inmensidad del oceano guffo.

Poca madre... como siempre.

Saluches Chadescos!

nacho dijo...

Ese Guffo... Tremendísimo este relato-crónica-cuento. Saludos desde mi sorpresa.