viernes, abril 01, 2016

Confesiones de un alcaide 2

Sigo con el post anterior, enumerando algunas de las cosas que viví -y me hicieron perder un poquito la esperanza- mientras trabajé como alcaide en las celdas municipales del municipio de García, en el estado de Nuevo León.

-Reafirmé lo que pienso sobre ese mito de "El que quiere puede". No siempre. No todos. Aunque quieran, hay factores externos que a veces nomás no lo permiten. Posiblemente si el día tuviera más de 24 horas. Y a veces ni así. Les pongo un ejemplo de lo que digo. Había un policía que estaba empezando a estudiar su carrera: una licenciatura en derecho. Quería ser juez calificador para ganar más y arriesgarse menos. Era uno de los pocos polis -si no es que el único que conocí- que habían terminado la preparatoria. Era un oficial de unos 30 años, casado y con tres hijos. Como no tenía computadora -por lo tanto, tampoco servicio de Internet- tenía que ir a diario al campus de una modesta universidad en Monterrey a tomar clases. Se despertaba a las 5 am, tomaban un camión a las seis de la mañana para llegar a las ocho a la escuela, salía a la una del mediodía, llegaba a las tres a su casa para atender esposa, hijos, hacer tarea -suya y de sus hijos- y prepararse para entrar a trabajar a las 9 pm; turno del que salía a las 9 de la mañana del día siguiente sólo para llegar tarde a la escuela, tomar nota en clases, entregar tareas, volver a casa, y así todos los días. El oficial no pudo acabar ni el primer semestre. Tantos compromisos -familia, tareas, desvelos, turnos de 12 por 24 que a veces se convertían de 24 por 24- hicieron que tronara. Era una cosa o la otra, no todo. Me sentí mal por él cuando me dijo que había dejado la escuela. Muchas veces, antes de acabar su guardia, iba a mi oficina a pedirme la computadora; entusiasmado. En un principio me la pedía para que le enseñara a usar el correo electrónico o a subir tareas al servidor de la universidad; después, para terminar de redactar trabajos en Word, a los cuales le checaba la redacción y ortografía. Después le llamaron la atención por entrar a mi oficina estando en turno. Se dieron cuenta por las cámaras. A mí también me dijeron cosas. Aparte, no podían usar las computadoras de "Los Licenciados" para cuestiones personales, y "Nosotros Los Licenciados" no podíamos permitirles acceso a nuestra oficina. Supongo que los polis son una cosa y Los Licenciados otra. Comprar una computadora y contratar Internet en casa estaba fuera del alcance de este oficial.  ¿No pudo porque no quiso? ¿Le faltaron ganas? ¿Si hubiera querido, hubiera podido? ¿Le faltó levantarse más temprano y acostarse más tarde? ¿La culpa es sólo de él? No lo creo, pero es una manera cómoda de señalar a quienes no tienen las mismas oportunidades que uno, para así poder tacharlos de huevones, explotarlos más sabroso y juzgarlos sin remordimientos, diciendo que "Están así porque quieren". Como dato adicional, y a manera de contrapeso: otro alcaide treintón también estaba estudiando su carrera. Iba en turno vespertino. Podía ir a sus clases en Monterrey y regresar a seguir cubriendo el turno sin pedos. Tenía coche y era amigo de uno de los directores. Pero obvio va a ser más bonito contar la historia diciendo que estudiaba y trabajaba al mismo tiempo, y que se la peló bien duro y  salió adelante "porque quiso", no como el policía huevón ése, que se dio por vencido. 

-Aunque suene extraño, muchas veces al policía le sale peor -o contraproducente- actuar con rectitud. ¿A qué me refiero? Pongo otro ejemplo de una de las tantas cosas que vi. Un par de policías agarraron a un hombre que estaba tirando escombro en un río. El hombre, para no ser detenido, les ofreció $1000 pesos. Los policías tomaron el dinero, lo metieron en una bolsita de plástico -como evidencia- y llevaron al hombre ante el juez, a quien le comentaron lo sucedido con el escombro y le mostraron la bolsa transparente con los dos billetes de 500. El hombre fue puesto a disposición del ministerio público por lo del escombro y por cohecho. Los policías perdieron casi por completo su día de descanso en papeleo, traslados del detenido, llamados a declarar y todo ese rollo. Llegaron "en vivo" (o sea, sin haber dormido) a su siguiente turno. Me enteré que el hombre del escombro y el soborno de $1000 terminó pagando $10,000 para salir libre en menos de 48 horas. Uno de los polis, con quien llevaba buena relación, me dijo: "Imagínese, Lic., que por no aceptarle mil pesos al güey ése no pude ir a mi casa a ver a mis hijos y a descansar. Ya ni la chinga que se mete uno al detenerlos y los insultos que tenemos que aguantar por cumplir con nuestro trabajo, para que los suelten luego luego y ni las gracias nos den". Y pues tiene razón. Podría justificar que a la otra, en una situación similar, el poli prefiera agarrar el soborno que actuar "con honestidad" o "conforme a la ley", pues las multas no son otra cosa que sobornos más caros que las mordidas, y van a otros bolsillos. Es triste. Es raro. Son situaciones que te confrontan contigo mismo. Con tus valores. En fin.

-Otra cosa horrible y muy frecuente: mujeres golpeadas. La cosa es que todas las mujeres -TODAS- que llegaban golpeadas por el marido, el novio o pareja en turno, se negaban a denunciarlos; o, si lo hacían, terminaban retirando la denuncia. ¿La razón? El hombre era el proveedor: si lo encerraban, ni ella ni sus hijos comían. ¿Trabajar los dos? Imposible. ¿Dónde o con quién dejarían encargados a los tres, cuatro o cinco niños? Guarderías no hay. Programas para facilitarles la vida, tampoco. Y, cuando ambos padres trabajaban -que eran raros los casos-, les salía peor, pues los vecinos, en vez de ofrecerse a cuidar a los pequeños, llamaban a una patrulla, reportando menores abandonados encerrados en una vivienda. La patrulla iba por los niños, los ponía a disposición del DIF y metían en un broncón a los padres nomás por estar tratando de sobrevivir. Total que por todos lados estaban jodidos, y eso me pesaba un chingo y me sentía cómplice de algo que me parecía absurdo.

Pero no todo fue negativo. También vi algunas cosas que no me hicieron perder del todo la esperanza, aunque la hayan dejado pendiendo de alfileres. Esas anécdotas se las cuento la próxima semana. Muchas gracias por seguir leyéndome y que tengan buen fin.

9 comentarios:

Nadia dijo...

AMO todos tus escritos. Saludos desde Veracruz!!

Anónimo dijo...

Mucho tiempo sin pasar por tu blog. Me he quedado con una sensación de enojo y frustración a leer tus anécdotas pues es verdad que a veces pareciera que el país no tiene arreglo. Como siempre, tu blog es un lugar donde encontrar buena lectura. Saludos desde Durango.

Nadia dijo...

AMO todos tus escritos y tienes toda la razón en lo que dices. Te mando muchos saludos desde Veracruz

Anónimo dijo...

Saludos desde Juarez!, Que mal por esas personas... gracias por escribir sobre ellos

Anónimo dijo...

uffff que situaciones tan duras, yo siempre he pensado que si no tienes las posibilidades de darle una vida digna a tus hijos mejor no tengas ninguno.......pero para muchas personas la mentalidad es otra, es tener los mas posibles para que en un futuro ellos se encarguen de uno, en fin, cada cabeza es un mundo.......

Àngello dijo...

Ni hablar mi guff...

El Benjas dijo...

Don Guffo, siempre es un placer leer tu blog. Ojala esos alfileres resistan....Este país esta jodido pero sigue aguantando centenas y centenas de años de explotación, malos gobiernos y abusos! Que bello será que aun creemos que hay esperanza. Un saludo sincero!

Karlos F. dijo...

Caray....

Pues, si todavía hay esperanza, como dicen, el primer paso es conocer como esta la situación, no podemos seguir viviendo, como dicen también, en la fantasía ó en el supuesto...

Ahora la duda es: ¿habrá tiempo, espacio para dar un segundo ó tercer paso? quien sabe.

Saludos y gracias por compartir tu experiencia.

Hector Tejada dijo...

--- La cosa es siempre la misma, "los hijos", "los hijos", "es que tiene hijos" ... tener familia es opcional ... A veces pienso que muchos de los problemas en México y el tercer mundo es la reproducción irresponsable, se puede culpar a lo que sea, pero hasta ahora es optativo...