Es por todos conocido que a los
hipsters
les encanta hacer derivaciones lingüísticas muy mamonas de sustantivos comunes
para bautizar sus negocios artísticos/gourmet/orgánicos/independientes. En otras palabras, los hipsters tienen esa manía de agregarle el sufijo "ería" a todas las palabras del mundo, así suenen de la verga.
Por ejemplo: si un hipster pone un
restaurante de mariscos en donde -supongamos- la especialidad es el pulpo, nombrará a su negocio “La
Pulpería”. Si en el restaurante la especialidad es la mojarra frita, le pondrá "La Mojarrería", y, si lo chingón son los ostiones frescos en su concha, pues le valdrá madres y nombrará a su changarro "La Ostionesfrescosensuconchería".
Obviamente hay reglas para esto de los nombres. Un hipster nunca utilizará una palabra "ya hipsterizada", por decirlo de algún modo. Por ejemplo, las palabras "pizzería", "cocktelería" y "taquería" son palabras que nacieron ya hipsterizadas, pero no son hipsters; ¿no sé si me explique?
Para que una palabra sea hipster hay que meterle más feeling, que suene indie, que cambie su esencia humilde por la soberbia y que sea -la mayoría de las veces- impronunciable. Por lo tanto, si el hipster decide abrir un food truck o un pequeño puesto de comida italiana, lo llamará "La Focacciería", "La Boloñesería" o "La Mozzarellería", pero nunca se referirá a él como pizzería o trattoría. Si la especialidad del comercio son los tacos, obviamente no lo llamará "La Taquería", pero sí lo llamará "La Pastorería" o "La Trompería", por aquello de los tacos al pastor (o de trompo); o "La Campechanería", por aquello de los tacos de bistec con trompo. ¿Me explico?
Y no sólo en el ramo alimenticio aplican estos nombres. La hipsterización de los negocios aplica en todos los rubros. Por ejemplo: si vendes persianas puedes llamar a tu establecimiento "La Persianería"; si vendes cocinas, "La Cocinería"; si eres abogado o notario, puedes llamar a tu despacho "La Justiciería" o "La Leyería". Pa´todos hay. ¡Pero ojo! Recuerden que hay reglas. Si vendes muebles no puedes tener una "mueblería"; debe ser una "sofafería" o "sillonería". Aunque "mueblería" sea una palabra ya hipsterizada, no es hipster, como tampoco lo son "papelería", "ferretería", "panadería" o "bonetería".
Y así nos podemos seguir hasta el infinito. Incluso los comercios más oscuros y bizarros pueden hipsterizarse. Digamos que eres un hipster místico, de ésos a los que les gusta la onda new age y los polvos mágicos y las hierbas que curan. Por obvias razones no puedes llamar a tu negocio "La Hierbería", pues ya hay un chingo de ésas y el nombre carece de punch; por lo tanto debes elegir algo más místico, más acá, algo así como "La Milagrería" o "La Nahualería" o "La Remediería". Recuerda que entre más imposible sea el nombre, mejor.
El mundo se hipsteriza rápidamente, chavos. Ya hay "caguamerías", "gourmeterías", "popcornerías", "ensaladerías", "pozolerías", "chilaquilerías", "molleterías", "tostaderías", "butcherías" y "fisherías" (un sustantivo en inglés al que le agregas el sufijo "ería" te hace un dios); por lo tanto, hay que hipsterízarse. Recuerden que no importa que nuestro bissness sea exitoso, lo que importa es que suene hipermamón.
P.D. Si no existieran los internetes les pediría de favor que me prestaran su diccionario español-hipster/hipster-español para saber qué diablos vende el bodrio de negocio de la foto de arriba, pero gracias a Google ahora sé que pox es un tipo de aguardiente, y: ¿por qué no llamar La Poxería al lugar en donde venden pox?
P.D. 2 Los odio, pinches hipsters.