sábado, septiembre 20, 2008

jueves, septiembre 18, 2008

Tiras y más tiras para usté

La tira 22 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine:


Viendo el problema en que se convierte almacenar tanto papel y los árboles que en los últimos años me he chingado haciendo mi trabajo, decidí crear mi propia tira cómica ecológica: sin lápiz, tinta ni papel; pura tecnología de punta (¡Ahijuechú!). Además, eso de no dibujar y sólo poner textos distintos sobre la misma tira para que parezca que es otra, está de lujo, pues me puedo aventar hasta 20 tiras diarias. Con ustedes, las primeras 10 tiras (de la 0 a la 9) de: La Neta del Planeta:










miércoles, septiembre 17, 2008

Lección de Español

Yo tecateo
Tú tecateas
Él tecatea
Nosotros tecateamos
Ustedes tecatean
Ellos tecatean

Es esto:


...o es una pareja de policías que se la pasan agasajando.

martes, septiembre 16, 2008

Pasado Epistolado

Me cambié de casa hace una semana. Entre mudanza y mudanza y poniendo orden en la nueva madriguera que rento, me di cuenta que me faltan muchos libros, cómics, películas y discos que alguna vez presté y nunca más me devolvieron, snif.
(Niños del mundo: No obedezcan a sus papás. Nunca presten sus juguetes).

También, debido a esa mala costumbre que tengo de guardar tarjetitas, tickets y papelitos que creo que en un futuro me servirán, salieron cosas que ni sabía que tenía guardadas: recuerdos y vivencias que por alguna razón tenía olvidados o bloqueados.
De entre todo el mugrero que saqué haciendo limpia brotaron montones de caricaturas y tiras cómicas de hace 8 o 10 años: de perdido unas 2000. Algunas buenas, unas tendenciosas, unas muy inocentes, otras con línea editorial marcada y otras muy malas tanto en el contenido como en el trazo. Quizá las guardé creyendo que algún día seré famoso y habrá un Museo de Caricaturistas Regiomontanos en el que exhibirán mi trabajo; pero me dejé de puñetas mentales pensando que a la gente lo que menos le importa es conocer mi trabajo de hace 10 años, cuando dibujaba más culero de lo que ahora lo hago. Entonces, como esos dibujos nomás han hecho bulto y ocupado espacio -y con el paso del tiempo ese montón se duplicará o triplicará porque seguiré en esa profesión-, decidí tirar la mayoría de ellos. De algunos hasta tenía guardados varios ejemplares del periódico o revista donde salieron publicados. Había muy pocas caricaturas a las que les tuviera aprecio, a las que consideraba buenas, interesantes, haya disfrutado haciendo o valiera la pena guardar. Curiosamente, de entre uno de los montones de cartones políticos y tiras cómicas, salió esta cartita:


¡Mi viiidaaa! Escribió "Gustavo" con "be grande". ¿A poco no se la comen?
Hasta me hizo dudar si el recadito era realmente para mí o iba dirigido a un Gustabo y no a un Gustavo, como yo. Al abrir el papelito, esto fue lo que encontré:


La muchachita ya había escrito "Gustavo" con "ve chica"; como que pensó: "Pos si no es una es la otra" (en aquel tiempo no era tan popular la "doble ve", si no, estoy seguro que la hubiera usado para disminuir su margen de error). El recadito tiene fecha del 96 y apareció sobre mi pupitre después de un receso. Tenía yo 19 años y cursaba los primeros semestres de la carrera. Al parecer, yo le caía muy bien, pero no nos conocíamos, ay, snif. El pedo de esta cartita es que nunca supe quién demonios la mandó, pues la señorita anónima olvidó poner su nombre, matricula o salón; aparte, nunca me dio por investigar quién traía libretas con márgenes rosas, ni la damita se me puso enfrente para presentarse ni me mandó señales para que yo dijera: "Ah, ¡es ella!". Probablemente esta chicuela creyó que con tremenda frentota que desde entonces me cargo era capaz de leer el pensamiento o adivinar las cosas.

Mientras desempacaba mis valijas, me rascaba las verijas y me aclimataba a la nueva vivienda, me vino a la mente la triste imagen de una mujer fea y ñoña, tipo "Mariana" , la más gachita de Timbiriche; una mujer en sus treintas, sentada aún en las bancas del sombreado o en los escalones que unen los pisos 3 y 4 del edificio 2 de la universidad, comiéndose unos fritos con salsa, como la loca esa de la canción que dice: "...y los muchaaachos del baaarrio le llamaban loca... y uuunos hombres vestiiidos de blanco, le dijeron: veeeeen".

Es por eso que escribo esto:
Tú, autora de esta carta, si estás leyendo este blog, te digo: ¡Siiiií, sí quiero ser tu amigo! Snif. Ya puedes dormir tranquila.

viernes, septiembre 12, 2008

El País Marchito

Imaginaba esos rumores zigzagueando entre los fatuos pasillos del edificio como los dragones digitales que televisaban entre corte y corte durante las recientes olimpiadas. Pocos hablaban del tema. Algunos por miedo, otros por respeto y, la mayoría, porque simplemente se les había pedido que no hablaran de eso.

Hoy, ojeando uno de los tantos medios masivos de esta ciudad, leí una carta dirigida al gobernador del estado y confirmé que los rumores que inundaban las oficinas de redacción eran ciertos. El dueño de uno de los periódicos en los que su servidor trabaja –o sea: yo- decidió dejar Monterrey para irse a vivir a una ciudad norteamericana. Se fue con todo y todo: hijos, nietos, yernos, nueras, mascotas y hasta macetas. Una de las razones que redacta en la carta –y, creo yo, la más fuerte- es que “perdió la fe”. Así, sin más: Perdió la fe. Me aterroricé al leer esto. Pensé: “Un hombre millonario y superpoderoso, que puede garantizar su felicidad y la de su familia, comprar seguridad, amigos, mansiones, hectáreas de bosques, pedazos de playa y hasta fe, perdió la fe”. Realmente me aterró, pues me sentí menos que nada.

¿En qué podemos creer nosotros, simples mortales?: ¿En un Dios que por más que le rezas nunca aparece pero con el que hay que estar agradecido porque nos manda -aunque sea- una tortilla embarrada de frijoles para comer? Imagino que sucedió lo mismo con quien me ha dado trabajo en su medio impreso desde hace 11 años: perdió la fe en un país en el que, por más que trabajes, trabajes y trabajes, simplemente no vale la pena porque las cosas nada más empeoran.
Pareciera que la apatía es la solución en una tierra donde no pasa nada aunque uno sea optimista, honesto, trabajador y soñador. Apatía ante todo. Quedarse inmóvil porque nada importa en realidad. Si no tienes dinero, como quiera no tendrás para juntar un rescate cuando te secuestren a tu hijo; si te sobra el dinero, como quiera no recuperarás a tu hijo… entonces, ¿para qué hacer algo?, ¿para qué marchar en un país marchito?, ¿para qué vivir dentro de la ley si quienes imponen las leyes viven fuera de ellas y solapan a los delincuentes?, ¿de qué sirve ser un empresario honesto si al rato va a llegar un hampón –de cuello blanco o manos rojas- a imponerte sus condiciones y, si no le entras, va de por medio tu trabajo, tu esfuerzo, tu tranquilidad y tu vida? ¿Para qué hacer algo, díganme? ¿Para qué si quienes tienen el poder de cambiar el rumbo del país han perdido la fe?

Al leer la carta de mi jefe laboral me sentí con más razones para seguir siendo antipatriota; para seguir despreciando esta tierra, aborreciendo a su gente y sus políticas contradictorias. Un país donde es legal matar fetos pero no aplicarles pena de muerte a los asesinos. Con más gusto me reiré cuando México fracase en el mundial, en las olimpiadas o en cualquier otra actividad. Me dará un gusto enorme... Que se empine el país... que se quiebre la nación... que se hunda y nadie vaya a votar para que no tengan un solo voto con el cual comprobar quién ganó… a ver si así las cosas mejoran.
Con esa carta reafirmé que, si tuviera la oportunidad, los recursos y facilidades de vivir en otro país, no lo pensaría dos veces, porque como México no hay dos. Es decir: porque no puede haber otro país igual de culero que éste.
Qué ironía que en el país más criminal, ratero y terrorista del mundo -los Estados Unidos- se viva mejor que en México, que nomás lo malo le ha aprendido.

Éste es el réquiem de un país muerto…

miércoles, septiembre 10, 2008

Cintarazos en el verano del 88

No había día en que Doña Pelos anduviera de buen humor. Decía que nosotros, los niños de la cuadra, la poníamos de malas. Debido a eso, colocaba ramas con espinas en el patio delantero de su casa para que no nos acostáramos sobre el zacate a encontrarle formas a las nubes, atravesaba su coche para que no circuláramos en bicicleta y, tres veces al día –o más-, echaba cubetazos de agua con jabón para que no nos sentáramos sobre los escalones que estaban bajo la sombra del enorme encino que se erguía en “su” banqueta. Sí, “su” banqueta: Doña Pelos decía que “era suya” y que le rumbáramos a la chingada de ahí. Muchas veces –harta- visitaba las casas del barrio para hablar personalmente con nuestros padres. Se quejaba de lo ruidosos que eran nuestros juegos y de esa “ociosa” (a los adultos les encanta la palabra “ocioso”) costumbre de sentarnos en sus escalones a descansar después de andar toda la tarde en bicicleta sin “hacer nada de provecho” (otra frase favorita de los adultos). Pero es que Doña Pelos era la única vecina que tenía jardín amplio al frente y el encino de “su” banqueta era de los pocos árboles que los desarrolladores del complejo habitacional no habían talado. En aquel verano del 88, los montes baldíos donde antes jugábamos y buscábamos insectos bajo las rocas comenzaban a desaparecer. En su lugar, construían viviendas de mala calidad a precios de palacios reales.
Ante la situación de Doña Pelos yendo de rajona con nuestros padres, no podíamos hacer nada sino aguantar el castigo que nos impusieran con sentencia de que, si Doña Pelos se quejaba de nuevo, la reprimenda sería peor. Nos hervían las ganas de vengarnos y hacerle una maldad -como huevearle la casa o romperle un vidrio- pero era imposible, pues luego-luego se darían cuenta que los culpables habíamos sido nosotros.
Es por eso que me gustaba Halloween. En Halloween el barrio se llenaba de niños de otras colonias –“colonias más feítas”, decían las vecinas- a quienes echaban la culpa de las naranjas apachurradas a pisotones en la cochera o las pulpas de tamarindo que embarrábamos en la puerta y paredes de su casa.
Una vez, sin querer, rompimos el medidor de luz de casa de Doña Pelos mientras tratábamos de tumbar un panal de avispas a pedradas. La Pelos salió echando humo y gritando mil groserías por minuto. “¡Ora sí van a ver, hijos de la chingada!”A la primera casa que fue, fue a la mía, a donde yo había corrido a esconderme. Al enterarse de lo del medidor, mi padre me subió a jalones de oreja a mi cuarto y me dejó una marca colorada en el brazo derecho cuando intenté -sin éxito- cubrirme los cintarazos que iban directo a mis nalgas.
Desde la ventana de mi habitación observé cómo los demás niños salían con cautela de una casa en obra negra en la que se habían escondido. No sé por qué, pero pensé en la selección natural que mencionaban en el libro de biología y en la supervivencia de los más fuertes; de los más astutos. Sentí como si yo nunca fuera a ser ese niño que se salvaba de los castigos y se salía con la suya... No mientras mi padre usara cinto y yo siguiera pensando que el refugio más seguro era mi casa.

martes, septiembre 09, 2008

Pensamiento y tira.

Hace poco leí esto en la pared de una cantina:

"La vida es un divertido(?) concurso de hilvanar agujas, el pedo es no entrarle con guantes de box".

Y aquí se las dejo ir... la tira número 21 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine. Si quieren ver las tiras atrasadas, váyanse aquí, se los ordeno, que cada miércoles suben la nueva "aventura" de este personaje.

lunes, septiembre 08, 2008

Buen inicio de semana.

Ya están arriba los números 4 y 5 de ¡#$%&! Cómics, para aquellos que no los tengan en su versión print.

A partir de este miércoles podrán conseguir el número 11 en los lugares de costumbre (Cómic Castle Monterrey, Guadalajara, D.F., Gandhi Monterrey, Café Infinito, Café Nuevo Brasil, Cine Café Secuencial, Café 16mm, etc.), ya que salió con un poco de retraso de imprenta, snif.

Va una probadita de la portada del número 12, cortesía de el gran Bachan:


Ahí se ven.

sábado, septiembre 06, 2008

...y luego no quieren que digamos que las pinches viejas están locas 3

- ¿Me amas? -pregunta.
- Sí, mi vida, sí te amo mucho -respondo mientras me rasco los huevos recién exprimidos de semen.
- ¿Por qué?
- ¿"Por qué" qué?
- ¿Por qué me amas? No te hagas güey.
- Porque...eeee...
Silencio abrupto. "¿Qué preguntas son esas?", pienso.
- ¡Ash!, ni siquiera sabes por qué me amas.
- No. No es eso, preciosa. A ver: Dime tú por qué me amas -contraataco.
- ¡Ash, Gustavo!: me caga que me respondas con una pregunta que yo te hice primero.
- Pues tú debes de saber la respuesta para haberme preguntado eso.
Pone cara de "tú-y-tus-pinches-mamadas-pseudo-filosóficas-psicológicas".
- Te amo porque estoy aquí contigo -le digo.
- ¿Nomás por eso?
- ...y porque me gustas mucho.
- ¿Nomás por eso?
- Por eso y muchas cosas más.
- "...ven a mi casa esta navidad", como decía la canción ochentera, ¿o qué?
- Ya mi amor. No estés chingando... -acaricio su barbilla.
- No, no estoy chingando. ¿Por qué me amas? ¡Dime!
Y le digo lo primero que me nace de la pechuga:
- Te amo porque siempre que me hacían esta pregunta, no tenía una razón; y ahora tengo tantas que me dejan mudo.

viernes, septiembre 05, 2008

Ah, qué mis amguis...

Qué odiosos son los amigos que no aceptan un NO por respuesta. El miércoles me hablaron al celular por ahí de las 10 de la noche para invitarme a chupar al taller de un compa. Yo, como el macho viril que soy, tomaba un baño de espuma con mi mascarilla de pepino, caléndula y miel, mientras las notas de los Bee Gees recorrían las paredes de mi nueva guarida secreta de renta. Sonó el ringtone de “este teléfono parece carpintero-porque hace ring-porque hace ring…” a mitad de la canción “Estey in de Lain”, la más famosa del grupo. Puse pausa y contesté:

-Bueno…
-Vente güeeey, aquí estamos chupando.
-Nombre, güey, mañana me levanto temprano.
-Yo también, ¿y qué?
-Nel, güey, ando desvelandón.
-Yo también, ¿y qué? Vente.
-Ando jodido, mejor el fin de semana nos echamos algo.
-También el fin de semana chupamos, pero vente ahorita para acá.
-Nel carnal, ya llegué a mi casa y me da hueva ir: está muy lejos tu taller.
-Yo vivo más lejos que tú, ¿y qué? Vente.

Colgué, acomodé de nuevo la rodaja de pepino que había resbalado tímidamente por mi ojo y le subí hasta el número 10 del volumen de mi monstruo digital marca Pony. Digo, Sony.

jueves, septiembre 04, 2008

Me sentí mal, pero me vale madre.

Jajajaja... Buscando nomeacuerdoqué en Internet di con el blog de un güey que se describe como: "Un hombre apasionado, sin tabúes y que vive al máximo cada instante", y, en la foto del perfil, el güey sale todo formal: con una corbata espantosa y un traje que de seguro robó de la tumba de Clavillazo.
Uy, cuánta adrenalina, pensé yo.

¿Realmente una mujer sentirá cosquillitas en el mejillón si un hombre se describe como "sin tabúes"? ¿A qué se refiere con "vivir al máximo cada instante"? ¿Cómo se vive al máximo?: ¿en los excesos?, ¿al filo de la muerte? ¿saliendo a la calle y yendo al trabajo enfundado en el traje con el que embalsamaron a Resortes? Nunca lo he comprendido.

Chale, me sentí más pinche que las playas de Tampico por burlón, pero no pude evitarlo: El güey ese me hizo el día.
Pinche hubiera sido que pusiera la liga a su blog.

martes, septiembre 02, 2008

Me topé al Zurdo

Al Zurdo le faltó oxígeno al nacer, por eso la parte derecha de su cuerpo estaba atrofiada.
La mano la tenía así: como que toda engarruñada. Cuando movía el brazo malo parecía una excavadora Caterpillar y sus dedos garras. De la pierna derecha nomás cojeaba.

Creo que el Zurdo llegó al barrio vendiendo “bolis” -una bolsas de plástico con agua de sabores congelada dentro- en una hielera que cargaba con la mano izquierda. Contaba las monedas con la mano macueca y nunca aceptaba nuestra ayuda, no sé si por desconfiado o por no sentirse inútil. Nos hicimos amigos de él de volada.
Una vez, mientras contaba las ganancias del día, llegó un amigo por atrás y le picó las costillas para asustarlo. “¡Aaaay, amá!”, gritó el Zurdo todo espantado, mientras la mano macueca se elevaba por los aires soltando monedas para todos lados. Reímos como nunca.

De ahí en adelante aprovechábamos cualquier oportunidad para picarle los costados y ver cómo le saltaba la manilla al ritmo de su “¡Ay amá!”. Cuando llegaba alguien nuevo a la cuadra, le enseñábamos cómo apachurrarle el botón imaginario al Zurdo para que hiciera su gracia. Cuando se hartaba, nos perseguía con la mano tullida en alto, sostenida por la mano izquierda, mientras blandía los dedos como si fueran los tentáculos de un calamar para ponérnosla en la cara. El Zurdo sabía que eso nos provocaba repulsión, a pesar de que lo apreciábamos.

-Y a poco sí le la jalas con la izquierda, pinche Zurdo –preguntaba un amigo.
- No, no me la puedo jalar: me hace daño –decía al mismo tiempo que se tocaba la cabeza.
-Entones, por lógica: nomás el huevo izquierdo te funciona, ¿no?
Todos echábamos a reír.

Desde los escalones de casa de Doña Pelos veíamos cuando el Zurdo se aproximaba al barrio, entonces le cantábamos una rola de Ricky Martin, muy de moda en aquella época, que decía: “Tú-uuu, loca manillaaa…” y nomás movía la cabeza y se reía, como pensando: “Ya van a empezar estos cabrones a joder”. Casi siempre salía Doña Pelos a corrernos.

Hace poco me topé al Zurdo. Andaba vendiendo sellos de goma puerta por puerta. No sé si le vaya bien, pero andaba muy bien vestido el güey. Me reconoció, me abrazo y le pregunté que qué andaba haciendo por esos rumbos.

-Ando vendiendo sellos de goma, güey, y sigo ayudándole a mi papá en el taller de serigrafía.

Me tendió su tarjeta con la mano macueca. Tarjeta y toda la cosa traía el pinche Zurdo. La verdad me dio mucho gusto. Le dije que posiblemente necesitaría algunos jales para el negocio de cajas y quedé en hablarle. Nos despedimos, nos abrazamos y el Zurdo siguió caminando con su maletín guindo sostenido en la mano izquierda.
Antes de doblar en la esquina, imaginé que lo contrataba en el negocio como “ponedor oficial de sellos”. Lo pararía frente al mostrador, colocaría unas notas de remisión delante de él, le pondría un sello de goma de PAGADO en la mano macueca, me colocaría a sus espaldas y le picaría las costillas: “¡Aaaay, amá!”, gritaría el Zurdo mientras le brinca la mano, y: “¡PUM!”, quedaría sellada la nota.

lunes, septiembre 01, 2008

Marcha por México

¿Estará despertando el país o seguiremos siendo ciegos que, viendo, no ven?

Todos esos ciudadanos que marcharon para exigir un alto a la violencia y la renuncia de las autoridades incompetentes: ¿serán los mismos que fuman donde se prohibe fumar, niegan el paso a los conductores que ponen su direccional para cambiar de carril, invaden los pasos peatonales, se vuelan los semáforos en rojo y se estacionan en lugares para discapacitados?

¿Seguirán teniendo más concurrencia los conciertos de RBD, Intocable o El Reencuentro que una marcha pacífica para exigir paz y un lugar mejor para vivir?

¿Será verdad que, en el fondo, el hombre nace malo porque la naturaleza es así: violenta, seamos agua, viento, lava, peces, aves, carnívoros o humanos?

"La ley del más fuerte", "El cazador y su presa", "El más grande se come al más chico, al más débil"... ¿Será correcto, ético, moral o humano aplicar estas verdades del reino animal sobre el hombre?

Espero la respuesta correcta esté en un después de las primeras tres palabras de este escrito, y un no para el resto.

viernes, agosto 29, 2008

Opinión política que nadie tomará en serio...

Nada menso el cachetón senil de John McCain al nombrar a la Gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su futura vicepresidenta.
Por un lado, el republicano quedó bien con el viejerío de gringas histéricas y feministas que exigen "igualdad", y, por otro, podrá apoderarse y explotar descaradamente sin traba legal o ambiental -junto con el pendejazo azo azo de Bush- los yacimientos petroleros de las reservas ecológicas protegidas de esas costas. Acuérdense de mí cuando vean en la tele a osos polares, aves y peces agonizando cubiertos de crudo.
No dudo que el McCain le vaya a aventar uno que otro palín a la tal Palin para este propósito.

miércoles, agosto 27, 2008

Tira Pseudocómica

Homenaje gráfico a estos jóvenes mexicanos, tan cultos ellos, tan preocupados por el lenguaje y el engrandecimeinto del espíritu, snif.

martes, agosto 26, 2008

Guffo, el papanatas

He recibido correos y comentarios muy variados sobre el tema de la paternidad; algunos puntos de vista interesantes y respetables, otros típicos y muy aburridos. Concuerdo con que, es cierto: no tengo que andar dando explicaciones de nada y cada quien hace lo que se le pega la gana; pero si no me quejo, no tendría de qué escribir, jojojo.

Algunos de mis lectores dicen que los hijos son la extensión y la prolongación del amor de pareja. Yo creo que el amor lo único que prolonga es la pilinga, y que, en el amor compartido, una de las partes termina con la menor parte de ese amor. Es como querer amar a muchas mujeres a la vez.
Otros dicen que apenas que tenga un hijo sentiré lo que ellos sienten, cosa que me parece muy sensata y justa (como quien dice: “¡Cállate si no sabes, pinche Guffo”, snif).
Otros me dicen que soy puto, pero si lo fuera ya habría adoptado algún niño de Sumatra o Gabón, o alquilado un vientre para tener a mis gemelos; ya ven como son los gays de “cursilindos” y “mothernos”. Aparte, a mí nunca se me ha antojado achatar frijoles; lo mío lo mío lo mío es ponerle peluquín a Lupillo Rivera (si no entendieron eso de “ponerle peluquín a Lupillo Rivera”, a continuación se los explico con dibujitos):


Otros lectores simplemente nacieron para ser papás y traen ese gen o chip de reproducción y amor y yo no, porque tal vez soy un robot insensible fabricado en Japón y ensamblado por niños en la India, programado para vender cajas de cartón y dibujar, ¡bip-bip!
Otros me dicen que “no ha llegado la madre de mis hijos”. ¡Uy, sí!, qué sexy es pensar en una mujer que está dispuesta a pasar toda su vida encerrada, arreglando la casa, atendiendo mis demandas, oliendo mis pedos y atendiendo a mis hijos. Cero sexy. Y a la vez, me causa mal pedo saber que hay madres que no pueden dedicar tiempo de calidad a sus hijos por estar trabajando.
Bueno, ya, mucho rollo.
En resumen no siento querer tener hijos.

Por otro lado, muchos pensarán que en mi casa faltó amor, cariño, hubo divorcios o mi familia fue desunida y más disfuncional que la Familia Peluche y que de ahí surge mi negativa a formar la mía. Lo más curioso es que no. Nunca nos faltó amor ni, ¡ay!, un plato de comida caliente en la mesa, snif (típica frase cuando uno quiere agradecerle a sus papases que nunca le faltó nada, jejeje), pero sí fui testigo de lo mucho que se la pelaron mis padres para mantenernos a mí y a mis dos hermanas en escuelas Montessori, secundarias maristas, prepas y universidades privadas y viajes al extranjero para aprender inglés (en muchos de los casos, mis hermanas estuvieron becadas; yo no era burro, pero nomás nunca conseguí beca, snif). Puede que mi miedo o “trauma” vaya por ese lado. Pensar en no poderle dar lo mucho o poco que a mí me dieron, no darle lo que quiere por no dañarlo o darle todo lo que sea para que sea feliz pero perjudicarlo; encontrar ese punto intermedio, educarlo, darle un ejemplo, enseñarle cosas en las que no creo para facilitarle su trayecto por el mundo; verlo batallar, en un trabajo jodido o sin trabajo y no poder ayudarlo porque no está en mis posibilidades o la situción está dura, o poder ayudarlo pero dejar que se rasque con sus propias uñas para que “aprenda que el mundo es así de duro y nada se regala” y luego me odie yo y me oide él y qué sé yo… No sé… son tantas cosas que prefiero evitar.

En fin. Ya me dio hueva el tema.
Ya está arriba la número 3 de ¡#$%&! Cómics y la portada del número 11, que saldrá esta semana, para que lo chequen.

lunes, agosto 25, 2008

Guffo, el ogro comeñiños perredista

He dicho hasta el cansancio que no, no odio a los niños, simplemente no quiero tener hijos. Prueba de ello es esta foto que me tomaron en el campamento de verano infantil al que fui a dar clases de dibujo gratuitamente. Miren nomás qué bonito, snif.


Algunos pensarán que esto fue un plan siniestro. Que regalé monitos del Chimicuil a estos inocentes pequeños para convencerlos de comer todas las verduras de su plato para engordarlos como ganado y, después, comérmelos en un festín lleno de brujas, ogros y lobos feroces, ¡¡¡BHUAJAJAJAJAJA!!!
Pero no.
Espero que después de ver tan tierna foto, no les caiga tan pesado lo que a continuación les diré.

A veces me sale lo Andrés Manuel López Obrador y creo que todo es una Teoría de la Conspiración; un complot, pa´ que me entiendan.
De hecho, detrás de la prohibición del aborto, la satanización de los métodos anticonceptivos y el discurso de “forma una familia y ten los hijos que Dios te mande”, creo que existe una Teoría de la Conspiración. ¡¡¡BHUAJAJAJAJA!!! (aquí está de nuevo esa risa siniestra).

Es lógico que al formar una familia el consumo personal se multiplica tres, cuatro o cinco veces, cosa muy buena para los que manejan la economía mundial, pues se mantiene activa. Si uno no se multiplica, el negocio se les acaba, pues ya no habrá quién compre los estilos de vida, necesidades fabricadas, lujos y chingaderitas que intentan vendernos a como dé lugar y a costa de lo que sea con tal de que el dinero esté en movimiento.

Esta jalada la he venido pensado últimamente, cada que me preguntan, sorprendidos, el por qué alguien más galán que Arturo Peniche y tan guapérrimo como yo se niega a tener hijos. Obviamente no les respondo como pinche AMLO loco: “¡Es que todo es un complot de la iglesia y el gobierno para mantener a flote la economía, bla bla bla!”, porque de seguro ya estaría modelando una bonita camisa de fuerza color blanco, con cintos de cuero y broches de acero en las pasarelas de alguna institución mental.

Mi razonamiento es más sencillo, más simplón y práctico: los hijos somos caros, somos sinónimo de carencias y sacrificios para nuestros padres, semillero de responsabilidades, mortificaciones y azares del destino; chivos expiatorios de nuestras circunstancias, inseguridades y traumas generados por padres que no nacieron sabiendo ser padres y que experimentaron con nosotros basándose en modelos dictaminados por un sistema podrido (¡ahijuesupinche madre!... deberían de darme el Premio Nóbel por hablar tan bonito, snif). Tener hijos nos reduce al instinto más básico de supervivencia y -la mayoría de las veces- nos anula en todo lo que somos, pensamos, queremos o quisiéramos llegar a ser o hacer.

Yo mejor preguntaría: “¿Por qué tener hijos?”. Y por favor les pido no me respondan con una simple: “Porque es parte de la vida”, “Porque hay que dejar herederos que mantengan el apellido”, “Porque son las leyes de la naturaleza”, “Porque si no, quién te va a cuidar cuando estés viejito", “Porque hay que dejar descendencia” o alguna mamada de esas.

Mañana le sigo con esto que ya me tengo que poner a jalar…

sábado, agosto 23, 2008

Loser...

Hoy me siento tan "loser" como alguien que sale de antro con sus primos. Snif.

viernes, agosto 22, 2008

Pensamientos en automático

Los últimos números de mi cuenta bancaria nunca se me olvidan. Uno es una posición sexual, otro la mayoría de edad y otro el supuesto número de los homosexuales más la cantidad de dedos en las manos. Los primeros números son los que siempre se me olvidan. Tampoco olvido los ceros en los que siempre tengo el saldo; no porque sea gastón o deba mucho dinero, simplemente no confío en los bancos. Apenas me depositan la quincena y saco mi dinero de ahí.

Siempre que paso por un terreno grande donde hay mucha hierba y no casas ni edificios, tiro por la ventana del coche el cabo de la manzana o el resto de la pera que me desayuno. Si en 10 años hay un campo de manzanos y perales, yo fui el culpable. Si en 10 años hay condominios y centros comerciales, rechinguen a su madre.

Vi a un hombre que regañó a un niño por tirar una lata de refresco en la banqueta. Le dijo algo sobre la ecología y el medio ambiente. ¿Ecología y medio ambiente en un lugar cubierto de concreto donde ni flora ni fauna hay?
Creo que esa lata en la banqueta le hubiera servido a un miserable para que completara su kilo de aluminio, lo vendiera y comiera el día de hoy.

Ahora que me mudo de casa voy a cancelar mi contrato con Axtel y mi contrato con Cablevisión. Me he dado cuenta que no necesito ni uno ni otro. Del teléfono pago una renta por tenerlo ahí nomás de adorno y Cablevisión me impide leer por las noches con todas sus repeticiones de los Simpsons, Futurama, A Prueba de Todo, Desperate Housewives y Friends. Está bien: dos cosas más de las que me libero.

Buen fin de semana.

jueves, agosto 21, 2008

Invitación...

Dense un rol por el Café Secuencial, ahí atracito del museo MARCO(Dr. Coss 1317 Sur), en el Barrio Antiguo. Habrá tambaches del número 10 de ¡#$%&! Cómics para regalar, una exposición de algunos de los trabajos y sirve que le echan un ojo a la impresionante variedad de películas culturosas y no culturosas, para rentar o para ver ahí, que tienen en el lugar. La neta que vale la pena. Además, pueden conocer a algunos de los papuchos que colaboran en la revista, ¡aaaaauuuu!. Por cierto, para los que no tengan sus ¡#$%&! Cómics, ya pueden verlos en línea cada semana. El número dos ya está aquí. Ahí se ven.

miércoles, agosto 20, 2008

Ay, estas televisoras olímpicas...

Es increíble: No paran de preguntar pendejadas. Después de ganar la medalla de oro, fue Televisa quien primero le pregunta al campeón Guillermo Pérez: "¿Cómo te sientes?"; y después, los imbéciles de TV Azteca le preguntan lo mismo. Y pues al pobre hombre no le queda de otra mas que ser cortés y responder dos veces la misma pendejada. ¿Tendrá alguien los huevos suficientes para mandarlos a la chingada y decirles: "Por favor no me preguntes imbecilidades"?

Ah, y por otro lado, pero hablando de lo mismo. Qué odioso es ese afán que tienen ambas televisoras de hacer que los atletas que no hablan español repitan como cotorros lo que les dicen. Ejemplo:

Reportero Mediocre: Repit after mi, Mister Bolt: Vive...

Atleta que no habla español: Bibeh...

Reportero Mediocre: Tú pasión...

Atleta que no habla español: Tapasón

Reportero Mediocre: Por Televisa Deportes...

Atleta que no habla Español: Povisa dporte

Y México vibra de júblio con estas mamadas...

martes, agosto 19, 2008

Otra tira...

La verdad, me ha dado harta hueva escribir. Aparte, me ando mudando de casa a una más "cercas" del negocio de cajas. Lo más emocionante de esta mudanza es que, al parecer, en la secundaria de enfrente filmaron el video de Another Brick in the Wall, de Pink Floyd, porque el patio de la escuela está hasta la madre de montañas de pupitres desmantelados. Es eso o pueden ser tres cosas: 1) Los chamacos son unos pinches vándalos de cuidado, 2) Es una secundaria fantasma (¡ay mamachita!, ojalá que no sea esta opción...) o 3) El director y los maestros son unos cerdos huevones que faltan a cada rato o llegan crudos a clases y no son para arreglar los bancos o llamar a un carretonero que se lleve su cagadero a otro lado. En fin, ahí luego les cuento de mi nueva morada.
Va la tira:

lunes, agosto 18, 2008

Buen inicio...

Conclusión de esta tira, que saldrá en el número 12 de ¡#$%&! Cómics


Otra tira para grupo Reforma, en la cual retrato las "graves mortificaciones y problemática" de los cultos jóvenes regiomontanos. Está en blanco y negro porque el pendejo de yo borró la que estaba a color por un error de dedo, snif.