viernes, mayo 06, 2016

Volver al centro III

Como les decía, entramos a una casa que por afuera se veía muy meh! y quedamos maravillados. ¿Por qué? Pues porque es una de esas casas "de las de antes": con techos de vigas de madera de casi seis metros de altura, postigos entre cuarto y cuarto, con sus cerrojos y picaportes originales, un estudio al frente con un ventanal con vista a la calle, un área de sala/comedor con una puerta doble abatible que da a un pequeño patio que funciona como tiro de aire y conecta -por medio de otra puerta doble abatible- con la recámara; cocina, baño completo y al fondo, otro patio, pero laaargo -más largo que ancho-, con dos anacuas de gran tamaño, una bugambilia que forma un arco y la gigantesca fronda de un aguacate del lado del vecino posando sus ramas por encima de la barda. Es más: hasta hamaqueros tenía ya puestos en las paredes la casa. Y pues con ese detallito de las hamacas nos dimos cuenta que era La Indicada.

Después de negociar la renta con la señora Luly, quedamos de vernos al día siguiente para firmar el contrato. Aquel día llovió. Llovió duro y constante, por lo que se presentaba la oportunidad perfecta para checar humedades y goteras, ya que la dueña nos confesó que el techo de la casa era de lámina. Durante el trayecto La Fabi me contó que había soñado con la casa; que un búho gigante se le aparecía en el cuarto del fondo y le daba la bienvenida. Llegamos a la casa y ahí estaban ya Luly y Cuquita. Seguía lloviendo de manera torrencial, pero todo estaba muy bien: cero humedades, cero goteras. La casa no tenía ni un pedo. El pedo fue al momento de firmar el contrato.

Continuará...

¡Nocierto!

Como la Fabi se dedica a los bienes raíces desde hace casi veinte años, al ver el contrato de la casa, ardió Troya. Era un contrato que no sé de dónde lo sacaron. De esos machotes antiguos. Una hoja por ambos lados. De ésos que son como las Solicitudes de Empleo que venden en las papelerías. Incluso la tipografía parecía de máquina de escribir. Tenía cláusulas incompletas y algunas incomprensibles o mal redactadas; chilerón, pa´que me entiendan. Aparte, estaba en blanco, o sea: no tenía ningún dato mío ni de la rentera. La dueña lo llenaría con mis datos y los suyos una vez que se lo firmara y le diera el mes de renta y de depósito.
 
La Fabi, como iba a ser mi aval, de volada dijo que ella no podía firmar un contrato así y que yo no debía firmar un contrato así, y se ofreció a facilitarles uno de los que ella tiene: contratos de arrendamiento meticulosamente formulados, con chingomil cláusulas y páginas para que sea lo más justo tanto para el arrendador como para el arrendatario; era nomás de cambiarle a uno los datos y ya; pero doña Luly dijo que  no era necesario, que ese contrato era el que ella y sus hermanas siempre habían usado para rentar las chingomil casas que tienen y, pues, "nunca habían tenido problemas". "Ustedes no, pero el inquilino es quien puede tener el problema", dijo La Fabi, tratando de explicar lo de las cláusulas y demás ondas que nomás los abogados y corredores de bienes raíces entienden; yo, la neta, soy más confiadote y chilerón, como el contrato de Luly. "El contrato es simple formalidad. Si no te gusta alguna cláusula, se la tacho", dijo Luly. La Fabi sonrió y dijo que eso no se podía hacer, e insistió en hacer otro contrato, tratando de hacer entender a las hermanas que varias cosas estaban mal y eran ventajosas y podían perjudicarme. La dueña argumentó que eso no iba a suceder, que ellas eran personas buenas y no malintencionadas; de palabra, "de las de antes", y que no tenían necesidad de rentar porque tenían muchas propiedades, ¡y menos al precio que me la habían dejado! Cuando La Fabi se puso más dura, la dueña de la casa dijo: "Nosotros somos gente de antes; somos gente de palabra, mija, y así seguimos haciendo las cosas". La Fabi le respondió: "Bueno: entonces si son gente de palabra, ¿para que firmamos un contrato?". Luly se molestó: "Pues todos mis inquilinos han firmado este contrato y a ninguno lo he estafado", acto seguido, le arrebató el contrato de las manos y dijo: "Ya no me gustaron como inquilinos: no hay trato". Y, pues, acto seguido, se me fueron los wilburs a la garganta y la sangre a las patas.

Y ahora sí: continuará...

16 comentarios:

Anónimo dijo...

quien manda ahi fabi o tu ?

jajajajaja en algo tienen razon las vejarracas, con tanta propiedad que necesidad tienen de estafar a alguien.........

Anónimo dijo...

Pues en cierta forma La Fabi tiene razón. Después de todo van a pagar por un arrendamiento y no es como que les estén regalando la casa. Que tal que doña Luly no los estafa pero llega un familiar de ella que sea medio ventajoso y se le haga fácil quitarles dinero... Aunque sean gente de "antes", se tienen que adaptar a los nuevos tiempos o mejor que no hagan negocio de eso.

selhene dijo...

Ayyy Guffo! Me haces sufrir con tu historia! Que bonita casa segun tu descripción...

Master of Doom dijo...

Bien por tu mujer, Guffiño. Gente de bien pero papelito habla.

Guillermo Estrada dijo...

Mi estimado Guffo, a veces (solo a veces) hay que hacer las cosas sin consultar, comentar o platicarle a la mujer... te lo digo por experiencia propia en casos en donde un simple tramite o compra se complica una enormidad por preguntarle a la femina: tu como ves?????

Saludos mi estimadisimo....

Ramon Hinojosa dijo...

Hubieras firmado. Los contratos sirven solo para demostrar tu calidad de inquilino. Solo tenías que verificar que la que te rentaba efectivamente era la dueña del inmueble. Para la próxima, lo mejor es no llevar a la pareja y menos si ésta se siente experta en el tema.

Anónimo dijo...

¡Ah cabrón! ¿Cómo está eso de que a la pareja no la lleves, no le cuentes... Pues si van a compartir el espacio ¡Así como comparten su vida!

Nadia dijo...

Qué bueno que no lo firmaron!! La verdad conozco historias de terror respecto a rentas, inquilinos, despojo de propiedades, etc. Mejor dormir tranquilo.
Y disculpa por la intromisión Guffo pero... ya cuánto llevas con la Fabi?? Me da gusto que sigan juntos, ya que recuerdo que hace un tiempo estuvieron separados. Vivirá su hijo con ustedes?
Les deseo lo mejor y les mando muchos saludos desde Veracruz! :)

Guffo Caballero dijo...

Anónimo: Jajajaja, qué cabrón.

Anónimno: Claro que tiene razón, pero espera a lo que sigue...

Selhene: Ya mero subo la otra parte, jeje. Gracias por leer.

Master: Abrazo.

Guillermo: A veces pienso igual que tú, pero luego me regañan, jajaja. Saludos.

Ramón: La cosa es que La Fabi sí es experta en el tema.

Anónimo: Concuerdo.

Nadia: Muchas gracias por tus palabras. Tenemos 15 años de conocernos. Poco a poco iré contando por aquí qué onda, jejeje.

Anónimo dijo...

Guffo, estoy a la espera de que prosigas la historia, no nos hagas esperar, aparentemente el final lo sabemos: lograste rentar la casa, pero que sucedió ?!?

A estas alturas ya planteo hipotéticos escenarios, y que bueno que fuiste acompañado.

Saludos.

drneon dijo...

chale, qué mala onda :( Oye, ando armando la tercer antología de cuento, qué onda? le entras?

Sergio Robledo dijo...

Guffo hermano (ya eres mexicano)! Nah, no seas cabron, ya publica la siguiente parte. Saludos y un abrazo!

Anónimo dijo...

Queremos la IV parte Guffo!

Puro Apagado

Isra dijo...

Pero al final si se quedaron en la casa, no?

JISMAD dijo...

Al ser de las gentes "de antes" cada día se acerca más el día en que alguien de "los de hoy" tome el control de las casitas, y ahí sí que los agarren confesados. Así que pues ni modo, si no hay contrato no hay trato, o ¿qué pasará?

¡Como eres gacho, nos dejaste a todos con los "wilburs" en pausa!

Anónimo dijo...

Guuuufoooooo!!!!!!, y Volver al centro Chapter IV????????? Hasta cuando ??? Cuantos mas?