viernes, septiembre 12, 2008

El País Marchito

Imaginaba esos rumores zigzagueando entre los fatuos pasillos del edificio como los dragones digitales que televisaban entre corte y corte durante las recientes olimpiadas. Pocos hablaban del tema. Algunos por miedo, otros por respeto y, la mayoría, porque simplemente se les había pedido que no hablaran de eso.

Hoy, ojeando uno de los tantos medios masivos de esta ciudad, leí una carta dirigida al gobernador del estado y confirmé que los rumores que inundaban las oficinas de redacción eran ciertos. El dueño de uno de los periódicos en los que su servidor trabaja –o sea: yo- decidió dejar Monterrey para irse a vivir a una ciudad norteamericana. Se fue con todo y todo: hijos, nietos, yernos, nueras, mascotas y hasta macetas. Una de las razones que redacta en la carta –y, creo yo, la más fuerte- es que “perdió la fe”. Así, sin más: Perdió la fe. Me aterroricé al leer esto. Pensé: “Un hombre millonario y superpoderoso, que puede garantizar su felicidad y la de su familia, comprar seguridad, amigos, mansiones, hectáreas de bosques, pedazos de playa y hasta fe, perdió la fe”. Realmente me aterró, pues me sentí menos que nada.

¿En qué podemos creer nosotros, simples mortales?: ¿En un Dios que por más que le rezas nunca aparece pero con el que hay que estar agradecido porque nos manda -aunque sea- una tortilla embarrada de frijoles para comer? Imagino que sucedió lo mismo con quien me ha dado trabajo en su medio impreso desde hace 11 años: perdió la fe en un país en el que, por más que trabajes, trabajes y trabajes, simplemente no vale la pena porque las cosas nada más empeoran.
Pareciera que la apatía es la solución en una tierra donde no pasa nada aunque uno sea optimista, honesto, trabajador y soñador. Apatía ante todo. Quedarse inmóvil porque nada importa en realidad. Si no tienes dinero, como quiera no tendrás para juntar un rescate cuando te secuestren a tu hijo; si te sobra el dinero, como quiera no recuperarás a tu hijo… entonces, ¿para qué hacer algo?, ¿para qué marchar en un país marchito?, ¿para qué vivir dentro de la ley si quienes imponen las leyes viven fuera de ellas y solapan a los delincuentes?, ¿de qué sirve ser un empresario honesto si al rato va a llegar un hampón –de cuello blanco o manos rojas- a imponerte sus condiciones y, si no le entras, va de por medio tu trabajo, tu esfuerzo, tu tranquilidad y tu vida? ¿Para qué hacer algo, díganme? ¿Para qué si quienes tienen el poder de cambiar el rumbo del país han perdido la fe?

Al leer la carta de mi jefe laboral me sentí con más razones para seguir siendo antipatriota; para seguir despreciando esta tierra, aborreciendo a su gente y sus políticas contradictorias. Un país donde es legal matar fetos pero no aplicarles pena de muerte a los asesinos. Con más gusto me reiré cuando México fracase en el mundial, en las olimpiadas o en cualquier otra actividad. Me dará un gusto enorme... Que se empine el país... que se quiebre la nación... que se hunda y nadie vaya a votar para que no tengan un solo voto con el cual comprobar quién ganó… a ver si así las cosas mejoran.
Con esa carta reafirmé que, si tuviera la oportunidad, los recursos y facilidades de vivir en otro país, no lo pensaría dos veces, porque como México no hay dos. Es decir: porque no puede haber otro país igual de culero que éste.
Qué ironía que en el país más criminal, ratero y terrorista del mundo -los Estados Unidos- se viva mejor que en México, que nomás lo malo le ha aprendido.

Éste es el réquiem de un país muerto…

miércoles, septiembre 10, 2008

Cintarazos en el verano del 88

No había día en que Doña Pelos anduviera de buen humor. Decía que nosotros, los niños de la cuadra, la poníamos de malas. Debido a eso, colocaba ramas con espinas en el patio delantero de su casa para que no nos acostáramos sobre el zacate a encontrarle formas a las nubes, atravesaba su coche para que no circuláramos en bicicleta y, tres veces al día –o más-, echaba cubetazos de agua con jabón para que no nos sentáramos sobre los escalones que estaban bajo la sombra del enorme encino que se erguía en “su” banqueta. Sí, “su” banqueta: Doña Pelos decía que “era suya” y que le rumbáramos a la chingada de ahí. Muchas veces –harta- visitaba las casas del barrio para hablar personalmente con nuestros padres. Se quejaba de lo ruidosos que eran nuestros juegos y de esa “ociosa” (a los adultos les encanta la palabra “ocioso”) costumbre de sentarnos en sus escalones a descansar después de andar toda la tarde en bicicleta sin “hacer nada de provecho” (otra frase favorita de los adultos). Pero es que Doña Pelos era la única vecina que tenía jardín amplio al frente y el encino de “su” banqueta era de los pocos árboles que los desarrolladores del complejo habitacional no habían talado. En aquel verano del 88, los montes baldíos donde antes jugábamos y buscábamos insectos bajo las rocas comenzaban a desaparecer. En su lugar, construían viviendas de mala calidad a precios de palacios reales.
Ante la situación de Doña Pelos yendo de rajona con nuestros padres, no podíamos hacer nada sino aguantar el castigo que nos impusieran con sentencia de que, si Doña Pelos se quejaba de nuevo, la reprimenda sería peor. Nos hervían las ganas de vengarnos y hacerle una maldad -como huevearle la casa o romperle un vidrio- pero era imposible, pues luego-luego se darían cuenta que los culpables habíamos sido nosotros.
Es por eso que me gustaba Halloween. En Halloween el barrio se llenaba de niños de otras colonias –“colonias más feítas”, decían las vecinas- a quienes echaban la culpa de las naranjas apachurradas a pisotones en la cochera o las pulpas de tamarindo que embarrábamos en la puerta y paredes de su casa.
Una vez, sin querer, rompimos el medidor de luz de casa de Doña Pelos mientras tratábamos de tumbar un panal de avispas a pedradas. La Pelos salió echando humo y gritando mil groserías por minuto. “¡Ora sí van a ver, hijos de la chingada!”A la primera casa que fue, fue a la mía, a donde yo había corrido a esconderme. Al enterarse de lo del medidor, mi padre me subió a jalones de oreja a mi cuarto y me dejó una marca colorada en el brazo derecho cuando intenté -sin éxito- cubrirme los cintarazos que iban directo a mis nalgas.
Desde la ventana de mi habitación observé cómo los demás niños salían con cautela de una casa en obra negra en la que se habían escondido. No sé por qué, pero pensé en la selección natural que mencionaban en el libro de biología y en la supervivencia de los más fuertes; de los más astutos. Sentí como si yo nunca fuera a ser ese niño que se salvaba de los castigos y se salía con la suya... No mientras mi padre usara cinto y yo siguiera pensando que el refugio más seguro era mi casa.

martes, septiembre 09, 2008

Pensamiento y tira.

Hace poco leí esto en la pared de una cantina:

"La vida es un divertido(?) concurso de hilvanar agujas, el pedo es no entrarle con guantes de box".

Y aquí se las dejo ir... la tira número 21 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine. Si quieren ver las tiras atrasadas, váyanse aquí, se los ordeno, que cada miércoles suben la nueva "aventura" de este personaje.

lunes, septiembre 08, 2008

Buen inicio de semana.

Ya están arriba los números 4 y 5 de ¡#$%&! Cómics, para aquellos que no los tengan en su versión print.

A partir de este miércoles podrán conseguir el número 11 en los lugares de costumbre (Cómic Castle Monterrey, Guadalajara, D.F., Gandhi Monterrey, Café Infinito, Café Nuevo Brasil, Cine Café Secuencial, Café 16mm, etc.), ya que salió con un poco de retraso de imprenta, snif.

Va una probadita de la portada del número 12, cortesía de el gran Bachan:


Ahí se ven.

sábado, septiembre 06, 2008

...y luego no quieren que digamos que las pinches viejas están locas 3

- ¿Me amas? -pregunta.
- Sí, mi vida, sí te amo mucho -respondo mientras me rasco los huevos recién exprimidos de semen.
- ¿Por qué?
- ¿"Por qué" qué?
- ¿Por qué me amas? No te hagas güey.
- Porque...eeee...
Silencio abrupto. "¿Qué preguntas son esas?", pienso.
- ¡Ash!, ni siquiera sabes por qué me amas.
- No. No es eso, preciosa. A ver: Dime tú por qué me amas -contraataco.
- ¡Ash, Gustavo!: me caga que me respondas con una pregunta que yo te hice primero.
- Pues tú debes de saber la respuesta para haberme preguntado eso.
Pone cara de "tú-y-tus-pinches-mamadas-pseudo-filosóficas-psicológicas".
- Te amo porque estoy aquí contigo -le digo.
- ¿Nomás por eso?
- ...y porque me gustas mucho.
- ¿Nomás por eso?
- Por eso y muchas cosas más.
- "...ven a mi casa esta navidad", como decía la canción ochentera, ¿o qué?
- Ya mi amor. No estés chingando... -acaricio su barbilla.
- No, no estoy chingando. ¿Por qué me amas? ¡Dime!
Y le digo lo primero que me nace de la pechuga:
- Te amo porque siempre que me hacían esta pregunta, no tenía una razón; y ahora tengo tantas que me dejan mudo.

viernes, septiembre 05, 2008

Ah, qué mis amguis...

Qué odiosos son los amigos que no aceptan un NO por respuesta. El miércoles me hablaron al celular por ahí de las 10 de la noche para invitarme a chupar al taller de un compa. Yo, como el macho viril que soy, tomaba un baño de espuma con mi mascarilla de pepino, caléndula y miel, mientras las notas de los Bee Gees recorrían las paredes de mi nueva guarida secreta de renta. Sonó el ringtone de “este teléfono parece carpintero-porque hace ring-porque hace ring…” a mitad de la canción “Estey in de Lain”, la más famosa del grupo. Puse pausa y contesté:

-Bueno…
-Vente güeeey, aquí estamos chupando.
-Nombre, güey, mañana me levanto temprano.
-Yo también, ¿y qué?
-Nel, güey, ando desvelandón.
-Yo también, ¿y qué? Vente.
-Ando jodido, mejor el fin de semana nos echamos algo.
-También el fin de semana chupamos, pero vente ahorita para acá.
-Nel carnal, ya llegué a mi casa y me da hueva ir: está muy lejos tu taller.
-Yo vivo más lejos que tú, ¿y qué? Vente.

Colgué, acomodé de nuevo la rodaja de pepino que había resbalado tímidamente por mi ojo y le subí hasta el número 10 del volumen de mi monstruo digital marca Pony. Digo, Sony.

jueves, septiembre 04, 2008

Me sentí mal, pero me vale madre.

Jajajaja... Buscando nomeacuerdoqué en Internet di con el blog de un güey que se describe como: "Un hombre apasionado, sin tabúes y que vive al máximo cada instante", y, en la foto del perfil, el güey sale todo formal: con una corbata espantosa y un traje que de seguro robó de la tumba de Clavillazo.
Uy, cuánta adrenalina, pensé yo.

¿Realmente una mujer sentirá cosquillitas en el mejillón si un hombre se describe como "sin tabúes"? ¿A qué se refiere con "vivir al máximo cada instante"? ¿Cómo se vive al máximo?: ¿en los excesos?, ¿al filo de la muerte? ¿saliendo a la calle y yendo al trabajo enfundado en el traje con el que embalsamaron a Resortes? Nunca lo he comprendido.

Chale, me sentí más pinche que las playas de Tampico por burlón, pero no pude evitarlo: El güey ese me hizo el día.
Pinche hubiera sido que pusiera la liga a su blog.

martes, septiembre 02, 2008

Me topé al Zurdo

Al Zurdo le faltó oxígeno al nacer, por eso la parte derecha de su cuerpo estaba atrofiada.
La mano la tenía así: como que toda engarruñada. Cuando movía el brazo malo parecía una excavadora Caterpillar y sus dedos garras. De la pierna derecha nomás cojeaba.

Creo que el Zurdo llegó al barrio vendiendo “bolis” -una bolsas de plástico con agua de sabores congelada dentro- en una hielera que cargaba con la mano izquierda. Contaba las monedas con la mano macueca y nunca aceptaba nuestra ayuda, no sé si por desconfiado o por no sentirse inútil. Nos hicimos amigos de él de volada.
Una vez, mientras contaba las ganancias del día, llegó un amigo por atrás y le picó las costillas para asustarlo. “¡Aaaay, amá!”, gritó el Zurdo todo espantado, mientras la mano macueca se elevaba por los aires soltando monedas para todos lados. Reímos como nunca.

De ahí en adelante aprovechábamos cualquier oportunidad para picarle los costados y ver cómo le saltaba la manilla al ritmo de su “¡Ay amá!”. Cuando llegaba alguien nuevo a la cuadra, le enseñábamos cómo apachurrarle el botón imaginario al Zurdo para que hiciera su gracia. Cuando se hartaba, nos perseguía con la mano tullida en alto, sostenida por la mano izquierda, mientras blandía los dedos como si fueran los tentáculos de un calamar para ponérnosla en la cara. El Zurdo sabía que eso nos provocaba repulsión, a pesar de que lo apreciábamos.

-Y a poco sí le la jalas con la izquierda, pinche Zurdo –preguntaba un amigo.
- No, no me la puedo jalar: me hace daño –decía al mismo tiempo que se tocaba la cabeza.
-Entones, por lógica: nomás el huevo izquierdo te funciona, ¿no?
Todos echábamos a reír.

Desde los escalones de casa de Doña Pelos veíamos cuando el Zurdo se aproximaba al barrio, entonces le cantábamos una rola de Ricky Martin, muy de moda en aquella época, que decía: “Tú-uuu, loca manillaaa…” y nomás movía la cabeza y se reía, como pensando: “Ya van a empezar estos cabrones a joder”. Casi siempre salía Doña Pelos a corrernos.

Hace poco me topé al Zurdo. Andaba vendiendo sellos de goma puerta por puerta. No sé si le vaya bien, pero andaba muy bien vestido el güey. Me reconoció, me abrazo y le pregunté que qué andaba haciendo por esos rumbos.

-Ando vendiendo sellos de goma, güey, y sigo ayudándole a mi papá en el taller de serigrafía.

Me tendió su tarjeta con la mano macueca. Tarjeta y toda la cosa traía el pinche Zurdo. La verdad me dio mucho gusto. Le dije que posiblemente necesitaría algunos jales para el negocio de cajas y quedé en hablarle. Nos despedimos, nos abrazamos y el Zurdo siguió caminando con su maletín guindo sostenido en la mano izquierda.
Antes de doblar en la esquina, imaginé que lo contrataba en el negocio como “ponedor oficial de sellos”. Lo pararía frente al mostrador, colocaría unas notas de remisión delante de él, le pondría un sello de goma de PAGADO en la mano macueca, me colocaría a sus espaldas y le picaría las costillas: “¡Aaaay, amá!”, gritaría el Zurdo mientras le brinca la mano, y: “¡PUM!”, quedaría sellada la nota.

lunes, septiembre 01, 2008

Marcha por México

¿Estará despertando el país o seguiremos siendo ciegos que, viendo, no ven?

Todos esos ciudadanos que marcharon para exigir un alto a la violencia y la renuncia de las autoridades incompetentes: ¿serán los mismos que fuman donde se prohibe fumar, niegan el paso a los conductores que ponen su direccional para cambiar de carril, invaden los pasos peatonales, se vuelan los semáforos en rojo y se estacionan en lugares para discapacitados?

¿Seguirán teniendo más concurrencia los conciertos de RBD, Intocable o El Reencuentro que una marcha pacífica para exigir paz y un lugar mejor para vivir?

¿Será verdad que, en el fondo, el hombre nace malo porque la naturaleza es así: violenta, seamos agua, viento, lava, peces, aves, carnívoros o humanos?

"La ley del más fuerte", "El cazador y su presa", "El más grande se come al más chico, al más débil"... ¿Será correcto, ético, moral o humano aplicar estas verdades del reino animal sobre el hombre?

Espero la respuesta correcta esté en un después de las primeras tres palabras de este escrito, y un no para el resto.

viernes, agosto 29, 2008

Opinión política que nadie tomará en serio...

Nada menso el cachetón senil de John McCain al nombrar a la Gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su futura vicepresidenta.
Por un lado, el republicano quedó bien con el viejerío de gringas histéricas y feministas que exigen "igualdad", y, por otro, podrá apoderarse y explotar descaradamente sin traba legal o ambiental -junto con el pendejazo azo azo de Bush- los yacimientos petroleros de las reservas ecológicas protegidas de esas costas. Acuérdense de mí cuando vean en la tele a osos polares, aves y peces agonizando cubiertos de crudo.
No dudo que el McCain le vaya a aventar uno que otro palín a la tal Palin para este propósito.

miércoles, agosto 27, 2008

Tira Pseudocómica

Homenaje gráfico a estos jóvenes mexicanos, tan cultos ellos, tan preocupados por el lenguaje y el engrandecimeinto del espíritu, snif.

martes, agosto 26, 2008

Guffo, el papanatas

He recibido correos y comentarios muy variados sobre el tema de la paternidad; algunos puntos de vista interesantes y respetables, otros típicos y muy aburridos. Concuerdo con que, es cierto: no tengo que andar dando explicaciones de nada y cada quien hace lo que se le pega la gana; pero si no me quejo, no tendría de qué escribir, jojojo.

Algunos de mis lectores dicen que los hijos son la extensión y la prolongación del amor de pareja. Yo creo que el amor lo único que prolonga es la pilinga, y que, en el amor compartido, una de las partes termina con la menor parte de ese amor. Es como querer amar a muchas mujeres a la vez.
Otros dicen que apenas que tenga un hijo sentiré lo que ellos sienten, cosa que me parece muy sensata y justa (como quien dice: “¡Cállate si no sabes, pinche Guffo”, snif).
Otros me dicen que soy puto, pero si lo fuera ya habría adoptado algún niño de Sumatra o Gabón, o alquilado un vientre para tener a mis gemelos; ya ven como son los gays de “cursilindos” y “mothernos”. Aparte, a mí nunca se me ha antojado achatar frijoles; lo mío lo mío lo mío es ponerle peluquín a Lupillo Rivera (si no entendieron eso de “ponerle peluquín a Lupillo Rivera”, a continuación se los explico con dibujitos):


Otros lectores simplemente nacieron para ser papás y traen ese gen o chip de reproducción y amor y yo no, porque tal vez soy un robot insensible fabricado en Japón y ensamblado por niños en la India, programado para vender cajas de cartón y dibujar, ¡bip-bip!
Otros me dicen que “no ha llegado la madre de mis hijos”. ¡Uy, sí!, qué sexy es pensar en una mujer que está dispuesta a pasar toda su vida encerrada, arreglando la casa, atendiendo mis demandas, oliendo mis pedos y atendiendo a mis hijos. Cero sexy. Y a la vez, me causa mal pedo saber que hay madres que no pueden dedicar tiempo de calidad a sus hijos por estar trabajando.
Bueno, ya, mucho rollo.
En resumen no siento querer tener hijos.

Por otro lado, muchos pensarán que en mi casa faltó amor, cariño, hubo divorcios o mi familia fue desunida y más disfuncional que la Familia Peluche y que de ahí surge mi negativa a formar la mía. Lo más curioso es que no. Nunca nos faltó amor ni, ¡ay!, un plato de comida caliente en la mesa, snif (típica frase cuando uno quiere agradecerle a sus papases que nunca le faltó nada, jejeje), pero sí fui testigo de lo mucho que se la pelaron mis padres para mantenernos a mí y a mis dos hermanas en escuelas Montessori, secundarias maristas, prepas y universidades privadas y viajes al extranjero para aprender inglés (en muchos de los casos, mis hermanas estuvieron becadas; yo no era burro, pero nomás nunca conseguí beca, snif). Puede que mi miedo o “trauma” vaya por ese lado. Pensar en no poderle dar lo mucho o poco que a mí me dieron, no darle lo que quiere por no dañarlo o darle todo lo que sea para que sea feliz pero perjudicarlo; encontrar ese punto intermedio, educarlo, darle un ejemplo, enseñarle cosas en las que no creo para facilitarle su trayecto por el mundo; verlo batallar, en un trabajo jodido o sin trabajo y no poder ayudarlo porque no está en mis posibilidades o la situción está dura, o poder ayudarlo pero dejar que se rasque con sus propias uñas para que “aprenda que el mundo es así de duro y nada se regala” y luego me odie yo y me oide él y qué sé yo… No sé… son tantas cosas que prefiero evitar.

En fin. Ya me dio hueva el tema.
Ya está arriba la número 3 de ¡#$%&! Cómics y la portada del número 11, que saldrá esta semana, para que lo chequen.

lunes, agosto 25, 2008

Guffo, el ogro comeñiños perredista

He dicho hasta el cansancio que no, no odio a los niños, simplemente no quiero tener hijos. Prueba de ello es esta foto que me tomaron en el campamento de verano infantil al que fui a dar clases de dibujo gratuitamente. Miren nomás qué bonito, snif.


Algunos pensarán que esto fue un plan siniestro. Que regalé monitos del Chimicuil a estos inocentes pequeños para convencerlos de comer todas las verduras de su plato para engordarlos como ganado y, después, comérmelos en un festín lleno de brujas, ogros y lobos feroces, ¡¡¡BHUAJAJAJAJAJA!!!
Pero no.
Espero que después de ver tan tierna foto, no les caiga tan pesado lo que a continuación les diré.

A veces me sale lo Andrés Manuel López Obrador y creo que todo es una Teoría de la Conspiración; un complot, pa´ que me entiendan.
De hecho, detrás de la prohibición del aborto, la satanización de los métodos anticonceptivos y el discurso de “forma una familia y ten los hijos que Dios te mande”, creo que existe una Teoría de la Conspiración. ¡¡¡BHUAJAJAJAJA!!! (aquí está de nuevo esa risa siniestra).

Es lógico que al formar una familia el consumo personal se multiplica tres, cuatro o cinco veces, cosa muy buena para los que manejan la economía mundial, pues se mantiene activa. Si uno no se multiplica, el negocio se les acaba, pues ya no habrá quién compre los estilos de vida, necesidades fabricadas, lujos y chingaderitas que intentan vendernos a como dé lugar y a costa de lo que sea con tal de que el dinero esté en movimiento.

Esta jalada la he venido pensado últimamente, cada que me preguntan, sorprendidos, el por qué alguien más galán que Arturo Peniche y tan guapérrimo como yo se niega a tener hijos. Obviamente no les respondo como pinche AMLO loco: “¡Es que todo es un complot de la iglesia y el gobierno para mantener a flote la economía, bla bla bla!”, porque de seguro ya estaría modelando una bonita camisa de fuerza color blanco, con cintos de cuero y broches de acero en las pasarelas de alguna institución mental.

Mi razonamiento es más sencillo, más simplón y práctico: los hijos somos caros, somos sinónimo de carencias y sacrificios para nuestros padres, semillero de responsabilidades, mortificaciones y azares del destino; chivos expiatorios de nuestras circunstancias, inseguridades y traumas generados por padres que no nacieron sabiendo ser padres y que experimentaron con nosotros basándose en modelos dictaminados por un sistema podrido (¡ahijuesupinche madre!... deberían de darme el Premio Nóbel por hablar tan bonito, snif). Tener hijos nos reduce al instinto más básico de supervivencia y -la mayoría de las veces- nos anula en todo lo que somos, pensamos, queremos o quisiéramos llegar a ser o hacer.

Yo mejor preguntaría: “¿Por qué tener hijos?”. Y por favor les pido no me respondan con una simple: “Porque es parte de la vida”, “Porque hay que dejar herederos que mantengan el apellido”, “Porque son las leyes de la naturaleza”, “Porque si no, quién te va a cuidar cuando estés viejito", “Porque hay que dejar descendencia” o alguna mamada de esas.

Mañana le sigo con esto que ya me tengo que poner a jalar…

sábado, agosto 23, 2008

Loser...

Hoy me siento tan "loser" como alguien que sale de antro con sus primos. Snif.

viernes, agosto 22, 2008

Pensamientos en automático

Los últimos números de mi cuenta bancaria nunca se me olvidan. Uno es una posición sexual, otro la mayoría de edad y otro el supuesto número de los homosexuales más la cantidad de dedos en las manos. Los primeros números son los que siempre se me olvidan. Tampoco olvido los ceros en los que siempre tengo el saldo; no porque sea gastón o deba mucho dinero, simplemente no confío en los bancos. Apenas me depositan la quincena y saco mi dinero de ahí.

Siempre que paso por un terreno grande donde hay mucha hierba y no casas ni edificios, tiro por la ventana del coche el cabo de la manzana o el resto de la pera que me desayuno. Si en 10 años hay un campo de manzanos y perales, yo fui el culpable. Si en 10 años hay condominios y centros comerciales, rechinguen a su madre.

Vi a un hombre que regañó a un niño por tirar una lata de refresco en la banqueta. Le dijo algo sobre la ecología y el medio ambiente. ¿Ecología y medio ambiente en un lugar cubierto de concreto donde ni flora ni fauna hay?
Creo que esa lata en la banqueta le hubiera servido a un miserable para que completara su kilo de aluminio, lo vendiera y comiera el día de hoy.

Ahora que me mudo de casa voy a cancelar mi contrato con Axtel y mi contrato con Cablevisión. Me he dado cuenta que no necesito ni uno ni otro. Del teléfono pago una renta por tenerlo ahí nomás de adorno y Cablevisión me impide leer por las noches con todas sus repeticiones de los Simpsons, Futurama, A Prueba de Todo, Desperate Housewives y Friends. Está bien: dos cosas más de las que me libero.

Buen fin de semana.

jueves, agosto 21, 2008

Invitación...

Dense un rol por el Café Secuencial, ahí atracito del museo MARCO(Dr. Coss 1317 Sur), en el Barrio Antiguo. Habrá tambaches del número 10 de ¡#$%&! Cómics para regalar, una exposición de algunos de los trabajos y sirve que le echan un ojo a la impresionante variedad de películas culturosas y no culturosas, para rentar o para ver ahí, que tienen en el lugar. La neta que vale la pena. Además, pueden conocer a algunos de los papuchos que colaboran en la revista, ¡aaaaauuuu!. Por cierto, para los que no tengan sus ¡#$%&! Cómics, ya pueden verlos en línea cada semana. El número dos ya está aquí. Ahí se ven.

miércoles, agosto 20, 2008

Ay, estas televisoras olímpicas...

Es increíble: No paran de preguntar pendejadas. Después de ganar la medalla de oro, fue Televisa quien primero le pregunta al campeón Guillermo Pérez: "¿Cómo te sientes?"; y después, los imbéciles de TV Azteca le preguntan lo mismo. Y pues al pobre hombre no le queda de otra mas que ser cortés y responder dos veces la misma pendejada. ¿Tendrá alguien los huevos suficientes para mandarlos a la chingada y decirles: "Por favor no me preguntes imbecilidades"?

Ah, y por otro lado, pero hablando de lo mismo. Qué odioso es ese afán que tienen ambas televisoras de hacer que los atletas que no hablan español repitan como cotorros lo que les dicen. Ejemplo:

Reportero Mediocre: Repit after mi, Mister Bolt: Vive...

Atleta que no habla español: Bibeh...

Reportero Mediocre: Tú pasión...

Atleta que no habla español: Tapasón

Reportero Mediocre: Por Televisa Deportes...

Atleta que no habla Español: Povisa dporte

Y México vibra de júblio con estas mamadas...

martes, agosto 19, 2008

Otra tira...

La verdad, me ha dado harta hueva escribir. Aparte, me ando mudando de casa a una más "cercas" del negocio de cajas. Lo más emocionante de esta mudanza es que, al parecer, en la secundaria de enfrente filmaron el video de Another Brick in the Wall, de Pink Floyd, porque el patio de la escuela está hasta la madre de montañas de pupitres desmantelados. Es eso o pueden ser tres cosas: 1) Los chamacos son unos pinches vándalos de cuidado, 2) Es una secundaria fantasma (¡ay mamachita!, ojalá que no sea esta opción...) o 3) El director y los maestros son unos cerdos huevones que faltan a cada rato o llegan crudos a clases y no son para arreglar los bancos o llamar a un carretonero que se lleve su cagadero a otro lado. En fin, ahí luego les cuento de mi nueva morada.
Va la tira:

lunes, agosto 18, 2008

Buen inicio...

Conclusión de esta tira, que saldrá en el número 12 de ¡#$%&! Cómics


Otra tira para grupo Reforma, en la cual retrato las "graves mortificaciones y problemática" de los cultos jóvenes regiomontanos. Está en blanco y negro porque el pendejo de yo borró la que estaba a color por un error de dedo, snif.

viernes, agosto 15, 2008

Buen fin...

Dos tiras para el fin de semana. Ambas para grupo Reforma.
Las dos tratan sobre esa obsesión que tienen los jóvenes con la edad. Esos morros que se sienten ancianos nomás porque pasaron del "dieci" al "veinti" y que, cuando ya son unos rucos, quieren seguir comportándose como chamacos. Disfrútenlas.


jueves, agosto 14, 2008

Soltando veneno

Si su día ha tenido un sol con carita feliz sobre un cielo azul lleno de nubes y pajarillos trinando melodías de Cri Cri afuera de su balcón que hacen bailar a las flores del campo al compás de las notas, brínquense este post, porque es una lista -que agrego a mi lista negra definitiva- de las cosas que odio:

-Los "periodistas" de espectáculos que siguen refiriéndose a la seña del dedo medio como "la Britneyseñal". Lo que nos faltaba: darle más notas y primeras planas a esta pobre pendeja que piensa con el vellito de su vulva rasurada, snif.

-Los que muerden las monedas y -ahora en temporada de olimpiadas- las medallas para comprobar si son verdaderas o falsas. ¿Por qué lo hacen? ¿En qué caricatura lo vieron? ¿Realmente los gemólogos de las joyerías hacen eso?

-Los cabrones que le dan dos o tres pataditas a la llanta de su coche para ver si le hace falta aire o está ponchada. Pinches huevones, con tal de no agacharse o pararse en una vulkanizadora. Éstos están peor que los güeyes que abren el cofre y se quedan mirando a ver si encuentran la falla pero, en el fondo, no tienen ni puta idea de lo que están mirando

-Los que hacen chistes sobre Chuck Norris. Que si Chuck Norris para presidente, que si Chuck Norris para el muro fronterizo, que si Chuck esto, que si Chuck lo otro. No entiendo la gracia del chiste ni su naturaleza, y veo a cada rato nicks y mails cadena sobre este tema de Chuck Norris. Pero por favor, ni se molesten en explicármelo, pues de seguro ha de ser una pendejada.

-Los señores (esposos y padres de familia cuarentones, cincuentones o sesentones) que ¡¡¡ven telenovelas!!! Dios mío. Eso pasa cuando los hijos se van y dejan que su señora se vuelva una gorda fodonga a la que ya ni con pito prestado le hacen el amor.

-Las mujeres que se ponen camisetas de equipos de fútbol mexicano. Una mujer con playera de fútbol, que se hace llamar “Rayada”, Tigre” o “Americanista”, es tan sexy como ver a tu abuela leyendo el Tv Notas mientras se avienta una zurrada.

-Los Hooters mexicanos.
Ay, diosito santo: ¿por qué ese afán del empresario indio mexicano de hacer del país una réplica de los Estados Unidos pero en pinche? Todo ese mobiliario deportivo (fotos, autógrafos, balones firmados, jerseys con los apellidos de los atletas, bates, cascos, tenis, fotos y más fotos) y esa ideología de ver deportes pero no practicarlos, me caga sobremanera. Si el Hooters gringo es patético, imaginen ahora el mexicano: con playeras de algún jugador del Santos o del Morelia como "trofeos", una pinchurrienta pelota de béisbol firmada por el pitcher de los Tomateros o de los Loros, un balón de americano firmada por el coach de los Aztecas de la UDLA y una que otra foto de las meseritas abrazadas al Kikin Fonseca, máximo ídolo que se ha parado a tragar ahí. Lo sé: muy triste el pedo, pero hay gente que va y esas mierdas proliferan. Por favor, si alguien quiere hacerme feliz, vierta gasolina sobre esos lugares y quémelos a la verga.

-La única franquicia gringa que NO odio, es el Subway. De hecho, me gustaría tener una, snif. Lo que me caga es que los “combos” traen como “complemento” las mierdas de papitas Sabritas y Pepsi. Ah, y me caga también que, para “mexicanizarlo”, le tienen que poner hasta la madre de jalapeños, chipotle y mil chingaderas picantes que le matan el sabor.

Los odio a todos... pero que pasen muy buenas tardes.

miércoles, agosto 13, 2008

Oh, Limpiadas, Oh, mamadas...

Ah, cómo me encabrona ese afán de Televisa y TV Azteca por acaparar a los atletas e impedir que disfruten su momento bombardeándolos con preguntas pendejas con tal de captar el instante en que se les escurra una lágrima o se les infle una burbuja de moco para hacer un mega close up que conmueva al país.

Me caga esa maña que tienen de hacer preguntas obvias e idiotas a los deportistas después de triunfar en alguna prueba o ganar una medalla. Preguntas tales como: "¿Cómo te sientes?". Pues cómo crees, reportero imbécil. "Paola: por fin una medalla para México". Esa no es una pregunta, pendejo. "¿Cómo te sentiste durante la prueba?". ¿Otra vez la misma pregunta?. "¿Qué sigue?". No, pos si tú, que eres reportero de deportes no sabes, estás empinado.

Y ya veo a la pobre de la Paola Espinosa (porque a la otra pobre que ganó con ella ni quién la pele) haciendo sketches con Adal Ramones, Omar Chaparro, Derbez y dando entrevistas y consejos de moda en el programa de Pepillo Origel o como "invitada especial" en algún programa matutino, de esos en que los "conductores" empiezan el día bien contentos bailando a ritmo de Daddy Yankee.
Dios mío.

Y otra cosa: ¿Alguien conoce o está familiarizado con alguno de los periodistas deportivos o entrevistadores que trae TV Azteca? ¿Cómo le hacen para sacar a tanto reportero opaco y gris?
Ah. Y el llamado "Dream Team" de Televisa (jajajajaja... "Dream Team"). Traen a la Nadia Comanechi, pero el máximo ganador de medallas olímpico para México, Joaquín Capilla, ahí está: desaprovechado, olvidado, muriendo lentamente, viviendo de su pensión y una beca que instituyó Salinas de Gortari, en un departamentito sucio del DF... No Country For Old Men.

martes, agosto 12, 2008

Hace poco vi al Filósofo de Cantina

Mon, el mesero barrigón, carga las sillas del local y las pone con las patas hacia arriba sobre las mesas. Somos los últimos clientes del Zacatecas. Faltan los dos últimos y más tristes tragos para acabarnos la cerveza y volver a la realidad de tener que dormir para trabajar al día siguiente. El Filósofo de Cantina eructa con educación, imperceptible, tapándose la boca con el borde de su mano empuñada. Pide una disculpa y dice:
"La cosa más valiosa que he aprendido de no tener dinero, es que las mujeres que han estado conmigo lo han hecho por lo que soy, no por lo que tengo. Pobre del Alcalde, del Gobernador, del Empresario, el Industrial, el Notario Público, el Abogado y cualquier otro hombre adinerado, pues siempre tendrán la incertidumbre de si sus mujeres están con ellos por lo que realmente son".

Me fui a casa más contento de lo que ya estaba, pues amaba lo doble a mi novia.

lunes, agosto 11, 2008

Piropos cursis que alguna vez dije en la cama

La miro desnuda y se tapa con el edredón. La destapo y se vuelve a tapar.

-Yaaaaa... no me veas...
-Es que estás bien bubulubuena.

Ríe. La vuelvo a destapar.

-Yaaaaa...
-Es que estás bien ricolina.

Vuelve a reír y se vuelve a tapar.

-Y eso que yo no como dulces. Imagina cuánto me gustas -le digo.

Sonríe, se arrastra por las sábanas y me abraza. Le aprieto una nalga: está suavecita, como bubulubu.
Nos quedamos dormidos. Esa noche sueño que estoy en la fabrica de chocolates de Willy Wonka... Y eso que a mi no me gustan los dulces.

viernes, agosto 08, 2008

Aquel agosto del 89


Dicen que siempre fui un niño “distinto”. Las antenitas verdes que brotan de mi cabeza y mis orejas del tamaño de una milanesa -cada una- lo confirman.

Mientras mis amigos ansiaban cumplir los trece para ir con una prostituta de La Coyotera a perder su virginidad –como la leyenda urbana dictaba en aquella época-, yo soñaba con ser un pintor famoso y pintaba unos cotorros horribles, como ése de la foto.

Mi profesor de pintura decía que nunca había conocido a un pintor que pintara con una mano en el bolsillo, como yo lo hacía. Me daba risa cuando me decía eso y se me inflaba el pecho de orgullo, pues el maestro Aldape –a quien admiraba- me llamaba “pintor”, y, según yo, ya tenía “mi propio estilo”.

En aquel agosto del 89, aún con doce años y mis huevillos sin vello (lo que hubiera ocasionado la burla de las putas de La Coyotera), me puse la ropa que sólo me dejaban usar los domingos para ir a misa y a visitar a los abuelos (mi única camisa de Liverpool y un pantalón baggy decolorado), me peiné como Benito Juárez y me puse mis tenis de botín imitación Reebok, los menos madreados que tenía (imaginen cómo estaría el otro par). Estaba más galán que Pimpón, el muñeco de cartón que se lavaba sus manitas con agua y con jabón. ¿El motivo?: Era el Concurso/Exposición en el Salón Reinas del Club de Leones, organizado por la humilde academia de pintura en la que estudiaba por las tardes.

No se me olvida que gané un pinchurriento tercer lugar y fui el niño más feliz y conformista del mundo; aunque me enojé en silencio y me corroía la envidia porque el segundo puesto se lo llevó un compañero que había pintado al óleo un espantoso carro Cutlass rojo, coche deportivo de moda en aquellos tiempos (arriba a mi lado izquierdo se alcanza a apreciar la polvera trasera del coche). Y no es en mala onda mi comentario, pero: ¿a quién vergas se le ocurre dibujar un carro Cutlass rojo y a quién chingados se le ocurre premiar un cuadro de un Cutlass rojo? Bueno, aunque lo mismo han de haber pensado algunos al ver mi cotorro.

La cosa es que han pasado 19 años desde esa foto y no soy un pintor famoso. Aparte, tengo ya algunos años sin pintar. Los cuadros que tengo los tengo yo, escondidos por ahí, en algún rincón de mi cuarto. Algunos familiares y uno que otro amigo también poseen alguna de “mis obras”.
Acabé como dibujante de tiras cómicas en un periódico gigante de mi ciudad, caricaturista político y escritor de una columna en un periódico local que pocos conocen, bloguero y vendedor de cajas de cartón.
A 19 años exactos de esa foto, me doy cuenta que hoy también cumplo 4 años exactos de tener este espacio, y que las cosas nunca suceden como uno las planea o sueña, así pongas todo tu empeño en ellas. Al contrario: a veces suceden mejor.

jueves, agosto 07, 2008

Secuestro

Suena el teléfono que sólo suena en situaciones críticas y del que pocos conocen el número:

-Y ya le dije, señor Presidente: Ni se les ocurra proponer la pena de muerte para mis colegas, porque le armamos una pinche matazón en pleno día y en un lugar público, con mujeres y niños incluidos. ¿Entendió, pendejo?
-Sí señor, usted manda –dijo el Presidente.

Y el país siguió siendo la misma mierda de siempre, pero más apestosa y con más moscas.

FIN

Mejor no les pudo ir a los secuestradores.
Propuso el Presidente cadena perpetua para ellos. Techo y comida gratuitos de por vida, con opción a seguir operando el negocio desde su encierro. Bendito país, donde los secuestradores tienen mejores oportunidades de desarrollo y crecimiento que los maestros, los albañiles, los campesinos y los niños.

Ah, y si a alguno le da hueva la cadena perpetua, le conviene mejor matar a su víctima aunque se le pague el rescate, que al cabo siendo procesado por homicidio y en lo que le comprueban si él secuestró o no al occiso, lo más probable es que salga en menos de 10 años.

¿Se puede caer más bajo en este país?
Sí... Creo que aún no hemos visto nada.

miércoles, agosto 06, 2008

Tira y rollo sin importancia

Si se dan la vuelta por algún antro de Monterrey el fin de semana, es probable que vean este tipo de escenitas:

Por cierto: si ustedes son afortunados poseedores de ¡#$%&! Cómics, háganos saber si sus revistas cuentan con algún error de impresión, de continuidad, páginas al revés o esas fallas que a veces la imprenta no controla por ser tirajes de miles y no poder checar número por número. Así que ya saben: nos avisan y se las cambiamos.
Lo mismo si algún número no les ha llegado o el paquete se extravió, avísenos.
Gracias.

lunes, agosto 04, 2008

Escuadrón Retrou



Continuará...

Esta tira es un homenaje/agradecimiento a Bachan, dibujante mexicano mundialmente famoso y al que admiro en secreto desde hace mucho tiempo, el cual me ocasionó un orgasmo cuando me mandó un mail y me dijo que mis monos pinches del Escuadrón Retro lo hacían reír mucho y quería hacer una portada del Bulbo (su personaje) y mi Escuadrón Retro para el número 12 de la humilde ¡#$%&! Cómics. ¿Qué más se puede pedir en la vida? Snif.

Por cierto, ya salió la número 10 desde la semana pasada, con portada de Luis Sopelana, dibujante nominado este año para el Will Eisner Award allá en el gabacho (el Óscar de los cómics). Pura pinche estrella en ¡#$%&! Cómics. Lástima que las suscripciones ya se hayan agotado. Si quieren algunos números de la colección, pónganse en contacto conmigo.


Saludos y buen inicio de semana.

sábado, agosto 02, 2008

Cosas de un fin de semana con boda

Hoy se casa una de mis hermanas. La de 28. Lo único malo de que se te case una hermana es que tienes que ir a huevo a la pinche misa.

Agradezco a mi madre por respetar mi advertencia de: "Por favor no me vayas a poner a leer al frente ni a participar en nada de esas cosas que se hacen en las misas de los recién casados". "¡Aaaay, pero es tu hermanaaa!", gritó mi madrecita haciendo la señal de la cruz como si fuera yo un vampiro. Mal hijo que soy, snif. Nomás manejaré el coche a la iglesia y pasaré a amarrar a mi carnala y a su güey con un mecate que parece rosario. Por cierto, eso de "dar la paz" en misa siempre me ha caído gordo.

Ayer viernes hubo una cena de bienvenida para toda la familia que viene “de fueras". Lo único malo de estos eventos es que, si llegas tarde, tienes que invertir una hora en saludar a todos los que llegaron puntuales, acordarte de los nombres de primos y tíos que hace años no ves y ponerlos al corriente con lo que haces. Los últimos 20 minutos siempre se invierten en que te apachurren los cachetes y te saquen parecidos con el tío Chato, el tío Arquímedes, el tío Taviche y puro tío dinosaurio y lejano que uno ni conoció, snif.

Ayer me di cuenta que soy un discapacitado social. Bueno, más bien lo reafirme. No sé hacer plática ni sé sostener una conversación con gente que apenas conozco. Pero es que la gente tampoco ayuda mucho. Estuve con varias personas que -sin exagerar- me preguntaron 5 veces lo mismo cada una: "¿Y cómo te ha ido?", “¿y qué tal, cómo va todo?”. Lo peor es que algunas de ellas las veo al menos una vez al mes, y me siguen preguntando lo mismo. Definitivo: hay gente que no trae nada en el morral.

Ocasiona mucha hueva también explicarles a todos tus motivos personales por los que no te has casado y tu hermana menor que tú casi 4 años sí, ay, snif. Como que la gente necesita una explicación más allá de "no creo en eso", “me parece un gasto inútil”, “no tengo que darle gusto a nadie”, “me paso por los huevos los protocolos sociales” o “el papelito no tiene valor para mí, sino lo que me dicta el corazón, ¡ajuuua!”. No lo entienden, no lo comprenden, e ignoro por qué les preocupa tanto que alguien no quiera encajar en ese orden social. Chale; si hasta el naco del Buki lo entiende y hasta escribió una canción que dice: “el ritmo de la vida me parece mal”; ¿por qué los demás no lo entienden?
Ah, y cuando eres más honesto y les dices a calzón quitado: "Es que sinceramente los hijos me parecen cargas; para mi los hijos son sinónimo de carencias y sacrificios que no quiero hacer, de ejemplos que no quiero dar y responsabilidades que no quiero tener", te ven muy feo. Bueno, tal vez así está mejor, porque así no vuelven a preguntarte.

En fin. Creo que hoy me la voy a pasar muy bien.

viernes, agosto 01, 2008

Fabulas del Mundo Gris. Capítulo 5

Va poco más de un mes que abrimos el negocio de cajas de cartón. De toda la gente que vino a la inauguración a cenar y chupar gratis a cambio de palabras de aliento, tales como: "¡Wow, qué bonito negocio!, vas a ver que te va a ir muy bien, felicidades, yo siempre compro cajas de cartón, se ve que es un negociazo, bla bla bla", ninguna se ha vuelto a parar aquí a comprar siquiera un moño o un pliego de papel de china.

Sigo dibujando y escribiendo después de las 6 de la tarde para los periódicos en los que trabajo desde hace más de 10 años. Hace dos semanas que fui a cobrar a uno de ellos me tope con un conocido; un güey que he visto un par de veces y con el que tengo un amigo en común. La plática fue más o menos así:

- Hey, ya me dijeron que tienes un negocio de cajas de cartón.
- Ah, sí.
- Yo conozco a un güey de una empresa que puede comprarte muchas cajas. Compran chingos de cajas de cartón a la semana. De a madre, güey.
- ¿Neta?, ¡chingón!, pues pásame el dato.
- ¿Pero de a cómo va a ser la comisión o qué?

Reí, pues pensé que estaba bromeando. Pero no.

- No, es en serio. ¿O sea que yo te paso el contacto y tú te ganas la lana? Nooooo, así no es esto. Dime de a cómo y ya veo yo si me conviene pasarte el dato o no –me dice con cierta arrogancia y aires de grandeza el pobre muerto de hambre.
- No. No me interesa, muchas gracias -le respondo, pues ahorita las ventas apenas dan para pagar los servicios báscios y los sueldos.
- Uuuuh. Pues así nunca vas a ganar lana. Bissness is bissnes -me dice.
- Pos sí.
- Bueno, pues ahí me avisas si cambias de opinión -y me extiende su tarjeta de presentación.
En eso, la contadora me hace pasar a la oficina. Le digo al “Hombre de Negocios” que me permita, sin tomar su tarjeta. Por la ventana de la oficina de la contadora veo que llega el amigo en común que tenemos, saluda al pendejo, me saluda a mí por la ventana, platica algo con el pendejo, veo de reojo que mueven los labios sin sonido; ambos no dejan de mirarme a través del cristal, salgo de la oficina con mi cheque y resulta que el pendejazo conoce a mi papá de algún lado, por lo que su actitud cambia completamente hacia mí, tornándose cobarde y servil.

- Oye, aquí me está diciendo mi compadre que eres hijo del Dr. Caballero.
- Sí, es mi papá -le digo, mientras saludo de abrazo a mi amigo.
- Aaaah, yo lo conozco... es un señorón. ¿Cómo le va allá en el Congreso?
- No sé, tengo mucho de no verlo y cuando lo veo no le pregunto de su trabajo –concluyo.

Me despido para ir al banco a cambiar mi cheque, abrazo a mi amigo y, antes de retirarme, Don Bissness is Bissness me dice:
- Oye, Tavillo - El güey da por hecho que soy “Tavillo” nomás por ser hijo de un “Gustavo”-: márcame cuando quieras y te paso el dato, es que aquí no tengo los teléfonos de este chavo que compra cajas, pero aquí tienes mi tarjeta -me extiende por segunda vez el rectángulo blanco. Saco mi cartera y le extiendo una tarjeta arrugada de mi padre que tenía guardada ahí ya mucho tiempo.

- Yo no voy a estar en la ciudad –miento-, pero ten: habla con mi papá y ahí te arreglas con él con lo de tu comisión -le digo.
- ¡No!, cómo crees, es un placer...
Antes de que acabe de hablar me retiro y lo dejo hablando solo, como deben de hablar los pendejos: con la pared o con el piso.

No pasaron ni dos minutos y me llama mi amigo al celular, diciéndome que no me ponga así, que el güey estaba jugando y que estaba muy apenado.
Me sorprende que siendo mi amigo no sepa que los lame huevos, lame culos y convenencieros me cagan las pelotas, y que tengo una ley ficticia anotada en un cuaderno donde propongo castración química para todos ellos.

miércoles, julio 30, 2008

El Jinecho

Jinecho entró en sexto grado al colegio Montessori. Venía corrido de varias escuelas para niños problema. Todos teníamos 11 y Jinecho acababa de cumplir los 13, pero no le daba pena estar tan verdolagón y seguir en el sexto año escolar.
No se llamaba Jinecho, así le decíamos porque estaba bien alto y en la caricatura de los Superamigos había un indio -o apache- que tenía como superpoder hacerse gigante gritando la palabra “¡Ji- ne- chooo!”.

Jinecho era el más burro de la clase y la maestra se la pasaba regañándolo. Me acuerdo que una vez, en vez de decirle Roberto, su nombre verdadero, le gritó: “¡Ya guarda silencio, Jinecho!”. Todos echamos a reír; hasta la maestra Celia.

Jinecho siempre nos defendía de los abusivos de la secundaria que nos tiraban agua o nos hacían calzón chino en el patio. Era muy buena onda y muy leal. Los de la secundaria lo respetaban y, cuando yo o alguno de mis amigos caminábamos a su lado, nos sentíamos tan altos y temidos como él.

Cuando entramos a segundo de secundaria y Jinecho cumplió los 15, su papá le regaló un Jeep azul descapotable. Era el único alumno de toda la escuela que tenía coche. Es más: su carro estaba más bonito que el del director y el de la esposa del director. Darle carro a un chamaco de esa edad era sinónimo de que sus papás no lo querían o no le prestaban atención o le estaban haciendo un daño. Bueno, al menos eso decían mis padres, que me tenían prohibidísimo subirme al Jinechomóvil. Creo que una vez desobedecí esa regla y me vieron montado en el asiento trasero, situación que me hizo terminar con las nalgas cintareadas aún y a mis 13 añotes.

Al finalizar el curso escolar, Jinecho no pasó de grado y lo sacaron del Montessori (en realidad lo corrieron) para inscribirlo en otra secundaria donde los maestros fueran más fáciles de sobornar. Cuando llegué a casa y comenté que la mamá de Jinecho nos había invitado a todos los amigos de su hijo a comer a Liverpool y a jugar a las maquinitas al día siguiente, mis padres me negaron el permiso argumentando que “nunca les había gustado ese muchachito como mi amigo” y que les parecía “una muy mala influencia”.

El viernes todos los del salón llegaron al Montessori platicando lo bien que se la habían pasado. Dijeron que la mamá de Jinecho les había regalado 30 fichas a cada uno para jugar en las maquinitas. Treinta fichas para mí era un sueño imposible; a lo mucho, y después de rogar y demostrar que me portaba bien y sacaba buenas calificaciones, mi padre me daba para comprar siete. “Es pura violencia y tiradera de dinero esas maquinitas”, decía.
Todo el día en la escuela escuché embelezado las anécdotas de mis compañeros, que hasta jugaron en las maquinitas que se les echaba de a tres monedas.

Ese fin de semana me ofrecí para hacer mandados y labores domésticas, a ver si mi cuota de fichas para jugar maquinitas aumentaba de perdido a 15, pero mi papá dijo que esas labores eran mi obligación y lo que hacía lo hacía por mi bien.
De Jinecho nunca más volví a saber, desde la última vez que, ya corrido del Montessori, llegó en su Jeep y se brincó al patio para saludarnos, para después ser echado casi a patadas por el mamón del director.

martes, julio 29, 2008

La bendición de las cucarachas

Dicen que en el Final de los Tiempos quedarán sólo cucarachas. No dudo que ese día caiga en lunes y en quincena, cuando nuestros vecinos tengan que pagar la mensualidad de su televisor de plasma que sacaron a 18 meses en Coppel, o el refrigerador en acabados metálicos que se dieron el lujo de sacar de Liverpool a 48 “cómodos” pagos y que muy apenas luce en la cocina de su casa financiada por el banco a 25 años. No habrá luces brillantes al fondo de un túnel, no habrá familiares y amigos con alitas y aureolas, nada de segundas venidas de un supuesto salvador o la paz y armonía mundial al fin alcanzadas.

Sólo cucarachas.

Las cucarachas son el reflejo de lo mucho que nos repugna el prójimo, lo bastante que nos despreciamos entre los hombres y lo imposible que nos resulta convivir respetándonos y respetando lo que nos rodea. Por eso dicen que las cucarachas dominarán el mundo: porque esos sentimientos son los que han dominado la tierra desde sus orígenes, más que porque aguanten radiaciones de bombas atómicas y esas cosas.

Cuando vayan a matar una cucaracha, racionalicen lo que sienten a la hora de cazarla. Piensen en la saña con que agarran el zapato –el derecho la mayoría de las veces- y lo dejan caer con todas sus fuerzas sobre el cuerpo del insecto. Saboreen la dicha que produce escuchar cómo le truena la cola, se le embarra la cabeza en el piso y sigue moviendo las patas un par de segundos después de su muerte. Luego, espántense si quieren.

Sí, no niego que las cucarachas son asquerosas y se multiplican a lo pendejo; igualito que el hombre, la única diferencia y lo que las hace superiores a nosotros, es que ellas sí tienen un plan para conquistar, conservar el mundo y deshacerse de nosotros sin ensuciarse las manos, pues saben que el trabajo sucio lo hacemos solitos, sin remordimientos de conciencia.
Mientras pareciera que nuestro único plan es seguir devorando recursos, saciar nuestra voracidad y manías compulsivas; las cucarachas aguardan pacientes tras los papeles importantes que guardas en el cajón de a mero arriba de tu oficina. Mientras nuestro más grande sueño es amasar una montaña de centavos y matarnos de hambre, de sida, de asaltos a mano armada, de pésimos servicios sanitarios, de negligencias médicas, de envenenamiento por plomo, de accidente automovilístico que involucran alcohol, de cánceres de todo tipo, de ingerir agua contaminada, de desastres naturales, etc., las cucarachas nos miran desde la tubería del fregadero, desde la alcantarilla frente a tu casa, desde abajo del cesto de basura del baño, esperando que se muera el último de los humanos, para que siga una era de paz absoluta y se compense el desmadre en que convertimos este lugar.

Mientras la mayoría se preocupa por conquistar otros planetas y posibilitar la vida en el espacio, las cucarachas miran con halago cómo -poco a poco- les vamos heredando un hogar que, al parecer, solamente es digno de ellas.

lunes, julio 28, 2008

El Capi Cool y el Chico Fantoche

He andado de buen humor, por eso pondré tiras cómicas; pero les prometo que mañana o el miércoles andaré venenoso y escribiré un post largo y amargado. Buen inicio de semana.

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 20:


Si quieren ver desde la número uno, váyanse aquí.

El Chico Fantoche # 3, homenaje a los regiomontanos mamones (casi todos):

viernes, julio 25, 2008

Guffo, el amigo de los ñiños.

Me invitaron a un campamento de verano infantil a dar “clases de dibujo”. Llegué temprano y me recibió agradecida la “miss” que es jefa de las demás “misses”. Decir “profe” o “maistra” son cosas del siglo pasado: ahora se dice “miss”. Los niños me tenían preparada una porra escandalosa y desentonada, pero que a cualquiera le baja las tripas hasta los pies de la emoción. Qué chidos son los niños cuando sabes que no son tuyos, no te cuestan un cinco ni te causan mortificaciones de andar pensando si te van a salir pedotes, burros, drogadictos, cachondos, huevones, embarazados, irresponsables, malagradecidos, lesbianas, depravados, esquizofrénicos o abogados. O peor aún: que vayan a salir así como uno, snif.

El salón estaba decorado con motivos de Kung Fu Panda, el afeminado de Winnie Pooh y creo que también había por ahí algunos pegotes de Jimmy Neutron y Bob Esponja (otros dos gays que aún no salen del clóset). Nunca he comprendido por qué las maestras (perdón: las misses) relacionan a estos personajes de caricaturas con la educación de los niños, pero en fin. Cabe destacar que el aula desprendía un olor a material didáctico y lápiz con punta recién afilada que me transportó al tercer grado del Colegio Montessori, cuando quería ser el pivote del termo con leche de chocolate de Bety, para así poderla besar a diario en los descansos (ahora, siglo twenty one, se les dice “recesos”, porque “recreo” se escucha muy desmadroso).

Llamó mi atención un par de láminas sujetas a la pared del recinto educativo, donde se ilustraban “Los Oficios de las Personas”. Venían dibujos de “el granjero”, “el plomero”, “el soldado”, “la enfermera”, “el bombero”, “el policía”, entre otros. Puro oficio devaluado en un mundo que exige tener mucho para poder tener más y así poder valer mucho.
Antes de que empezara mi clase y en lo que los niños guardaban silencio por el shock que les causó ver a un señor tan frentón y guapo como yo, me pregunté:
¿Algún niño querrá ser plomero o soldado con tanta información clasicista, racista y despectiva que recibe por todos lados?, ¿hay granjeros en la vida real?, ¿qué le dirían sus padres a un niño que llega diciéndoles que de grande quiere ser granjero?, ¿qué le espera al pobre mocoso que sueña con ser bombero porque cree que es heroico y glamoroso como en las películas y, al cumplir su sueño, darse cuenta la mierda de sueldo y vida que llevará por “ayudar a los demás” cuando a esos “demás” que ayuda les vale verga su condición de vida?, ¿qué pensará cuando la única llamada que recibieron en toda la semana para ir a sofocar un incendio fue una broma hecha por un chamaco pendejo que tuvo mejores oportunidades que ellos? Imaginen las pisoteadas de ego y la degradación moral que le darán los soberbios “doctores” a la niña que quiso –o sólo pudo- ser enfermera.

Obviamente en ese tipo de “material didáctico” es más atractivo poner el dibujito de un granjero rodeado de animalitos amigables, verduras con ojos y frutas sonrientes, la imagen de un policía atrapando a un ladrón gordo con antifaz (los ladrones ya no usan antifaces en el siglo XXI) o de una enfermera poniéndole un termómetro en la boca a un niño; a poner a un Contador Público rodeado de papeles que sólo él entiende o a un Licenciado en Administración de Empresas dentro de una inerte oficina. Oficios que -apuesto mi huevo izquierdo- el 99% de los niños que visité terminarán haciendo en vez del de granjero, plomero o policía.

Cuántas mentiras hay que echarles a los niños para no hacerles un daño psicológico y hacerles creer que la vida real está bien a toda madre. Cuántas verdades tenemos que ocultar para que no les reprochen a sus padres haberlos dejado nacer en una sociedad que apesta a podrida y no es la tierra prometida que en su casa y en la escuela les dijeron que era; un país en el que ninguno de esos empleos dibujados con monitos tan simpáticos vale madre si es que quieren “encajar socialmente” y “tener con qué ser alguien en la vida”.
Cuantas realidades hay que tapar para que al rato esos niños no se vuelvan adultos amargados, abran un blog y escriban pendejadas, snif.

miércoles, julio 23, 2008

Una tira sana y otra controvertida, ¡uy!

Antes de empezar, tengo que decir algo:
Como todos se quejaron de la foto de mi perfil, ya la cambié; están servidos. Espero salir más galán en ésta. Como quiera aquí abajito se las pongo en grande, para que las damitas se escurran y los caballeros me envidien:


Snif, ¿por qué seré tan guapo? Chingao.

Aquí los dejo con la tira que sale hoy -como tooodos los miércoles desde hace casi 11 años- en las ediciones juveniles del periódico El Norte, de Grupo Reforma:


Y aquí está un Escuadrón Retro:


lunes, julio 21, 2008

Tiritas de la Semana

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 19:


Otra del "caime-bien-chistoso" Chico Fantoche:


Y un Escuadrón Retro.
Advertencia: Si tienes menos de 25 años, el Escuadrón Retro no es apto para ti; no lo leas pues posiblemente no le entenderás y me harás quedar como un pendejo inútil que no sabe hacer reír con sus monitos... ¡¡¡Que no la leas!!!


viernes, julio 18, 2008

Y luego no quieren que digamos que las viejas están locas 2

La puerta de la ducha es transparente y sé que me mira de reojo desde el lavabo mientras se desmaquilla. Me gustan las manchas de rímel diluido con crema que se forman bajo sus ojos. Su rostro es hermoso, como el de un oso panda.
Tallo mi cara con jabón y siento su presencia que se aproxima y se refleja en cada una de las gotas de agua que perlan el cancel. Recorre la mampara, abro los ojos y me mira sonriendo, para después cambiar su expresión a la de susto.

-¡Ay! ¿A poco puedes abrir los ojos con la cara enjabonada? -dice sorprendida.
-Jajajaja, ches comentarios los tuyos.¿Qué tiene de difícil abrir los ojos con la cara enjabonada? -pregunto.
-Yo no puedo: Me pica -su comentario me llena de ternura, pero río.
-Jajaja, pues qué mariconcilla -digo, mientras le doy la espalda y sumerjo mi rostro espumoso en el chorro de agua tibia. Es ahí cuando aprovecha para darme una fuerte nalgada. Grito un "¡Aaaayjadelachingada!" que me hace tragar agua.

-¡Ándele, cabrón! -me dice.

Me sobo la nalga. Me arde.

-Aaaay, cabrona, sí me dolióooo...
-Me gusta que me digas "hija de la chingada" y "cabrona"... lo dices no sé cómo... como que bien bonito...

Cierra el cancel cristalino de la ducha y se retira riendo porque me sigo sobando la pompa. No deja de mirarme ni de sonreír. Me guiña un ojo y tira un beso al aire antes de salir del cuarto de baño para esperarme en la cama.

Atrapo el beso y me lo pego en la nalga colorada que ya no me arde tanto.

jueves, julio 17, 2008

El baile del ñoño

Chale. No sé si yo sea bien cursi o idealista, pero la estupidez que hizo a este morro famoso -eso de bailar como pendejo en todo el mundo desde el 2005-, se me hace un mensaje de paz, hermandad y unión entre los pueblos muy cabrón.

Ya es video viejito, pero como quiera espero disfruten la música y los paisajes. Las escenas donde se le une gente a bailar (niños, mamases, abuelos y hasta un cabrón en silla de ruedas), la de la Isla Navidad, Papua Nueva Guinea, Nevada, Vava´u y la zona desmilitarizada en Corea hacen que uno se cague para adentro (es que esa acción de defecar hacia el interior pone la piel de gallina).

Sí: vuelvo a creer que hay esperanza de que algo tan simple y aparentemente estúpido salve a este mundo de valer verga.

Este güey es al único ñoño que admiro y respeto (y envidio, snif). Claro, después de Ñoño el del Chavo del 8.

Hoy platiqué con mi ego...

...y me dijo:

-Ruffo (ni siquiera se sabe mi nombre el ojete): No escribas otro post. Deja el de abajo más días para que llegues a los 50 comments. ¡Falta poco, campeón! Es más: puedes tener hasta 60 comments y así serás como el Huevo, Falso Profeta o Plaqueta, MUAJAJAJAJAJA. Bueno... aunque ellos reciben en dos horas lo que tu recibes en dos días... Pon un "snif" aquí...

Le di una patada en el fundillo a mi ego y escribí esta pendejada. Después, lloré como quinceañera en concierto de RBD.

Si comentan aquí me perjudican, snif.

martes, julio 15, 2008

Y luego por qué no quieren que digamos que las viejas están locas...

Un amigo lleva saliendo tres meses con una chava. Bueno: llevaba.

El sábado pasado quiso sorprenderla. Por primera vez la invitó a su departamento, pasó por ella temprano, le preparó una cena (que en realidad preparó su madre; este güey nomás la metió al horno), puso velitas aromáticas y cumplió al pie de la letra todos esos clichés de noche romántica a media luz.

Bebieron casi 3 botellas de vino (otro cliché), platicaron horas, se pasaron a un sillón amplio y cómodo que tiene en su sala, comenzaron a besarse, a fajar, y, en poco tiempo, ambos estaban en calzones. Cuando mi amigo empezó a bajarse la trusa y a hacerle a un ladito el chon a su amiga para meterle la tolonga, la jovenzuela dijo espantada:

-¡No!, no, así no...¿Tienes condones?... Ponte condón...

Mi compa se puso de pie y corrió a buscar unos a su cuarto.
Cuál fue su sorpresa que al regresar a la sala con un par de globitos para el pito, la mujer se estaba vistiendo.

-¿Qué pasó, mi amor, por qué te vistes? -dijo mi amigo.

Y ésto fue lo que su amiguita respondió:

-O sea: ¡tienes condones! Eso significa que debes de traer a muchas viejas aquí, ¿verdad? Si no, no tuvieras. No lo niegues. ¿O desde un principio tus intenciones eran acostarte conmigo y por eso tenías tu dotación de condones ahí en tu cuarto?

Mi amigo se quedó mirándola como pendejo, sin saber qué responderle; con el chile parado bajo la trusa, los huevos inflamados y los condones en la mano.

-Llévame a mi casa -imperó la chava.

Sé que no fue de caballeros, pero la jovencita tuvo que tomar un taxi, jojojo.

lunes, julio 14, 2008

Tiras de la semanuca

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 18


Un nuevo personaje para las ediciones juveniles de el periódico El Norte, de Grupo Reforma. Algo así como un homenaje a los regiomontanos mamones (que ni abundan, eh).


Buen inicio de semana.

sábado, julio 12, 2008

Fábulas del mundo gris 4

Los perros de la clínica veterinaria de a lado no han parado de ladrar en todo el día. Si fuera de noche pensaría que la muerte ronda entre los matorrales del patio de la oficina y me daría un poco de miedo.

Vino el arquitecto y el ingeniero a cobrar lo que se les debía de la remodelación del local y a echarle un último vistazo a su trabajo. Resulta que las plantas del patio les son un problema a los señores. Dicen que “ese tipo de arbusto tira mucha hoja” y “quita mucho espacio”. Me recomiendan quitar todas las plantas y poner flores rastreras “para que el patio se vea más bonito”. Me cagan las flores. Ese es el problema de esta ciudad: que hay flores por todos lados y nada de árboles. Prefiero los árboles, pero en este patio no hay dónde poner uno de esos que crecen hasta los cien metros de altura y regalan su sombra todo el día. “Es que este patio ya parece selva, con tanta enredadera y follaje”, dice el arquitecto. "¿A quién vergas no le gustaría tener un patio que parezca selva?", me pregunto. "Nomás a un arquitecto y a un ingeniero", me respondo. Se van con su dinero y con la seguridad de que nunca tomaré su consejo floripondio.

Regreso a mi oficina e intento ver un video de un supuesto OVNI que dura casi cuatro minutos, pero la conexión de la computadora se cae a cada rato y me tardo cuarenta y cinco en verlo completo.
Es raro no andar desvelado o crudo en sábado. Es de las cosas buenas que el negocio me ha traído, pues le he bajado a ambos estilos de vida; aunque a veces los extraño.

Acabo de sorberme un litrote de agua de mango de las que venden a tres cuadras de aquí. El güey que las vende está bien curioso: como que siempre anda todo acelerado. Se la pasa regañando a la mamá –que le ayuda en el negocio- por la lentitud con que corta la fruta. Una vez me tocó que la madre explotó delante de mí y otros dos clientes: “¡A mí no me hable así, cabrón! ¡Soy su madre!”. Ya cuando una mamá le habla “de usted” a un hijo: ¡Cuidado! Recuerdo que el chavo me entregó mi litro de agua todo apenadillo.
El agua de papaya sabe mejor, pero hoy no tenían papaya. El agua de papaya me manda directo al baño a sacar todos mis demonios por el culo. El efecto del mango es tardío, pero de todas maneras termina mandándome de nalgas al trono.

Mientras “hago de la popis” leo en el periódico “la euforia” que ha causado el mentado iPhone. Chale. Para que el próximo año la misma bola de cabrones esté haciendo fila desde un día antes para adquirir el mismo aparato, nomás que ahora más chiquito pero con más capacidad para almacenar pendejadas. ¿Cuándo se hicieron necesarias esas cosas? ¿Realmente la gente no puede prescindir de ellas?
Esos seis u ocho mil pesos que pueda costar –mas lo que ahorre- prefiero tenerlos guardaditos para irme en septiembre -de este año o del próximo, no hay prisa- a este lugar y pagar noches extras o llenar la bañera de la habitación con cerveza de barril. ¿Puedes hacer eso un iPhone?

Si ahorita cayera un asteroide sobre esta oficina, seguro que lo último que pasaría por mi mente serían recuerdos de mi infancia. Como cuando mi padre bajaba el vidrio del coche en la carretera y empezaba el griterío de mis hermanas, pues sabían que se acababa de echar un pedo, o las sacudidas que se sienten al viajar en la caja de una pick up sobre un camino de terracería.

Ya me voy, acaba de llegar un cliente.
Si ese asteroide cae sobre la oficina, ya me salvé; a menos que esté bien grandote y abarque también la bodega y la tienda. Si es así, entonces ya me chingué

viernes, julio 11, 2008

De reunioncitas con ex compañeros

Las reuniones de generación (convivios, fiestas o borracheras de ex compañeros de la secu, prepa o carrera) me provocan una hueva más grande que ver un partido de fútbol entre Chipre y Botswana.

Más aún cuando la organizadora de tal evento es una mujer, porque siempre salen con la jalada de: “Nos vamos a juntar toooda la generación a tomarnos un cafecito”. ¿Un cafecito? No mamen. ¿Por qué siempre escogen lugares ñoñísimos para reunirse? ¿Por qué no rentar una quinta campestre con alberca, limusinas Hummer con jacuzzi o, de perdido, irnos a una cantina a echarle mierda a los maestros de la institución donde estudiamos y a los compañeros que no están presentes?

Por ejemplo: un lugar de hueva para juntarse -y que siempre eligen- es en las casas de las recién casadas que, por lo general, viven allá, en donde sopla la sexta chingada; pero pues les quieren presumir a sus demás ex compañeritos que ya tienen casa propia y ya son todas unas amas de casa/sirvientas tituladas.
Si la reunión es en casa de una ex compañera recién casada, el aburrimiento está garantizado; no tengan duda de eso. Uno ya sabe que, en vez de cerveza, habrá "vinito" y "bocadillos", y no botanas, tacos y desmadre. Sabes que no te vas a poder desvelar ni poner pedo a gusto porque -aparte de que estás lejísimos de donde vives y por ahí no pasan taxis para evitar un operativo antialcohol- te van a correr temprano porque “los bebés ya están dormidos” o “el marido se tiene que levantar temprano a trabajar en sábado”. Cabe mencionar que los maridos siempre hacen todo lo posible por encajar en el grupo de amigos de su mujer, pero estoy seguro que no dejan de pensar durante toda la reunión: “¿Cuál de estos cabrones le habrá checado el aceite a mi viaje antes de que me conociera?”.

Cuando la cita es en algún “cafecito” o restaurante (porque a los bares, cantinas o antros los esposos no dejan ir a sus viejas), el aburrimiento también es garantía, pero sale lo triple de costoso y lo triple de aburrido.
Las que alguna vez fueron jovenzuelas bien chidas y a toda madre, con sueños locos, con planes interesantes, con las que nos íbamos a taquear antes de clases, con las que nos desvelábamos y emborrachábamos haciendo trabajos finales, con las que nos íbamos de viaje, etc; ahora se la pasan hablando de sus niños, del doctor, de los medicamentos, de lo que gastan en leche y pañales a la semana, de lo mucho que las desvela el llanto en la madrugada de sus recién nacidos, de lo difícil que es viajar con bebés, de lo difícil que resulta coger con el marido cuando se tiene familia y se pierde la privacidad, etc. ¡Ah!, pero eso sí: siempre terminan diciendo un: “Ay, pero vale la pena el sacrificio; la neta está bien chido”. ¿Chido? ¿No poder dormir ni coger está chido? Bueno, cada quién.

Otra de las cosas que me repatea los huevos cuando nos juntamos en restaurantes es que los maridos se la pasan hablándoles al celular cada 5 minutos para ver dónde andan y a qué hora llegan, porque el inútil ya no aguanta al niño que está berreando porque trae el pañal todo cagado y el tullido no sabe cómo cambiárselo. Ni una pinche taza de café, una Piña Colada o una Margarita a gusto se pueden tomar las pobres viejas. “Ah, pero vale la pena el sacrificio, la neta está bien chido que tu marido te demuestre que te ama hablándote obsesivamente cada 5 minutos. Aaaay, el amooor”. Mamadas.

A la hora que se retiran a sus casas, obviamente es muy temprano, y los varones (ay, se oye bien masculino decir “varones”) nos quedamos en el lugar del convivio más rato -por lo general hasta que cierran y nos corren-, y es aquí donde se presenta lo más cagante y lo que más me encabrona de estas reuniones:
Sieeempre resulta que ninguna de las pinches viejas trae dinero en efectivo. Todas traen mucha pinche tarjeta de crédito, mucha pinche tarjeta de Liverpool, de C&A, de Price Cost Co y de más, pero nada de “cash”. Es un pedo a la hora de pagar, pues hay que pedir cuentas separadas, tienen que ir a buscar un cajero, hay que pedir la cuenta de todos, sumar lo que ellas se tragaron y bebieron, darles el efectivo a ellas para que paguen con su tarjeta, dividir la cuenta entre cuatro tarjetas, no, no, no, no, no… es un pinche desmadre mundial que lo único que provoca es querer mandarlas a sus casas de una patada en el fundillo.

Ah, y el comentario al final de la velada:
- Ay, pues me la pasé bien chido, la neta que me dio mucho gusto volver a verlos a tooodos. A ver si se hacen más seguido estas juntadas, ¿no?

¡NOOO!

martes, julio 08, 2008

lunes, julio 07, 2008

Jabón

¿Alguna vez les he mostrado la nueva y elegante presentación del jabón de cacahuananche; ese producto que uso a diario para evitar la caída del cabello? ¡¿Nooo?! Pues de lo que se han perdido. Hela aquí:


¿Sí o no hasta parece que cuesta una fortuna el jaboncito? ¿Sí o no hasta te la crees que no se te va a caer un solo pelo porque la presentación es tan seria (eso de "Plus Mejorado", ¡WOW!, palabra en inglés) y tan artística que transmite que no nos están tomando el pelo?

Entonces ya lo saben, amiguitos y amiguitas:
Si eres peloncito como personaje de estampita de escuela primaria, esas que venden en las papelerías (ver el "Antes"), ¡úsalo!, y quedarás bien apuesto y greñudo, como personaje de novela gráfica erótica, tipo "Sensacional de Piernudas" o "El Catrín" de las tablas de la lotería (ver el "Después").
Si eres mujer y tienes el pelo ralito como Chitara, la de los Thundercats (ver el "Antes"), ¡úsalo!, y lo tendrás de Medusa o vieja deschavetada que se acaba de escapar del manicomio (ver el "Después"), acá, tipo Lucía Méndez en "Los Renglones Torcidos de Dios".

domingo, julio 06, 2008

De Cheyennes y Fabiruchis

Un amigo publicista me dijo que el famoso anuncio de TV de "¿Y la Cheyenne, apá?" , está basado en un episodio familiar de la infancia de Fabiruchis.

Dicen que el papá de Fabiruchis lo llevó a unos terrenos de los que era propietario y le dijo apuntando hacia el horizonte:

-Fabían, algún día, todo ésto será tuyo.

A lo que Fabiruchis respondió con cara de loca:

-¿Y Chayanne, apá?

Desde ese día, supo que sería el más puto de los puto.
Snif, qué bonita historia.

sábado, julio 05, 2008

Piropos que alguna vez dije pero no fueron apreciados en su momento por ser yo un romántico adelantado a mi tiempo.

-Oye mi amor: Tengo duda... -dije serenamente.
-¿De qué, papacito? -respondió ella con una ternura inimaginable.
-Tengo duda... -repetí.
-Pregúntame lo que quieras, papi...
-Tengo duda la pipí
-¡Cochino, peladooo!

SNIF.
Nadie entiende a los romanticachondos.

viernes, julio 04, 2008

La mirada titilante

Los balcones ya no sirven. No deberían de construirlos más.

Mirar el cielo desde uno es como vislumbrar un negro futuro sin luces de esperanza. Ya ni siquiera la luna hace resplandecer el filo del horizonte porque ella misma ha perdido el brillo propio. Si en un principio los balcones servían para maravillarse con la perfección de lo desconocido, ahora sirven para deprimirse con la grandeza del progreso y la pequeñez de nuestros resultados como humanos.

La ciudad y su gente han derribado todas las estrellas, con todo y los anhelos que alguna vez depositaron en ellas como si fueran una institución bancaria sideral. Su luz ahora se confunde con los destellos de los coches, el alumbrado público, el transporte colectivo, los antros y las brasas de los cigarrillos mal pisados sobre la banqueta. De hecho, conozco una estrella que ahora trabaja como foco de una linterna sin pilas en la cintura de un velador, y a otra que labora en un estacionamiento del centro de la ciudad donde por las noches se juntan niños a inhalar solventes.

Por más puntos de colores que se extiendan a lo largo y ancho de este lugar, a ninguno le veo cara de ser “la luz de la esperanza”, esa que dicen que siempre se ve al final de los túneles. Los puntitos rojos, amarillos, naranjas y -algunas veces- azules se extienden como marabunta hambrienta, como el ejército de un virus lumínico que derrama oscuridad o como las ronchas de varicela en el rostro de los infantes.
Se aprecian luces hasta donde nunca imaginamos que pudiera haber: a las faldas de la sierra, en lo más alto del cerro, en valles donde antes corrían arroyos y cervatillos. Pero allá arriba, donde debería estar salpicado de todas esas tonalidades, ya no las hay.

Abro una cerveza que puse 10 minutos antes en el congelador (el calor ha sido insoportable en los últimos días) y salgo a contemplar desde el balcón esa sombra inmensa que me envuelve como las fauces de un monstruo gigante. Vale la pena hacerlo aunque las estrellas se hayan extinguido, como algún día sucederá con el tigre de bengala, el rinoceronte blanco, el narval o el hipopótamo pigmeo.
Vale la pena sumergirse en las profundidades negras de esa alma infinita si tú, desde donde sea que te encuentres, estás mirando como yo la penumbra abrazante que no da señales de esperanza y nos hunde en la resignación de saber que no volveremos a tener un cielo titilante.
Pero si alguna vez previste atesorar sueños y deseos en al menos uno de esos cuerpos celestes abatidos que ahora hace la función de foco de abanico de techo de alguna cocina, todo estará bien; confía en lo que te digo, pues, cuando nuestras miradas se encuentren más allá de telón bruno e impenetrable que nos envuelve, más allá de los trópicos, latitudes y hemisferios, te aseguro que nuestros pechos estallarán como un par de supernovas que pintarán toda ausencia de color.
Sé que la salvación está en el brillo de tu mirada, por eso será un placer explotar mirándote a los ojos.

martes, julio 01, 2008

Tiras pal monte

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 16

Dos tiras de Pinky Vida y una de Gadget Boy:




Y por último, un Escuadrón Retro: