miércoles, abril 13, 2016

Volver al centro

Es cierto eso de que no conoces un lugar hasta que lo recorres a pie o lo pedaleas. Incluso suele pasar con nuestra ciudad de origen: a veces no reparamos en sus rincones a pesar de que hemos vivido toda la vida en ella.

Recorrí cientos -o miles- de veces las calles del centro de mi ciudad y, hasta que me mudé para acá, apenas siento que lo conozco. Señal de ello es que he ido adquiriendo la habilidad de dar -o comprender- referencias basadas en sus calles "no tan conocidas"; referencias que, hasta hace poco, me parecían indescifrables.

Antes, mis vueltas al downtown eran por motivos laborales y, casi siempre, a los mismos lugares, a los que llegaba por la misma ruta. Venía en coche -malamente-, pues me quedaba "lejos" de donde vivía, y pues a veces sí me daba harta hueva meterme a esta parte de la ciudad debido al tráfico vehicular, al amontonadero de gente y a la falta de lugares para estacionarse; pero como que en el fondo disfrutaba recorrer el Monterrey primigenio. Me fascinaba esa sensación de tenerlo todo a la mano: frecuentar sus restaurantes, aprovechar su oferta cultural, sus mercados tradicionales, sus tienditas de la esquina, fotografiar sus iglesias escondidas, sus casonas de fachadas caprichosas y la posibilidad de andar en bicicleta en algunos de sus parques y vías menos transitadas. Confieso que me sentía como un turista recorriendo por primera vez el otro lado del mundo, y vivir como turista me gusta; siento que aligera la carga del día a día, aunque sea una falsa sensación de "estar de pisa y corre". En serio que uno ve las cosas con otros ojos; va más despierto; con los sentidos alerta.

Ahora, cada paso que doy me tiene una sorpresa, una postal memorable, un tesoro de formas extintas y colores olvidados; mares de historias golpeando contra los muros se sillar derruidos.

Dicen que uno siempre vuelve al origen. Yo nunca había vivido en el centro de la ciudad, pero desde hace tiempo siento que "me llama", por decirlo de alguna forma. Y sí, me consta que me trajo de vuelta a mi núcleo, sobre todo los fines de semana, cuando recorro sus calles en bicicleta: como lo hacía de niño en el barrio que me vio nacer.   


5 comentarios:

Rafa Ibarra dijo...

Gracias por compartir las fotos. También disfruto de ver las construcciones "viejas" e imaginar esos tiempos que mis papás y abuelos vivieron cuando eras construcciones nuevas o, al menos, mejor cuidadas.

Un cordial abrazo Guffo.

--Rafa

Anónimo dijo...

ojalá te vea un día en bicicleta por el centro, para aventarte el carro y a ver sí te mato, pinche pelón culero

Àngello dijo...

Muy chida tu reseña de el centro mi estimado guff, pero se te mamo tu fan from hell, jajajajaja... y al chile, si te veo en tu rila por el centro, no te atropellaría, pero si te aviento el spirit para sacarte un pedo...

Anónimo dijo...

Amarías el Centro Histórico de Campeche.

Mussgo

Karlos F. dijo...

Caray, como en el fondo todos tenemos lugares comunes...

Esos lugares que fotografiaste se parecen un buen a algunos de acá en la capirucha, a veces igual que tu, me late mas echar una caminada por las calles menos transitadas (y hasta escondidas) y me he topado con lugares, construcciones, ambientes similares, sobretodo en lo que le llaman "el centro histórico".

Saludos...