jueves, mayo 24, 2012

Mamá Fratelli ya no me ama, snif

No conforme con atosigarme con preguntas incoherentes cada que me ve, a Mamá Fratelli le ha dado por hablarme de un joven inquilino regiomontano que tuvo hace algunos años. Era un estudiante de inglés llamado Édgar, entre cuyas virtudes se encontraba levantarse muy temprano los domingos para ir a misa. Sí, lo sé: debió ser un tipo muy divertido ese pinche “Ésgar”.

Últimamente, a la hora de la cena -a las pinches 6 de la tarde, hora en que la gente normal no cena-, Mamá Fratelli aprovecha para desempolvar sus recuerdos y platicarme sobre este joven de 23 años. La boca se le llena de emoción y en la mirada se le nota un halo de nostalgia cada que menciona su nombre.

Mamá Fratelli me cuenta lo mucho que a Édgar le gustaba su comida (de seguro este cabrón no tenía lengua), de lo educado que era, de que sus papás tenían mucho dinero, de que aquí en Toronto se la pasaba como rey, saliendo a todas partes; de que no bebía alcohol ni fumaba ni llegaba tarde a casa. También me platicó de las veces que la llevó a cenar a restaurantes lujosos y me confesó que, posiblemente, Édgar vuelva este año a rentarle el cuarto de arriba por dos semanas porque los miembros de la iglesia rara a la que pertenece lo están invitando a pasar el verano.

No sé a ustedes, pero a mí,  la historia de Édgar me causa escalofríos. ¿Hacer amigos en una iglesia en Toronto? ¿Volver a Toronto porque quieres ver a tus amigos de la iglesia? ¿Llevar a cenar a Mamá Fratelli? No mamar. ¿Hay acaso algo más creepy que eso?

Yo nada más la escucho mientras mastico, tiemblo de repente y pongo cara de como si me importara un chingo lo que me dice.
Pero ayer, Mamá Fratelli me la hizo. Y me la hizo fea, snif.

Llegué a casa más tarde de la hora de la cena, por ahí de las siete y media. Mamá Fratelli estaba en el sillón de la sala, dormitando frente al televisor. Cuando escuchó que abrí la puerta y di los primeros pasos en la escalera de madera, reaccionó y, desmodorrándose, dijo:

-¿Édgar, eres tú?

¡Aaaayja de la chingada!… Puedo perdonarle todo: que me pregunte si mis amigos son ilegales, que si en México tenemos restaurantes italianos, que de quién es la fiesta, que dónde es la fiesta, que por qué es la fiesta; pero que haya dicho el nombre de otro hombre, eso sí que no se lo perdono a la cabrona. Pero ahí no quedó la cosa. Cuando me volví y le respondí: “No, soy yo: Gustavo”, me dijo:

-Oh… -con un pinche tonito de decepción que se me clavo en el corazón, snif.

Te odio, Édgar. Rompiste el tenso equilibrio de amor odio que existía entre Mamá Fratelli y yo.

23 comentarios:

TeReSa dijo...

No puedo dejar de imaginarme a Mamá Fratelli como la actriz de "Tira a mamá del tren"...

Ponc3man! dijo...

pos no que ya te tenia hasta el huevo izquierdo mama fratelli? cuando llegue "Esgar" te dejara de fregar y podras hecharle todo el aguacate que quieras a los sandwiches.

Fulano dijo...

¡Es porque es la misma actriz de los dos personajes!

Joel BD dijo...

Oye, y la neta no has pensado en cambiarte de casa??? o quieres ser beatificado en vida??? San Guffo Caballero de la Infinita Paciencia!

Rox dijo...

Ándele!
por hijo putativo ingrato

Anónimo dijo...

... y se pudo escuchar hasta Monterrey el "crash!!!" de tu corazón...

Sergio Trejo dijo...

Aceptemoslo: el tal "edgar" no existe, es solo un invento para darte celos y que ya le hagas el "favor" a la señora, jajajajaja.

Si llegas a verlo, no dudes que es un actor pagado por mama fratelli.

Al dijo...

A lo mejor cuando pasen los años y te recuerde a ti va a decirlo tambien con nostalgia, Guffo.

La flaca dijo...

pinche compadre ese sentimiento es de vieja, jajajajaja... saludos cabron!!

Edgar Salmo 23 dijo...

Yo soy Edgar. Si tienes algun problema con mi iglesia, con mis amigos tontos de la iglesia y con Mama Fratelli, te las veras conmigo cuando llegue a partirte la madre. Maldito seas Gustavo, te maldigo a ti y a todos los que se burlan de la gente como yo. Maldito!!!!

Rezare esta noche por tu alma.

Rolo dijo...

jajajaja...agueeevo!! bota a mama del tren...Tonses, Guffo es..Danny deVito?

A dijo...

Mamá Fratelli tiene corazón... snif.


Ahora es menester: Búscate una iglesia, un sueter de rombos e invita a mamá Fratteli a cenar a las seis en un fabuloso y carísimo restaurant.

zaz.

Kalimana dijo...

Se me hace que ésta ruca está usando sicología inversa contigo Guffo. cuidado! y mucho ojo! porque así se empieza y ya cuando acuerda uno, ya se está entrepiernada/o. jiji Saludos y buen fin de semana!

polvo de estrella dijo...

Cuidado que a media noche la donita te puede caer confundiendote con Edgar...Y tu, deja ya esos celos que no te llevaran a nada y empieza a ir a misa los domingos...alomejor te vuelve a querer

Anónimo dijo...

¿Que hiciste en esta o en tus vidas pasadas?, algo has de estar pagando.

Caníbal dijo...

Lo interesante será cuando tú te confundas y te llames a ti mismo: Edgus (Edgaruffo, pa la banda).

El final está cerca.

César JM dijo...

JAJAJAJA, ah que pinche Guffo. Tienes un don para escribir estas situaciones de la vida tan comunes y con ellas arrancarnos unas cuantas carcajadas.

Yo también detecto un cierto aire de decepción amorosa en tus palabras. Más bien creo que el pinche Ésgar lo que va a provocar es que por fin cruces la linea del odio al amorsh, aaaaah.

BlancheWorld dijo...

Andele andele :). Ya ves? Por no valorar a esta sra que se ve que te ama. Todos tenemos nuestro corazoncito. Big hug from Mexicali :)

Sivoli dijo...

Aish, me acordé de "el otro" de E. Allan Poe. Saludos carnal.

Sivoli dijo...

jajajaja, "el otro" es de Borges, quise decir "William Wilson"

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/william.htm


Saludos.

Thalia R. Uribe dijo...

pss ni modo. :D

Thalia R. Uribe dijo...

ñahm ñahm....pobre de ti

severo dijo...

te mando a la chingada bien gacho...

jajajaj