miércoles, agosto 26, 2009

Pregunta para comprobar que la humanidad no es tan superficial... ¿o sí?

¿Hay por aquí alguna mujer –o floripondio- que considere a Giovani Dos Santos un papucho? Me refiero a que les atraiga físicamente, y no lo que representa.

Sonará frívolo, pero: ¿a poco si al tal Giovani le pusieran un huesito atravesado en el pelo y una cerbatana para cazar -o un gorro hecho con periódico y una cucharilla con mezcla- la tal cantante Belinda suspiraría por él?

Yo nomás pregunto.

martes, agosto 25, 2009

Guffo V.S. la influenza

Tanto me burlé de la influenza que el domingo amanecí con todos sus síntomas: fiebre, tos seca, cuerpo cortado, congestión nasal, etcétera.

Todo empezó el sábado al medio día, cuando no se me antojó una cerveza. “Aquí algo anda mal”, me dije. Por la noche, al intentar dormir, la garganta comenzó a rasparme y, en la mañana al despertar, me dolían los ojos y me hervía tanto la frente que se podía freír un huevo de pterodáctilo en ella.
“Tengo 8 años de conocerte y nunca te habías sentido mal”, me dijo preocupada mi enfermera del amor al momento que volteaba un par de tortillas de harina para hacer burritos en mi amplio comal facial.

Lo primero que pensé fue que alguien del gobierno gringo que tiene tratos oscuros con la industria farmacéutica se enojó mucho al leer mis post de incredulidad ante la influenza y me mandó el virus vía satélite en venganza; entonces, al contestar una llamada en mi celular, fue cuando me contagié. Suena lo más lógico, ¿no?

El caso es que ante mi negativa de ir con un doctor serio -de esos que no tienen gallinas desplumadas ni estampitas de la santa muerte en su despacho- estuve tirado dos días en cama, intentando curarme con métodos naturales: naranjas, papayas, mandarinas, líquidos, temporadas atrasadas de los Simpson y danzas rituales con lanzas alrededor del fuego.

Cuando mi madre se enteró de esto, me regañó y me dijo tajantemente que tenía que ver a un médico. Le puse como condición que iría sólo si me recomendaba a uno honesto, que no me fuera a retacar de medicamentos inútiles y me dijera: “En una semana vienes otra vez a consultarte para ver cómo sigues”. ¿Para qué chingados recetan tantos medicamentos si en una semana uno tiene que volver?
Total que me recomendó a un tal doctor Contreras que tiene su consultorio a un lado de la secundaria 10.

Pero ya saben cómo son las mamases de despistadas, que le cambian el nombre a todo y a Pedrito Fernández le dicen Pablito Hernández, a Tom Cruise le dicen Ben Kruzer y al Price Costco le dicen Prins Co.

Tomé el coche y manejé hasta la secundaria 10, como mi jefecita dijo, pero no encontré ni madres. La llamé por teléfono y le dije que si el consultorio estaba del lado de las florerías del panteón o del lado de la escuela, frente a la plaza.

-¿Qué panteón?, ¿qué florerías?, ¿qué plaza? –dijo mi amá.

No era la secundaría 10 a la que se refería, sino a la secundaria 20. Total que manejé hasta la secundaría 20, que está en el otro extremo de la ciudad, y, en efecto, el consultorio estaba a un lado de la escuela, pero el galeno no se apellidaba Contreras, sino Cortinas. Y estaba cerrado.
¡Ay, estas jefecitas! De la risa que me dio, ya hasta me curé.

Espero seguir por muchos años pasándome por los huevos a la ciencia y a la medicina moderna.
Guffo:1, Influenza: 0. ¡Unga Bunga!

viernes, agosto 21, 2009

Caricaturas de la semana

Hay dos frases que a los dirigentes de este país les encanta repetir cuando la situación es crítica. Una es: "Hay que apretarse el cinturón", y la otra es: "Hago un llamado a la austeridad". Espero con este par de cartones ser más claro –y sarcástico- al respecto.



Sin embargo, el mexicano aguanta todo, y, por más jodido que esté, el panorama lo ve con optimismo, ¡sí, señor! Sobre todo los regiomontanos, esos seres trabajadores y siempre luchones a pesar de padecer temperaturas infernales de su ciudad.


Las únicas noticias que sorprendieron, fueron la del diputado que devolvió una lana y la del "tope" a los salarios de los funcionarios; las demás, son las de siempre: matazones, aumentos contemplados para fin de año, invención de algún otro impuesto, extorsiones policiacas, extorsiones de agentes de tránsito, extorsiones del crimen organizado, bla bla bla.
Y luego no quieren que hablemos mal del país fuera del país.



jueves, agosto 20, 2009

No acostumbro hacer esto, pero hoy pondré un fragmento de un libro. Siento que esta pequeña porción de letras retrata de manera sencilla, fiel y sabia los tiempos que vivimos y lo que nos espera de seguir por el mismo rumbo.

El extracto es del libro "No es País para Viejos", de Cormac McCarthy.
Borren de sus mentes la insípida película de los culturosos hermanos Coen- donde el personaje de Javier Bardem pesa más que todo lo demás- y mejor compren la novela y pongan atención en las reflexiones del sheriff, que son de lo más chingón:

"Me parece saber hacia dónde vamos. Nos están comprando con nuestro propio dinero. Y no son sólo las drogas. Hay por ahí fortunas acumuladas de las que nadie tiene ni idea. ¿Qué pensamos que va a salir de ese dinero? Un dinero que puede comprar naciones enteras. Ya lo ha hecho. ¿Puede comprar este país? Lo dudo. Pero hará que tengas tratos con quien no deberías... Narcóticos siempre han existido. Pero la gente no decide drogarse así porque sí. A millones. No tengo respuesta para eso. En concreto no tengo una respuesta que me dé ánimos... Todo se origina cuando se empiezan a descuidar los buenos modales. En cuanto dejas de oír Señor y Señora el fin está a la vuelta de la esquina"

miércoles, agosto 19, 2009

Todos debemos conocer a alguno de esos cabrones cogelones cuya pregunta de batalla siempre es: "¿Tiene agujero?". Si la respuesta es afirmativa, el güey en cuestión va directo y mete el chile en el hoyo, sin ningún recato y sin importar que el hoyo sea alcantarilla, tubería de pvc, hormiguero, Fabiruchis o bote vacío de Maestro Limpio.

Para las computadoras, yo soy igual. Pregunto:"¿Puedo escribir mis mamadas?", "¿puedo ver videitos?", "¿puedo pintar mis monitos", y, si la encargada de la tienda -que de seguro no acabó ni la primaria- me dice que sí, estoy más que satisfecho.

Por eso a veces siento vergüenza de mí mismo -tanta que hasta me cuesta ponerme frente al monitor, snif- cuando vienen mis lectores a cuestionarme -o a espetarme, yo qué sé- la razón por la que uso Windows, por la que uso Explorer, por la que tengo una PC y ondas de esas que sólo alguien que se la pasa todo el día frente a una máquina de escribir con televisión (computadora) conoce; pero que gente corriente como uno, con familia, amigos, mujer que no es de “sexy o no” y perro en vez de Tamagochi, ignoramos.

Debido a esta falta de cultura, no sé si vengan a regañarme, no sé si vengan a decirme que soy un burro, que soy un pobre, un jodido, uno de tantos mexicanos en la inopia. No sé si me estén diciendo que estoy pasado de moda, que soy un ruco, que usar Explorer es como seguir usando el Atari o correr con walkman. He llegado a pensar que pudiera ser alguna forma de agresión que utilizan los ñoños para decirse "nacos" entre sí. Pero no estoy seguro.

Si alguien pudiera explicarme qué onda, se lo agradecería.

Si ya decía yo que hasta para ser ñoño hay niveles, snif.

martes, agosto 18, 2009

Lección 583 para ser un "ciberloser"

Analicemos la siguiente charla:

Hoy es un EXCELENTE día y mañana será mejor dice:
Ke chida ezta eza foto… Kien ezzzz?

A veCes en La viDa las CosaS no saLen como una las PlaneA dice:
Mi sobrinito

Aparte de lo triste de ambos nicks, la horrenda forma de redactar del primero y la pésima mentira -"qué chida foto"-para romper el hielo , ¿qué más ven de curioso en la situación anterior?, ¿quién creen que se lleve los honores por su patetismo?

En efecto: la personita que escribe con color rosita; pero no por escribir en tono rosita, sino por poner una foto de su sobrinito en su display.

Entiendo a quienes ponen fotos de sus hijos -incluso a quienes ponen fotos con sus perros-, pero: ¿sus sobrinitos?
Peor aún quienes ponen al bebé de su prima o a la bebé de una amiga.
¿No les parece penoso? Me temo que sí.

Recuerden que una imagen dice más que mil palabras, y, al poner la foto de un sobrinito o bebé ajeno, por lógica deducimos que no tienen hijos y se la están pelando por tenerlos, y lo único que transmiten es una urgencia por ser madres y una frustración al no tener quién les haga el chamaco. O puede ser que sí tengan quién se los haga -sobran güeyes que se dedican a sembrar chile-, pero puede ser que quieran todo como papi, mami, tía, güelita, prima, primo, Diosito y sociedad lo dictan, y eso, a veces, tarda en llegar y por eso se frustran y terminan poniendo fotos de sobrintos y niños ajenos, snif.

Si eres hombre y pones este tipo de fotos, mejor ve redactando una nota suicida, pues nunca encontrarás el amor.

lunes, agosto 17, 2009

Dos emails que valen la pena

Un tal Tuto Pérez Troka me escribió este correo. Tan lindo él.


Hay personas que simplemente no pueden dejar ir las cosas. Desde la semana pasada -y hasta el día de hoy- he recibido un montón de correos por lo del “incidente lunar”.
Leí y respondí cada uno de ellos –incluso los más ofensivos, snif- pero la gente no acepta un: “Tengo mis dudas” por respuesta. Y sí, okey: puse videos dudosos en mis posts y pedí que me refutaran pendejadas que ya todos sabemos cómo refutar y que me comprobaran cosas que están más que comprobadas con los mismos argumentos sobados de hace años que ya todos conocemos. En resumen, nadie aportó nada nuevo.

Lo que me sorprendió, es lo intensos que pueden llegar a ser algunos lectores cuando se meten con sus creencias o idealizan algo.

Hay quienes, muy decepcionados, me escribieron diciendo: “Dime que es broma lo que escribiste, dime que no piensas así, Guffo. Yo te consideraba una persona inteligente”. Chale. ¿En qué momento al ver las mamadas que dibujo y leer las jaladas que escribo, llegaron a considerarme inteligente?

Otros me dijeron que soy un ignorante y un burro que debe regresar al primer año de primaria; todo lo anterior redactado con una ortografía tristísima. Al explicarles mi percepción de la educación básica –donde más mentiras y datos erróneos se les transmiten a los niños y, aparte, se les enseña a repetirlos como cotorritos- me dijeron que me estaba saliendo del tema. Cuando los ponía como ejemplo de la pobre educación señalándoles su ortografía, ya ni me respondían. Es lo malo de vivir en un país heterogéneo con una educación centralizada y masificada: creen que todos somos el mismo chango y aprendemos las mismas maromas con el mismo método.

Obviamente no faltaron los mails de los sabihondos que, sin haber estado en la luna, tienen pruebas científicas y tecnológicas que sólo un loco ignorante –como yo, snif- negaría. Yo me limité a responderles de la manera más humanista posible. Les dije que sí, que puede haber mucha ciencia y mucha tecnología, pero que mientras el mundo esté en un retroceso evolutivo, por mí ambas cosas pueden ir a chingar a su madre; y que si ambas cosas se emplearon para mandar a un par de pendejos a un lugar donde de antemano sabían que no había nada, a tomarse fotos dando saltitos y a dejar unos espejitos que miden la distancia de la tierra a la luna -¡wow!, justo lo que la humanidad necesitaba: saber la distancia de la tierra a la luna- nada más para demostrar qué nación tenía el chile más grande, pues con más razón: ¡que chingue a su madre la ciencia y la tecnología!

En fin. El otro correo que me llamó la atención, fue el siguiente. Pero como dudo de todo, ya ni sé qué pensar.


sábado, agosto 15, 2009

El crimen sí paga

Hubo una balacera a cuatro cuadras del negocio. Duró una hora y hasta granadas aventaron.

Al día siguiente llegó gente por montones a comprar cajas para mudanza. Con eso pude completar para los sueldos y pagarle al contador lo que le debía.

viernes, agosto 14, 2009

Cortina de humo

Déjenme crear un post que sirva como cortina de humo para desviar la atención de la furibunda comunidad científica poniendo fotos de bellas mujeres en poca ropa.

Oh, Dafne. ¿Cómo no iba yo a estar enamorado de ti? Siempre raptada y amordazada a una silla por los villanos, y yo sufriendo desde el sillón de la sala, comiéndome mis frutilupis, deseando que fueran Scooby galletas que me dieran las fuerzas suficientes para irte a salvar. Cuando te hicieron de carne y hueso, vomité; y volví a vomitar por lo pésimas que son las películas. Con decirte que vi con mejores ojos a la ñoña de los lentes.


Oh, Betty. Verónica estaba más buenona que tú por ser morena, pero era la ricachona arrogante del grupito y eso me caía bien gordo de ella. Se lo hubiera soportado nomás para ir a nadar a la alberca de su mansión, jeje. En cambio tú, Betty, siempre tan estudiosa, con tu enorme corazón, ayudando a los viejitos, a los animalitos, a los niños y al pendejo del Archie que no sabía nada de mecánica y tenías que echarle a andar su chatarra de coche.


Oh, morra que tocaba el pandero en la banda de Mandibulín. Morenaza ojona y trompuda, como siempre te soñé. Sí, en efecto: yo fui tu primer groupie y no me perdía tus conciertos en XHGC.


Oh, Zayaka. Valiente mujer que piloteaba un robot que disparaba sus tetas como misiles. Una vez te defendí de un güey de la cuadra que se andaba haciendo el gracioso diciendo: “A Zayaka a Zayaka le saco la cacayaka”. Paré como 15 patadas con mi estómago y 5 puñetazos con el ojo derecho para que no te volviera a decir así.


Oh, Ángel, la niña de las flores. Tenía que ver tu caricatura a escondidas para que mis hermanas no se burlaran de mí. Fue bonito (y en blanco y negro, como la tele de la cocina), porque era algo así como un amor secreto y prohibido. Sólo un “pero” te pongo: siempre me cayó bien gordo tu perro porque traía un globo de moco en la nariz que se le inflaba y desinflaba.


Oh, Mafafa Musguito. No, no es zoofilia ni me falta un tornillo. No pueden negar que si no fuera una lagartija, sería una mujer hermosa y estaría bien buena. Siempre le tuve celos al pinche Patas Verdes, por eso, cada que voy a un restaurante de mariscos, pido ancas de rana en venganza. Como dato adicional, Mafafa era la única que enseñaba la cola.

jueves, agosto 13, 2009

Actualización

Chale. Se vale sobar. Qué buena madriza me arrimaron. No pensé que tomarían TAN en serio mi post de la selección mexicana y la luna.

Después de haber perdido a 12764950 trillones de lectores por mis locos cuestionamientos sobre el alunizaje, me queda ponerme serio y aclarar algo que no aclaré porque -como les repito- no lo creí necesario, el post no era sobre eso, nadie lee los comentarios y pensé que se tomarían a la ligera mi arranque de "¡me vale verga y nunca pisamos la luna!".

Yo lo que cuestiono es el MOMENTO y las CONDICIONES del alunizaje del Apolo 11 (bueno, y también algunas de las fotografías de ESA misión). Y todo lo que ya mencioné sobre los Estados Unidos y su afán protagónico.

Y sí, conozco las bases científicas que desmienten cualquier supuesto fraude (que la cámara era una Hasselblad 500 semiautomática resistente a temperaturas extremas que iba colgada al pecho por medio de un arnés, con un rollo especial sensible a la luz fabricado por Kodak para ese propósito, adaptada para ser operada con guantes y bla bla bla), también estoy enterado de los argumentos que derriban cualquier teoría de conspiración y estoy familiarizado con los términos científicos que comprueban que el hombre, en efecto, pisó la luna (los espejitos que reflejan rayos láser, los cientos de piedras lunares que hay en la tierra, etcétera) .

Ni siquiera me estoy metiendo en ese argumento facilista de: “Si ya fuimos a la luna, ¿entonces por qué no hemos vuelto desde hace tanto tiempo?”, porque caería en otro facilismo al decir que no hemos vuelto porque los gringos ya se dieron cuenta que allá no hay petróleo, jojojo.

Insisto: lo que me hace ruido es el MOMENTO y las CONDICIONES del primer alunizaje. Punto.

Fin del tema. Gracias a todos por ofenderse, encabronarse y llamarme ignorante de mierda, snif. No aguantan nada.
Con los posts que escribí ayer comprobé algunas cosas:

1.- La mayoría de la gente cree tener la verdad absoluta. Existe su verdad y nada más que su verdad. Cuando alguien se atreve a contradecirlos, se encabronan y tachan de ignorante a quien los contradice.

2.- No se puede contradecir a alguien que, sin ser científico, dice que sus argumentos son "pruebas científicas" o los vio en el Discovery Channel o en internet. Ah, pero cuando les dices que científicamente es imposible que Dios exista, ahí sí se echan pa´trás.
El Discovery sacó un "documental" sobre la existencia de los dragones, con científicos y toda la cosa. Entonces debe ser real.

3.- Por más información que tengamos a la mano, nuestros conocimientos siempre van a ser limitados si tenemos una mente estrecha. Es la crisis que padecemos: entre más herramientas para informarnos, mayor es nuestra desinformación.

Y el último punto que comprobé, es la arrogancia de algunos: "Tú no opines y mejor diviértenos", "tú no opines y mejor dibuja", "tú no opines y mejor escribe otras cosas". Con ese pensamiento nos han hecho creer mil mamadas y han sometido países enteros. Tú no opines, tú cállate, tú no pienses y nomás cree en lo que yo digo porque lo que yo digo es la ley. Órale...

Muchas gracias por participar.

miércoles, agosto 12, 2009

Update

Ni pedo: ganó México. A seguir creyendo que son excepcionales y algún día ganarán el mundial. Lo que me preocupó fue enterarme que el estadio Azteca estaba lleno: eso quiere decir que en verdad el desempleo está bien cabrón. Pero luego me reanimé pensando que la cosa era al revés: que hay tanto empleo que la gente puede darse el lujo de ir a un estadio, en miércoles, a las 3 de la tarde, a ver un partido. Bendito país.

Respecto a lo del viaje a la luna y mi, ay, snif, carencia de conocimientos científicos (ignoro por qué tanto científico se mete a leer mi blog), lo único que digo es que es IMPOSIBLE generar imágenes tan nítidas y con ciertas características cuestionables como las fotos que conocemos sobre el alunizaje. Es imposible hacer eso -y lo digo con los pocos conocimientos que tengo de fotografía- sin equipo de iluminación de apoyo; más aún en esas condiciones atmosféricas.

Pero bueno, supongo que hablar de esto es como debatir la existencia de Dios, pues habrá muchos de ustedes que tengan pruebas "irrefutables" sobre su existencia.

La Selección y la luna

Dicen que el poder es algo que nunca llegamos a conocer ni estando parados en sus más altas esferas, pues siempre habrá ese rincón oscuro e impenetrable, donde habita el hombre detrás de la cortina.

Para ejemplificar el poder –el verdadero poder, no que tu tío sea alcalde o tu mamá trabaje en la SEP o tengas un primo directivo de Televisa- me gusta hablar de ese bonito cuento llamado “El Viaje a la Luna”. El alunizaje es el más grande y absurdo engaño jamás perpetrado en la historia de la humanidad, sin embargo, en todas las escuelas de todo el mundo, año con año, se lo enseñan a los niños como verdad absoluta. Díganme si eso no es tener los tentáculos demasiado largos.

¿Quién controla esos tentáculos?, ¿quién permite que se siga celebrando tal farsa?, ¿quién permite que se siga poniendo en los libros de texto? Si el mismo Henry Kissinger y Donald Rumsfeld (ambos criminales en la era Nixon y en la era Bush; y uno de ellos Premio Nobel… chale) han declarado que todo fue un montaje dirigido por Kubrick, entonces ¿por qué se empeñan en sostener tal mentira?
Sólo el hombre detrás de la cortina lo sabe.

(Nota: Si creen que por mis ideas soy comunista, perredista, antiyanki, mariguano, alucinado y demás, va un par de links que los sacarán de muchas dudas. Éste y éste)

Hoy, llegando a la oficina, me acordé que juega México contra Estados Unidos; y, pensando en el poder, la hipocresía y la mierda que nos enseñan en la escuela y nos venden los medios, me pregunté qué será peor:

¿Legalizar las drogas o permitir que poderosas empresas –tan poderosas como los cárteles- como la Bimbo, la Coca Cola, la Sabritas, Del Monte, Danone, Kellogs o Fud le vendan su mierda con aspartame, amarillo No. 5, benzoatos y demás químicos cancerígenos a niños; a los mismos niños que sueñan con ser astronautas porque creen que alguna vez un trío de gringos desabridos llegó a la luna?

¿No que el gobierno no iba a permitir que la droga llegue a nuestros hijos? Si siempre lo han permitido, nomás que se hacen pendejos y la ofrece en paquetitos llamativos, le atribuyen poderes que no tienen (creci-calcio, 8 vitaminas y hierro, omega 3 y demás mamadas), te ponen en chiquito que comas frutas y verduras (cosas que nunca anuncian en la tele) y la venden a precios de risa para, supuestamente, "apoyar la economía familiar". ¿Alimentos tan completos en un país de obesos y desnutridos? ¡Qué ironía!
Y con esto volvemos a lo mismo: todo es un hermoso montaje, como lo del viaje a la luna.

Por eso, no es de sorprenderse que dichas empresas que venden mierda, que generan cantidades industriales de basura con sus empaques, que vierten gases a la atmósfera sin que nos demos cuenta, que producen chimuelos y enfermos y economías locales quebradas, patrocinen más mierda, como la selección mexicana de fútbol: otra farsa, otro montaje, otro evento sobrevalorado, otro producto dañino; la popó más grande y pestilente del momento, generadora de deportistas pasivos, patriotas de a peso, barrigones frustrados y bebedores empedernidos que les gusta que les roben su dinero. Por eso les repito: ya no sé qué sea peor.

Nunca entenderé el poder ni estando parado en sus más altas esferas. Quizá el poder de uno no sea suficiente para combatir el poder del engaño, el poder del sistema, de la matrix. Sin embargo, no pierdo la esperanza y, con todas mis fuerzas y el poder que mis fuerzas puedan tener, pido que México no vaya al pinche mundial. Por un país sin mentiras, por un país menos pendejo y por un mundo igual: ojalá México pierda hoy.

domingo, agosto 09, 2009

No sé si en algún momento de la vida llega a desaparecer esa aversión por los domingos, como cuando uno crece y le pierde el miedo al monstruo del clóset o a bajar por un vaso de agua en la madrugada. Bueno, aunque eso no desaparece del todo. No puedo negar que a veces siento que hay alguien detrás de mí, escondido en la penumbra, y subo corriendo -de dos en dos- los escalones.

De niño, el domingo era un día desperdiciado. Lo odiaba y no comprendía su razón de existir. Hacía tareas atrasadas, arreglaba los libros de la escuela y me dormía temprano. A veces comíamos en algún restaurante con familiares o amigos; también íbamos a misa e imaginaba a Dios dormido en una hamaca, mientras una bola de insensatos le daba las gracias o le pedía favores el único día que descansa.

A la fecha, me es imposible disfrutar un domingo sin remordimientos. Así esté con la gente más maravillosa en el lugar más chingón del mundo. El simple hecho de pensar que al día siguiente se tiene que trabajar, arruina cualquier intento de goce.
Me molesta tener que regresar a casa si estoy en algún rancho o quinta campestre; me molesta dejar de tomar cerveza durante la comida para que el lunes no me pegue la cruda; me molesta pensar en todos los pendientes de la semana laboral: abrir temprano, ir al banco, pagar facturas, mandar correos, buscar clientes, etc. Me resulta triste esperar que el bullicio de la mañana me despierte para reanudar una rutina.

Si alguien tiene una receta efectiva para disfrutar plenamente de un domingo, por favor pásemela.

jueves, agosto 06, 2009

Cuando llegué y mi casa estaba abierta

La casa que rento tiene dos cuartos en la segunda planta. En uno tengo mi recámara y en otro “mi estudio".
“Mi estudio” no es otra cosa que el cuarto donde tengo la computadora, mi restirador, un estéreo del año del kikirikí, ropa, zapatos, cajas, unos cuadros al óleo que no he terminado, papeles, pinturas, maderita de sacapuntas y un chingo de cosas tiradas. Cuando alguien va a mi casa no me gusta que entre a ese cuarto porque siempre está así y me da hueva recogerlo.

Hoy que llegué a mi casa, por ahí de las 8 pm, la puerta de la entrada estaba abierta. “¡Puta madre, ya se me metieron a robar lo poco que tengo!”, pensé.
Me armé de valor y con todos mis huevos grité: “¡Ay, auxiiiliooo, policíiiiaaaa!”. Después fui corriendo con un par de vecinos a los que no conozco y que estaban tomando el fresco de la noche para que me cubrieran la retaguardia -o mandaran flores a mi jefecita- en dado caso que hubiera un viejo feo adentro.

Total que nos metimos armados con un palo de escoba, una cruceta y un pedazo de block. Prendí las luces y avancé gritando que mataría a todo aquel que estuviera dentro, con dosis extra de sufrimiento al que encontrara mi escondite secreto de revistas porno y las haya hojeado (sobre todo mi Playboy de Lourdes Murguía, snif).

Abajo no había nadie y todo parecía estar en su lugar. No creo que los ladrones quisieran robarse unas jarras con agua, una lata de chiles La Costeña y 4 servilletas Azalea.
Total que subimos a la parte de arriba. No había nadie en el baño y no había nadie en mi recámara, por lo que empecé a tranquilizarme y a pensar que posiblemente había dejado la puerta sin atrancar al salir a trabajar en la mañana… pero faltaba checar “mi estudio”, que siempre tengo cerrado.

Chan chan chan chaaaaan…

Abrí la puerta de una patada con doble giro invertido y pasito de Michael Jackson. Encendí la luz a palazos de escoba y, cuando todo se iluminó, a mis vecinos se les desencajó el rostro.

-Hay que llamar a una patrulla: ya te chingaron, compadre –dijo uno.
-Sí, qué mal pedo. Hay que ver qué se llevaron y levantar una denuncia –dijo el otro.

Yo no sabía a qué se referían, pues ahí estaba todo: mi computadora, mi estéreo, mi ropa, mi… Aaaah…

Creo que ya le hace falta una arregladita a “mi estudio”.

miércoles, agosto 05, 2009

El cliente del año

No dejan de sorprenderme los clientes que llegan al negocio.

Algunos pasan hoooras decidiéndose por una caja para empaquetar tornillos. Otros llegan en pareja, felices, a comprar cajas para mudanza, pero terminan de pleito por un simple cubo de cartón. Por lo general, el hombre siempre busca las cajas más baratas y usadas, y la mujer se guía por las más bonitas o las más grandes, en las que le quepan más cosas y no tengan que doblar sus vestidos. El marido casi siempre le reprocha que como ella no es la que las carga, por eso quiere las más grandes y pesadas; que como ella no es la que paga, no piensa en el precio del producto y bla bla bla. Total que se van encabronados, sin comprar nada; dejándome una sensación de pena ajena muy gacha.

Otros clientes llegan pidiendo cajas que no existen. Cajas “marcianas” o “mafufas”, como las llamo yo con todo mi profesionalismo empresarial. "¿No tendrás una caja un poquito más chiquita que ésta, pero más alargadita, con agarraderas a los costados, que no traiga la flecha indicando hacia arriba y con una pestaña doble para que cierre como un maletín?". Cuando les dices que ésa es una caja especial (o espacial, jijiji), que se tiene que mandar a hacer a partir de un diseño, fabricar un suaje y como pedido mínimo tienen que ser 500 unidades, el cliente sale con que sólo necesita UNA, y que no seas malito y se la fabriques. Ah, y que le salga a precio de regalo.

Pero quien hasta el día de hoy se ha graduado con honores –summa cum laude- de la Universidad de Clientes Freaks, es uno que llegó ayer por la tarde. Incluso se chinga al señor que una vez llegó pidiendo “piso de plástico negro para alberca” después de leer el letrerote de afuera que dice en letras mayúsculas “CAJAS DE CARTÓN”.

El hombre de ayer me pidió una "casita de cartón". Me disculpé porque creí no haber escuchado bien lo que me pedía, y me repitió: “Sí, necesito una casita de cartón”. Imaginé que necesitaba lámina de cartón o cartón corrugado para hacer alguna manualidad, maqueta o trabajo escolar de sus hijos. Cuando le di opciones, me dijo que no le entendía lo que me pedía. “No, esto no es lo que busco. Necesito algo donde quepa una persona sentada. Es que el guardia de la colonia se nos asolea mucho y ya se nos desmayó una vez y quería algo así como una caseta de vigilancia”. ¿WTF?

¿Por qué dejan que esa gente ande suelta en la calle?

martes, agosto 04, 2009

El día que la televisión murió

Ahora resulta que el talentosísimo Alex Ibarra tendrá un reality show (ya a cualquier mierda la justifican con esa palabra) donde buscará el amor.

Está de más decir que el proyecto es una copia descarada de dos pésimos programas gringos: “Rock of Love” y “The Flavor of Love”. Y no me sorprende, pues su productor, Miguel Ángel Fox, tiene fama de bandido de ideas.
Incluso la decena de viejas con las que vivirá el tal Alex tienen nombres tan mamones como las participantes de los shows gringos; sólo que en éste rayan en lo ridículo (hay una participante que se llama “Diva”, háganme el puto favor).

Lo triste del asunto es que Alex Ibarra ni es rockstar, ni es un ícono de la música, ni es estrella, ni es galán ni es nada (creo que su único mérito es haberse cogido a la Thalía cuando estaba feita y naquita); y más triste aún es recurrir a un método tan tramposo como un supuesto reality show para conseguir trabajo y vieja. ¿Qué no eres el gran Alex Ibarra, el de “Vaselina”?

No conformes con seguir dándole en la madre a la televisión mexicana, también sacarán un reality con la tal Anahí, que será otro desvergonzado fusil del programa de la cuerpo-de-perro-parado Paris Hilton, donde la ex Chiquilladas buscará una “mejor amiga” (¿tan insoportable es que no puede conseguir amigas en la vida real?) y así tener con quien ir al dentista a blanquearse los dientes de mazorca que tiene y vomitar en el baño la hoja de lechuga que comió en el desayuno.

La tele ha muerto.

sábado, agosto 01, 2009

Epílogo



Hoy la playa amaneció con manchas de chapopote.

-¿Estás triste? –me preguntó.
-Cómo no estarlo…

Volvimos a la habitación. En casi todos los canales del televisor transmitían el incidente. Un oleoducto cercano había tronado durante la noche.

Volví al mar por la tarde. Enormes máquinas cribadoras limpiaban la orilla, escondiendo un problema que no tendrá solución hasta que los culpables se descuarticen por la última gota de petróleo.

Regresé al cuarto. Frotó crema en mis hombros ardidos por el sol.

-¿Sigues triste? –me preguntó.
-Ya menos –respondí sonriendo, para no mortificarla.

Me puse una camiseta, hicimos maletas, subimos al coche y viajamos de vuelta a casa.

-¿Todavía tienes que regresar el sábado? –le pregunté después de llenar el tanque de gasolina y sentirme estúpidamente culpable al recordar la imagen de la playa.
-Sí. Ya tengo el boleto para salir el domingo temprano.

Respiré hondo y entrecerré los ojos para que los rayos del sol no me calaran tanto.

-Allá en Mérida no hay manchas de chapopote en el mar. Todavía no –dijo.

Me tomó de la mano y la miré.

-Allá no te vas a poner triste.

Posé la vista de vuelta en el camino y conduje hasta que anocheció. No soltamos nuestras manos ni para espantar al mosquito que accidentalmente se había metido por una de las ventanas.

jueves, julio 30, 2009

Último capítulo. Bajo la arena.

Todo lo que no hablamos en el camino, lo platicamos esa noche en la habitación del Ocean Breezze. Todo lo que no nos dijimos en años, también. Nos reprochamos, nos arrepentimos, nos rayamos la madre, nos pedimos perdón, nos perdonamos, nos volvimos a reprochar y, con el dolor de nuestros corazones, concluimos que lo nuestro no volvería a ser igual jamás, pues tendríamos que vivir disimulando una herida que siempre estaría expuesta.

Desde la terraza, a lo lejos, se podían apreciar las luces de otras bahías y el murmullo de las olas. En una de esas bahías estaba el motivo de mi viaje.
Se fue a dormir y yo me quedé un rato más contemplando la noche.

Amaneció nublado. Desperté después que ella, cuando se acomodaba el cabello y me observaba a través del espejo desde la silla de mimbre del buró.

-Todo esto del viaje es una metáfora, ¿verdad? –me dijo muy seria.
-¿Cómo que una metáfora?
-Sí: vienes a recuperar un pasado perdido; a desempolvar algo que jamás volverá; a reencontrarte contigo mismo, como en las películas.
-Quisiera recuperar más que eso –le dije, me puse de pie y me vestí-. Vámonos. Estamos a 2 horas.

Paramos por café en una fonda de comida estilo tex mex. Las nubes dejaron caer una tenue lluvia sobre la carretera y las espigas de los matorrales a los costados del camino se arqueaban con el viento.

Atravesamos Puerto Coral y Playa Almeja. Dejó de llover antes de las doce del día, justo cuando llegamos a nuestro destino.

Hace 20 años, el Tiki era el último hotel de bahía Barracuda. Lo rodeaban dunas de arena y vegetación rastrera. Mi familia acostumbraba hospedarse ahí durante las vacaciones de verano, por ser un lugar apacible y económico. El progreso llegó al puerto y ahora hay hoteles, condominios y tiendas por todos lados.
Reservamos un cuarto para pasar ahí el resto de la semana.

Cruzamos los jardines de cocoteros y flores hasta dar con nuestra habitación. Dejamos las maletas sobre la cama, la tomé de una mano y salimos. Corrimos hacia la escalinata que atraviesa el rompeolas y da a la playa.

Lo mejor que pudo haber hecho, fue lo que hizo: abrazarme muy fuerte cuando se me derrumbó la mirada. El lugar ya no existía: construyeron un Holiday Inn Express y un complejo de apartamentos encima.

-Podemos pedir permiso para entrar y excavar en los jardines y en el área de la alberca –me dijo ingenuamente para darme ánimos.
-No. El lugar exacto estaba donde ahora están los muros de contención del hotel y la banqueta de acceso.
-Lo siento mucho. No sé qué decirte.

Y tuve que revelarle el motivo del viaje.

-Hace 20 años desobedecí a mis padres y me metí al mar sin que se dieran cuenta. Una ola enorme me azotó y revolcó en el fondo. Cuando quise tomar aire, otra ola me hizo tragar agua, me succionó, y de ahí ya no recuerdo nada. No sé cómo llegué a la orilla. Regresé muy asustado al cuarto, pero no comenté nada por temor a que me regañaran. Esa noche soñé lo que me había sucedido; volví a sentir la angustia de no tener aire en los pulmones, sólo que en mi sueño una mujer –la más hermosa que he visto en mi vida- me tomaba del brazo y me arrastraba hasta ponerme a salvo en la arena. Yo estaba tendido boca arriba y ella me acariciaba la frente y me decía que todo estaba bien. Cuando le preguntaba su nombre, me besaba en la boca, se ponía de pie a contraluz del sol y sólo veía su silueta negra alejándose hacia el mar.
Cuando desperté, los labios me sabían a sal, y lo primero que hice fue garabatear con unas crayolas su rostro. Doblé la hoja con mi intento de retrato femenino y la metí en una cajita de madera donde mi mamá guardaba hilo, agujas y botones cuando salíamos de viaje. Vine a la playa, a las dunas que estaban donde ahora está el hotel, y la enterré. Imaginé que mi dibujo era una oruga y la cajita el capullo, y que tarde o temprano de la arena brotaría la dama de mi sueño.

Ella permanecía en silencio, atenta a todo lo que le decía.

-Suena estúpida la anécdota que acabo de contarte, pero ya no sé de qué manera demostrarte que, a pesar de todo, sigo creyendo que eres mi único destino. Mi único amor; y ese dibujo era mi última oportunidad para recuperarte.
-¿Por qué?... No te entiendo.
-Porque la mujer es idéntica a ti.

El rostro se le llenó de lágrimas, un relámpago partió el cielo, los ojos se me nublaron como ese día y la boca me supo a sal el resto de la semana.


Mañana: Epílogo

miércoles, julio 29, 2009

Capítulo tres. Poner tierra de por medio.

Conduje sin escalas hasta Puerto Laguna. El sol a nuestras espaldas se fundía con el mar.

-¿Por qué tienes que regresar el sábado? –le pregunté.
-El domingo viajo a Mérida para ver el apartamento de una tía. Posiblemente me vaya a vivir para allá.
-¿Por qué?
-A veces es necesario poner tierra de por medio con ciertas cosas.

Detuve el coche en el Lighthouse Pub, un pequeño bar irlandés para motociclistas a un lado del motel Ocean Breezze, donde reservamos una habitación para pasar la noche.

En mis años de preparatoria, durante la semana santa, viajaba en autobús con algunos amigos hasta Puerto Laguna, y el “bar del faro” -como lo llamábamos- era el único sitio donde vendían cerveza a menores de edad.
Ella rió al imaginar las estúpidas borracheras de un grupo de adolescente con pocos centavos en los bolsillos.

El Lighthouse Pub seguía igual: con su amplia barra de madera al fondo decorada con luces de neón en forma de marcas de cerveza, una mesa de billar, una rockola, una maquina para jugar al Pacman y cuatro tableros para lanzar dardos.

Le platiqué acerca de los dueños del bar: un motociclista con una serpiente tatuada alrededor del brazo que alguna vez nos enseñó a lanzar dardos y su novia Kelly, de quien cualquier hombre podía quedar perdidamente enamorado.

-Anything else, guys? –preguntaba Kelly con sus cabellos rubios y la más dulce de las sonrisas.
-No, tenkiu… -respondíamos aturdidos por el alcohol y embobados por su belleza.
-Are you having a good time, kids?
-Yes, tenkiu…


Para mi sorpresa, el motociclista con tatuaje de serpiente y Kelly, seguían ahí.

-Hello, sweethearts. Do you want a table? –dijo cortésmente una Kelly cuarentona al vernos cruzar la entrada; nos guió hasta una mesa a lado de la rockola y, antes de sentarnos, Kelly tomó el rostro de mi acompañante con ambas manos, la miró fijamente y le dijo que tenía los ojos “tan hermosos como lava endurecida de un volcán”. Ella agradeció el piropo con una enorme sonrisa. El hombre del tatuaje de serpiente, que limpiaba nuestra mesa, secundó diciendo que eran tan negros y brillantes como el tanque de su motocicleta recién lavada, pero no más hermosos que los ojos de su amada, a los que describió como "azules y profundos como el cielo y el mar juntos". Kelly nalgueó divertida a su hombre y fue por la jarra de cerveza que ordenamos.

La afluencia del lugar era poca. La pareja de propietarios aprovechó para besarse detrás de la barra, como en sus viejos tiempos: cuando él era fornido, las líneas de su tatuaje eran negras y no verdes, usaba coleta en vez de paliacate para disimular su calvicie y Kelly era igual de hermosa que ahora.
Pensé que pocas personas en toda su vida tendrán la mitad de la suerte que ellos tienen. Que no todos se dan cuenta cuando tienen al amor verdadero enfrente, y que, aún y teniéndolo, el encanto no les durará por siempre o lo echarán a perder con alguna pendejada.
Kelly se desprendió de aquél beso apasionado ruborizada como una niña cuando se dio cuenta que los mirábamos.

Chocamos los tarros en el aire y bebimos. Kelly puso un platón con palomitas sobre la mesa, aún con el tono subido en sus mejillas, y se retiró guiñando un ojo.

-¿Por qué si viniste varias veces después, no se te ocurrió desenterrar lo que vienes a desenterrar? –me preguntó.
-Porque nunca lo consideré necesario.

Dio un sorbo a su cerveza y miró la rockola que tocaba Summer of ´69, de Bryan Adams.

-¿Por qué decidiste acompañarme? –le pregunté.
-Porque tú me lo pediste. Y porque ya te dije que a veces es necesario poner tierra de por medio en algunas cosas.

Continuará...

martes, julio 28, 2009

Capítulo dos. El viejo Joe.

Cruzamos la frontera antes de las once y al mediodía ya estábamos en Puerto Isabel. Paramos a comer en Joe´s Oyster Bar, un pequeño negocio de accesorios para pesca que tiene una cantina improvisada en un desnivel, donde se puede comer marisco fresco por unos cuantos dólares. Su antigua fachada de madera y pintura azul descarapelada ha sido alimento de la brisa marina por años.

Solía venir con mi padre y algunos tíos durante los veranos de mi infancia. Recuerdo que bebían algunas cervezas mientras compraban curricanes, sedal y plomadas para las cañas. Yo mataba el tiempo viendo la variedad de pececillos, lombrices de goma y anzuelos que desde entonces venden en el lugar. También me entretenía observando a los hombres con botas de plástico blanco que entraban y salían de la cocina con la captura del día sobre los hombros, depositándola en el hielo escarchado del mostrador. Alguna vez vi una jaiba enorme -que todavía se movía-, un montón de calamares a los que les exprimieron la tinta dentro de una cubeta y un tiburón martillo que accidentalmente había quedado enredado en la almadraba del barco.

Elegimos la mesa del rincón, la que está junto al ancla oxidada que decora una de las paredes. Ordenamos un plato con camarones frescos, tenazas de cangrejo y un par de cervezas. Un Joe encorvado y canoso, de español impecable, nos atendió. No me reconoció, a pesar de haber visitado más de cien veces su negocio.

Exprimí una rodaja de lima –allá no hay limones- y espolvoreé sal sobre el pico de la botella. Al primer trago de cerveza, ella rompió el silencio.

-Si te pedí que no me llamaras, fue porque pensé que sería lo mejor para los dos.
-Pues no andes pensando por mí –le dije, pero me disculpé de inmediato por el duro tono de mis palabras.
-No te preocupes –respondió mirando hacia otra parte.

Alcé la cerveza en señal de paz. Ella sonrió y chocó su botella con la mía.

-Que encuentras lo que sea que andes buscando -dijo.
-Tú también.

Terminamos de comer, bebimos otra ronda y pagué la cuenta. Ella insistió en darme su parte, argumentando que yo también había pagado el desayuno. Le dije que ella pagaría la cena, y metió su dinero de vuelta en el bolso.

Agradecimos antes de salir. El viejo Joe se despidió del otro lado del mostrador, agitando una mano cubierta de vísceras de pescado. Sentí cómo me clavó una mirada profunda, como si en fondo algo le dijera que me conoce desde hace años.


Continuará...

lunes, julio 27, 2009

Capítulo uno. El plan más absurdo del mundo

El domingo le platiqué mi idea y le pareció una estupidez.

-¿Es en serio lo que me dices?
-Sí, es en serio. ¿Me vas a acompañar o no?
-Pero es que suena… no sé… suena absurdo.
-¿Tienes algo menos absurdo qué hacer?

No respondió, pero me miró como si me faltara un tornillo en la cabeza. Me despedí con el pretexto de hacer maletas y un beso en la mejilla.

-Si cambias de parecer me llamas antes de las siete.

El teléfono sonó a las cinco de la madrugada del lunes, media hora antes que la alarma de mi reloj.

-Está bien, voy contigo. Pero regresamos el sábado.
-El sábado en la noche estamos de vuelta.

Pasé a recogerla antes de las siete. Cargaba un termo metálico con café dentro y arrastraba una maleta enorme, como si fuera a viajar durante un mes. Se disculpó por su rostro sin maquillaje aún inflamado por el sueño. Pensé decirle lo hermosa que se veía, pero temí malinterpretara mis intenciones.

Dentro del coche le agradecí haber aceptado mi invitación y le propuse desayunar en unos tacos riquísimos a orillas de la carretera.

-¿Es en serio lo de este viaje? –me dijo mientras cerraba la visera con espejo del coche y tapaba un pintalabios.
-Ya vamos en camino, ¿aún no lo crees?
-Me refiero al motivo del viaje: ¿es en serio?
-¿En qué momento te pareció una broma?
-Digamos que desde el momento en que me llamas después de casi un año sin saber de ti, me dices que abandonaste tu empleo y me pides que te acompañe a una playa, entre semana, para ver si encuentras algo que enterraste en la arena hace más de 20 años.
-¿Tenías algo más importante qué hacer?
-No, simplemente… Nada.

Paramos a desayunar en la taquería Los García. Insistió en pedir sólo dos tacos, pero la convencí que pidiera cinco. Le gustaron tanto que se comió tres y la mitad de otro. Cuando terminé los míos seguí con los suyos. Sonrió al verme devorándolos.

-Sigues siendo un tragón –me dijo.
-Por cierto –respondí masticando aún el último taco-: si no supiste nada de mí en un año, fue porque tú así me lo pediste.
-Yo sé –respondió.

El cielo se despejó de pronto y se vieron las montañas. El pavimento mojado destellaba los primeros rayos del sol que rodaba sobre el horizonte de la templada mañana, iluminando nuestros rostros.

Continuará...

miércoles, julio 22, 2009

La vida como sala de espera

Los minutos en cualquier sala de espera se estiran como el queso derretido en una pizza. Sólo alguien demasiado aburrido, demasiado ansioso y sin otra cosa qué hacer mas que esperar, puede comparar el tiempo con tensos hilillos de queso.

En el aeropuerto, esperando un vuelo con retraso; en la central de autobuses, aguantando el olor agrio de los escusados desbordados; en el hospital, esperando los resultados de unos análisis de sangre; en el lobby de un hotel, esperando a alguien importante que hace que nos burbujee la panza; en una entrevista de trabajo, mientras miras el gafete de “visitante” que te cuelga del cuello y sientes pena por no haber boleado los únicos zapatos que tienes.

Los relojes caminan en sentido contrario en las salas de espera. La vida es la liebre y la muerte la tortuga. A veces los papeles se invierten, pero no sé qué nos convenga más.

Lo único que quisiera es lo que todos quieren: que el tiempo fuera más justo. Que no tomara consideraciones. Que fuera lento o fugaz en todo, pero no lento con esto y fugaz con lo otro. Que no sea eterno cuando queremos que sea efímero, ni breve cuando queremos que sea inmortal.

Pos desgracia, las cosas que queremos que perduren son tan intensas como un estornudo. Pero intensas al fin.

martes, julio 21, 2009

La blogósfera y sus misterios

Sin querer di con una página donde viene una lista de “los 20 blogs mexicanos más leídos”. De los que mencionan, no conozco a ninguno. Aparte, la mayoría ni siquiera son puntoblogspot. Está de más decir que el mío no aparece ni en las 30 menciones honoríficas que hay después de la privilegiada veintena.

Luego di con un blog que andaba entregando premios a otros blogs: mejor blog personal, mejor blog de amor, mejor blog ilustrado, mejor blog gracioso y mamadas por el estilo. También está de más decir que el mío no ganó ni uno.

Después di con un blog que ganó dos de esos premios. Su autor escribió un post largo y emotivo donde menciona lo agradecido que está con los galardones (virtuales, obviamente), lo entusiasmado, lo orgulloso, etc.
En mi vida había visto ese blog “ganador”. Lo empecé a leer por curiosidad y me di cuenta que apenas lleva 3 meses al aire. El blog “premiado” ni es gracioso, ni simpático, ni genial, ni tiene seguidores ni tiene otros comentarios que no sean los del mismo autor y sus dos únicos amiguitos que se la pasan platicando como si los comments fueran el messenger. Eso sí: la bitácora está repleta de faltas de ortografía, pero eso no parece importar a la hora de entregar tan prestigiosos laureles.

Nunca he entiendo a la blogósfera.

Si algún día alguien planea darme un premio o meterme a una lista de ésas, por favor absténgase. No quiero sentirme devaluado.

lunes, julio 20, 2009

Los pequeños saltamontes de los blogs

Qué incómodo es iniciar a alguien en los blogs. Más incómodo resulta cuando el iniciado es tu amigo.
Yo nunca ando platicando que tengo un blog porque -la verdad- me da vergüencita; pero de repente llega algún conocido que me dice que encontró mi blog, lo leyó y le gustó; que dio con otros blogs que le gustaron y –motivado por esos factores- quiere abrir el suyo.

Total que por buena gente le enseñas a darse de alta, a subir escritos, fotos, a dejar comentarios, a justificar textos, a poner links, etcétera. Y es ahí cuando comienza la pesadilla.
Tu amigocho, emocionado con su nueva faceta de bloguero, es el primero en dejarte comentarios. A veces hasta 3 o 4 por post, ya sea para llamar la atención de tus lectores y que vean que se lleva de piquete de culo con “un famoso” o simplemente porque no tiene otra cosa qué hacer. El fin de semana, cuando lo ves para echarte unas cheves, te dice cosas como: “Eh, güey: dile a tus lectores que visiten mi blog, no seas ogete”, o: “Eh, güey, a ti te lee un chingo de gente: pon un link para que vayan a mi blog”, o: “Eh, güey, nunca me dejas comentarios, pinche mamón”. Y en verdad es muy molesto.

¿Cómo explicarle que un bloguero no se hace de la noche a la mañana? ¿Cómo decirle –y que lo entienda- que es trabajo de años y que no me gusta usar mi blog para promocionar otros blogs porque no lo hago ni siquiera con los que me gusta leer? ¿En qué posición quedaría yo como bloguero “recomendando” un blog de un amigo; blog que posiblemente sólo dure un par de meses?
Si tengo esas consideraciones con alguien, otros se sentirían mal, por eso prefiero no tenerlas con nadie.

Cada que les explico eso a mis compitas nuevos blogueros, me ponen una cara de “pinche mamón, ¿qué te cuesta decir que visiten mi blog?” que no me borro con nada.

¿Alguien me entiende?, ¿verdad que no estoy mal?, snif.

domingo, julio 19, 2009

Afuera de un salón, antes de entrar a una boda.

-¿Trae su invitación, señor?
-No, la olvidé.
-Es que sin invitación no puede entrar.
-A ver, respóndame algo: ¿usted cree que yo arruinaría mi noche de sábado rentando por puro gusto un esmoquin de 500 pesos para ver si logro colarme en una boda a la que no me invitaron y no conozco a nadie?

Dudó unos minutos y después me dejó pasar.

La cruda que traigo es moral, por haber asistido a una fiesta tan pinche.

jueves, julio 16, 2009

Caricaturas vacacionales

Estoy haciendo una serie de cartones con temática vacacional para el periódico, con el único objetivo de “promocionar” mi ciudad y mi estado en estas fechas.

Curiosamente este cartón lo hice el martes y, hoy jueves, en un periódico en el que no trabajo, salió una nota que decía que mucha gente de varias partes de la ciudad está visitando una calle donde mataron hace poco a un grupo de sicarios y detonaron un par de granadas. Chale...como si fuera museo... ¡Quiero ir!


Ésta otra la hice en protesta a la depredación de las montañas que rodean lo que alguna vez fue el valle de Monterrey. Es común que en esta época del año aparezcan osos, jabalíes, coatíes, serpientes y demás fauna de la región debido a la sequía. Los animalitos bajan a los patios de la gente rica –esa que puede construir casas donde está prohibido- para beber agua de las albercas y comer algo en los jardines. La gente –ignorante- llama a protección civil para que capture a esas molestas alimañas, en vez de sentirse honrados por tener la oportunidad de admirar vida silvestre en su casa.
Lo que en otro país más civilizado sería considerado como una oportunidad de oro para convivir con la vida salvaje, aquí simplemente es un problema. La situación que personas con mayor sensibilidad aprovecharían para poner verduras y frutas, atraer a los animalitos y así pasar una tarde en familia tomando fotos, video y creando concienca en sus hijos sobre la naturaleza, se convierte en una fastidiosa plaga que “arruina” las florecitas de los jardines en una ciudad tan ignorante como la mía.


Monterrey presume mucho de ser “La Ciudad de las Montañas”, sin embargo, se las están acabando con tanto túnel, tanta pedrera y tanto fraccionamiento. Por suerte, las montañas de basura electoral (y de todo tipo) vienen a salvarnos y a retener el título.


Y ésta última no tiene que ver con mi ciudad ni con mi estado, pues no hay mar; pero sí tiene que ver con México. Es simplemente una reflexión ecológica sobre la prioridad en los intereses de quienes manejan la nación, el costo de éstos y lo poco que importa si el costo se lleva entre las patas a la vida.


miércoles, julio 15, 2009

Yo quería escribir el post más hermoso del mundo

Hay un mini relato que es considerado el más genial de todos los tiempos. Yo, honestamente, nunca lo he entendido.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí”. Lo escribió Augusto Monterroso.

Después, vino otro cabrón diciendo que él había escrito el mini relato más chingón del mundo.

“¿Olvida usted algo? – ¡Ojalá!”.
Lo escribió un tal Luis Felipe Lomelí.

Ambos ganaron aplausos, loas, dinero, fama, premios nacionales, príncipes de Asturias y demás.

A mí, esos dos güeyes me la pelan. No puedo concebir que hayan escrito cosas tan horrorosas y, aparte, los hayan premiado.

“Cuando despierte, ojalá sigas ahí”.

Ése lo escribí yo, y el único premio que quiero es que sigas ahí cuando abra los ojos.

Y el día que no los abra, también.

martes, julio 14, 2009

Patologías de un naco

1.- Tomarte una foto con los de la oficina en un Applebee´s.
2.- Subir la foto a tu metroflog.
3.- Platicarlo como si hubiera sido una gran aventura.
4.- Confundir el Applebee´s con un Chili´s, ¡snif!

Pz aki ztOi iO kon todA la banditA de la offizinA HAHAHAHAHAHA en Un ChIlizzz pke Mayrys la de kontabIlidAd kmplIo aniOzzzz HAHAHAHAAH... STABAN WENAS LAS MRGARITAZZZZ vërdA????hahahahah
mal pedOu ke tuvimozzz ke regrEzAr a jAlArrr (((pero kon KOPITAS D mAz hahahahahahah)))
ia mero fInezitOuu de zEmanAaaa
ShidoU

lunes, julio 13, 2009

Buen día, niños y niñas. ¿No están cansados de tener amiguitos que se dicen fans de todo?, ¿de tener compañeritos que se obsesionan con cualquier grupillo de música rancia, cualquier juguetito electrónico o cualquier pendejada? Yo sí.
¿Y saben cómo hacerlos enojar y herirles el ego para que se dejen de mamadas? Muy fácil. Una de las formas más efectivas es refiriéndote a las cosas de las que son fans de manera despectiva o como si no las conocieras. Es divertidísimo; inténtenlo y verán. Aquí les dejo algunos ejemplos que pueden aplicar:

Para los fans de la banda Placebo:
"Aaaah, qué buena rola… Ésa la canta un grupo de señoras bien flacas que parecen hombres, ¿verdad? ¿Cómo se llaman?".

Para los fanáticos del TRI:
"…y ayer fuimos al concierto de unas gemelas bien gritonas y de pelo chino. Una de ellas canta de la reverga y la otra ni canta".

Para los fans de Carl Sagan:
"Leí un libro de ese pinche marihuano que no creía en los OVNIS y salía en la tele. Haz de cuenta como Maussan, pero en escéptico. ¿Cómo se llamaba?".

A los conocedores de “los buenos vinos”, cuando te sirvan la primera copa de tinto de la noche, se les dice:
“Oye: ¿no tendrás tantita Coca Cola para prepararme un “calimocho”? Si tienes Pepsi, mucho mejor".

Frase para los güeyes que se creen chefs y creen que apantallan a sus “dates” preparándoles una simple pasta con camarones al vino blanco:
“Sí, está muy rica, ¿pero no tendrás un limoncito y tantita Salsa de la Viuda?”.

“¿A poco todavía juegas al Nintendo?”
Ésta la puedes aplicar en casa de tu amigo el que tiene su cuarto lleno de bocinas, pantalla de plasma de chingomil pulgadas, el Xbox 360 y un montón de juegos.

“No, yo no quiero cantar en el karaoke; mejor vamos a seguir chupando”.
Ésta se aplica en una fiesta o reunión cuando sacan el Guitar Hero o el Rock Band.

Espero sean de su utilidad. Buen inicio de semana.

domingo, julio 12, 2009

Situación asquerosa No. 1234

Que las mascotas -por lo general los perros- husmeen dentro del bote de la basura del baño, saquen los papeles y sólo se coman los pedazos con caca.

Y no me hagan hablar de los Kotex.

sábado, julio 11, 2009

Vayan a Recolectivo. Hay un bonito cuento infantil de una niña bizca que se enamora de un muchacho encabronadamente guapo.

viernes, julio 10, 2009

Algunos cartones de la semana

El trabajo más pinche que puede existir -aparte de ser enanito torero- es el de Presidente de México. Todo mundo te va a odiar de por vida, nunca nadie va a estar feliz con lo que hagas incluso hagas bien tu trabajo, siempre te tacharán de corrupto, los halagos te llegarán de parte de la gente menos indicada para dar halagos, etc, etc... Ha de ser muy feo, la verdad. Y, aparte de todo lo anterior, tener que lidiar con la delincuencia, el deterioro ambiental, la imagen de la nación en el exterior, el analfabetismo, el hambre, la improducción del campo, etcétera... Dicen que Calderón ha sido un excelente mandatario. ¿Será?


Que si un nuevo brote de gripe porcina, que si tal enfermedad no la provoca el cerdo, que si el catarrito económico no es catarrito, que si el cerdo de la SHCP… Este cartón es una mezcla de todo eso.


Los gringos, siempre mortificados por ver cómo hacemos los mexicanos las cosas, no dejan de meter sus narices en nuestra (su) nación. Una de sus grandes preocupaciones es el combate al narcotráfico, en el que, según ellos, siempre estamos reprobados y no merecemos estrellita en la frente, snif. Yo más bien creo que lo que realmente les importa es que no les piquemos los ojos y les mandemos material de buena calidad. Ya ven la famita que nos cargamos de transas y vendedores de kilos de 800 gramos. Esta caricatura la hice para un artículo que hablaba sobre cómo quienes se dedican al tráfico rebajan la cocaína con mierda y media.


A veces siento que pagar impuestos en México es como si alguien llegara y me dijera: "Mira, te vendo un terreno en la luna", y mes con mes tuviera que pagar una mensualidad para algo que nunca voy a palpar. En este país se la pasan inventando impuestos en vez de dejar trabajar y ahorrar a gusto a la gente. En un artículo sobre el tan criticado IETU, donde explicaban qué era y para qué se había creado, hice esta caricatura:


Hace tres años, el PAN arrasó las eleciones en el estado. Ahora arrasó el PRI. El candidato a gobernador por el PAN era igualito al Señor Burns, de los Simpson, y aquí lo dibujé dándose en la madre, por "loser":


Hace un par de días unos militares agarraron a unos secuestradores en un municipio de por aquí. Resulta que 20 policías bloquearon una carretera para rescatar a los secuestradores. Hice esta caricatura al respecto. Al día siguiente, la editora se arrepintió de haberla publicado. Me dijo asustada y queriendo guardar la calma: "A ver si no vienen a recriminarnos o amenazarnos los pinches policías, cabrón". Increíble, desesperanzadora y triste situación la de mi estado.


miércoles, julio 08, 2009

¡Extra! ¡Extra!

Interrumpimos la interesantísima historia de los cigarros villanos que invaden Retrópolis porque justo en estos momentos se ha dado un importante golpe a la delincuencia organizada en esta misma ciudad. Después de las elecciones y del apabullante triunfo del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRNXZRTYWSKHF por sus siglas), nuestros héroes agarraron "hueso" en la procuraduría de justicia, y, así como las eficientes autoridades de nuestro México, ellos también capturaron a uno de los principales capos de la mafia.
He aquí la rueda de prensa que está dando la vuelta al mundo y que incluso ha opacado el funeral de ese cantante blanco que antes era negrito:





P.D. Todavía hay playeras y revistas de los números 13, 14, 15, 18, 19 y 20 de obsequio.

lunes, julio 06, 2009





Y sí, ya sé que Varonet es con "B", pero eso lo explico en la continuación de la historia, pues tiene un motivo...

A V I S O S :

Ya no hay suscripciones a la revista de ¡#$%&! Cómics, pues casi todos los números están agotados.

Ya mandé todos los pedidos de playeras y revistas que me han hecho. Quien no haya recibido aún su paquete, hágamelo saber para mandarle el número de guía e investigar acá en Monterrey qué pudo haber pasado.

El güey que me vende las playeras anda quebrando y ya no se ha surtido, por lo tanto, no he conseguido de dama en varios colores y tallas -nomás en rosa, que es la que nadie quiere, snif- por lo que tendré que descontinuarlas hasta encontrar otro distribuidor, otro estilo chido y otra marca.

Saqué unas playeras azules y rojas en unisex, para todos aquellos que no les gustaron las blancas con mangas negras y les prometí que iba a sacar en colores. Helas aquí en la foto de abajo. El pedo es que ya nomás me quedan en talla mediana y grande (no son tan holgadas, son de esas ajustadillas). Si se animan, mándenme un mail y les paso la info. Espero terminando el mes tener nuevos diseños y también las del planetita, que no me han gustado las pruebas que me han hecho, snif.


sábado, julio 04, 2009

Nota

Hay un loquito dejando comentarios ofensivos con mi nombre y mi foto en varios blogs.
No soy yo.
Buen fin de semana.

viernes, julio 03, 2009

Yo, robot; tú, mula.

Esas bestezuelas nacidas de un asno y una yegua se llaman mulas. Las mulas son capaces de trabajar jornadas diarias de más de 10 horas; pueden también cargar su peso en el lomo y hasta lo doble sin rebuznar. No reniegan, son obedientes, y, si no lo son, entienden a puros chingazos. Si se tropiezan, se levantan; si vuelven a caer, se vuelven a levantar. Nada las detiene para cumplir un objetivo que, para ellas, no es muy claro, pero vale la pena por el manojo de alfalfa al final del día.

Qué gacho ser humano –me excluyo, pues yo soy robot- y darte cuenta que lo que haces, también lo hacen las mulas. La única diferencia es que las mulas son estériles.

¿Por qué las cosas no son al revés?

P.D. Habrá post aquí a las 12 de la noche.

miércoles, julio 01, 2009

La niña de las fotos

Me pasa algo curioso cada que veo las fotos de su infancia: en el fondo, algo muy fuerte me dice que la conocí y me enamoré de ella desde entonces.

Por cuestión de edades, distancias y círculos sociales, es muy probable que eso nunca haya sucedido.

-Eres la niña de la que me hubiera enamorado en la primaria –le digo sin apartar la vista de esa foto que tanto me gusta: la de su sonrisa chimuela enfundada en unos calcetones blancos hasta las rodillas y una falda a cuadros.

Quizá alguna vez, de niño, la vi –tuve que haberla visto: esta ciudad es un rancho- y me gustó tanto que nunca pude borrar su imagen de mi memoria. Tal vez la pensé tanto que, después de todos estos años, la atraje con el pensamiento.

Es la única explicación que puedo dar a ese sentimiento que me invade al ver sus fotos de niña.

Cada que le comento esto, sólo sonríe.

Ella también tiene sus teorías: dice que nos conocimos en vidas pasadas.
Yo no puedo asegurar cosas que no me constan, pero, si hay otra vida después de ésta, espero topármela de nuevo.

Sólo así creeré en vidas pasadas.

martes, junio 30, 2009

Los regateadores

Eso de regatear los precios es un mal congénito de mucha gente, y comienza a causarme cierto escozor en las patas. Puedo asegurarles que esa manía por regatear y ese escozor en el empeine de mis pies sólo desaparecerá pateándoles el fundillo.

No digo que esté mal pedir rebajas o descuentos; a veces hay que hacerle la luchita para ahorrarse unos pesos, pero hay que saber cuándo pedirlos y ser bien honestos en cuanto a si los merecemos o no.

A veces al negocio llegan clientes a comprar 5 pinches cajas y quieren que les hagas un descuentazo, como si fueran los clientazazazos.

Ayer fue uno de esos casos. Vino una señora por 5 cajas que valen 1 peso con 20 centavos cada una –sí: un pinche peso con pinches 20 centavos-, y me dice: “Pues que queden a peso cada una, ¿no?, al cabo que te voy a comprar cinco”. ¡Por Dios!
Era una de esas viejas que prefieren viajar una hora en coche y meterse al conflictivo centro de la ciudad para comprar las mismas cajas pero 20 centavos más baratas.

En serio: ¿qué ganan con hacer eso?, ¿realmente un peso hace la diferencia en sus finanzas?, ¿o nomás lo hacen por joder?

Yo he aprendido que si no tienes, no compras. Punto. Así de sencillo. Por eso me caga endeudarme y por eso odio regatear.

Pero ya tengo una nueva política en la empresa: cada que venga un pichicato de ésos, en vez de darle un descuento, le voy a regalar una ristra de condones o una cajita de pastillas anticonceptivas, para que no se reproduzcan los culeros. Por el bien de la humanidad.

lunes, junio 29, 2009

Cuando el diablo me amenazó

Una de las formas más efectivas para molestar a mis hermanas, era diciéndoles “adolescentes”. Todavía no eran unas adolescentes, pero como todas las niñas, jugaban a “ser grandes”; eso me daba mucha risa.
Ignoro si era la manera en que se los decía o la palabra “adolescente” en sí trae una carga muy ofensiva en cada una de sus letras. El caso es que se encabronaban mucho… hasta que un día, se la cobraron.

Una tarde, mientras jugaban con sus amiguillas a Beverly Hills 90210 –una era Kelly y la otra era Donna, pero en prietas-, les grité: “¡Adolescentes fracasadas!”. Me voltearon a ver con el rostro enrojecido; furiosas. Les devolví un gesto burlón y se pusieron a llorar y amenazaron con decirle a mi mamá.

Antes de que fueran con el chisme, corrí a casa de un amigo para jugar con la güija -juguete de moda en aquella época- que traía guardada en mi mochila.
Mi padre me la había regalado para que yo mismo comprobara que todo lo que decían acerca de esa “tabla maldita” eran puros inventos y mentiras de la gente ignorante y débil de la mente.

Apenas anocheció y regresé a mi casa bien espantado. Le conté a mi mamá que la güija me había dicho que el diablo me iba a ahorcar con su cola cuando estuviera dormido, a la media noche. Puse la güija en la mesa de la cocina y le dije con voz temblorosa que me ayudara a destruirla. Mi madre me dijo que eran puras mentiras, que no pasaba nada, que alguno de mis amigos me quiso jugar una broma y que el juguetito había costado muy caro como para romperlo.
Total que me tranquilicé, me volvió la valentía, subí a mi cuarto y dejé la güija sobre el escritorio.

De pronto, se apagaron las luces. Oprimí el contacto de la pared y ya no encendieron. Traté de abrir la puerta de mi habitación, pero estaba atascada. Empecé a jalonear la perilla con todas mis fuerzas, pero no pude abrirla. Unos golpes horribles comenzaron a retumbar al otro lado de la madera.
Grité, lloré, pedí auxilio, me cagué en los calzones, me aventé a la cama horrorizado, me tapé hasta arriba con las cobijas... ¡”Mamáaa, el diaaablooo!”

Minutos después, volvió la luz, se abrió la puerta y ahí estaban mi madre, mis hermanas y sus amigas: todas atacadas de la risa, apuntándome con el dedo de una forma por demás burlona.

Chale. Tenía 13 añotes y me puse a berrear como niña, snif.

No volví a decirles adolescentes a mis hermanas. Ni siquiera cuando llegaron a la adolescencia.

jueves, junio 25, 2009

Los parientes lejanos

Estaba muy tranquilo en mi oficina echándome unas tostadas de ceviche de camarón -de ésas que venden unas viejas de Sinaloa a la vuelta del negocio de cajas- cuando osaron perturbar el hedonismo en que flotaba llamando con tres golpes a mi puerta.

-Están ahí en el mostrador unos parientes tuyos que vienen de fuera y dicen que quieren saludarte –me dijo el encargado.

Dejé a medio comer la segunda tostada. La salsa Guacamaya apenas y se deslizaba por las rebanadas de aguacate para acariciar el pepino (sin albur), la cebolla morada y los trocitos de camarón (sin albur) cocidos en limón. Snif.
¿Quiénes podrían ser? Me imaginé a todos mis parientes que viven lejos... menos a las cuatro perfectas desconocidas que estaban ahí paradas, sonriendo, como si me conocieran de años.

Resultaron ser de esos parientes de otro estado que son hijos del primo segundo del tío abuelo del papá de tu papá. Parientes que en tu vida has visto; parientes con los que incluso tus parientes más cercanos nunca han convivido o convivieron muy poco. De esos familiares que llegan explicándote todo el árbol genealógico de tu apellido para comprobarte que son algo tuyo.

-Mira: ella es tu prima y yo soy tu tía –me dijo la mujer de mayor edad, la más emocionada de las cuatro.

Me sentí muy incómodo porque no sé si esperaban que llorara de la emoción y gritara “¡Ti-ítaaa!”, o me les abalanzara con los brazos abiertos, nos tomáramos de las manos y cantáramos en coro “yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar”.
Aprecio mucho que se hayan tomado la molestia de venir a saludar a alguien que en su vida habían visto –yo- y que hayan mandado saludar a toda mi familia, pero: ¡qué incomodidad!, en serio. O al menos a mí -ermitaño/huraño/antisocial/amarguetas-, me pareció muy incómodo y me sacó de onda.

Nos dijimos adiós entre “prima”, “primo”, “tía”, “pariente”, “se cuidan”, “ahí luego nos vemos”, “a ver si estamos en contacto más seguido”, etcétera. Media hora después, yo seguía pensando que alguien me acababa de jugar una broma por ser tan pinche sociópata; hasta que hablé con mi padre y le comenté lo de sus parientes y, después de un ejercicio de memoria, me dijo que sí las conocía, pero que tenía años de no saber de ellas.

Volví a la oficina y mi tostada de ceviche de camarón estaba más aguada que Irma Serrano.

martes, junio 23, 2009

Como recordarán -y si no recuerdan píquenle aquí-, hay un nuevo integrante en el Escuadrón Retro: el Tirafichas Vengador, creado para acabar con los "maldosos" de Retrópolis...


Y fue así como nuestro nuevo paladín de la justicia salió a partir madres:



Quitaré algunas escenas de extrema violencia porque este blog lo leen niños; así es que mejor imagínenselas y pasemos directamente a la escena donde el Tirafichas cumple con su deber:


Aviso:
A quienes no les han llegado sus paquetes con revistas y playeras, no desesperen. Algunos paquetes me los han devuelto por "x" razones y algunas tallas en ciertos estilos se batallan para conseguir. Espero esta semana cumplir con todos los que amablemente han pedido ambos productos.
También espero tener los nuevos diseños de playeras la próxima semana.
Un saludo.

viernes, junio 19, 2009

Es posible que no vaya a tu entierro

Ayer se murió un güey que fue mi patrón por mucho tiempo en uno de esos empleos que uno termina aborreciendo. Era un tipo altanero y mamón: de los que tienes que aguantar sólo porque te paga y -por lo mismo- cree que tiene derecho a comportarse altanero y mamón.

Lo que más me molestó de su muerte es que una de sus empleadas me llamó a las dos de la madrugada para avisarme. Yo ya estaba dormido. Cuando me puso al tanto de lo sucedido, me dijo que “le confirmara mi asistencia al velorio” (que empezaba con una misa a las ocho de la mañana).

-Oiga, Tere –le dije-: son las dos de la madrugada.
-Yo sé, señor Caballero, pero sólo cumplo con mi trabajo. He estado todo el día haciendo llamadas: desde las siete del día que no paro. ¿Va a ir o no? Necesito que me confirme su asistencia porque afuera de la iglesia va a haber un libro que van a firmar los asistentes y bla bla bla.

Le colgué y apagué el teléfono.
¿Quién diablos hace eso? ¿Quién vergas anda hablando para pedir que confirmen la asistencia a un velorio?
Pinche vieja pendeja. “Ay, yo sólo cumplo con mi trabajo”. Pues sí, babosa: porque el puto cerebro no te da para nada más que ser una cotorra que obedece todo lo que le piden que haga. Para ti, “eficiencia” es sinónimo de “bestia de carga”.
La vieja me arruinó el sueño y tuve que ponerme a ver una repetición de Futurama.

Hoy, en lo que va del día, he recibido tres llamadas: todas reprochándome no haber ido al velorio.

-Oye, ¿te enteraste que se murió X?
-Sí, sí me enteré. La pendeja de la Tere me habló a las 2 de la mañana para avisarme.
-¿Y por qué no fuiste al velorio?
-Porque, siendo honestos, ese güey siempre me cagó las bolas.

No es que me dé gusto que haya muerto, simplemente no creo que haya sido alguien que merezca ser velado, recordado o admirado por lo que hizo en vida. Aparte, no me gusta ir a esa clase de eventos sólo por cumplir o por sentirme comprometido porque me pagaba. Era su obligación, pues yo le prestaba un servicio, y por eso no tengo por qué estarle agradecido.

Así es que quedan advertidos: si me cagan las bolas, posiblemente no vaya a su entierro. Es la venganza más dulce que puede existir.

jueves, junio 18, 2009

"Think Locally" mis huevos...

Abel Quezada dibujó alguna vez -era caricaturista- que la mejor prueba de que Dios es un pendejo era que puso a vivir a los mexicanos en un territorio tan rico como México.
No habría pedo si hubiera puesto como habitantes a los suecos, noruegos, islandeses, suizos o finlandeses; pero no: puso a los mexicanos, snif.

Es irónico que Dios siempre haya tenido miras tan cortas y, sin embargo, creado tantas expectativas y fans. Debería agradecer que ahora haya tanto ateo en el mundo, pues así tiene menos trabajo y tiene más tiempo para escuchar las plegarias de sus seguidores y ponerse a jalar. Pero ni así lo hace. En fin.

Hace un par de semanas platicaba cosas antipatrióticas con un amigo que vive fuera del país. No pude estar más de acuerdo con su observación.
“Ser pobre en México no es lo mismo que ser pobre en Noruega. En Noruega eres pobre, pero tienes los lagos, las montañas, los fiordos, los canales, su arquitectura, su gente educada, su buena comida, sus áreas recreativas. En México eres pobre y ni siquiera tienes eso. Ya se lo acabaron”.
Hacía mucho que una verdad no me dolía tanto.

Aquí en mi ciudad tenemos hartas montañas, pero lo importante no es eso: lo importante es tener una casa lo más arriba que se pueda en alguna de ellas. Si es ilegal porque sobrepasa la altura permitida, ¡qué mejor!, pues aumenta su valor. Quebrantar la ley siempre ha sido un excelente negocio en este país.

No importan los pinos, los riachuelos ni los animales que ahí viven, pues a nadie le divierte observar aves o convivir con la aburrida naturaleza; lo bello es la alberca de mosaico azul, la caseta con vigilancia las 24 horas y la sala de piel con vista panorámica a los edificios. A veces bajan los osos y los jabalíes a beber agua en los jacuzzis, porque creen que es el riachuelo donde antes bebían, y entonces hay que llamar al heroico cuerpo de protección civil para que ahorquen con sus mecates y golpeen con sus tubos a esos bichos horribles que desvergonzadamente se meten en propiedad privada.

Los postes de luz y teléfono siempre tendrán prioridad sobre las ramas de los árboles. El honorable municipio manda podar todo follaje que intente rebasar la altura del cableado o tapar la propaganda de algún alto funcionario que promete “más ecología” cuando ocupe un puesto de elección popular.

Dicen que hay que empezar haciendo bien las cosas en casa; que si se quiere cambiar al mundo hay que empezar por nuestra localidad. ¿Cómo cambiar una ciudad podrida? ¿Cómo salvar un miembro gangrenado? Métanse su filosofía de "think locally" barata por el culo.

Habría que derrumbar esta ciudad y empezar de nuevo. Eso habría que hacer para cambiar al mundo.