viernes, noviembre 20, 2015

Zona de confort (primera parte)

Hay un cuento motivacional muy cruel que habla de una familia pobre que tiene una vaca. El animal los provee de leche, queso, nata y mantequilla, productos que intercambian en el pueblo por otros artículos. Una noche, de la nada, llega a la casa "un hombre sabio" con su discípulo. El primero le pide al segundo que tire a la vaca por un barranco. No muy convencido, el discípulo obedece, dejando a la familia sin sustento. A los pocos años, el quesque hombre sabio y su discípulo regresan al lugar y encuentran una casa enorme, con coches, alberca y hasta Sky. El discípulo se pregunta qué fue de aquella familia pobre que ahí habitaba, y, para su sorpresa: ¡ésa era la familia pobre, pero había prosperado gracias a que este güey tiró su vaca por el barranco y así los hizo salir de su zona de confort! Kérmozo, ¿no?
Así es que ya saben la moraleja: hay que ir a quitarle a los pobres lo poco que tienen para que dejen de ser unos huevones que no quieren progresar.

Ya hablando en serio: ¿en qué momento la zona de confort se volvió algo negativo? ¿Por qué algunas personas se la pasan exigiéndole a otras que salgan de su zona de confort? ¿Será que ellos ya la alcanzaron y quieren que todos la conozcan? ¿O será que nunca la han encontrado y por eso están chingue y chingue al resto que está tan cómodo? ¿Acaso no busca el ser humano la paz, la felicidad y la libertad; sentimientos profundos que nos provocan bienestar? ¿O será que la paz, la felicidad y la libertad son sentimientos tan intermitentes y abstractos que no todos pueden asimilarlos? ¿Qué es necesario tener -o sentir- para estar cómodos? ¿Por qué es tan malo permanecer en la comodidad? ¿Acaso el hombre no trabaja exterior e interiormente para eso? Tantas preguntas...

Tal vez la zona de confort sea un problema de conceptos; de valores. Lo que para cada quien significa cada cosa. El peso que le otorgamos. Yo veo a la zona de confort como un estado mental y espiritual; un sentimiento de paz y libertad que se adquiere cuando se tienen menos necesidades; o, si no son menos, de perdido están bien definidas. Y, sobre todo: creo en la zona de confort porque he encontrado más respuestas en la calma que en la acción.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tal, se que es castrante hasta cierto punto eso de salir de la zona de confort para alguien que tal vez se ha hecho de su camino y ese camino es el de la tranquilidad, es válido. El problema son todas esas por son as incluyéndome que esa zona de confort es una zona de ilusión que nos mantiene agusto con uno mismo y solo esta destruyendo lo que podríamos lograr, aqui estoy acostado en mi cama en mi zona de confort perfecta podria vivir así toda mi vida pero que desgraciadamente me esta destruyendo poco a poco

Caníbal dijo...

La zona de confort, según entiendo, es dejar de trazarse metas y hacer todo lo posible para alcanzarlas. Como no hay retos, se cae en la comodidad, en el conformismo y, según los predicadores de la superación personal, en la mediocridad.

Hay una satisfacción obvia en trazarse una meta y conseguirla. Se aprende, se descubre y, si uno se apendeja, se convierte en adicción porque, una vez alcanzada, puede que uno se quede con la necesidad de más, de volver a sentir lo mismo. Todos creemos que sin drogas la vida es muy triste. Y amamos las endorfinas que ofrece la persecución constante de la experiencia (la aventura, el amor, el sexo, la religión con sus letras chiquitas), porque, bueno, ¿qué otra cosa tenemos?

Cubiertas las necesidades básicas, parece que no hay mayor temor que estar solo y sin buscar algo. Creo que los críticos más duros —o fanáticos de la crítica— de la zona de confort son los campeones del fail: gente que ve retroceso en estar sola, quieta, en silencio y, como bien dices, Guffo, en paz.

Yo digo que lo chingón está en el equilibrio de ambos bandos: buscar, encontrar y saber cuándo detenerse a lo otro.

Saludos.

Alexander Strauffon dijo...

Es el adoctrinamiento de que se tiene que padecer y que eso es lo correcto. La cultura desviada del "gente que trabaja", donde la mayoria son a su vez creyentes de que está bien adorar y ver como algo bendito y bueno el que se haya torturado y asesinado lentamente en una cruz a un hombre en medio oriente. La "sangre preciosa" y demás jaladas, todo para justificar el padecer, no estar bien, y autojoderse, y criticar a quienes si desean vivir libres y en merecida paz.

Anónimo dijo...

hace tiempo me contaron un cuento acerca de un perro que aullaba de dolor pues estaba sentado en un espino, pero solo aullaba y provocaba lástima, no se retiraba, seguía sentado en el espino, entonces llegó un individuo que no se condolio del animal, sino que enterro aún más el espino en su trasero, hasta que en verdad el perro busco sacarse el espino. Horrible...

Guffo Caballero dijo...

Anónimo: Creo que la zona de confort va más allá de estar acostado en la cama. Por eso digo que tal vez es un problema de concpetos cuando se discute sobre este tema. Saludos.

Caníbal: La respuesta a casi todo siempre es la palabra "equilibrio". Saludos.

Alexander: Nos enseñaron a competir y si no compites eres un mediocre comodino, y pues está de la chingada psarte la vida compitiendo; más si eres un mal perdedor. Un abrazo.

Anónimo: Es que ése es el pedo: siento que la gente enemiga de la zona de confort ve a los que están a gusto como al perro ése. Pero muchos no aullan, muchos ni siquiera están sobre un espino, pero pareciera que para ellos todos estamos sobre un espino.

Anónimo dijo...

ibas hoy por enrique C livas en un carro gris???

Guffo Caballero dijo...

Anónimo: Ay, wey... no me acuerdo, jajaja. Sí paso seguido por ahí y sí traigo un carro gris, jejeje. Saludos.

Alejandro Del Valle dijo...

¿Cómo estás Gustavo? Espero bien. Casi no comentó pero siempre vengo a tu Blog.

La zona de confort debe tener varios significados.
Por ejemplo, no veo mal que alguien llegue "a su meta" y se siente a ver a los demás que desean recorrer más. A mi me pasó en un trabajo, en aquellos días del cambio entre trabajar en un restirador con escuadras y tinta china, a trabajar en computadora en Page Maker o FreeHand. Trabajaba en una agencia pequeña que a mi jefe le daba suficiente para vivir con comodidad, y yo no tenía un mal sueldo, pero quedarme ahí significaba no avanzar en las herramientas que el mercado empezaba a exigir. Así que me salí. Pero no era yo el que estaba en la zona de confort, sino mi exjefe. En un par de años su agenció desapareció. Y sé que tuvo que "emplearse" siendo que ya tenía su propio negocio.
Creo que debió entender que debía tener más visión en el mercado que sólo ver "para sí mismo". El avance tecnológico lo sacó de su comodidad al ya no poder proveerse el estilo de vida que quería llevar.

Para mi, mi meta es llegar a la zona de confort. No una donde "haga sólo que quiero" sino una que me provea de lo que necesito Sin Esfuerzo y, espero, pueda ser proveerme de forma exponencial, para no tener que estar pensando constantemente en como la economía va gastándose poco a poco mi poder adquisitivo. Esa es mi meta de Zona de Confort.

No se qué opines tu de lo que digo.