viernes, agosto 15, 2008

Buen fin...

Dos tiras para el fin de semana. Ambas para grupo Reforma.
Las dos tratan sobre esa obsesión que tienen los jóvenes con la edad. Esos morros que se sienten ancianos nomás porque pasaron del "dieci" al "veinti" y que, cuando ya son unos rucos, quieren seguir comportándose como chamacos. Disfrútenlas.


jueves, agosto 14, 2008

Soltando veneno

Si su día ha tenido un sol con carita feliz sobre un cielo azul lleno de nubes y pajarillos trinando melodías de Cri Cri afuera de su balcón que hacen bailar a las flores del campo al compás de las notas, brínquense este post, porque es una lista -que agrego a mi lista negra definitiva- de las cosas que odio:

-Los "periodistas" de espectáculos que siguen refiriéndose a la seña del dedo medio como "la Britneyseñal". Lo que nos faltaba: darle más notas y primeras planas a esta pobre pendeja que piensa con el vellito de su vulva rasurada, snif.

-Los que muerden las monedas y -ahora en temporada de olimpiadas- las medallas para comprobar si son verdaderas o falsas. ¿Por qué lo hacen? ¿En qué caricatura lo vieron? ¿Realmente los gemólogos de las joyerías hacen eso?

-Los cabrones que le dan dos o tres pataditas a la llanta de su coche para ver si le hace falta aire o está ponchada. Pinches huevones, con tal de no agacharse o pararse en una vulkanizadora. Éstos están peor que los güeyes que abren el cofre y se quedan mirando a ver si encuentran la falla pero, en el fondo, no tienen ni puta idea de lo que están mirando

-Los que hacen chistes sobre Chuck Norris. Que si Chuck Norris para presidente, que si Chuck Norris para el muro fronterizo, que si Chuck esto, que si Chuck lo otro. No entiendo la gracia del chiste ni su naturaleza, y veo a cada rato nicks y mails cadena sobre este tema de Chuck Norris. Pero por favor, ni se molesten en explicármelo, pues de seguro ha de ser una pendejada.

-Los señores (esposos y padres de familia cuarentones, cincuentones o sesentones) que ¡¡¡ven telenovelas!!! Dios mío. Eso pasa cuando los hijos se van y dejan que su señora se vuelva una gorda fodonga a la que ya ni con pito prestado le hacen el amor.

-Las mujeres que se ponen camisetas de equipos de fútbol mexicano. Una mujer con playera de fútbol, que se hace llamar “Rayada”, Tigre” o “Americanista”, es tan sexy como ver a tu abuela leyendo el Tv Notas mientras se avienta una zurrada.

-Los Hooters mexicanos.
Ay, diosito santo: ¿por qué ese afán del empresario indio mexicano de hacer del país una réplica de los Estados Unidos pero en pinche? Todo ese mobiliario deportivo (fotos, autógrafos, balones firmados, jerseys con los apellidos de los atletas, bates, cascos, tenis, fotos y más fotos) y esa ideología de ver deportes pero no practicarlos, me caga sobremanera. Si el Hooters gringo es patético, imaginen ahora el mexicano: con playeras de algún jugador del Santos o del Morelia como "trofeos", una pinchurrienta pelota de béisbol firmada por el pitcher de los Tomateros o de los Loros, un balón de americano firmada por el coach de los Aztecas de la UDLA y una que otra foto de las meseritas abrazadas al Kikin Fonseca, máximo ídolo que se ha parado a tragar ahí. Lo sé: muy triste el pedo, pero hay gente que va y esas mierdas proliferan. Por favor, si alguien quiere hacerme feliz, vierta gasolina sobre esos lugares y quémelos a la verga.

-La única franquicia gringa que NO odio, es el Subway. De hecho, me gustaría tener una, snif. Lo que me caga es que los “combos” traen como “complemento” las mierdas de papitas Sabritas y Pepsi. Ah, y me caga también que, para “mexicanizarlo”, le tienen que poner hasta la madre de jalapeños, chipotle y mil chingaderas picantes que le matan el sabor.

Los odio a todos... pero que pasen muy buenas tardes.

miércoles, agosto 13, 2008

Oh, Limpiadas, Oh, mamadas...

Ah, cómo me encabrona ese afán de Televisa y TV Azteca por acaparar a los atletas e impedir que disfruten su momento bombardeándolos con preguntas pendejas con tal de captar el instante en que se les escurra una lágrima o se les infle una burbuja de moco para hacer un mega close up que conmueva al país.

Me caga esa maña que tienen de hacer preguntas obvias e idiotas a los deportistas después de triunfar en alguna prueba o ganar una medalla. Preguntas tales como: "¿Cómo te sientes?". Pues cómo crees, reportero imbécil. "Paola: por fin una medalla para México". Esa no es una pregunta, pendejo. "¿Cómo te sentiste durante la prueba?". ¿Otra vez la misma pregunta?. "¿Qué sigue?". No, pos si tú, que eres reportero de deportes no sabes, estás empinado.

Y ya veo a la pobre de la Paola Espinosa (porque a la otra pobre que ganó con ella ni quién la pele) haciendo sketches con Adal Ramones, Omar Chaparro, Derbez y dando entrevistas y consejos de moda en el programa de Pepillo Origel o como "invitada especial" en algún programa matutino, de esos en que los "conductores" empiezan el día bien contentos bailando a ritmo de Daddy Yankee.
Dios mío.

Y otra cosa: ¿Alguien conoce o está familiarizado con alguno de los periodistas deportivos o entrevistadores que trae TV Azteca? ¿Cómo le hacen para sacar a tanto reportero opaco y gris?
Ah. Y el llamado "Dream Team" de Televisa (jajajajaja... "Dream Team"). Traen a la Nadia Comanechi, pero el máximo ganador de medallas olímpico para México, Joaquín Capilla, ahí está: desaprovechado, olvidado, muriendo lentamente, viviendo de su pensión y una beca que instituyó Salinas de Gortari, en un departamentito sucio del DF... No Country For Old Men.

martes, agosto 12, 2008

Hace poco vi al Filósofo de Cantina

Mon, el mesero barrigón, carga las sillas del local y las pone con las patas hacia arriba sobre las mesas. Somos los últimos clientes del Zacatecas. Faltan los dos últimos y más tristes tragos para acabarnos la cerveza y volver a la realidad de tener que dormir para trabajar al día siguiente. El Filósofo de Cantina eructa con educación, imperceptible, tapándose la boca con el borde de su mano empuñada. Pide una disculpa y dice:
"La cosa más valiosa que he aprendido de no tener dinero, es que las mujeres que han estado conmigo lo han hecho por lo que soy, no por lo que tengo. Pobre del Alcalde, del Gobernador, del Empresario, el Industrial, el Notario Público, el Abogado y cualquier otro hombre adinerado, pues siempre tendrán la incertidumbre de si sus mujeres están con ellos por lo que realmente son".

Me fui a casa más contento de lo que ya estaba, pues amaba lo doble a mi novia.

lunes, agosto 11, 2008

Piropos cursis que alguna vez dije en la cama

La miro desnuda y se tapa con el edredón. La destapo y se vuelve a tapar.

-Yaaaaa... no me veas...
-Es que estás bien bubulubuena.

Ríe. La vuelvo a destapar.

-Yaaaaa...
-Es que estás bien ricolina.

Vuelve a reír y se vuelve a tapar.

-Y eso que yo no como dulces. Imagina cuánto me gustas -le digo.

Sonríe, se arrastra por las sábanas y me abraza. Le aprieto una nalga: está suavecita, como bubulubu.
Nos quedamos dormidos. Esa noche sueño que estoy en la fabrica de chocolates de Willy Wonka... Y eso que a mi no me gustan los dulces.

viernes, agosto 08, 2008

Aquel agosto del 89


Dicen que siempre fui un niño “distinto”. Las antenitas verdes que brotan de mi cabeza y mis orejas del tamaño de una milanesa -cada una- lo confirman.

Mientras mis amigos ansiaban cumplir los trece para ir con una prostituta de La Coyotera a perder su virginidad –como la leyenda urbana dictaba en aquella época-, yo soñaba con ser un pintor famoso y pintaba unos cotorros horribles, como ése de la foto.

Mi profesor de pintura decía que nunca había conocido a un pintor que pintara con una mano en el bolsillo, como yo lo hacía. Me daba risa cuando me decía eso y se me inflaba el pecho de orgullo, pues el maestro Aldape –a quien admiraba- me llamaba “pintor”, y, según yo, ya tenía “mi propio estilo”.

En aquel agosto del 89, aún con doce años y mis huevillos sin vello (lo que hubiera ocasionado la burla de las putas de La Coyotera), me puse la ropa que sólo me dejaban usar los domingos para ir a misa y a visitar a los abuelos (mi única camisa de Liverpool y un pantalón baggy decolorado), me peiné como Benito Juárez y me puse mis tenis de botín imitación Reebok, los menos madreados que tenía (imaginen cómo estaría el otro par). Estaba más galán que Pimpón, el muñeco de cartón que se lavaba sus manitas con agua y con jabón. ¿El motivo?: Era el Concurso/Exposición en el Salón Reinas del Club de Leones, organizado por la humilde academia de pintura en la que estudiaba por las tardes.

No se me olvida que gané un pinchurriento tercer lugar y fui el niño más feliz y conformista del mundo; aunque me enojé en silencio y me corroía la envidia porque el segundo puesto se lo llevó un compañero que había pintado al óleo un espantoso carro Cutlass rojo, coche deportivo de moda en aquellos tiempos (arriba a mi lado izquierdo se alcanza a apreciar la polvera trasera del coche). Y no es en mala onda mi comentario, pero: ¿a quién vergas se le ocurre dibujar un carro Cutlass rojo y a quién chingados se le ocurre premiar un cuadro de un Cutlass rojo? Bueno, aunque lo mismo han de haber pensado algunos al ver mi cotorro.

La cosa es que han pasado 19 años desde esa foto y no soy un pintor famoso. Aparte, tengo ya algunos años sin pintar. Los cuadros que tengo los tengo yo, escondidos por ahí, en algún rincón de mi cuarto. Algunos familiares y uno que otro amigo también poseen alguna de “mis obras”.
Acabé como dibujante de tiras cómicas en un periódico gigante de mi ciudad, caricaturista político y escritor de una columna en un periódico local que pocos conocen, bloguero y vendedor de cajas de cartón.
A 19 años exactos de esa foto, me doy cuenta que hoy también cumplo 4 años exactos de tener este espacio, y que las cosas nunca suceden como uno las planea o sueña, así pongas todo tu empeño en ellas. Al contrario: a veces suceden mejor.

jueves, agosto 07, 2008

Secuestro

Suena el teléfono que sólo suena en situaciones críticas y del que pocos conocen el número:

-Y ya le dije, señor Presidente: Ni se les ocurra proponer la pena de muerte para mis colegas, porque le armamos una pinche matazón en pleno día y en un lugar público, con mujeres y niños incluidos. ¿Entendió, pendejo?
-Sí señor, usted manda –dijo el Presidente.

Y el país siguió siendo la misma mierda de siempre, pero más apestosa y con más moscas.

FIN

Mejor no les pudo ir a los secuestradores.
Propuso el Presidente cadena perpetua para ellos. Techo y comida gratuitos de por vida, con opción a seguir operando el negocio desde su encierro. Bendito país, donde los secuestradores tienen mejores oportunidades de desarrollo y crecimiento que los maestros, los albañiles, los campesinos y los niños.

Ah, y si a alguno le da hueva la cadena perpetua, le conviene mejor matar a su víctima aunque se le pague el rescate, que al cabo siendo procesado por homicidio y en lo que le comprueban si él secuestró o no al occiso, lo más probable es que salga en menos de 10 años.

¿Se puede caer más bajo en este país?
Sí... Creo que aún no hemos visto nada.

miércoles, agosto 06, 2008

Tira y rollo sin importancia

Si se dan la vuelta por algún antro de Monterrey el fin de semana, es probable que vean este tipo de escenitas:

Por cierto: si ustedes son afortunados poseedores de ¡#$%&! Cómics, háganos saber si sus revistas cuentan con algún error de impresión, de continuidad, páginas al revés o esas fallas que a veces la imprenta no controla por ser tirajes de miles y no poder checar número por número. Así que ya saben: nos avisan y se las cambiamos.
Lo mismo si algún número no les ha llegado o el paquete se extravió, avísenos.
Gracias.

lunes, agosto 04, 2008

Escuadrón Retrou



Continuará...

Esta tira es un homenaje/agradecimiento a Bachan, dibujante mexicano mundialmente famoso y al que admiro en secreto desde hace mucho tiempo, el cual me ocasionó un orgasmo cuando me mandó un mail y me dijo que mis monos pinches del Escuadrón Retro lo hacían reír mucho y quería hacer una portada del Bulbo (su personaje) y mi Escuadrón Retro para el número 12 de la humilde ¡#$%&! Cómics. ¿Qué más se puede pedir en la vida? Snif.

Por cierto, ya salió la número 10 desde la semana pasada, con portada de Luis Sopelana, dibujante nominado este año para el Will Eisner Award allá en el gabacho (el Óscar de los cómics). Pura pinche estrella en ¡#$%&! Cómics. Lástima que las suscripciones ya se hayan agotado. Si quieren algunos números de la colección, pónganse en contacto conmigo.


Saludos y buen inicio de semana.

sábado, agosto 02, 2008

Cosas de un fin de semana con boda

Hoy se casa una de mis hermanas. La de 28. Lo único malo de que se te case una hermana es que tienes que ir a huevo a la pinche misa.

Agradezco a mi madre por respetar mi advertencia de: "Por favor no me vayas a poner a leer al frente ni a participar en nada de esas cosas que se hacen en las misas de los recién casados". "¡Aaaay, pero es tu hermanaaa!", gritó mi madrecita haciendo la señal de la cruz como si fuera yo un vampiro. Mal hijo que soy, snif. Nomás manejaré el coche a la iglesia y pasaré a amarrar a mi carnala y a su güey con un mecate que parece rosario. Por cierto, eso de "dar la paz" en misa siempre me ha caído gordo.

Ayer viernes hubo una cena de bienvenida para toda la familia que viene “de fueras". Lo único malo de estos eventos es que, si llegas tarde, tienes que invertir una hora en saludar a todos los que llegaron puntuales, acordarte de los nombres de primos y tíos que hace años no ves y ponerlos al corriente con lo que haces. Los últimos 20 minutos siempre se invierten en que te apachurren los cachetes y te saquen parecidos con el tío Chato, el tío Arquímedes, el tío Taviche y puro tío dinosaurio y lejano que uno ni conoció, snif.

Ayer me di cuenta que soy un discapacitado social. Bueno, más bien lo reafirme. No sé hacer plática ni sé sostener una conversación con gente que apenas conozco. Pero es que la gente tampoco ayuda mucho. Estuve con varias personas que -sin exagerar- me preguntaron 5 veces lo mismo cada una: "¿Y cómo te ha ido?", “¿y qué tal, cómo va todo?”. Lo peor es que algunas de ellas las veo al menos una vez al mes, y me siguen preguntando lo mismo. Definitivo: hay gente que no trae nada en el morral.

Ocasiona mucha hueva también explicarles a todos tus motivos personales por los que no te has casado y tu hermana menor que tú casi 4 años sí, ay, snif. Como que la gente necesita una explicación más allá de "no creo en eso", “me parece un gasto inútil”, “no tengo que darle gusto a nadie”, “me paso por los huevos los protocolos sociales” o “el papelito no tiene valor para mí, sino lo que me dicta el corazón, ¡ajuuua!”. No lo entienden, no lo comprenden, e ignoro por qué les preocupa tanto que alguien no quiera encajar en ese orden social. Chale; si hasta el naco del Buki lo entiende y hasta escribió una canción que dice: “el ritmo de la vida me parece mal”; ¿por qué los demás no lo entienden?
Ah, y cuando eres más honesto y les dices a calzón quitado: "Es que sinceramente los hijos me parecen cargas; para mi los hijos son sinónimo de carencias y sacrificios que no quiero hacer, de ejemplos que no quiero dar y responsabilidades que no quiero tener", te ven muy feo. Bueno, tal vez así está mejor, porque así no vuelven a preguntarte.

En fin. Creo que hoy me la voy a pasar muy bien.

viernes, agosto 01, 2008

Fabulas del Mundo Gris. Capítulo 5

Va poco más de un mes que abrimos el negocio de cajas de cartón. De toda la gente que vino a la inauguración a cenar y chupar gratis a cambio de palabras de aliento, tales como: "¡Wow, qué bonito negocio!, vas a ver que te va a ir muy bien, felicidades, yo siempre compro cajas de cartón, se ve que es un negociazo, bla bla bla", ninguna se ha vuelto a parar aquí a comprar siquiera un moño o un pliego de papel de china.

Sigo dibujando y escribiendo después de las 6 de la tarde para los periódicos en los que trabajo desde hace más de 10 años. Hace dos semanas que fui a cobrar a uno de ellos me tope con un conocido; un güey que he visto un par de veces y con el que tengo un amigo en común. La plática fue más o menos así:

- Hey, ya me dijeron que tienes un negocio de cajas de cartón.
- Ah, sí.
- Yo conozco a un güey de una empresa que puede comprarte muchas cajas. Compran chingos de cajas de cartón a la semana. De a madre, güey.
- ¿Neta?, ¡chingón!, pues pásame el dato.
- ¿Pero de a cómo va a ser la comisión o qué?

Reí, pues pensé que estaba bromeando. Pero no.

- No, es en serio. ¿O sea que yo te paso el contacto y tú te ganas la lana? Nooooo, así no es esto. Dime de a cómo y ya veo yo si me conviene pasarte el dato o no –me dice con cierta arrogancia y aires de grandeza el pobre muerto de hambre.
- No. No me interesa, muchas gracias -le respondo, pues ahorita las ventas apenas dan para pagar los servicios báscios y los sueldos.
- Uuuuh. Pues así nunca vas a ganar lana. Bissness is bissnes -me dice.
- Pos sí.
- Bueno, pues ahí me avisas si cambias de opinión -y me extiende su tarjeta de presentación.
En eso, la contadora me hace pasar a la oficina. Le digo al “Hombre de Negocios” que me permita, sin tomar su tarjeta. Por la ventana de la oficina de la contadora veo que llega el amigo en común que tenemos, saluda al pendejo, me saluda a mí por la ventana, platica algo con el pendejo, veo de reojo que mueven los labios sin sonido; ambos no dejan de mirarme a través del cristal, salgo de la oficina con mi cheque y resulta que el pendejazo conoce a mi papá de algún lado, por lo que su actitud cambia completamente hacia mí, tornándose cobarde y servil.

- Oye, aquí me está diciendo mi compadre que eres hijo del Dr. Caballero.
- Sí, es mi papá -le digo, mientras saludo de abrazo a mi amigo.
- Aaaah, yo lo conozco... es un señorón. ¿Cómo le va allá en el Congreso?
- No sé, tengo mucho de no verlo y cuando lo veo no le pregunto de su trabajo –concluyo.

Me despido para ir al banco a cambiar mi cheque, abrazo a mi amigo y, antes de retirarme, Don Bissness is Bissness me dice:
- Oye, Tavillo - El güey da por hecho que soy “Tavillo” nomás por ser hijo de un “Gustavo”-: márcame cuando quieras y te paso el dato, es que aquí no tengo los teléfonos de este chavo que compra cajas, pero aquí tienes mi tarjeta -me extiende por segunda vez el rectángulo blanco. Saco mi cartera y le extiendo una tarjeta arrugada de mi padre que tenía guardada ahí ya mucho tiempo.

- Yo no voy a estar en la ciudad –miento-, pero ten: habla con mi papá y ahí te arreglas con él con lo de tu comisión -le digo.
- ¡No!, cómo crees, es un placer...
Antes de que acabe de hablar me retiro y lo dejo hablando solo, como deben de hablar los pendejos: con la pared o con el piso.

No pasaron ni dos minutos y me llama mi amigo al celular, diciéndome que no me ponga así, que el güey estaba jugando y que estaba muy apenado.
Me sorprende que siendo mi amigo no sepa que los lame huevos, lame culos y convenencieros me cagan las pelotas, y que tengo una ley ficticia anotada en un cuaderno donde propongo castración química para todos ellos.

miércoles, julio 30, 2008

El Jinecho

Jinecho entró en sexto grado al colegio Montessori. Venía corrido de varias escuelas para niños problema. Todos teníamos 11 y Jinecho acababa de cumplir los 13, pero no le daba pena estar tan verdolagón y seguir en el sexto año escolar.
No se llamaba Jinecho, así le decíamos porque estaba bien alto y en la caricatura de los Superamigos había un indio -o apache- que tenía como superpoder hacerse gigante gritando la palabra “¡Ji- ne- chooo!”.

Jinecho era el más burro de la clase y la maestra se la pasaba regañándolo. Me acuerdo que una vez, en vez de decirle Roberto, su nombre verdadero, le gritó: “¡Ya guarda silencio, Jinecho!”. Todos echamos a reír; hasta la maestra Celia.

Jinecho siempre nos defendía de los abusivos de la secundaria que nos tiraban agua o nos hacían calzón chino en el patio. Era muy buena onda y muy leal. Los de la secundaria lo respetaban y, cuando yo o alguno de mis amigos caminábamos a su lado, nos sentíamos tan altos y temidos como él.

Cuando entramos a segundo de secundaria y Jinecho cumplió los 15, su papá le regaló un Jeep azul descapotable. Era el único alumno de toda la escuela que tenía coche. Es más: su carro estaba más bonito que el del director y el de la esposa del director. Darle carro a un chamaco de esa edad era sinónimo de que sus papás no lo querían o no le prestaban atención o le estaban haciendo un daño. Bueno, al menos eso decían mis padres, que me tenían prohibidísimo subirme al Jinechomóvil. Creo que una vez desobedecí esa regla y me vieron montado en el asiento trasero, situación que me hizo terminar con las nalgas cintareadas aún y a mis 13 añotes.

Al finalizar el curso escolar, Jinecho no pasó de grado y lo sacaron del Montessori (en realidad lo corrieron) para inscribirlo en otra secundaria donde los maestros fueran más fáciles de sobornar. Cuando llegué a casa y comenté que la mamá de Jinecho nos había invitado a todos los amigos de su hijo a comer a Liverpool y a jugar a las maquinitas al día siguiente, mis padres me negaron el permiso argumentando que “nunca les había gustado ese muchachito como mi amigo” y que les parecía “una muy mala influencia”.

El viernes todos los del salón llegaron al Montessori platicando lo bien que se la habían pasado. Dijeron que la mamá de Jinecho les había regalado 30 fichas a cada uno para jugar en las maquinitas. Treinta fichas para mí era un sueño imposible; a lo mucho, y después de rogar y demostrar que me portaba bien y sacaba buenas calificaciones, mi padre me daba para comprar siete. “Es pura violencia y tiradera de dinero esas maquinitas”, decía.
Todo el día en la escuela escuché embelezado las anécdotas de mis compañeros, que hasta jugaron en las maquinitas que se les echaba de a tres monedas.

Ese fin de semana me ofrecí para hacer mandados y labores domésticas, a ver si mi cuota de fichas para jugar maquinitas aumentaba de perdido a 15, pero mi papá dijo que esas labores eran mi obligación y lo que hacía lo hacía por mi bien.
De Jinecho nunca más volví a saber, desde la última vez que, ya corrido del Montessori, llegó en su Jeep y se brincó al patio para saludarnos, para después ser echado casi a patadas por el mamón del director.

martes, julio 29, 2008

La bendición de las cucarachas

Dicen que en el Final de los Tiempos quedarán sólo cucarachas. No dudo que ese día caiga en lunes y en quincena, cuando nuestros vecinos tengan que pagar la mensualidad de su televisor de plasma que sacaron a 18 meses en Coppel, o el refrigerador en acabados metálicos que se dieron el lujo de sacar de Liverpool a 48 “cómodos” pagos y que muy apenas luce en la cocina de su casa financiada por el banco a 25 años. No habrá luces brillantes al fondo de un túnel, no habrá familiares y amigos con alitas y aureolas, nada de segundas venidas de un supuesto salvador o la paz y armonía mundial al fin alcanzadas.

Sólo cucarachas.

Las cucarachas son el reflejo de lo mucho que nos repugna el prójimo, lo bastante que nos despreciamos entre los hombres y lo imposible que nos resulta convivir respetándonos y respetando lo que nos rodea. Por eso dicen que las cucarachas dominarán el mundo: porque esos sentimientos son los que han dominado la tierra desde sus orígenes, más que porque aguanten radiaciones de bombas atómicas y esas cosas.

Cuando vayan a matar una cucaracha, racionalicen lo que sienten a la hora de cazarla. Piensen en la saña con que agarran el zapato –el derecho la mayoría de las veces- y lo dejan caer con todas sus fuerzas sobre el cuerpo del insecto. Saboreen la dicha que produce escuchar cómo le truena la cola, se le embarra la cabeza en el piso y sigue moviendo las patas un par de segundos después de su muerte. Luego, espántense si quieren.

Sí, no niego que las cucarachas son asquerosas y se multiplican a lo pendejo; igualito que el hombre, la única diferencia y lo que las hace superiores a nosotros, es que ellas sí tienen un plan para conquistar, conservar el mundo y deshacerse de nosotros sin ensuciarse las manos, pues saben que el trabajo sucio lo hacemos solitos, sin remordimientos de conciencia.
Mientras pareciera que nuestro único plan es seguir devorando recursos, saciar nuestra voracidad y manías compulsivas; las cucarachas aguardan pacientes tras los papeles importantes que guardas en el cajón de a mero arriba de tu oficina. Mientras nuestro más grande sueño es amasar una montaña de centavos y matarnos de hambre, de sida, de asaltos a mano armada, de pésimos servicios sanitarios, de negligencias médicas, de envenenamiento por plomo, de accidente automovilístico que involucran alcohol, de cánceres de todo tipo, de ingerir agua contaminada, de desastres naturales, etc., las cucarachas nos miran desde la tubería del fregadero, desde la alcantarilla frente a tu casa, desde abajo del cesto de basura del baño, esperando que se muera el último de los humanos, para que siga una era de paz absoluta y se compense el desmadre en que convertimos este lugar.

Mientras la mayoría se preocupa por conquistar otros planetas y posibilitar la vida en el espacio, las cucarachas miran con halago cómo -poco a poco- les vamos heredando un hogar que, al parecer, solamente es digno de ellas.

lunes, julio 28, 2008

El Capi Cool y el Chico Fantoche

He andado de buen humor, por eso pondré tiras cómicas; pero les prometo que mañana o el miércoles andaré venenoso y escribiré un post largo y amargado. Buen inicio de semana.

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 20:


Si quieren ver desde la número uno, váyanse aquí.

El Chico Fantoche # 3, homenaje a los regiomontanos mamones (casi todos):

viernes, julio 25, 2008

Guffo, el amigo de los ñiños.

Me invitaron a un campamento de verano infantil a dar “clases de dibujo”. Llegué temprano y me recibió agradecida la “miss” que es jefa de las demás “misses”. Decir “profe” o “maistra” son cosas del siglo pasado: ahora se dice “miss”. Los niños me tenían preparada una porra escandalosa y desentonada, pero que a cualquiera le baja las tripas hasta los pies de la emoción. Qué chidos son los niños cuando sabes que no son tuyos, no te cuestan un cinco ni te causan mortificaciones de andar pensando si te van a salir pedotes, burros, drogadictos, cachondos, huevones, embarazados, irresponsables, malagradecidos, lesbianas, depravados, esquizofrénicos o abogados. O peor aún: que vayan a salir así como uno, snif.

El salón estaba decorado con motivos de Kung Fu Panda, el afeminado de Winnie Pooh y creo que también había por ahí algunos pegotes de Jimmy Neutron y Bob Esponja (otros dos gays que aún no salen del clóset). Nunca he comprendido por qué las maestras (perdón: las misses) relacionan a estos personajes de caricaturas con la educación de los niños, pero en fin. Cabe destacar que el aula desprendía un olor a material didáctico y lápiz con punta recién afilada que me transportó al tercer grado del Colegio Montessori, cuando quería ser el pivote del termo con leche de chocolate de Bety, para así poderla besar a diario en los descansos (ahora, siglo twenty one, se les dice “recesos”, porque “recreo” se escucha muy desmadroso).

Llamó mi atención un par de láminas sujetas a la pared del recinto educativo, donde se ilustraban “Los Oficios de las Personas”. Venían dibujos de “el granjero”, “el plomero”, “el soldado”, “la enfermera”, “el bombero”, “el policía”, entre otros. Puro oficio devaluado en un mundo que exige tener mucho para poder tener más y así poder valer mucho.
Antes de que empezara mi clase y en lo que los niños guardaban silencio por el shock que les causó ver a un señor tan frentón y guapo como yo, me pregunté:
¿Algún niño querrá ser plomero o soldado con tanta información clasicista, racista y despectiva que recibe por todos lados?, ¿hay granjeros en la vida real?, ¿qué le dirían sus padres a un niño que llega diciéndoles que de grande quiere ser granjero?, ¿qué le espera al pobre mocoso que sueña con ser bombero porque cree que es heroico y glamoroso como en las películas y, al cumplir su sueño, darse cuenta la mierda de sueldo y vida que llevará por “ayudar a los demás” cuando a esos “demás” que ayuda les vale verga su condición de vida?, ¿qué pensará cuando la única llamada que recibieron en toda la semana para ir a sofocar un incendio fue una broma hecha por un chamaco pendejo que tuvo mejores oportunidades que ellos? Imaginen las pisoteadas de ego y la degradación moral que le darán los soberbios “doctores” a la niña que quiso –o sólo pudo- ser enfermera.

Obviamente en ese tipo de “material didáctico” es más atractivo poner el dibujito de un granjero rodeado de animalitos amigables, verduras con ojos y frutas sonrientes, la imagen de un policía atrapando a un ladrón gordo con antifaz (los ladrones ya no usan antifaces en el siglo XXI) o de una enfermera poniéndole un termómetro en la boca a un niño; a poner a un Contador Público rodeado de papeles que sólo él entiende o a un Licenciado en Administración de Empresas dentro de una inerte oficina. Oficios que -apuesto mi huevo izquierdo- el 99% de los niños que visité terminarán haciendo en vez del de granjero, plomero o policía.

Cuántas mentiras hay que echarles a los niños para no hacerles un daño psicológico y hacerles creer que la vida real está bien a toda madre. Cuántas verdades tenemos que ocultar para que no les reprochen a sus padres haberlos dejado nacer en una sociedad que apesta a podrida y no es la tierra prometida que en su casa y en la escuela les dijeron que era; un país en el que ninguno de esos empleos dibujados con monitos tan simpáticos vale madre si es que quieren “encajar socialmente” y “tener con qué ser alguien en la vida”.
Cuantas realidades hay que tapar para que al rato esos niños no se vuelvan adultos amargados, abran un blog y escriban pendejadas, snif.

miércoles, julio 23, 2008

Una tira sana y otra controvertida, ¡uy!

Antes de empezar, tengo que decir algo:
Como todos se quejaron de la foto de mi perfil, ya la cambié; están servidos. Espero salir más galán en ésta. Como quiera aquí abajito se las pongo en grande, para que las damitas se escurran y los caballeros me envidien:


Snif, ¿por qué seré tan guapo? Chingao.

Aquí los dejo con la tira que sale hoy -como tooodos los miércoles desde hace casi 11 años- en las ediciones juveniles del periódico El Norte, de Grupo Reforma:


Y aquí está un Escuadrón Retro:


lunes, julio 21, 2008

Tiritas de la Semana

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 19:


Otra del "caime-bien-chistoso" Chico Fantoche:


Y un Escuadrón Retro.
Advertencia: Si tienes menos de 25 años, el Escuadrón Retro no es apto para ti; no lo leas pues posiblemente no le entenderás y me harás quedar como un pendejo inútil que no sabe hacer reír con sus monitos... ¡¡¡Que no la leas!!!


viernes, julio 18, 2008

Y luego no quieren que digamos que las viejas están locas 2

La puerta de la ducha es transparente y sé que me mira de reojo desde el lavabo mientras se desmaquilla. Me gustan las manchas de rímel diluido con crema que se forman bajo sus ojos. Su rostro es hermoso, como el de un oso panda.
Tallo mi cara con jabón y siento su presencia que se aproxima y se refleja en cada una de las gotas de agua que perlan el cancel. Recorre la mampara, abro los ojos y me mira sonriendo, para después cambiar su expresión a la de susto.

-¡Ay! ¿A poco puedes abrir los ojos con la cara enjabonada? -dice sorprendida.
-Jajajaja, ches comentarios los tuyos.¿Qué tiene de difícil abrir los ojos con la cara enjabonada? -pregunto.
-Yo no puedo: Me pica -su comentario me llena de ternura, pero río.
-Jajaja, pues qué mariconcilla -digo, mientras le doy la espalda y sumerjo mi rostro espumoso en el chorro de agua tibia. Es ahí cuando aprovecha para darme una fuerte nalgada. Grito un "¡Aaaayjadelachingada!" que me hace tragar agua.

-¡Ándele, cabrón! -me dice.

Me sobo la nalga. Me arde.

-Aaaay, cabrona, sí me dolióooo...
-Me gusta que me digas "hija de la chingada" y "cabrona"... lo dices no sé cómo... como que bien bonito...

Cierra el cancel cristalino de la ducha y se retira riendo porque me sigo sobando la pompa. No deja de mirarme ni de sonreír. Me guiña un ojo y tira un beso al aire antes de salir del cuarto de baño para esperarme en la cama.

Atrapo el beso y me lo pego en la nalga colorada que ya no me arde tanto.

jueves, julio 17, 2008

El baile del ñoño

Chale. No sé si yo sea bien cursi o idealista, pero la estupidez que hizo a este morro famoso -eso de bailar como pendejo en todo el mundo desde el 2005-, se me hace un mensaje de paz, hermandad y unión entre los pueblos muy cabrón.

Ya es video viejito, pero como quiera espero disfruten la música y los paisajes. Las escenas donde se le une gente a bailar (niños, mamases, abuelos y hasta un cabrón en silla de ruedas), la de la Isla Navidad, Papua Nueva Guinea, Nevada, Vava´u y la zona desmilitarizada en Corea hacen que uno se cague para adentro (es que esa acción de defecar hacia el interior pone la piel de gallina).

Sí: vuelvo a creer que hay esperanza de que algo tan simple y aparentemente estúpido salve a este mundo de valer verga.

Este güey es al único ñoño que admiro y respeto (y envidio, snif). Claro, después de Ñoño el del Chavo del 8.

Hoy platiqué con mi ego...

...y me dijo:

-Ruffo (ni siquiera se sabe mi nombre el ojete): No escribas otro post. Deja el de abajo más días para que llegues a los 50 comments. ¡Falta poco, campeón! Es más: puedes tener hasta 60 comments y así serás como el Huevo, Falso Profeta o Plaqueta, MUAJAJAJAJAJA. Bueno... aunque ellos reciben en dos horas lo que tu recibes en dos días... Pon un "snif" aquí...

Le di una patada en el fundillo a mi ego y escribí esta pendejada. Después, lloré como quinceañera en concierto de RBD.

Si comentan aquí me perjudican, snif.

martes, julio 15, 2008

Y luego por qué no quieren que digamos que las viejas están locas...

Un amigo lleva saliendo tres meses con una chava. Bueno: llevaba.

El sábado pasado quiso sorprenderla. Por primera vez la invitó a su departamento, pasó por ella temprano, le preparó una cena (que en realidad preparó su madre; este güey nomás la metió al horno), puso velitas aromáticas y cumplió al pie de la letra todos esos clichés de noche romántica a media luz.

Bebieron casi 3 botellas de vino (otro cliché), platicaron horas, se pasaron a un sillón amplio y cómodo que tiene en su sala, comenzaron a besarse, a fajar, y, en poco tiempo, ambos estaban en calzones. Cuando mi amigo empezó a bajarse la trusa y a hacerle a un ladito el chon a su amiga para meterle la tolonga, la jovenzuela dijo espantada:

-¡No!, no, así no...¿Tienes condones?... Ponte condón...

Mi compa se puso de pie y corrió a buscar unos a su cuarto.
Cuál fue su sorpresa que al regresar a la sala con un par de globitos para el pito, la mujer se estaba vistiendo.

-¿Qué pasó, mi amor, por qué te vistes? -dijo mi amigo.

Y ésto fue lo que su amiguita respondió:

-O sea: ¡tienes condones! Eso significa que debes de traer a muchas viejas aquí, ¿verdad? Si no, no tuvieras. No lo niegues. ¿O desde un principio tus intenciones eran acostarte conmigo y por eso tenías tu dotación de condones ahí en tu cuarto?

Mi amigo se quedó mirándola como pendejo, sin saber qué responderle; con el chile parado bajo la trusa, los huevos inflamados y los condones en la mano.

-Llévame a mi casa -imperó la chava.

Sé que no fue de caballeros, pero la jovencita tuvo que tomar un taxi, jojojo.

lunes, julio 14, 2008

Tiras de la semanuca

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 18


Un nuevo personaje para las ediciones juveniles de el periódico El Norte, de Grupo Reforma. Algo así como un homenaje a los regiomontanos mamones (que ni abundan, eh).


Buen inicio de semana.

sábado, julio 12, 2008

Fábulas del mundo gris 4

Los perros de la clínica veterinaria de a lado no han parado de ladrar en todo el día. Si fuera de noche pensaría que la muerte ronda entre los matorrales del patio de la oficina y me daría un poco de miedo.

Vino el arquitecto y el ingeniero a cobrar lo que se les debía de la remodelación del local y a echarle un último vistazo a su trabajo. Resulta que las plantas del patio les son un problema a los señores. Dicen que “ese tipo de arbusto tira mucha hoja” y “quita mucho espacio”. Me recomiendan quitar todas las plantas y poner flores rastreras “para que el patio se vea más bonito”. Me cagan las flores. Ese es el problema de esta ciudad: que hay flores por todos lados y nada de árboles. Prefiero los árboles, pero en este patio no hay dónde poner uno de esos que crecen hasta los cien metros de altura y regalan su sombra todo el día. “Es que este patio ya parece selva, con tanta enredadera y follaje”, dice el arquitecto. "¿A quién vergas no le gustaría tener un patio que parezca selva?", me pregunto. "Nomás a un arquitecto y a un ingeniero", me respondo. Se van con su dinero y con la seguridad de que nunca tomaré su consejo floripondio.

Regreso a mi oficina e intento ver un video de un supuesto OVNI que dura casi cuatro minutos, pero la conexión de la computadora se cae a cada rato y me tardo cuarenta y cinco en verlo completo.
Es raro no andar desvelado o crudo en sábado. Es de las cosas buenas que el negocio me ha traído, pues le he bajado a ambos estilos de vida; aunque a veces los extraño.

Acabo de sorberme un litrote de agua de mango de las que venden a tres cuadras de aquí. El güey que las vende está bien curioso: como que siempre anda todo acelerado. Se la pasa regañando a la mamá –que le ayuda en el negocio- por la lentitud con que corta la fruta. Una vez me tocó que la madre explotó delante de mí y otros dos clientes: “¡A mí no me hable así, cabrón! ¡Soy su madre!”. Ya cuando una mamá le habla “de usted” a un hijo: ¡Cuidado! Recuerdo que el chavo me entregó mi litro de agua todo apenadillo.
El agua de papaya sabe mejor, pero hoy no tenían papaya. El agua de papaya me manda directo al baño a sacar todos mis demonios por el culo. El efecto del mango es tardío, pero de todas maneras termina mandándome de nalgas al trono.

Mientras “hago de la popis” leo en el periódico “la euforia” que ha causado el mentado iPhone. Chale. Para que el próximo año la misma bola de cabrones esté haciendo fila desde un día antes para adquirir el mismo aparato, nomás que ahora más chiquito pero con más capacidad para almacenar pendejadas. ¿Cuándo se hicieron necesarias esas cosas? ¿Realmente la gente no puede prescindir de ellas?
Esos seis u ocho mil pesos que pueda costar –mas lo que ahorre- prefiero tenerlos guardaditos para irme en septiembre -de este año o del próximo, no hay prisa- a este lugar y pagar noches extras o llenar la bañera de la habitación con cerveza de barril. ¿Puedes hacer eso un iPhone?

Si ahorita cayera un asteroide sobre esta oficina, seguro que lo último que pasaría por mi mente serían recuerdos de mi infancia. Como cuando mi padre bajaba el vidrio del coche en la carretera y empezaba el griterío de mis hermanas, pues sabían que se acababa de echar un pedo, o las sacudidas que se sienten al viajar en la caja de una pick up sobre un camino de terracería.

Ya me voy, acaba de llegar un cliente.
Si ese asteroide cae sobre la oficina, ya me salvé; a menos que esté bien grandote y abarque también la bodega y la tienda. Si es así, entonces ya me chingué

viernes, julio 11, 2008

De reunioncitas con ex compañeros

Las reuniones de generación (convivios, fiestas o borracheras de ex compañeros de la secu, prepa o carrera) me provocan una hueva más grande que ver un partido de fútbol entre Chipre y Botswana.

Más aún cuando la organizadora de tal evento es una mujer, porque siempre salen con la jalada de: “Nos vamos a juntar toooda la generación a tomarnos un cafecito”. ¿Un cafecito? No mamen. ¿Por qué siempre escogen lugares ñoñísimos para reunirse? ¿Por qué no rentar una quinta campestre con alberca, limusinas Hummer con jacuzzi o, de perdido, irnos a una cantina a echarle mierda a los maestros de la institución donde estudiamos y a los compañeros que no están presentes?

Por ejemplo: un lugar de hueva para juntarse -y que siempre eligen- es en las casas de las recién casadas que, por lo general, viven allá, en donde sopla la sexta chingada; pero pues les quieren presumir a sus demás ex compañeritos que ya tienen casa propia y ya son todas unas amas de casa/sirvientas tituladas.
Si la reunión es en casa de una ex compañera recién casada, el aburrimiento está garantizado; no tengan duda de eso. Uno ya sabe que, en vez de cerveza, habrá "vinito" y "bocadillos", y no botanas, tacos y desmadre. Sabes que no te vas a poder desvelar ni poner pedo a gusto porque -aparte de que estás lejísimos de donde vives y por ahí no pasan taxis para evitar un operativo antialcohol- te van a correr temprano porque “los bebés ya están dormidos” o “el marido se tiene que levantar temprano a trabajar en sábado”. Cabe mencionar que los maridos siempre hacen todo lo posible por encajar en el grupo de amigos de su mujer, pero estoy seguro que no dejan de pensar durante toda la reunión: “¿Cuál de estos cabrones le habrá checado el aceite a mi viaje antes de que me conociera?”.

Cuando la cita es en algún “cafecito” o restaurante (porque a los bares, cantinas o antros los esposos no dejan ir a sus viejas), el aburrimiento también es garantía, pero sale lo triple de costoso y lo triple de aburrido.
Las que alguna vez fueron jovenzuelas bien chidas y a toda madre, con sueños locos, con planes interesantes, con las que nos íbamos a taquear antes de clases, con las que nos desvelábamos y emborrachábamos haciendo trabajos finales, con las que nos íbamos de viaje, etc; ahora se la pasan hablando de sus niños, del doctor, de los medicamentos, de lo que gastan en leche y pañales a la semana, de lo mucho que las desvela el llanto en la madrugada de sus recién nacidos, de lo difícil que es viajar con bebés, de lo difícil que resulta coger con el marido cuando se tiene familia y se pierde la privacidad, etc. ¡Ah!, pero eso sí: siempre terminan diciendo un: “Ay, pero vale la pena el sacrificio; la neta está bien chido”. ¿Chido? ¿No poder dormir ni coger está chido? Bueno, cada quién.

Otra de las cosas que me repatea los huevos cuando nos juntamos en restaurantes es que los maridos se la pasan hablándoles al celular cada 5 minutos para ver dónde andan y a qué hora llegan, porque el inútil ya no aguanta al niño que está berreando porque trae el pañal todo cagado y el tullido no sabe cómo cambiárselo. Ni una pinche taza de café, una Piña Colada o una Margarita a gusto se pueden tomar las pobres viejas. “Ah, pero vale la pena el sacrificio, la neta está bien chido que tu marido te demuestre que te ama hablándote obsesivamente cada 5 minutos. Aaaay, el amooor”. Mamadas.

A la hora que se retiran a sus casas, obviamente es muy temprano, y los varones (ay, se oye bien masculino decir “varones”) nos quedamos en el lugar del convivio más rato -por lo general hasta que cierran y nos corren-, y es aquí donde se presenta lo más cagante y lo que más me encabrona de estas reuniones:
Sieeempre resulta que ninguna de las pinches viejas trae dinero en efectivo. Todas traen mucha pinche tarjeta de crédito, mucha pinche tarjeta de Liverpool, de C&A, de Price Cost Co y de más, pero nada de “cash”. Es un pedo a la hora de pagar, pues hay que pedir cuentas separadas, tienen que ir a buscar un cajero, hay que pedir la cuenta de todos, sumar lo que ellas se tragaron y bebieron, darles el efectivo a ellas para que paguen con su tarjeta, dividir la cuenta entre cuatro tarjetas, no, no, no, no, no… es un pinche desmadre mundial que lo único que provoca es querer mandarlas a sus casas de una patada en el fundillo.

Ah, y el comentario al final de la velada:
- Ay, pues me la pasé bien chido, la neta que me dio mucho gusto volver a verlos a tooodos. A ver si se hacen más seguido estas juntadas, ¿no?

¡NOOO!

martes, julio 08, 2008

lunes, julio 07, 2008

Jabón

¿Alguna vez les he mostrado la nueva y elegante presentación del jabón de cacahuananche; ese producto que uso a diario para evitar la caída del cabello? ¡¿Nooo?! Pues de lo que se han perdido. Hela aquí:


¿Sí o no hasta parece que cuesta una fortuna el jaboncito? ¿Sí o no hasta te la crees que no se te va a caer un solo pelo porque la presentación es tan seria (eso de "Plus Mejorado", ¡WOW!, palabra en inglés) y tan artística que transmite que no nos están tomando el pelo?

Entonces ya lo saben, amiguitos y amiguitas:
Si eres peloncito como personaje de estampita de escuela primaria, esas que venden en las papelerías (ver el "Antes"), ¡úsalo!, y quedarás bien apuesto y greñudo, como personaje de novela gráfica erótica, tipo "Sensacional de Piernudas" o "El Catrín" de las tablas de la lotería (ver el "Después").
Si eres mujer y tienes el pelo ralito como Chitara, la de los Thundercats (ver el "Antes"), ¡úsalo!, y lo tendrás de Medusa o vieja deschavetada que se acaba de escapar del manicomio (ver el "Después"), acá, tipo Lucía Méndez en "Los Renglones Torcidos de Dios".

domingo, julio 06, 2008

De Cheyennes y Fabiruchis

Un amigo publicista me dijo que el famoso anuncio de TV de "¿Y la Cheyenne, apá?" , está basado en un episodio familiar de la infancia de Fabiruchis.

Dicen que el papá de Fabiruchis lo llevó a unos terrenos de los que era propietario y le dijo apuntando hacia el horizonte:

-Fabían, algún día, todo ésto será tuyo.

A lo que Fabiruchis respondió con cara de loca:

-¿Y Chayanne, apá?

Desde ese día, supo que sería el más puto de los puto.
Snif, qué bonita historia.

sábado, julio 05, 2008

Piropos que alguna vez dije pero no fueron apreciados en su momento por ser yo un romántico adelantado a mi tiempo.

-Oye mi amor: Tengo duda... -dije serenamente.
-¿De qué, papacito? -respondió ella con una ternura inimaginable.
-Tengo duda... -repetí.
-Pregúntame lo que quieras, papi...
-Tengo duda la pipí
-¡Cochino, peladooo!

SNIF.
Nadie entiende a los romanticachondos.

viernes, julio 04, 2008

La mirada titilante

Los balcones ya no sirven. No deberían de construirlos más.

Mirar el cielo desde uno es como vislumbrar un negro futuro sin luces de esperanza. Ya ni siquiera la luna hace resplandecer el filo del horizonte porque ella misma ha perdido el brillo propio. Si en un principio los balcones servían para maravillarse con la perfección de lo desconocido, ahora sirven para deprimirse con la grandeza del progreso y la pequeñez de nuestros resultados como humanos.

La ciudad y su gente han derribado todas las estrellas, con todo y los anhelos que alguna vez depositaron en ellas como si fueran una institución bancaria sideral. Su luz ahora se confunde con los destellos de los coches, el alumbrado público, el transporte colectivo, los antros y las brasas de los cigarrillos mal pisados sobre la banqueta. De hecho, conozco una estrella que ahora trabaja como foco de una linterna sin pilas en la cintura de un velador, y a otra que labora en un estacionamiento del centro de la ciudad donde por las noches se juntan niños a inhalar solventes.

Por más puntos de colores que se extiendan a lo largo y ancho de este lugar, a ninguno le veo cara de ser “la luz de la esperanza”, esa que dicen que siempre se ve al final de los túneles. Los puntitos rojos, amarillos, naranjas y -algunas veces- azules se extienden como marabunta hambrienta, como el ejército de un virus lumínico que derrama oscuridad o como las ronchas de varicela en el rostro de los infantes.
Se aprecian luces hasta donde nunca imaginamos que pudiera haber: a las faldas de la sierra, en lo más alto del cerro, en valles donde antes corrían arroyos y cervatillos. Pero allá arriba, donde debería estar salpicado de todas esas tonalidades, ya no las hay.

Abro una cerveza que puse 10 minutos antes en el congelador (el calor ha sido insoportable en los últimos días) y salgo a contemplar desde el balcón esa sombra inmensa que me envuelve como las fauces de un monstruo gigante. Vale la pena hacerlo aunque las estrellas se hayan extinguido, como algún día sucederá con el tigre de bengala, el rinoceronte blanco, el narval o el hipopótamo pigmeo.
Vale la pena sumergirse en las profundidades negras de esa alma infinita si tú, desde donde sea que te encuentres, estás mirando como yo la penumbra abrazante que no da señales de esperanza y nos hunde en la resignación de saber que no volveremos a tener un cielo titilante.
Pero si alguna vez previste atesorar sueños y deseos en al menos uno de esos cuerpos celestes abatidos que ahora hace la función de foco de abanico de techo de alguna cocina, todo estará bien; confía en lo que te digo, pues, cuando nuestras miradas se encuentren más allá de telón bruno e impenetrable que nos envuelve, más allá de los trópicos, latitudes y hemisferios, te aseguro que nuestros pechos estallarán como un par de supernovas que pintarán toda ausencia de color.
Sé que la salvación está en el brillo de tu mirada, por eso será un placer explotar mirándote a los ojos.

martes, julio 01, 2008

Tiras pal monte

El Capitán Cooltura y el Agente Moleskine # 16

Dos tiras de Pinky Vida y una de Gadget Boy:




Y por último, un Escuadrón Retro:


domingo, junio 29, 2008

Varias del domingo

En 10 años que llevo dibujando y publicando caricatura política diariamente, hacía rato que no me censuraban una. Ayer sábado fue uno de esos días.
La caricatura habla del Alcalde Adalberto Madero, quien renovó contratos por 5 años a una empresa de publicidad panorámica, quienes se la pasan talando árboles en camellonoes y avenidas de la ciudad para que se vean sus horrendos anuncios.
Aquí está la caricatura:

Chequén este video y comprueben que nuesto edil realmente padece de sus facultades mentales. No es burla ni broma ni falta de respeto, es en serio.

En otras cosas...
Algo que nunca había hecho: Ir al mercadito que se pone los domingos por mi casa y comprar tunas.


Tunas y cerveza: el desayuno, la comida y la cena de los campeones, como yo.

Noticia: Ya salió el número 9 de ¡#$%&! Cómics, con portada de la raza de La Purgatoria, que se une a nuestro equipo.


Trabajos que me gusta hacer y que tenía mucho de no hacer y ahora que no tengo tiempo de hacer me los ofrecen y como quiera los hago: Storyboards para ImperCrest. He aquí algunos cuadritos:




Mensaje cachondo de la semana.


"Amor es: podértela jalar pensando en cualquier mujer y, sin embargo, jalártela pensando en la tuya".

Buen inicio de semana.

jueves, junio 26, 2008

Fábulas del mundo gris 3

Los empleados se fueron. Estoy a punto de cerrar el negocio. Falta hacer el corte de caja, cosa que nunca hubiera imaginado que alguna vez haría en mi vida.
De pronto llega un cliente y pregunta si ya cerramos, pues una de las cortinas metálicas está abajo y con candado. Le digo que no; que pase; que será un gusto atenderlo. El cliente compra como 600 pesos de cajas. Cuarenta de una misma medida. Me ofrezco ayudarle a subirlas a su coche. Me lo agradece. Mientras subo el pedido, veo que llega otro cliente. Una señora. Baja de su auto y se dirige al negocio. Antes de que abra la puerta, y aplicando las hermosas enseñanzas que adquirí de la capacitación y el curso de inducción para operar una exitosa franquicia y hacer sentir bien a los clientes, le digo:

-Buenas tardes, señora, en un momentito la atiendo.

Y que se prende la pinche araña.

-Achis, ¡pues ni que te fuera a robar algo, pendejo! ¿Qué te crees, eh?

Cargando 20 cajas apiladas entre mis brazos de He-Man, y algo sudoroso, no puedo evitar poner mi cara de pendejo, esa que sólo uso los domingos para que no se gaste. Estaba petrificado, al igual que el señor. “Entendió mal lo que dije”, razono para mis adentros, e intento decirle de nuevo mi frase ensayada:

-No señora, nada más le digo que en un…
-Ya no me digas nada, pendejo, ¿qué crees que soy?

Hasta el señor que me compró las cajas trató de calmarla, pero salió pedorreado el pobre.

-Permítame tantito, señor –le digo al cliente, mientras pongo sus cajas en el piso y me dirijo con la señora, que ya se estaba subiendo al coche.
Por la ventana del copiloto, trato de explicarle lo inexplicable, y le pido que me explique en dónde estuvo la ofensa.

-Qué buena política, eh, mijo; qué buena política de negocios traen… así sí van a vender mucho, eh –me dice de la manera más sarcástica que puede.

Me doy la media vuelta y pienso: “Una señora con pelo de cachirulo hablándome de políticas empresariales. El mundo está muy mal”. Vuelvo con el señor. Le pido una disculpa por hacerlo esperar. Me dice que no me preocupe: pinche vieja loca. De la veterinaria de a lado sale la secretaria, un doctor y mi madre al escuchar el escándalo. Mi madre le dice a la señora que no sea grosera. La señora con pelo de cachirulo le grita furiosa:

-¡Tú cállate! ¡De seguro eres la amante de ese pendejo (o sea yo, snif)!

Lo único bueno, aparte de la venta, fue que esa señora (la de pelo de cachirulo) me recordó por qué no soporto esta ciudad ni a la mayoría de su gente. Un punto más para pensar en un retiro pronto y alejado –muy alejado- de aquí.

El señor trata de darme una propina jugosa porque, creo yo, siente que por su culpa perdí una venta, pero no se la acepto.

-Gracias por comprar en EM-PACK. Vuelva pronto –le digo, como nos enseñaron en la capacitación del DF para tener una franquicia exitosa con clientes felices y satisfechos.

miércoles, junio 25, 2008

Piropos que nunca debí haber dicho

Me aventuro a romper el hielo:

- ¿Nunca te han dicho que te pareces a La Mapacha de Big Brother?
- ...... -el silencio se vuelve incómodo y sus ojos se transforman en dos violentos "chingatumadre".
- ¿Quéee? A mí la Mapacha se me hace guapilla... -respondo de la manera más honesta que puedo.
- ¡No mames! ¡Te mamaste! Ahora sí me hiciste sentir de la chingada. Compararme con esa pinche vieja naca, corriente, sobreactuada, vulgar, chichis de limón exprimido, negra, cara de macuarra...

"Mejor no le platico que en el baño de mi depa tengo la Playboy donde salió encuerada", pienso para mis adentros, mientras sus insultos me golpean la cara de pendejo que siempre pongo cuando me cagotean.

Snif.

martes, junio 24, 2008

Fábulas del mundo gris 2

Prácticamente vivo en la parte de atrás de un negocio de cajas de cartón. Al fondo de la bodega, entre las enormes estanterías tubulares que sostienen los productos y los pasillos impregnados de un aroma a aserrín, hay una puerta. Mi casa/oficina. Si tuviera cama, regadera y un pequeño hueco en la pared a manera de ropero, de seguro ahí dormiría.

Por las mañanas, cuando llego y el almacén está apagado, imagino que recorro el Cementerio de los Libros Olvidados de las novelas de Ruiz Zafón. Imagino que las cajas apiladas verticalmente y recargadas unas contra otras son volúmenes gigantescos de textos milenarios o libros de conjuros mágicos. Tengo que alucinar desde muy temprano para que mi cerebro no se vuelva acartonado por pasar tanto tiempo en este lugar.

Traspaso la puerta y enciendo la luz. El pasillo de la bodega toma un look de thriller cinematográfico que me eriza los pelitos de la nuca. Agarro del escritorio mi flexómetro, el cutter y mi radio, me los acomodo en el cinturón e imagino que es el cinturón de Batman o Han Solo.

Afuera, la gente se dirige al trabajo, a dejar a sus hijos a la escuela, a conseguir un empleo, a velar a algún familiar, a pagar una deuda interminable al banco, a asesinar, chantajear, secuestrar o robar a alguien que, a veces, ni la debe ni la teme.

Miro la estampida de fierros retorcidos rodar sin avanzar sobre el asfalto y no pierdo la esperanza de que alguien -sólo uno- vaya en camino sin regreso a otro lugar que no sea esta ciudad; alguien que vaya a hacerle el amor a una mujer que lo vuelve loco, a recibir una buena noticia, a cumplir un sueño o, simplemente, alguien que esté pensando en comprar un moño, un metro de burbuja con aire, algunos kilos de película estirable o varias cajas para archivar papeles para que salga el gasto de mi día.

Suena la alerta del radio: “¡Bip, bip!”. Alguien me llama. Al contacto de mi mano con el aparato sujetado a mi cintura, imagino que es un sable de luz Jedi. Después de oprimir el botón y contestar con un “Adelante”, todos los villanos intergalácticos a los que me iba a chingar con mi espada láser se desvanecen y vuelve la realidad.

Tengo que mantenerme imaginando desde muy temprano para que mi cerebro no se vuelva cuadrado, como las cajas que acechan todo el día a mis espaldas.

lunes, junio 23, 2008

Piropos que nunca dije y debí haber dicho 2

- Tú no me amas, Guffo....
- Ahchingá. ¿Por qué dices eso?
- Porque no quieres tener hijos conmigo...
- Mamacita: yo no quiero tener hijos con nadie.
- Un hombre que ama realmente a una mujer, PERO REALMENTE, quiere tener de perdido un hijo con ella: esa es la mayor prueba de amor que puede darle un hombre a una mujer. Me conformo con que lo sintieras, aunque no tuviéramos hijos.
- Pues no creo que así sea. Qué mayor prueba de amor quieres a ésta: a que yo no quiera partir, compartir o repartir el amor que te tengo con nadie más; ni siquiera con un hijo.

viernes, junio 20, 2008

Piropos que nunca dije y debí haber dicho

- ¿Por qué estás conmigo, Gustavo?
- Porque te amo.
- ¿Pero por qué me amas?
- Por lo que eres... porque me gustas mucho.
- ¿Nada más por eso?
- Porque estoy seguro que a los 70 años vas a ser la viejita más hermosa del universo.

Con eso, creo yo, le hubiera dado a entender que quería pasar el resto de mi vida a su lado.

miércoles, junio 18, 2008

Fábulas del mundo gris

Desde que supe que era Testigo de Jehová no me dio buena espina. Mi padre argumentaba que "esa gente es muy decente y no te roba un cinco", por eso convenía contratarlo como cajero, además de sus conocimientos en sistemas computacionales. No dudo que sean gente honesta. Mi desconfianza radica en el hecho de que todo aquel que se jacte de pertenecer a una religión o una secta significa que no tiene una doctrina propia o una filosofía personal, y hacen "lo que las escrituras dicen", cayendo muchas veces en la hipocresía, la conveniencia y las contradicciones.

Otra de las cosas que no me dio confianza al leer su solicitud de empleo fue que vivía a hora y media de distancia. "Qué motivación o entusiasmo puede tener un güey que acepta un sueldo bajo -porque en estos momentos no se le puede ofrecer más-, para trabajar de lunes a sábado 10 horas diarias y, aparte, hace casi dos horas de ida y otras tantas de vuelta en camión", pensé.
Para mi padre, soy muy negativo y sí existe gente que hace esos sacrificios por necesidad. Yo digo que soy realista. Aparte, tampoco confío en la gente “que tiene necesidad”.

El joven Testigo de Jehová aceptó la oferta de trabajo y se le pagó su avión, su hospedaje, sus comidas, su capacitación en el D.F. y demás cosas que se necesitaban para laborar en el nuevo negocio.

Ayer martes ya no se presentó a trabajar y no respondió mis llamadas en todo el día. Me contestó su teléfono celular ya en la noche, cuando le marqué de un número que no reconoció. No me molesté ni nada, pues veía venir esa conducta. Me confesó que había ido a una entrevista de un posible empleo que le quedaba más cerca de su casa.

Hoy se presentó para devolver su gafete, sus camisetas bordadas y una que otra cosa que se había llevado a su casa para estudiarla: una lista de productos con sus códigos y claves.

- Estoy muy apenado, Gustavo, pero la verdad tengo que ver por mí –me dijo.
- Te entiendo perfectamente. Yo haría lo mismo. Simplemente nos hubieras dicho eso antes de invertirte tanto tiempo y dinero.
- Sí, yo sé, estoy muy apenado, la verdad, pero es que tengo que ver lo que más me conviene a mí.
- Sí, eso te lo entiendo perfectamente -le repetí.
- Son 10 horas de trabajo y otras 3 de transporte. Siempre llego tarde al estudio: las lecturas que tenemos los Testigos de Jehová tres veces por semana, y pues eso para mí es muy importante y está por encima de todo.
- No te preocupes. Te entiendo. Nada más, si me haces el favor, termina de instalar las computadoras y el Internet inalámbrico y, si quieres, pues ya te vas a tu casa o a tus lecturas y, pues, muchas gracias.
- Sí, y una disculpa de nuevo… -finalizó.

Pasaron un par de horas y se fue. Se despidió, volvió a agradecer y a pedir una disculpa apenado. Chequé la compu de mi oficina. Estaba lista. Le funcionaba todo. Me metí al Google a buscar una nota para dibujar y mandarla al periódico desde mi nueva oficina.
En la barra buscadora me aparecieron tres páginas pornográficas.

Desde que supe que era Testigo de Jehová, no me dio buena espina.

martes, junio 17, 2008

Querer dar avión en el avión...

Durante el vuelo de regreso me tocó en un asiento a lado del pasillo. Eso sólo se agradece cuando las azafatas están guapas o quieres beber hasta llegar pedo a tu destino.

Me tocó de vecino -en el asiento de en medio- uno de esos pasajeros que traen muchas ganas de platicar puras mamadas y que sienten que es nuestra obligación ir escuchando su palabrería mientras te agandallan uno de los descansabrazos y entonces te tienes que ir todo el viaje con un brazo engarruñado como manita de tiranosaurio rex. El otro brazo sí lo descansa uno, siempre y cuando el pinche carrito de las cocas no pase y te golpée en el mero huesito chistoso del codo.

Saqué mi voluminoso libro de El Juego del Ángel antes de que mi vecinito me hiciera más plática de la que ya me había hecho, a ver si entendía con señales tan obvias que lo que quería era leer y no ir escuchando sus mamadas. Aparte, ¿qué puede esperar uno de un cabrón que trae puestos pupilentes azules?, bbbrrrrrr.
Pero nel, no se calló, me preguntó que si yo era de Monterrey o nada más iba de turista. "¿Quién chingados va a turistear a esa ciudad tan espantosa?", pensé.
Preguntó que si hacía mucho calor cuando le dije que, en efecto y desafortunadamente, yo era regiomontano y no un turista. Le respondí que Monterrey era más apestoso y caliente que el culo del diablo, y rió de una manera bastante gay: como que se imaginó el culito prieto y arrugado del demonio y se le antojo, o vayan ustedes a saber qué haya pasado por su mente. El pedo es que volteó a ver mi libro y preguntó que si me gustaba leer. "No, fíjate que nomás me gusta cargar libros bien voluminosos, pues son harto cómodos para usarlos como almohadas, baboso".
Y desde ahí, el joven ojiazul no se calló. Leyó el título del libro y soltó una sarta de pendejadas como cualquier loquito abandonado en manicomio por su familia que necesita de mucha atención y que lo escuchen.

-Aaaay, a mí también me encanta leer. Me encanta leer sobre ángeles. He leído mucho de ángeles. Hay un libro que habla de cómo platicar con tu ángel guardián, de cómo ponerte en contacto con su luz. Dicen que hasta nombres tienen los ángeles que nos cuidan y que hay que saber dónde...

Este cabrón sí es gay, pensé.

-Eh... este libro no es de ángeles... es una novela de aventuras... jeje... -le dije aún aturdido por su metralla de mafufadas orales.

-Aaaah, es que como en el título dice algo de ángeles, pues pensé que era de ángeles, jaja. Es que no saaabes: a mí me encaaanta leer sobre ángeles. Yo leo mucho. También he leído de otros temas, pero así, mi libro favorito favorito: es la Biblia. Ese sí que es un librazo; en serio que mis respetos para ese libro. Por ejemplo...

Mientras tanto, en Honduras, un avión se descarrilaba de la pista y explotaba envuelto en llamas. Yo, sólo pensaba en por qué ese cabrón no iba metido en esa aeronave con todo y sus angelitos. "De seguro porque lee la Biblia", me respondí yo mismo encabronado. O tal vez porque, muy en el fondo, iba pensando en el culo del diablo.

viernes, junio 13, 2008

Variedades del fin de semana

¿A que no adivinan de qué grupo es "fans" el gran empresario regiomontano dueño del exitoso negocio "Snack Gomitas"?



Y aquí van las tiras 12, 13, 14 y 15 de las aventuras del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine.




miércoles, junio 11, 2008

Diría José José...

Y en verdad soy un payaso, pero qué le voy a hacer...



No, pos sí cobro rete caro. Y más cuando llevo a mi muñeco ventrílocuo "El Ganas Tienes"

martes, junio 10, 2008

Tres tristes tiras

A continuación, tres tiras cómicas algo ñoñas, con gags muy obvios y un humor muy universal, pero políticamente correctas para ser publicadas en las ediciones juveniles de Grupo Reforma, donde laboro desde hace 11 años. Bueno, la tercera no la he terminado de colorear porque se publicará hasta el otro miércoles. A ver si no me la censuran porque en el último cuadro "sugiero un embarazo entre jóvenes".
Sí, a veces los medios se pasan de puritanos. En fin, chamba es chamba; ya habrá tiempo para hacer tiras cómicas pornográficas de hombres que meten sus pipises en las pipises de las mujeres, snif.



sábado, junio 07, 2008

Bye bye Albur City

Léase esta pieza literaria que a continuación presento con un hermoso tonito de voz defeño:

-¿Qué pex mi Guffooooo? ¿No quieres que te presente a una morena que de seguro te afloja las nalgas?...

Capté la madreada 10 minutos después, snif, cuando vi que no llegó ninguna morena.

Chilangos: 1
Guffo: 0


Boleándome los zapatos, como el pulcro catrín que soy, me dice el bolero:

-Mire para allá, jefeeeee. ¡Mire, mire, mireeeee!

Volteo hacia donde apunta el LLC (Licenciado en Lustre de Calzado) y veo a una muchacha con unas nalgas iguales a las de Yayita, la novia de Condorito.

-Órale... -exclamo yo.

-¿Qué haría usted con ese culooooote, jefecitooooo? -cuestiona el IAGFT (Ingeniero en Aplicación de Grasa y Fricción con Trapo).

Suelto una carcajada y, antes de responder con mi varonil tono norteño, el bolero me dice:

-Pos unas cacoooootas, ¿no, jefeeeee?

Chilangos: 2
Guffo: 0


Buscando deportes extremos urbanos decido cruzar la calle rumbo a un puesto de tacos de guisados cercano al hotel. La lluvia acumulada hace cóncavos invertidos sobre el toldo amarillo que protege del agua al changarro. Pido unos tacos de huevito, de croqueta de atún y rajas con crema. De pronto, de la nada, que me salen dos indigentes que me sacan un pedo y me hacen tomar mi posición de combate de Karateca Azteca tipo Jorge Kahwagi. Los desamparados pordioseros me piden que les invite un taco. El dueño de la microempresa sonríe y me dice:

-Tú invítale dos al pinche barbón y yo le regalo dos al flacooooo. Los chescos corren por mi cuenta, valedooooor. Estos cabrones siempre vieneeeeen, ya son como mis protegidooooos. No les tenga miedooooo.

Y fue así que comí deliciosamente mis tacos entre dos indigentes con rastas de dos años, barbas de cuatro y perfumes fabricados con las más finas cacas, miados, sudores de sobacos y vómitos del mundo.

Chilangos: 3
Guffo: 0


Veinte minutos pasé en el baño del aeropuerto tratando de abortar la torta de tamal que me tragué en una esquina de cuyo nombre no quiero acordarme. Eso me pasa por andar diciendo que nunca las había probado y andar con un chilango necio que no me hubiera dejado partir sin que las probara.

Chilangos: 4
Guffo: 0


Estoy peor que la Selección Mexicana.

viernes, junio 06, 2008

Sin novedades chilangas

Me acabo de enterar que Amandititita es hija del fallecido Rockdrigo Gonzalez.
No entiendo cómo este güey y el Alex Lora escribieron canciones tan chidas inspirándose en cosas tan horribles del DF. Ah, y tampoco entiendo por qué tuvo una hija así el pobre Rockdrigo.

Quise preguntar cómo mataban a las vacas en el restaurante argentino al que ayer fuimos a cenar, pero de seguro no me tendrían la respuesta o me dirían alguna mentira. Es que ahora ya me da más asco y se me afloja el estómago nomás de acordarme de los mazasos en la cabeza que les dan a las reses para matarlas.

En el restaurante estaba Biebrich, de quien Jesús Blancornelas escribió un libro hace 30 años. Mi padre me llevó a saludarlo para presentármelo porque creo que lo admira y la fecha de su encarcelamiento coincide con la de la muerte de mi abuelo... algo así. Se dicen cosas muy buenas de ese tal Biebrich y también cosas oscuras, como se dicen de todos aquellos hombres que se atreven a desobedecer o desafiar al señor Presidente en turno cuando algo no les parece.
En la política siempre existen esas dos versiones. No sabe uno a cuál irle. Yo prefiero no creer en ninguna, pero espero que la más humana, heróica y bondadosa sea siempre la verdadera.

Toda la gente se cree muy chingona y opina. "Deberías vender tus cómics en Estados Unidos, Guffo", me dice con cara de "estás bien pendejo si no lo haces". Cómo explicar que no es así de fácil y que el mercado gringo es imposible y no me interesa. No me interesa ni siquiera vender las revistas, y no es por ser mediocre o conformista. Explico eso sin que parezca eso, y como quiera me ven con cara de mediocre. "¿A qué te dedicas tú?", pregunto. "Tengo un negocio de canceles para baño", responde. "¿Y tú exportas tus productos a Estados Unidos, o no?", pregunto de nuevo. "No, para nada". Le devuelvo la cara de "pinche mediocre sin aspiraciones" que me puso en un principio que se metió con mis revistitas, snif.

jueves, junio 05, 2008

Sin agallas para los bissness

El aire acondicionado me pega en la nuca. Estoy de 8 a 7 sentado en un pupitre, frente a una presentación en Power Point impartida por un treintón entusiasta y positivo, de traje y pelo muy engomado, anillos de oro en varios de sus dedos y voz afable.

"Las partes de una caja de cartón son...", "las cajas suajadas tienen la ventaja de...", "los rollos de cartón microcorrugado pesan...", "El polifom es una espuma que hace la función de...", "el servicio óptimo en mostrador es una política de...", "La atención al cliente es columna vertebral para...", "entonces ingresan al sistema la clave del producto vendido y ponen el código...". No para de hablar el tipo.

Yo, con el aire frío dandome en la nuca y ambas nalgas dormidas, simplemente pienso en la cantidad de árboles que se han de chingar para que un negocio como este sea exitoso. Le hago una pregunta ecológica al capacitador y lo saco de onda. "Mañana te tengo esa información", me dice. Sé que no me la tendrá.

Prometo que cuando sea millonario, abandonaré todo a la chingada, compraré muchas hectáreas de tierra y las reforestaré.

lunes, junio 02, 2008

Regalos


Los hermanos chilangos que quieran los números 6, 7 y 8 de ¡#$%&! Cómics y figuritas del Chimicuil y el Señor Frazzetti GRATIS, mándenme un mail y les digo a dónde pueden pasar a recogerlas.
Saludos.