jueves, marzo 10, 2016

Mi pasado como celador municipal

Confieso que estaba un poco negado a escribir sobre el último trabajo de oficina que tuve, por eso había dejado en pausa este apunte. Aparte, estuve viajando de hippie desde mediados de diciembre –Maryland, DC, Yucatán, Baja California Sur–, por lo que a veces ni ganas, ni espacio, ni tiempo, ni señal tenía. Bueno, aclaro que no es que "no tuviera ganas" de escribir, pues en verdad quería compartirles mis experiencias, ya que es una forma de "liberarme"; pero simplemente quería concentrarme en esa desconexión total que a veces sólo consigo viajando.

No exagero si les digo que en un principio me resultaba pesado nomás recordar ese trabajo. Creo que aquel olor nauseabundo de las celdas es algo que me perseguirá por siempre; esa mezcla de sudor de pies, cruda de tres días y orines era como un golpe con manopla en la nariz a diario. Y ésa era sólo una de las tantas cosas que tenía que soportar.

Pero les debía este escrito –y otros más– y aquí está;  porque como lectores aquí estuvieron siempre al pendiente, y eso se los agradezco mucho.

Lo primero que les diré –porque es lo que más me han preguntado– es que Jairo, el chavo que estaba acusado por robo con violencia y violación, tuvo su juicio el 4 de febrero y resultó ser inocente. Ya está libre. Cumplió casi un año de encierro. No lo volví a ver ni a saber de él, pues ya no trabajaba ahí cuando esto sucedió. Uno de los doctores –con quienes entablé muy buena amistad–, me dio la noticia por Whatsapp. Sólo espero que a Jairo le vaya bien, que siga con su novia, que acabe la prepa, que siga leyendo las revistas Muy Interesante –a las que se aficionó durante su encierro– y resolviendo los crucigramas que lleguen a sus manos.

Para los que no estaban enterados o no saben de lo que hablo, me voy un poco hacia atrás: trabajé tres años en seguridad pública –como alcaide– en el ahora primer municipio "independiente" de Nuevo León, donde el famoso Bronco fue edil cuando era priista. ¿Qué cómo acabé ahí después de haber trabajado como dibujante y redactor en dos periódicos de Monterrey y como freelance para algunas agencias de publicidad y otros negocios? Por necesidad. Por recortes laborales. Por falta de oportunidades. Porque un amigo que trabajaba ahí desde hacía varios años necesitaba gente de confianza en ciertos puestos después de que corrieron a casi todos los policías, mataron a un General y la violencia había alcanzado su punto más álgido en el estado, y, sobre todo, en ese municipio.

Entré también movido por el "criticando no vas a resolver nada" y el "desde adentro se cambian las cosas". Quería conocer, si no a fondo, sí parte de las causas de una problemática social. Lo acepté para conocer "Las Entrañas del Sistema", por decirlo de alguna manera más peliculesca. Confieso que también en parte acepté ese cargo por ingenuo; por soñador; por humano: porque pensé que venían cambios positivos para mi estado, para mi ciudad; porque pensé que el cambio se tenía que hacer desde aquí, no desde otro país. Ahora ya ni sé qué pensar.

¿Valió la pena? Sí. Conocí gente valiosa. Gente honesta y con ideas frescas que desgraciadamente no figuran. Gente muy pendeja con poder y también gente con algo de poder y buenas intenciones. También me deshice de muchos miedos y prejuicios (luego les platico cuáles). Comprobé que algunas cosas que no creía verdad, lo eran; que otras que creía reales, eran mitos. Como dato adicional, me gustaba mucho el horario, pues entraba a las 12 del mediodía, trabajaba 24 horas y descansaba 72, y eso me daba mucho tiempo libre para estar con mi novia y seguir haciendo trabajos de ilustración, diseño, caricaturas, etcétera. Incluso puse un negocio de hamburguesas para aprovechar el tiempo en otra de las cosas que me gusta: cocinar.

¿Cambié en algo? No creo. No para mal. Quizás se me trastornó un poco el sueño. Quizás alguna vez grité o me desesperó algún borracho intransigente, pero nunca me puse al tú por tú, ni llegué a la violencia física, ni abusé de mi aparente "poder". Comencé a ver a los borrachos con otros ojos: como gente triste en vez de festiva. Nunca los vi como oportunidades para recaudar dinero, como se acostumbra en esas dependencias. Lo que sí es que aprendí que hay mucho trabajo por hacer (en otro post les cuento), muchas cosas que cambiar (en otro post se las digo) y muchas cosas que agradecer desde nuestra posición socioeconómica y familiar. Ah, y también me di cuenta que El Problema de este país, estado, municipio, es más grande y profundo de lo que a veces pensamos. ¿Cambié algo? Quizás dejé sembrada alguna semilla de lo más positivo de mi personalidad en alguna persona; algún gusto, alguna idea. Me viene a la mente que a Jairo le traté de inculcar la lectura y se hizo fan de las revistas Muy Interesante. También algunos oficiales de policía que me veían llegar con mi jugo y mi ensalada para la cena, se animaban a hacer lo mismo, en vez de comprar hamburguesas, piratas o gringas.

¿Alguna vez sentí miedo? Una vez: cuando agarraron a unos secuestradores con cuernos de chivo. Eran dos chavitos y dos chavitas de menos de 20 años. Traían a un hombre de unos 70 años secuestrado. No se inmutaron en accionar los rifles cuando una patrulla les hizo el alto por manejar "de forma sospechosa". Terminaron estrellándose contra un muro durante la persecución. Cuando vi al líder de la banda a los ojos, con todo el rostro ensangrentado, vi a una bestia. No, ni siquiera un animal. Vi algo sin alma. Sin sentimientos. Como si no pensara en nada. Un autómata. No comprendía lo que tenía enfrente. Eso sí me dio mucho miedo. No recuerdo otra vez que haya sentido miedo en ese trabajo, pero si me acuerdo, se las comparto.

¿Por qué dejé ese trabajo? Me corrieron. Me doblaron los turnos de 24 por 72 a 24 por 48, después estuve siete meses trabajando de 24 por 24 horas con el mismo sueldo. Cuando pedí vacaciones, me las negaron, pues era "La Nueva Administración", pero yo comoquiera me fui de viaje. Obviamente regresé y me dieron mi baja, y en cierta forma descansé, pues ya estaba harto de muchas cosas, una de ellas: que era casi casi como si estuviera pagando para ir a trabajar. Me liquidaron "conforme a la ley", aunque nunca consideraron las horas que trabajé de más durante siete meses porque "habían sido en la administración pasada", y hasta ahí llegué. Ni siquiera me enojé como para decirles que se metieran el dinero que faltaba por el culo.
Y hasta aquí llego hoy, pero prometo que la próxima semana les contaré más a detalle sobre mi experiencia como alcaide en  el quesque primer municipio "independiente" de México.

8 comentarios:

Ruvalcaba dijo...

Gracias Guffo, por compartir tus escritos, de vez en vez me doy una vuelta por aquí, y se que si no escribes es que andas en alguna aventura, saludos.

Alexander Strauffon dijo...

Vaya que muchos estamos con reciente post sobre cosas personales que nos han afectado, y contándolas de forma sincera. Tu servidor incluído. Y bueno, Guffo, empiezo por decir que es bueno que a Jairo lo liberaran y parte de ese desenlace favorable te lo debe a ti. Sin tu influencia y asesoría que de una u otra forma brindaste, habrían cometido errores pequeños o grandes a lo largo del camino, y tal vez no habrían tenido el mismo final.

Lo que platicas de las cosas que están mal, y los ojos del criminal, yo también lo viví de primera mano. Si bien en el pasado (cuando era adolescente) tuve intentos de asalto, de los cuales me defendí y solo en uno sacaron pistola y tuve que cooperar, me tocó ver la mayor intensidad del crimen y deshumanización en los incidentes aquí en NL. Sé que diste lo suficiente de tu parte, y que fue con genuino interés de darlo. Muchos sabemos que tenías un camino facilísimo de elegir si te hubieras ido por la política, haber usado tu don de gente para barbear políticos y poderosos, y ahorita estarías con buen de lana. En vez de eso, fuiste auténtico, seguiste tus valores. Y has hecho la diferencia para varias personas, estoy seguro. Saludos.

Anónimo dijo...

ohhhh al fin me entero en que termino el show de jairo, vaya pais, eres culpable hasta que se compruebe lo contrario, luego por que nos dicen pais de tercer mundo........... en canada o no se que pais puedes estar acusado de asesinato y salir bajo fianza sin problemas..........

ese guffo, no dejes todo para otros posts, suelta toda la sopa jajaja

Karlos F. dijo...

Caray, sin duda toda una experiencia la que viviste, gracias por ir compartiéndola con nosotros.

Te admiro en el sentido de que no se si alguno de nosotros, vamos, yo pues, nos atreveríamos a aceptar este tipo de trabajo y/ó a transitar por el de la manera como tu lo hiciste.

Saludos...

Anónimo dijo...

De su twitter, Gentleman Ferrari

Ahí le dejo una foto del dueño del Ferrari

http://www.razon.com.mx/IMG/jpg/ciu13140316.jpg

aamj dijo...

Desde hace años soy seguidor de tu blog porque "escribes muy bonito", pero sobre todo porque el mensaje que envias es muy positivo e inspirador. Espero algun dia poder echarme una caguama contigo.

Saludos

Diego G dijo...

Guffo, te sigo desde que ponías las historias de cuando te enchorizabas a tu novia (supongo que ahora ex) y tenias un negocio de cajas, te deje de seguir en una época que subías puras pinches fotos, ahora regreso y me sigue encantando tu forma de ver la vida en esta ciudad, siento que tenemos mucho en común, saludos!

Anónimo dijo...

Me da gusto saber que ya dejaste eso del Servidor publico en la carcel, definitivo no se como no te suicidaste intelectualmente con tanta mierda que habras visto.

Animo, lo tuyo es la creatividad no la abandones.

Shercas del Bajio ahoar mas de Canada.