jueves, febrero 16, 2006
relatito clasemediero
Aún no le daban respuesta a los crímenes que se estaban cometiendo impunemente en la primaria Montessori. Algún desequilibrado mental se estaba robando las tijeras de punta chatita marca “Elefante” del salón y no había sospechosos. Las niñas estaban aterrorizadas, pues tenían miedo que el loco ese les robara de sus estuchitos sus borradores con aroma, sus crayolas y sus lapiceros de la Kitty que habían comprado en McAllen. A mi me valía madre. Sólo eran unas pinchurrientas tijeras de tres pesos y como quiera yo ni tijeras tenía pues ya las había perdido desde hacía mucho tiempo; además, yo estaba más ocupado intercambiando barajitas para llenar mi álbum de animales “El Arca de Noé”. Ya nada mas me faltaban 4 barajas: el gato de Angora, el dragón de Komodo, el ocelote y la ballena azul, que era la más difícil de conseguir. Ahí andábamos todos los niños en el patio de la escuela con nuestros portafolios Samsonite de burócrata mal pagado, llenos de barajitas repetidas y de calcomanías Rascahuele pegadas en el interior y también de esas que tenían esponjita adentro y ojitos que se movían. Ya, ya, ya, ya, ya, ¡NOOO!, esa no la tengo, era lo que se escuchaba en el patio del Montessori durante las negociaciones de barajitas en el recreo. Ándale, te doy este bonche de barajas repetidas si me das esa que no tengo. ¡Va!, respondía el otro niño. Sonaba el timbre y todos de vuelta al salón y la maestra seguía con la misma cantaleta: Por última vez: les pido que el que tenga las tijeras de sus compañeros las devuelva por favor, si no, a todos les va a ir mal y nos vamos a quedar aquí a la salida hasta que aparezcan esas tijeras. A mi me valía madre si aparecían o no las tijeras, yo ya había conseguido la barajita de la ballena azul a cambio de un buen montón de barajas repetidas.
lunes, febrero 13, 2006
juguetes mi miseria
Amiguitos y amiguitas: Que la pobreza no les robe esa sonrisita con bigotes de leche radioactiva de la Conasupo o bigotes de tierra por las tolvaneras que se forman en su colonia sin pavimentar. No pongan carita de puchero si Santa Clos no les trajo nada por no comer bien o porque lo filetearon unos cacos antes de llegar a su casita a entregarles sus trompitos, baleritos, barbis piratas y luchadorcitos de plástico. No esperes a que los huevones de los políticos se compadezcan de ti y te vayan a aventar balones chafos y despensas caducas a tu coloña. Manda a todos a volar (y diles que yo no fui!!!) y crea tus propios juguetes. Aquí en juguetes Mi Miseria te enseñamos cómo; es más, hasta el Art Attack del Disney Channel nos la pela… bueno, imagino que no has de saber qué es eso de Disney, televisión por cable y de más. Manos a la obra.
Róbate una naranja del puesto de Doña Lencha o del viejito del carretón (que es más fácil de hacer pendejo, por viejito) y pártela en 4 rebanadas con tu navaja y cómete una así como lo muestra el dibujo (foto). Nomás lávala bien (la navaja), porque acuérdate que fue la que le enterraste al maistro de mate en sus tripas por haberte tronado con 5 en la materia y pescarte tronándotela en el baño de viejas.

Hazle vario cortes a la cáscara pa´llá, pa´llá y pa´lla y luego uno largo pa´l otro lado, como si estuvieras tatuando a un camarada o rayando los días que llevas encerrado en la pared de alguna de esas celdas en las que has caído por robarle naranjas a Doña Lencha. Muuuy bien. Listo.

Ahora, póntela dentro de la boca (pero antes, límpiate el bigotito de tierra y mocos)con la parte blanca pa´fuera y pon cara de pendejo así como lo hago yo. Ekole kua!!! Ya eres un pinche vampiro como esos de las películas del Santo que nomás se ven en tu tele blanco y negro (qué ironía, y esas películas son el blanco y negro, nunca notarás la diferencia) de perilla de esas que le cambias manualmente y se oye prak prak prak. Diviertete.
Juguetes Mi Miseria, juguetes para niños pobres, pero no cochinos!!!
Róbate una naranja del puesto de Doña Lencha o del viejito del carretón (que es más fácil de hacer pendejo, por viejito) y pártela en 4 rebanadas con tu navaja y cómete una así como lo muestra el dibujo (foto). Nomás lávala bien (la navaja), porque acuérdate que fue la que le enterraste al maistro de mate en sus tripas por haberte tronado con 5 en la materia y pescarte tronándotela en el baño de viejas.
Hazle vario cortes a la cáscara pa´llá, pa´llá y pa´lla y luego uno largo pa´l otro lado, como si estuvieras tatuando a un camarada o rayando los días que llevas encerrado en la pared de alguna de esas celdas en las que has caído por robarle naranjas a Doña Lencha. Muuuy bien. Listo.
Ahora, póntela dentro de la boca (pero antes, límpiate el bigotito de tierra y mocos)con la parte blanca pa´fuera y pon cara de pendejo así como lo hago yo. Ekole kua!!! Ya eres un pinche vampiro como esos de las películas del Santo que nomás se ven en tu tele blanco y negro (qué ironía, y esas películas son el blanco y negro, nunca notarás la diferencia) de perilla de esas que le cambias manualmente y se oye prak prak prak. Diviertete.
Juguetes Mi Miseria, juguetes para niños pobres, pero no cochinos!!!
domingo, febrero 12, 2006
rolón
De chiquillo me gustaban mucho los trabalenguas. Me sabía a la perfección el de Pepe Pecas y el del Rey de Parangaricutirimícuaro y estaba practicando el de los tres tristes tigres porque de repente se me barría la lengua al pronunciarlo. Qué pendejada. Aunque eso me sirvió pa´aprenderme de memoria las tablas de multiplicar. También me gustaba aprenderme las capitales, banderas y monedas de los países del mundo y presumirles a mis amigos, a quienes les valía madre que yo supiera mucho de geografía. Podía pasar horas viendo mapas, globos terráqueos y enciclopedias de animales imaginando cómo serían y qué animales habría en las pequeñas islas que muy apenas se ven en los mapamundis. Era un niño raro. Tan raro que una de las primeras canciones que me gustó y disfrutaba escuchando una y otra vez porque me daba mucha risa, era esta. ¡Báilenle raza!!!
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viernes, febrero 10, 2006
de mi colección de música fina...
Hoy me da mucha hueva echar a andar el cerebrito de molusco que tengo, por eso los dejo con una rolita de mi colección de música naquita, antigüita pero bonita. La cantaba una españolita y su banda de malandros. Disfrútenla, que luego les pondré unas de Nelson Ned, Camilo Sesto, El Pirulí y Fandango. Sobres. Buen fin de semana.
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miércoles, febrero 08, 2006
el mustang 73
Cuando cabía, me gustaba acostarme sobre las bocinas de los asientos traseros de los coches. En ese hueco que forman el vidrio por donde se aleja al camino recorrido, el techo y el respaldo del asiento. Te tengo una sorpresa, m´ijo, me dijo mi padre. Yo tenía como unos 6 años. Un hombre elástico, una autopista Escalestrix, pases para ir al programa de Chabelo y traerme mi avalancha verde y mi dotación de Duvalines o, ya muy jodido, un viejo caballo de palo o un paquete de barajitas para llenar mi álbum de animales. Pensé en muchas sorpresas bien chidas y en muchos regalos, pero nunca en lo que en realidad fue. Bajé con mi papá las escaleras de la casa, abrió la puerta que daba a la cochera tomando mi mano y ahí estaba: un Mustang guindo modelo1973; casi 10 años de viejito tenía el coche pero se veía como Harrison Ford, sin una arruguita y bien conservado el cabrón. También mi jefe se vio bien mamilas con eso de que era una sorpresa y de más, obviamente ese iba a ser su carro y me lo iba a heredar 15 años después, cuando el coche ya tuviera casi 25 años de antigüedad, cuando ya no funcionara del todo bien, cuando ya la gasolina NOVA no existiera y cuando hubiera sido imposible –económicamente- mantener a una máquina de esas. Gracias a dios lo prestó y el güey que se lo pidió lo hizo cagada en la carretera. Pero yo comoquiera estaba bien feliz. Y lo que más me gustó de la sorpresa es cómo me vendió la idea mi papá. Me dijo que ese carro era mío y que le había mandado a hacer un asientito especial para mí, que no era otra cosa más que el chingado recarga brazos que esta entre el asiento del piloto y el del copiloto; pero yo estaba bien creído y ahí me sentaba, en mi asiento hecho a la medida. En aquella época no había tanto pedo con los accidentes ni con el cinturón de seguridad ni madres de esas. Recuerdo haber ido yo parado en el asiento del copiloto sin cinturón de seguridad y acostado sobre las bocinas traseras del coche, tapándole toda visibilidad a mi padre. Chale, ahora mi duda es: o el mundo era muy bonito en aquella época que nunca le sucedía nada malo a la gente o, de plano, se querían deshacer de mí mis padres mandándome a volar por el parabrisas. Snif.
lunes, febrero 06, 2006
juan pestañas
Tendría yo unos 5 años y fuimos a comer a no sé donde y estaba el Show de Juan Pestañas: una gloria regiomontana en el rubro del entretenimiento infantil y de los pocos que no tenía que pintarse de payaso para asustar a los niños. El señor usaba traje rojo de lentejuelas, sombrero rojo de copa de lentejuelas, pelo rizado (esponjado, más bien), lentes con aumento y zapatos de charol. Yo lo veía en la tele porque no había mucho que ver en la tele en aquella época. Además, yo conocía a la perfección toda su discografía, sobre todo, aquella rolita de: “Yo quiero hace pipí, yo quiero hacer pipí papáaaaaa, ya no aguanto más papá, yo me hago aquí”. Rock and roll puro y de lo más pesado. Pues resulta que el señor este de las pestañas largas estaba dando su show en el Club de Leones (ya me acordé dónde) y que se baja del escenario (bueno, era una pinche tarima gacha de madera) y que se lanza al público. No sé si se le haya olvidado la rola porque andaba crudo o porque estaba distraído desvistiendo a una de las meseritas con la mirada, pero el caso es que el John Eyelashes empezó a ir de mesa en mesa para que los niños le ayudaran a cantar las estrofas de sus rolitas. Él cantaba un pedacito y luego le ponía el micrófono en la boca (ejem, pero no como Maikol Jackson) a los niños, quienes completaban la cnción. Pero cuando Juan Pestañas llegó a mi mesa, mis padres emocionados me alentaron: “Ándale Guffo, esa sí te la sabes; ándale, es Juan Pestañas, cántala, m´ijo”. Y me puse a chillar como Guffa por la presión y el pánico escénico. Snif.
sábado, febrero 04, 2006
cero y van dos... casi...
Ignoraba que la señora que me renta el depa y su hijo tenían más de tres días alimentando a una perrita callejera. La perrita se metía a la cochera y se acostaba entre las macetas, bajo las mecedoras y bajo los coches. Hasta hoy me dí cuenta de la existencia de la perrita. Hoy que la atropellé... Tanto que he estado hablando del maltrato a los animales que hoy sábado me cayó una maldita maldición. Me disponía a ir con la banda a echar unos mariscos como a eso de la 1:30 de la tarde. Ya bien bañadito y perjumao, pues que me subo al carro, pongo una rolita de Vicentico muy bonita (hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo, es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo, ya no puedo acercarme a tu boca, sin deseártela de una manera loca), meto reversa y ¡crack!!!, ¡plosh!!!, ¡aaauuuuu, aaauuuuuuuu!!! ¡La perrita!!!. Yaaa valiooo madre… pensé. Me paralicé un instante y, pasado el shock, hice el carro para adelante; me bajé hecho la madre y espantadísimo, casi temblando, esperando ver al animalito todo descuartizado. Salió la señora gritando ¡ya la mató, ya la mató!!! Ahí como pude la saqué de abajo del coche, con la mitad del cuerpo inmóvil y colgándole como trapo, chillando y aullando de una manera horrible. Agarré un cojín que me dió la señora de una de las mecedoras, subí a la cachorrita al carro y le pisé al acelerador rumbo a la clínica de mi papá. En el coche el animalito se tranquilizó un poco. Miren nomás la mirada que me ponía, como diciendo: No me dejes morir, pinche Guffo; no me quiero ir al cielo con el Colibrí, cabrón. No me dejes morir, pinche Guffo. Uta madre… che nudo en la garganta de irla viendo y oyendo chillar durante el trayecto.

LLegé a la clínica de mi padre y la doctora atendió a la perrita, le tomo unas radiografías, la sedó, le acomodó la patita y al parecer le salió barata la atropellada: nomás un pedo en la cadera y una patita tronada. Le ayudó estar todavía chiquita (tendrá unos 3 meses la perrita) ya que sus huesitos aún son como cartílago, pero sí se va a meter como 2 semanas de rehabilitación ahí en la clínica. Aquí en esta foto sale el Guffo consolando a Solovina y pidiéndole una diculpa por no haberla visto. Snif. Vamos a ver cómo salen las cosas. Ya no podría tener en mi lista la muerte accidental de dos perritos.
LLegé a la clínica de mi padre y la doctora atendió a la perrita, le tomo unas radiografías, la sedó, le acomodó la patita y al parecer le salió barata la atropellada: nomás un pedo en la cadera y una patita tronada. Le ayudó estar todavía chiquita (tendrá unos 3 meses la perrita) ya que sus huesitos aún son como cartílago, pero sí se va a meter como 2 semanas de rehabilitación ahí en la clínica. Aquí en esta foto sale el Guffo consolando a Solovina y pidiéndole una diculpa por no haberla visto. Snif. Vamos a ver cómo salen las cosas. Ya no podría tener en mi lista la muerte accidental de dos perritos.
viernes, febrero 03, 2006
la tortuga que agarraron de juguete
Estaba un jeep tipo hummer de color verde estacionado en un pequeño claro entre los helechos y la bóveda de ramas y hojas entrelazadas que tapaba el cielo; de música de fondo, el río corriendo entre los pliegues y huecos de las piedras. No sé si andaban ebrios, drogados o así de estúpido es su comportamiento normal todos los días de todos los años. Nosotros brincábamos de piedra en piedra, de roca en roca, para no mojarnos los tenis y para evitar las partes profundas que pudieran mojarnos los pantalones hasta las rodillas. Yo traía mi cámara colgada al cuello, otro amigo una mochila con toallas y shorts, y otros dos camaradas cargaban una hielera con cervezas y hielo. Se escuchaban las risotadas de los hombres que rodeaban el vehículo militar; soldados, por supuesto. Al cruzar el río y llegar a tierra firme, muy cerca del jeep, nos dimos cuenta de la causa de tanta risa: los soldados –armados con rifles modernísimos y cortes de pelo de cepillo- habían sacado una tortuga del río –de esas que tienen dos manchitas anaranjadas en donde irían las orejas- y jugaban con ella a que la ponían patas pa´rriba sobre el parabrisas del vehículote y la soltaban, deslizándose el quelonio por todo el vidrio y también por el cofre hasta caer al suelo. Repetían el chistecito una y otra vez. La verdad nos dio miedo reprocharles algo por más amables que fueran nuestras palabras y argumentos. Preguntamos a un lugareño -de los pocos que había en aquella época en ese lugar antes de que los corrieran y lo arruinaran haciéndolo “turístico”- por los militares esos y nos dijo que estaban ahí para cuidar del lugar. Y vaya que estaban cumpliendo con su trabajo (sarcasticómetro a punto de tronar). Seguimos caminando río arriba, yo con cierta angustia y mis dos amigos que cargaban la hielera con cierto cansancio. Nos turnamos la hielera. Faltaban como 10 minutos para llegar a la cascada donde nadaríamos. De la tortuga ya no supe nada y de los que velan por el bienestar de este país no creo ni madres.
miércoles, febrero 01, 2006
chistes alowey spoiler
martes, enero 31, 2006
más cosas de mi vida que a nadie le importan...
- Sigo con la colección de cds quemados con música naca. Hoy quemé uno con rolas de los hermanos incestuosos esos de Pimpinela, la greñuda de la Daniela Romo (tuuu, luna máaagicaaa), Diego Vergader, una que otra de los ruquitos de Mocedades y la de "Carretera", de Cecilia Toussaint. Ajuuua!!!
- Al pobre torito ese de la Plaza México que se llamaba "Pajarito" (que por cierto, tenía un pajarototote) le salieron alas y voló a las gradas donde estaba sentado el público y chingó como a 7 personas y cornó a una ruquita (juarjuar). ¿Pa´qué van a esas chingaderas de la fiesta brava, cabrones?. Ah, y todavía lo matan al pobre animal cuando estaba atorado en las gradas con una espadota en el lomo. Que tiernos: México rumbo al primer mundo.
- Y ya para acabarla de chingar, rematan las noticias con la nota y el video de una bebita recién nacida que tiraron a un río en Brasil envuelta en una bolsa de plástico negra para que se ahogara porque su mami no la podía mantener. Mamá hija de su chingada madre: si la vas a matar, pos mátala, pero no la dejes a la suerte a ver si se ahoga o no. Eso sí es ser culera. Ojalá la refundan en el bote a la chinche jefa y ojalá la niña sea adoptada por Mary Poppins.
¡Aaaaaanimo señores!!!, el mundo marcha a toda madre.
P.D. Ah, y Bush sigue con sus puñetas mentales de que Osama nos va a atacar, de que las armas nucleares, de que la guerra, de que la libertad. Lamento decirle, señor Presidente, que ya nadie lo pela con sus paranoias, pinche loco. Usted sígale así.
Ahí se ven.
- Al pobre torito ese de la Plaza México que se llamaba "Pajarito" (que por cierto, tenía un pajarototote) le salieron alas y voló a las gradas donde estaba sentado el público y chingó como a 7 personas y cornó a una ruquita (juarjuar). ¿Pa´qué van a esas chingaderas de la fiesta brava, cabrones?. Ah, y todavía lo matan al pobre animal cuando estaba atorado en las gradas con una espadota en el lomo. Que tiernos: México rumbo al primer mundo.
- Y ya para acabarla de chingar, rematan las noticias con la nota y el video de una bebita recién nacida que tiraron a un río en Brasil envuelta en una bolsa de plástico negra para que se ahogara porque su mami no la podía mantener. Mamá hija de su chingada madre: si la vas a matar, pos mátala, pero no la dejes a la suerte a ver si se ahoga o no. Eso sí es ser culera. Ojalá la refundan en el bote a la chinche jefa y ojalá la niña sea adoptada por Mary Poppins.
¡Aaaaaanimo señores!!!, el mundo marcha a toda madre.
P.D. Ah, y Bush sigue con sus puñetas mentales de que Osama nos va a atacar, de que las armas nucleares, de que la guerra, de que la libertad. Lamento decirle, señor Presidente, que ya nadie lo pela con sus paranoias, pinche loco. Usted sígale así.
Ahí se ven.
lunes, enero 30, 2006
doble nudo
Si para algo yo era bueno; es más: ¡un maestro!, era para abrocharme los zapatos con doble nudo. Ahí sí todos me la pelaban. Recuerdo el día en que aprendí a abrocharme las cintas (agujetas) de los zapatos; fue tan glorioso como el día en que mi madre ya no tuvo que ir al baño a limpiarme después de hacer popochas, aunque ella insistía en que todavía no lo sabía hacer bien. Obviamente los resultados no eran los mismos porque abrocharse los zapatos de la escuela era más fácil porque uno puede ver los resultados y en la otra actividad no, pues uno podía dejar una mancha café en los calzones Fruit of the Loom. Manchando chones y con gangrena en las patas de lo apretado que usaba los tenis fue como me di cuenta de mi genial capacidad pues, sabía anudarme los zapatos muy bien, pero tenía que refinar mi técnica para limpiarme después de ir al baño a soltar la calabaza. Pero eso no importaba, pues tenía casi 5 años y yo era el experto y el único que sabía anudarme las agujetas y me sentía grande por haberme abrochado los zapatos yo solito y, aparte, con doble nudo, cabrones. El mundo estaba a mis pies. Recuerdo que llegué a la primaria presumiéndole a mis amigos lo del doble nudo y los dejaba apantallados (todavía no tenía mis tenis de Gigante, tenía unos Panam bien chiros). Ooooijoles, ¿cómo le hiciste?, me decía la racilla. Y yo como pavo real, dominando la situación, enseñándoles a todos la técnica del doble nudo e inflamándoseme el pecho con la adulación de los demás. Pero nunca falta el hijo de puta que le derrumba a uno su torre de barajitas o su caminito de fichas de domino paradas. Yo traía pants en esa ocasión porque nos tocaba deportes (Educación Física, le decían, y con un maestro bien pedote) y que llega ese hijo de la rechingada madre y que me baja el pants y que todos me ven la rajita de lodo en los calzones. Esa rajita que dejaba por no saberme limpiar bien y que yo creía que me limpiaba. Todos rieron y me dijeron: ¿¡pos no que muy reata?!?! juarjuar. Y yo les dije: para lo que yo soy bueno es para abrocharme los zapatos con doble nudo, no pa´ limpiarme la colita... Snif. Si no se hubiera ido corriendo ese güey que me bajó el pants habría sentido la furia de mis tenis Panam con doble nudo en sus huevos.
sábado, enero 28, 2006
el perro feo

o

Este perro siempre anda merodeando por el barrio vendiéndonos su lástima. Creo que empezó a venir más seguido desde que le aventé unos huesos de t-bone que sobraron de una carne asada que hicimos en el departamento. Lo vi frente al parque husmeando entre las hierbas y me dio tristeza lo esquelético que estaba y le aventé unos huesos junto con una mitad de un trozo de carne que nadie se terminó. Al principio se asustó y corrió: debió haber pensado que alguien lo estaba apedreando, pero el olor de los restos de carne pegada al hueso lo hizo volver a devorarlos con gusto y un hambre contenida de semanas atrás. Me he dado cuenta que a este pobre perro nadie en el barrio lo quiere por feo y callejero. Sólo el taquero de a lado le da las sobras de los pellejos que fríe para los tacos, pero como dicen por ahí: perro no come perro. Salvo yo y el taquero de a lado, las demás personas lo tratan de la fregada al pobre animal. Tal vez si este perro fuera de raza o tuviera pedigrí o estuviera más bonito lo tratarían de otra manera, porque así somos los humanos hasta para tratar a nuestros semejantes. He visto como la señora de la tiendita lo corre ondeándole un trapo o una chancla, y como el señor de la carnicería lo espanta de su negocio diciéndole: ¡júuuuchile, oooorale, váyase de aquí, cabrón!!!, en vez de aventarle un trocito de carne de esos que les sobran y que prefiere tirar a la basura. Este perro flaco no tuvo la misma suerte que tuvo el perro de la casa de la esquina que siempre me ladra cuando paso; así como muchos hombres y mujeres no tuvieron la misma suerte y oportunidades que uno tuvo. No me sorprende que las personas no sientan compasión o algo de lástima por este perro, pues no lo hacen con sus semejantes, ¿por qué habrán de hacerlo con un pinche perro feo? Últimamente en las carnes asadas ya no como carne. Compro unas papas y unas calabacitas, las parto, les pongo mantequilla y pimienta, las envuelvo en aluminio y listo. Ah, y compro algunas costillas de esas baratas, pero con carnita, por si viene el perro feo.
miércoles, enero 25, 2006
cuando el amor llega asi de esta manera uno no tiene la culpa...
Se apagó el monito rojo y se prendió el monito verde. Como siempre, uno que otro carro se pasa de largo ignorando el semáforo en luz roja. Les vale madre y les seguirá valiendo madre; aquí no es como en las películas esas donde el transeúnte es quien lleva la mano en la calle. El agente de tránsito estaba más entretenido viéndoles las nalgas a las secretarias que regresaban de su hora de comida. Crucé la calle y nunca falta el imbecilazo que mete toda la trompa del coche sobre la raya amarilla de los peatones porque no tuvo los huevos suficientes para cruzarse en luz roja porque vio de último momento al tránsito en la esquina y mejor decidió frenarse sobre el paso peatonal. Así somos. Le saqué la vuelta al carro del tarado ese y subí a la banqueta contraria por un lado de la rampa para discapacitados que, sinceramente, nunca he visto que las usen porque no creo que se atrevan a salir a las calles con tan chaparra cultura vial que tenemos. El agente de tránsito seguía apendejado con la temblorina de las nalgas de las secres y ejecutivas que por ahí pasaban. El hombre hacía como que trabajaba ondeando la mano como idiota mientras les rompía el traje sastre a las mujeres con una mirada que hacía suponer que tenía mucho tiempo ya de que no le gustaba su esposa. En vez de multar al cabrón que estaba obstruyendo el paso de los peatones prefería descremarse mentalmente. Ni hacer corajes es bueno. Formé mi burbuja concentrándome en la fricción de mis pantalones de pana; un sonido muy común en el invierno. Pero me detuve. Aunado al rip rip de la pana al caminar, el ruido de mis zapatos recién boleados que molían las pocas hojas sobre la banqueta me impedían escuchar la canción que tocaban en algún establecimiento a lo lejos. El penetrante olor de la grasa negra seguía colgado de los pelitos de mi nariz. Miré al suelo para concentrarme en la melodía y noté que la grasa había manchado un poco el pantalón: pinche bolero, ya ni porque siempre le doy propina lo hace con cuidado. Le di turn off al sonido ambiental y formé otra burbuja donde lo único que escuchaba era la tonada de esa canción. “…cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta…” Aaaah, cómo no, ya había escuchado antes esa rola y desde la primera vez se volvió una de mis favoritas. “…cuando el amor llega así de esta manera uno no tienen la culpa, quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”. Todo el día tuve esa rola en la cabeza. Salí apurado del trabajo, empezaba el frío y no le había echado suficientes monedas al parquímetro, pero como quiera, me detuve en la farmacia a comprar algún dulce o algún chicle. Compré unos chicles de esos que vienen en una cajita de cartón. Tres pesos con cincuenta centavos. Sonaban como maraca las tabletitas cuadradas y acarameladas dentro de la caja cuando la agitaba. Eran de esos chicles blancos, de menta; no de los verdes esos para el mal aliento que queman la boca con su sabor. El tiempo en el parquímetro había expirado pero no me multaron. Me subí al coche y estaba caliente, como sauna. Me gusta ese abrazo del calor cuando me subo después de haberlo dejado varias horas bajo el sol y de caminar varias cuadras entre la ventisca fresca de las 5 de la tarde. Traté de quitar el celofán del empaque de los chicles que sonaba como fuego crepitando. En un intento desesperado y un movimiento torpe, abrí el empaque al revés y los chicles volaron por los aires cayendo directamente en el asiento del copiloto… formando tu sonrisa…. hasta esos dos dientes que dices que tienes chuecos y que a mí tanto me gustan. Es que cuando el amor llega así de esta manera uno no tiene la culpa…
lunes, enero 23, 2006
firmes... ya
Teniendo palancas, como quiera saqué mi cartilla militar de manera honesta. ¡Qué pendejo!!!, me dijeron mis amigos remisos que pagaron por ella a los 24 años. Igual y sí, igual y no. De todos modos me tocó bola negra, de esos que no marchan. A mi amigo el Takechi sí le tocó bola blanca y se jodió y tuvo que ir a marchar. Mira Tekechi -le decíamos- bajate el pantalón y enséñale al General que si tienes las bolas negras, pa´que ya no marches -jajaja, y el Takechi se cagaba todo. Como quiera terminó arreglando su situación de bola blanca con un billetito. Cuando fui a recoger mi cartilla liberada al campo militar, no faltaban los soldaduchos mamones y prepotentes que le hablan a uno con muchos huevos. "Pinches fresitas, aquí los vamos a hacer hombres, pinches niñas" o "aquí no queremos greñudos como los del grupo Molotov", eran las frases que se escuchaban. Pero de entre la multitud, alguien respondió: ¡Los de Molotov no andan greñudos, pendejoooo!!! Juarjuar, explotamos en risa toda la clase 76 y el pinche militar se puso morado del coraje y empezó a gritar: ¿Quién fue, quién fue pinches jotos maricones??? - y no salía el culpable, obviamente- ¡Pónganse a correr todos hijos de la chingada!!! Juarjuar, pos sí, pero lo tarado y la humillación no se la quitó con nada y la risa me duró las 3 vueltas que dimos al campo de futbol. Hubiera querido ser yo el que gritó eso. Con madre.
Luego les cuento cuando mi papá me mandó trajeado y encorbatado a tomarme la foto pa´la credencial de elector. Snif, maldito nacionalismo patriótico.
Luego les cuento cuando mi papá me mandó trajeado y encorbatado a tomarme la foto pa´la credencial de elector. Snif, maldito nacionalismo patriótico.
sábado, enero 21, 2006
tonterías que a nadie le importan
Es fin de semana, no ando ganoso de escribir. Pondré cosas que a nadie le interesan:
- Ayer compré mi pelícúla número 105. Me faltan de a madre pa´llegar a las 1000.
- Me dio coraje que se muriera la ballena encallada en el río Támesis, pero me valió madre que ejecutaran a tres personas.
- Quemé un disco pá la colección de "música patética pero sabrosa": Flans (las miiil y una noches que pasé... las mil una no...), Fresas con Crema (...tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol...), Magneto (al suuuuuuur). Sí, ya sé que me la mamé pero es un disco pa´l desmadre.
- Para compensar el pecado anterior fui a comprar un disco de Ibrahim Ferrer.
- Ayer en casa de un amigo -después de arreglar el mundo y jugar un torneo importantísimo de dominó-, pusieron porno y no me animó ni me emocionó ni nada. ¿Estaré muerto por dentro?
- La frase interesante de la noche: "El criminal es ignorante y la ignorancia es criminal"
La frase estúpida de la noche: " George Constanza de Seinfeld está con madre"
- ¿Por qué Evo Morales puede andar fachoso y andrajoso en todos los eventos y yo no? Ya ves, amá; ese güey anda fachoso y es Presidente, déjame andar con la camisa desfajada, no pasa nada.
- ¿Por qué Brad Pitt puede tener hijos a los 42 años y nadie lo anda chingando con que "no los vas a disfrutar" "cuando tu hija tenga 15 años tu vas a tener 57 y no vas a poder bailar el bals con ella en su quinceaños", "no vas a poder jugar futbol con él porque vas a estar muy grande"? Como si tener un hijo se redujera a esas tres pendejadas.
Ya me voy a comer unas empanadas de marlin con camarón y queso que no les digo dónde las venden muajajaja.
- Ayer compré mi pelícúla número 105. Me faltan de a madre pa´llegar a las 1000.
- Me dio coraje que se muriera la ballena encallada en el río Támesis, pero me valió madre que ejecutaran a tres personas.
- Quemé un disco pá la colección de "música patética pero sabrosa": Flans (las miiil y una noches que pasé... las mil una no...), Fresas con Crema (...tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol...), Magneto (al suuuuuuur). Sí, ya sé que me la mamé pero es un disco pa´l desmadre.
- Para compensar el pecado anterior fui a comprar un disco de Ibrahim Ferrer.
- Ayer en casa de un amigo -después de arreglar el mundo y jugar un torneo importantísimo de dominó-, pusieron porno y no me animó ni me emocionó ni nada. ¿Estaré muerto por dentro?
- La frase interesante de la noche: "El criminal es ignorante y la ignorancia es criminal"
La frase estúpida de la noche: " George Constanza de Seinfeld está con madre"
- ¿Por qué Evo Morales puede andar fachoso y andrajoso en todos los eventos y yo no? Ya ves, amá; ese güey anda fachoso y es Presidente, déjame andar con la camisa desfajada, no pasa nada.
- ¿Por qué Brad Pitt puede tener hijos a los 42 años y nadie lo anda chingando con que "no los vas a disfrutar" "cuando tu hija tenga 15 años tu vas a tener 57 y no vas a poder bailar el bals con ella en su quinceaños", "no vas a poder jugar futbol con él porque vas a estar muy grande"? Como si tener un hijo se redujera a esas tres pendejadas.
Ya me voy a comer unas empanadas de marlin con camarón y queso que no les digo dónde las venden muajajaja.
miércoles, enero 18, 2006
un barrio tranquilo... una vida igual

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Cada que voy a la tiendita este méndigo perro me saca un pedo. Tal vez huele que en mi conciencia pesa la muerte accidental de uno de los de su especie. Guaf guaf!!!, me ladra el muy cabrón desde la azotea y yo brinco sin saber por dónde va a salir. Es un barrio tranquilo: Frente a la tiendita está una escuela primaria, la Batallón 201; en contra esquina está una carnicería, la carnicería López y más adelantito los tacos y menudo de Don Rulo. Todo me queda a una cuadra. Hasta el mercadito que se pone los domingos de 8 de la mañana a 3 de la tarde. Mis vueltas a la tiendita son muy casuales, sólo voy a comprar pan para hacer supersandwiches, cerveza, garrafones de agua y una que otra cosa para cocinar cuando me entra el espíritu de chef. Hoy fui a comprar tortillas, aguacates verdes y papa porque probablemente mañana hagamos carne asada y los aguacatitos estarán buenos pa´la noche. Las siete palmeras que escoltan la escuela siguen estando ahí, pero ya no las veo tan seguido desde que taparon el patio del negocio. De regreso, el perro me vuelve a ladrar; volteo y le sonrío. Alcanzo a ver cómo le escurre la baba. En esta misma acera donde vive el perro está la imprenta en la que me asocié con Júpiter. Es un barrio tranquilo. Frente a mi casa hay un parque donde se la pasan jugando niños, a un lado hay un árbol de mandarinas que siempre me dice que me las robe y, en las noches, los vecinos del otro lado sacan un puesto de tacos, flautas y enchiladas pa´ganarse unos centavos extras. Es un barrio tranquilo, una vida tranquila. Dibujo en mi casa, cruzo la calle para hacer chamba de imprenta y voy al periódico en las noches un par de horas. Es una vida tranquila.
martes, enero 17, 2006
la tira
Pos estoy haciendo una serie de tiras cómicas con humor exclusivo para retrasados mentales y genios. Las estoy publicando en el PONX impreso y en http://ponx.ws/main.htm y, muy posiblemente, en una página de internet que se llama www.altadosis.com (pero orita chequé y dice cancelada, jejeje, a ver si no salen como Mágico, snif). Todo es jale artesanal, 100% a mano (y sin lavármela después de ir a miar, es el ingrediente secreto), con humor incomprendido y muuuy pendejo (como yo, igualito). Ahí les dejo la primera que hice y que no salió a la luz pública por maleta, precisamente; las demás van mejorando. Es que las musas andan de apretadas, ya ni porque hace frío se quieren venir a acurrucar conmigo.

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sábado, enero 14, 2006
magico strikes back
Pues resultó ser mucha la gente que conoce a Don Mágico. Por ahí me dijeron que Mágico se arrepintió de todos sus pecados hace mucho tiempo. No me importa si lo hizo o no, yo nunca le guardé rencor y lo perdoné de inmediato. Dicen que, con la culpa a cuestas y con meses de insmnio por las trakalas que se aventaba, Mágico llegó bañado en llanto e implorando perdón a confesarse con un sacerdote:
- Padre, hace algunos años robé a un pobre dibujante de 17 años de edad. Me hizo unos dibujos y nunca se los pagué, snif -esa fue una de entre tantas cosas turbias que un Mágico desenmascarado le contó al padrecito.
- Aaaay, hijo mío -le dijo el sacerdote.
- ¿Qué hago padre? yo no quiero seguir siendo así, ¡ayúdeme por favor!!! -balbuceaba el luchador a la sombra del confesionario-. ¿Cuántos Padres Nuestros rezo?, ¿cuántas Aves Marías digo para ya no ser así y alcanzar el perdón divino???
Y el padre le contestó:
- No hijo mío, nada de eso. Mejor en las noche, cuando ya te vayas a dormir después de tus oraciones, pon unas rebanaditas de queso bajo tu almohada...
- ¿Queso, padre???
- Si, hijo mio, por si te da hambre en la noche, ¡¡¡pinche rata asquerosa!!!
- Padre, hace algunos años robé a un pobre dibujante de 17 años de edad. Me hizo unos dibujos y nunca se los pagué, snif -esa fue una de entre tantas cosas turbias que un Mágico desenmascarado le contó al padrecito.
- Aaaay, hijo mío -le dijo el sacerdote.
- ¿Qué hago padre? yo no quiero seguir siendo así, ¡ayúdeme por favor!!! -balbuceaba el luchador a la sombra del confesionario-. ¿Cuántos Padres Nuestros rezo?, ¿cuántas Aves Marías digo para ya no ser así y alcanzar el perdón divino???
Y el padre le contestó:
- No hijo mío, nada de eso. Mejor en las noche, cuando ya te vayas a dormir después de tus oraciones, pon unas rebanaditas de queso bajo tu almohada...
- ¿Queso, padre???
- Si, hijo mio, por si te da hambre en la noche, ¡¡¡pinche rata asquerosa!!!
miércoles, enero 11, 2006
mágico
- Si, buenas tardes, me comunica con "Mágico"...
- Eh... ¿de parte de quién?
- Gustavo Caballero.
- Ah, Gustavo, cómo estás: Yo soy "Mágico".
Aaaa la chingaaada!!! Estaba hablando con el mismísimo "Mágico", luchador profesional. Tendría yo unos 17 o 18 años, acababa de regresar de estudiar fuera y no había alcanzado las fechas para entrar a la carrera, por lo que me puse (pusieron) a trabajar. Mi papá conoció a "Mágico" no sé por qué chingados y le dijo que yo era dibujante, que le estaba quitando clientela a la clínica por matar perros y que le podría yo ayudar en su proyecto de sacar unos cuadernos de lucha libre para iluminar y de pasatiempos. Le hablé por teléfono y me pasó la dirección, que apunté en la misma tarjeta. Me bajé del camión en la dirección de la tarjeta y entré en un consultorio naturista y esotérico.
- Buenas tardes, vengo con "Mágico" -le dije a la secretaria, quien me miró con cierta sospecha.
- Un momentito -me dijo, y entro en una puerta-. Pásale, te está esperando.
Aaaaaa la chingaaaaada!!! Qué emocióooon
Entré en un consultorio hasta la madre de lleno de parafernalia de luchadores: posters, máscaras, fotos, rings, botas, capas, más máscaras. En el escritorio estaba un hombre moreno y mamado, con una bata blanca:
- Siéntate, Gustavo -y me senté-. Soy el Dr. Victor Noséqué... este... bueno... lo único que te pido es discreción: "YO SOY MÁGICO"
¡Aaaaa la chingaaaaada!!!, hasta la música de los Súper Amigos se escuchó al momento de la revelación. Total, ya, me platicó el proyecto, bla bla bla, hice los dibujos, inventé los jueguitos, crucigramas, laberintos, relacionar columnas, colorear a los Campeones de la Salud, que eran los achichincles de "Mágico" y que eran frutas con antifaz y capa: "Súper Mango", "Manzana Fortaleza", "Plátano Múscular", etc. Total,
cuando terminé el proyecto y se lo entregué, "Mágico" desapareció como por arte de magia con todo y mi dinero, snif. Fue como una poderosa urracarrana desde la tercera cuerda a mis sueños de juventud, snif.
- Eh... ¿de parte de quién?
- Gustavo Caballero.
- Ah, Gustavo, cómo estás: Yo soy "Mágico".
Aaaa la chingaaada!!! Estaba hablando con el mismísimo "Mágico", luchador profesional. Tendría yo unos 17 o 18 años, acababa de regresar de estudiar fuera y no había alcanzado las fechas para entrar a la carrera, por lo que me puse (pusieron) a trabajar. Mi papá conoció a "Mágico" no sé por qué chingados y le dijo que yo era dibujante, que le estaba quitando clientela a la clínica por matar perros y que le podría yo ayudar en su proyecto de sacar unos cuadernos de lucha libre para iluminar y de pasatiempos. Le hablé por teléfono y me pasó la dirección, que apunté en la misma tarjeta. Me bajé del camión en la dirección de la tarjeta y entré en un consultorio naturista y esotérico.
- Buenas tardes, vengo con "Mágico" -le dije a la secretaria, quien me miró con cierta sospecha.
- Un momentito -me dijo, y entro en una puerta-. Pásale, te está esperando.
Aaaaaa la chingaaaaada!!! Qué emocióooon
Entré en un consultorio hasta la madre de lleno de parafernalia de luchadores: posters, máscaras, fotos, rings, botas, capas, más máscaras. En el escritorio estaba un hombre moreno y mamado, con una bata blanca:
- Siéntate, Gustavo -y me senté-. Soy el Dr. Victor Noséqué... este... bueno... lo único que te pido es discreción: "YO SOY MÁGICO"
¡Aaaaa la chingaaaaada!!!, hasta la música de los Súper Amigos se escuchó al momento de la revelación. Total, ya, me platicó el proyecto, bla bla bla, hice los dibujos, inventé los jueguitos, crucigramas, laberintos, relacionar columnas, colorear a los Campeones de la Salud, que eran los achichincles de "Mágico" y que eran frutas con antifaz y capa: "Súper Mango", "Manzana Fortaleza", "Plátano Múscular", etc. Total,
cuando terminé el proyecto y se lo entregué, "Mágico" desapareció como por arte de magia con todo y mi dinero, snif. Fue como una poderosa urracarrana desde la tercera cuerda a mis sueños de juventud, snif.
lunes, enero 09, 2006
el perrito que se me murió
Así es que de aspirante a dibujante pasé a ser el peluquero mataperros, snif. No se me olvida el pedo que me saqué al ver al pobre "Colibrí" (así se llamaba el can ahora occiso; si, ya sé que a quién chingados se le ocurre ponerle de nombre "Colibrí" a un perro). Con la lengüilla de fuera, ya todo inmóvil, colgado como piñata peluda y negra. Dejé al perro que traía cargando en una jaula y me apresuré a cargar al "Colibrí" (juarjuar, se la mamaron con el nombre) pa´ volverlo a poner sobre la mesa, pero pos ya qué fregados: ya estaba más tieso que el pants de un estudiante de secundaria viendo morritas. Le quité el bozal, pero pos yo no sabía dar respiración de boca a boca y la neta estaba bien pinche barbón el "Colibrí" porque no tuve chance de meterle tijera ni rasuradora. Y les digo, ya se imaginarán la chinga que me puso mi jefe, quien se negaba a creer que el pobre perro se había suicidado por culpa de tan feo nombre que le habían puesto sus amos. Es que es neta, ningún mendigo perro había hecho eso que hizo este menso. ¿A quién se le ocurre saltar al vacío teniendo una soga en el cuello??? Ya ni recuerdo qué le dijimos a los dueños, quienes sí agarraron onda, tal vez porque el "Colibrí" estába muy feito y ni de raza pura era. "Colibrí", Dios te tenga en su gloria y te vuelvo a pedir una disculpa por mi negligencia... pero yo insisto en que te suicidaste, cabrón.
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