lunes, septiembre 01, 2014

Viajando que es gerundio

Según yo, viajar por placer es evadirse, así como lo es emborracharse, drogarse, estar al pendiente de un equipo de futbol o ver televisión todo el día. Y, según yo, viajar es la forma más honesta, enriquecedora, contemplativa y menos dañina de evasión. Pero eso es según yo. No tienen por qué hacerme mucho caso.

Cada quien su pedo con el método que utilice para huir de lo que sea que esté huyendo. No vengo a juzgar o cuestionar ni lo uno ni lo otro. A lo que voy es que esa “culpa” que algunos sienten al “evadir la realidad” en gran parte es porque la esencia de "evadirse" ha sido prostituida por quienes se hacen llamar “Autoridades Morales” (sí, ya sé que ya puse muchas “comillas”), que le han creado algo así como un halo de vicio e irresponsabilidad a la frasecita; sin mencionar lo obvio: que la realidad que vivimos en algunas ciudades cada vez es más espantosa, violenta y trágica; y que está de la chingada confrontarla a diario porque a veces el problema es ajeno a uno. Por eso evadirse no siempre es "malo". Si lo ven por otro lado, hay quienes evaden su realidad “sanamente”: cocinando, escribiendo, dibujando, armando rompecabezas, fabricando lámparas con botellas de plástico, acabando videojuegos. O viajando.

Evadirse es descansar. Es desconectarse de la rutina. Neta que por más que me gusten y disfrute mis hábitos, a veces me gusta huir de ellos. Evadirse viajando es crear una realidad más llevadera dentro de otra realidad que a veces sofoca, aunque sea un respiro de unas horas, unos días o unos meses; aunque sea a cincuenta kilómetros de casa o del otro lado del mundo. Y habrá que conciliar ambas realidades, nivelando una con la otra, creando algo así como un equilibrio entre dos mundos: el mundo de fuga y el mundo del embrollo.

Creo que viajar es la forma más efectiva en que puedo sentir esta evasión total, porque al viajar tomo una sana distancia de lo que me cicla; le doy un tiempo a mi relación amor/odio con mi lugar de origen y descanso de todo eso que me envenena. También le doy su espacio a las angustias laborales y a los planteamientos filosóficos, que, si de pronto aparecen durante el viaje, los veo desde otra perspectiva, tomando matices distintos.

Por eso esa gente que regresa de sus viajes diciendo que necesita descansar del viaje, nunca viajó en realidad. Se fueron sin irse. No se desconectaron. Se llevaron en la maleta todo eso de lo que debieron huir. El propósito de su viaje no fue escapar, sino crear una sucursal exacta de su realidad en otra parte. Y así no se puede.

Como anécdota, ya para terminar: en mi último viaje corto, mientras pedaleaba por un pueblo, me topé con una acequia que corría en el mismo sentido de la calle. Me quité la camisa, saqué lo que traía en los bolsillos del short -cartera, llaves del carro y teléfono-, puse todo en un montoncito de hierbas y me metí a chapotear. Algo que no hacía desde niño, y que el aroma a lama y el sabor a piedra del agua me hizo recordar. Pues bueno: imaginen el grado de desconexión que traía que me salí de la acequia, seguí pedaleando por el pueblo -sin camisa y con los calzones y shorts empapados-, y, cuando me paré a comprar unos chicles en una tiendita, me di cuenta que había dejado todo a un lado de la acequia: llaves del coche, cartera con dinero y teléfono celular. Regresé al lugar casi una hora después de mi chapuzón, y todo seguía donde mismo.

En resumen: quisiera que viajar fuera mi única evasión. Una desconexión eterna.
Nota: quien sea fan de David Toscana, reconocerá el guiño a su obra. 

18 comentarios:

AdanR dijo...

¡Ja! También pensé en "Historias del Lontananza" al ver la foto.

Oscar M Villalobos dijo...

Disfruto demasiado de esos viajes. Al final lo que queda, además de la foto, es la creciente sensación de seguirlo haciendo.

Me hiciste recordar, saludos Guffo.

Margarita Castañeda dijo...

Genial, Saludos.

Master of Doom dijo...

Compi, el pueblo es ¿Parras de la Fuente?

Àngello dijo...

Que padres lugares compadre, disfruta mucho, saludos...

Guffo Caballero dijo...

AdanR: De mis libros favoritos de Toscana. Saludos.

Óscar: Que no se acaben las oportunidades de seguir viajando.

Margarita: ¡Gracias! Saludos.

Master: Ese mero :)

Angello: Gracias, compadre.

Anónimo dijo...

Me pueden decir en que lugar comprar el libro de David Toscana...aquí en gdl no lo tienen, leí la reseña del libro y me parece muy interesante.

Daniel Castillo dijo...

Tienes los dedos atascados de razón. Viajar es evadirse y a veces hasta lleva al auto-descubrimiento, cuando te apartas de lo cotidiano y el mundo se dibuja sin tanta complicación. Muy buen post :)

El Rainman dijo...

Sí, muy bonito y todo, pero para los que no somos regios y obviamente nunca vamos a ir a esa Ciudad o sus alrededores, nos podrías decir por pura curiosidad dónde es este lugar?

De tu texto, me da risa que criticas a las "autoridades morales" cuando en verdad te has convertido en una al juzgar a aquellas que juzgan, jaja.

diana@silenciodementa.com dijo...

¿La desconexión genuina será medio de evasión? Quizá sea solamente una manera de estar y descubrir el ahora, algo así como la meditación, ¿no crees? Y entonces la rutina sería el medio de evasión.

Guffo Caballero dijo...

Anónimo: El de Historias del Lontananza ya es un libro "viejo", por lo que ha de ser difícil conseguirlo en las librerías. Tal vez en una de libros usados o "en línea". Yo así conseguí el de Estación Tula. Los que son más fáciles de conseguir del mismo autor son La ciudad que el diablo se llevó, Los puentes de Königsberg y El último lector. El último te lo recomiendo.

Daniel: ¡Gracias, Dan! Un abrazo.

Rainman: Es Parras de la Fuente, Coahuila.

Reynaldo Sanchez dijo...

Flotar en el estanque de la Luz, dormir una siesta bajo la sombra de un Nogal y escuchar solo el ruido del viento en sus hojas, los aromas a polvo y hierba...priceless.

Anónimo dijo...

ORALEEEE YA SE ME ANTOJO IR A LA PLAYA.........

Guffo Caballero dijo...

Diana: Muy buen punto. Nunca lo había visto de ese modo ¡y me gusta! :)

Reynaldo: Así es: ¡priceless!

Anónimo: A la playa o a cualquier alberca, jejeje.

Karlos F. dijo...

Bien expresado me parece.

Una cosa es evadirse y otra enajenarse, pienso yo.

Saludos...

Alexander Strauffon dijo...

Evadirse indicaría omisión. Mas bien es tomarse un tiempo fuera, que todo mundo necesita. Al igual que el cuerpo requiere dormir para evitar la descompensación y que la mente se psicotice, el ente social requiere salir del nicho en que está siempre, descansar de éste. Es recomendable para todos.

NoeshUva dijo...

Me gusto tu post, yo soy de las personas que "huyen" viajando.

Nunca he ido a Parras de la Fuente, iba a ir hace 3 semanas y me enferme horrible, pero con una sola foto pude identificar el lugar.

Ahora tengo más ganas de ir.

Saludos Guffo!

DonCesar dijo...

Tienes suerte, asi como yo tengo tantos post tuyos por delante por leer y eso me alegra, tu tienes muchos lugares nuevos a donde ir, pequeños boosts de fin de semana para mantener la cordura :D