martes, noviembre 21, 2006

Cuarta parte...

Terminamos de comer y nos pusimos de pie. El Hombre Misterioso me guió por un camino empedrado. “Adelante”, me dijo levantando su brazo y dejando ver de nuevo el lujoso reloj enganchado a su muñeca. El Licenciado -mi jefe- no nos acompañó; se despidió de nosotros ondeando la mano después de limpiarse los bigotes con la servilleta de tela. Avanzamos por caminos y escalinatas de piedra que nos abrían paso entre la exótica maleza, los riachuelos y las pequeñas cascadas. El Hombre Misterioso me iba platicando que ese lugar lo había construido el mismo hombre que había construido Las Pozas, allá en Xilitla, San Luis Potosí. Alguna vez escuché hablar sobre ese mágico sitio, pero nunca me animé a ir. Ahora que me lo menciona, me arrepiento de no haber ido. El Hombre Misterioso me dijo que ese hombre que construyó el salón Biosfera 1 y Xilitla –Sir Edward James, se llamaba- era un ejemplo de esos millonarios que se habían hecho pasar por muertos y desde el anonimato financiaba causas en pro de la ecología y la ciencia. En realidad, Sir Edward James murió hace 12 años, y no 22 como todos pensaban.

El paisaje se volvía increíblemente hermoso con cada paso que dábamos. El cristal del acuario se acercaba más y más. El Hombre Misterioso me habló de cultivos, de hortalizas, de frutos, de inseminación artificial, de reproducción, etc. Me dijo que ellos llamaban a la Biosfera 1 El Arca de Noé del siglo XXI. Seguimos caminando y por fin topamos con el gigantesco tanque de agua. Quise abrazarlo con ambos brazos y el Hombre Misteriosos sólo sonrió. Pegué mi cachete al vidrio y después levanté la mirada para apreciar los cardúmenes y las manadas de mamíferos marinos que jugueteaban ante mis ojos envueltos entre burbujas y silencio. Todo el lugar ese me remontó a la vez que nació mi primer hijo: a esa sensación de incertidumbre, miedo, asombro, incredulidad e infinita felicidad. Sólo a eso se le puede comparar lo que sentí en ese momento. Caminamos alrededor del tanque, por uno de los pasillos. Era la parte alta del salón. Desde allí uno podía apreciar mejor la jungla por la que habíamos caminado y ver los ríos y cascadas en todo su esplendor; las aves volando y uno que otro mamífero asomándose entre la hierba. El muro cristalino del tanque empezó a ser cubierto por una pared. Enormes bloques de roca húmeda fueron cubriendo el cristal poco a poco desde el piso hasta el techo. Y ese pasillo fresco y mohoso nos llevó a otra habitación. Una habitación alfombrada, sin vegetación ni peces y sin el sonido del agua entre las rocas. Había un sillón negro –que parecía cómodo- en medio del cuarto y una enorme pantalla blanca al fondo. “Adelante”, me dijo el Hombre Misterioso. Entré y cerró la puerta. Todo estaba en penumbra. De pronto, la pantalla se iluminó. Tomé asiento en el sillón –que sí era muy cómodo- y el contenido del disco empezó a correr en el blanco telón…

Resulta que hace más de 30 años, el hijo de un drug dealer de los más pesados del planeta tuvo una crisis religiosa grave. Algo así como un acto de fe que lo hizo dejar el imperio archimillonario y poderosísimo que su padre le había heredado. Es un caso único en el mundo; por eso mucha gente lo considera un nuevo Jesucristo, pues un hombre que deja todo por un sueño que de repente tuvo, es algo de locos. Resulta que este hombre-drug dealer-billonario estaba completamente seguro de que iría al infierno por sus actos y eso le aterraba de manera irracional. Le horrorizaba y le quitaba el sueño pensar en eso. Cómo o cuándo lo iban a matar no le mortificaba; sino ir al infierno. Suena chusco, pero así fue. Era un hombre extremadamente religioso, como todos los narcotraficantes; pero a él le pegó una crisis severa de arrepentimiento por los asesinatos, torturas y desmadres que había hecho y una noche tuvo algo así como una revelación. Era tanto su miedo de ir al infierno que se retiró por completo del negocio, lavando sus billones de dólares inteligentemente: invirtiéndolos en educación, ciencia y tecnología. Este hombre se hizo pasar por muerto, cambió su físico, se metió a estudiar a los casi 40 años de edad, devoró todos los libros de todos los temas de todos los tipos y de todos los autores. Donó dinero, compró, compró, compró, construyó, construyó, construyó, contrató científicos, maestros, premios Nóbel, astronautas y de más absurdos para hacer realidad todos sus caprichos; caprichos que estaban basados en algunas partes “bonitas” de la Biblia, que eran las que a él le gustaban. Como esa del Arca de Noé; he ahí la razón del salón Biosfera 1. Este hombre estaba realmente convencido de que la Biblia lo había salvado de ir al infierno, por eso invirtió todo su dinero en tratar de crear un paraíso aquí en la tierra como ese que menciona el Génesis.

Curiosamente, este ex narcotraficante resultó ser un genio. No había terminado ni la prepa, pero cuando se metió a estudiar casi a los 40 años, su cabeza se disparó de manera fenomenal. Él mismo se sometía a estudios e investigaciones sobre su cerebro; estudios que él mismo patrocinaba y en los que trabajaban los mejores investigadores y académicos de todo el mundo. Llegó a considerarse como uno de los 3 hombres con el IQ más desarrollado del planeta; con una capacidad de comprensión y retensión de información y datos impresionante; pero eso sí: muy religioso. Qué curioso que un hombre que se hizo de ciencia conserve sus creencias religiosas tan intactas y tan apegadas. Además, pues es uno de los 3 hombres más ricos del mundo, ha comprado hectáreas de selva, kilómetros cúbicos de mar, cráteres en la luna, islas en el Pacífico, universidades, centros de investigación, templos religiosos, aerolíneas, montes, obras arquitectónicas del mundo antiguo, etc. ¿Todo para qué? Porque sigue teniendo ese miedo. Ya no al infierno, pues ya dejó en el pasado su vida pasada de asesino, millonario inconciente y narco, y ya nada tiene que ver con ella lo que ahora hace. Pero ahora le teme al Apocalipsis. Eso que menciona al final su amada Biblia. Y, lo que quiere, pues es salvar al mundo de esos demonios que él tiene bien identificados y sabe dónde viven. Y está armando su Ejército de Luz, como él lo llama.

En eso, en la pantalla apareció una imagen del Hombre Misterioso -una foto- y una voz en off -el narrador del disco- dijo: “Este es ese Gran Hombre: el Nuevo Mesías que salvará al universo…”

La proyección del disco terminó abruptamente y las luces de la sala se encendieron…

miércoles, noviembre 15, 2006

La blanca estampida en el cielo

Una estampida de ovejas cruza el celeste pastizal que todos los días amanece justo sobre mi cabeza. Quisiera quitarle el techo a mi departamento: hacerlo convertible –como un coche- para que tuviera la función de una enorme pantalla por donde pasaran las estaciones del año y las estrellas fugaces. Si tuviera un departamento convertible no tendría que ver la televisión nunca más: las aves, las centellas estelares y las nubes serían los protagonistas de una trama perfecta desarrollada en esa bóveda milenaria que va del negro al azul y del celeste al tostado.
Imagino tener visión de rayos láser y mi mirada atraviesa el descarapelado techo de yeso. Veo cómo la manada de blanco estambre salta el aro de fuego que rodea al sol y busca la noche para resguardarse en los cráteres de la luna. Cada que brincan la lumbre crean sombras y destellos que se reflejan en la superficie de las praderas y rebotan en mis curiosas pupilas que siempre quieren mirar directamente los brillos del astro rey. En minutos se transforman y toman formas distintas, y dejan de ser ovejas, corderos y borregos que flotan en el campo infinito. Algunas de ellas se disipan como el humo que emana de un incendio recién sofocado. Otras se hacen más grandes: del tamaño de elefantes, dinosaurios o rinocerontes, y su recorrido con la manada sigue hasta detrás del cerro, donde se pierden, reencarnan y llegan a otro poblado para que otras personas puedan disfrutar de su espectáculo circense.
Todas estas mafufadas te las digo después de hacer el amor, mientras me miras atenta con tu brazo en la parte peluda de mi pecho y yo miro el techo del cuarto. Siempre me miras muy atenta, y nunca te ríes de las estupideces tan cursis que digo. Por eso yo siempre he pensado que el día en que te arrugues toda, se te caigan los cachetes, el cabello se te despinte, se te caigan los dientes, te quedes cegatona, encorvada, sorda y pierdas la memoria; el día que suceda todo eso, para mí seguirás siendo la mujer más hermosa que he conocido… mientras me sigas mirando atenta…

P.D. Muy probablemente, para la misma fecha que saldrá el libro de Chistes Alowey, también salga un libro con una recopilación de las mejores columnas de "A la deriva..." que me publican en el periódico. Arriba está una probadita de lo que vendría en el libro.

lunes, noviembre 13, 2006

Tercera parte...

Comimos en silencio. Yo no podía dejar de mirar el tanque de los peces al fondo, con toda esa vida marina tan diversa y alucinante.
Casi todo lo que estaba servido en los platos eran verduras: brócoli, papa, coliflor, apio, zanahoria, arroz, garbanzos; era algo así como comida china o japonesa o tailandesa. El sazón era tipo curry, orégano, clavo, salsa de champiñones, queso con especias; no sé, eso fue de lo poco que mi paladar alcanzó a percibir. También había unas pequeñas porciones de lo que parecía ser una pechuga de pollo con gravy. La probé, y sí: era una pechuga de pollo con gravy. De vez en cuando, El Hombre Misteriosos hacía pausas y emitía algún comentario alabando el sabor de la comida, que, insisto, estaba exquisita.
De pronto, a mi derecha escuché que la maleza se agitaba y emitía un crepitar. Giré mi cabeza y vi a un par de cervatillos –como antílopes africanos- bebiendo de una de las fuentes. ¿Dónde demonios estábamos?
El Hombre Misterioso se quedó inmóvil sonriendo, con los cubiertos en las manos, contemplando a los venadillos. “Mira a esos traviesos: su madre ha de estar preocupada. Si tenemos suerte también veremos a la madre. Es enorme y hermosa. Es un Eland”, dijo el Hombre Misterioso. ¿Dónde demonios estábamos?
No pude más con la curiosidad; me estaba matando. Dirigí la mirada al Hombre Misterioso:

- Disculpe, Señor, pero: ¿en dónde estamos? ¿Por qué los peces… los venados –elands, digo- las plantas, todo lo… –y el Hombre Misterioso me interrumpió.

- Este es el Salón Biosfera 1. Sorprendente que se puedan hacer crecer plantas y mantener seres vivos bajo tierra, ¿no? Sin la luz del sol. Más sorprendente aún es que este proyecto existe desde 1989. Tiene poco más de 15 años. Interesante, ¿no? Y todo este milagro es sabiendo utilizar la energía del aire, los temblores y del núcleo terrestre. Bueno, y unos cuantos millones de dólares, jeje. Pero bueno, eso ya lo verás en el disco.

Los cervatillos desaparecieron saltando entre el follaje. El Hombre prosiguió:

- Nosotros no tenemos nada que ver con el gobierno, la política, el narcotráfico, las guerras y de más cosas que tal vez estés imaginando debido al poder económico que asumes que tenemos. Nada de eso nos compete. Nada de eso nos importa. En nada de eso influimos. Digamos que no de manera directa. Mira -y volvió a llamarme por mis dos nombres y mis dos apellidos, mientras posaba los cubiertos sobre la mesa-: hay de locos a locos. Lo mejor, o lo peor, que le puede pasar a este planeta, es un loco con dinero. Con muchísimo dinero. Un loco que domine al mundo. El dinero enloquece a cualquiera; el dinero mueve al mundo, eso es cierto, por más cínico que este comentario sea. Al mundo ya no lo mueven los ideales, el amor, la paz y esas emociones de buena voluntad. El dinero da poder, otorga respeto, compra gentes, amistades, permisos, países, armas. El dinero no es malo; tampoco el poder que acarrea. Por eso te digo: hay de locos a locos. Un multimillonario loco, dueño del mundo, puede utilizar su fortuna para borrar del mapa a varios países, aniquilar a su gente y quedarse con sus recursos; el otro loco multimillonario, que aún cree en esos valores que antes movían al mundo, puede estar deprimido y preocupado por los derrames de petróleo en los mares, las epidemias que azotan a los países pobres o la cacería furtiva de especies en peligro de extinción, y crear ésto – y el Hombre Misterioso extendió los brazos y miró a su alrededor. Hay de locos a locos, ¿no?
Digamos que una buena parte de la riqueza mundial –gracias a Dios- está en manos de una sola persona; una persona justa, por llamarlo de alguna forma; aunque el desorden del mundo actual transmita lo contrario. Una persona que aún cree en esos ideales cursis de justicia, igualdad, libertad y amor que el mismo dinero ha sepultado. Ahora, imagina tener esos valores y, aparte, ser de los hombres más ricos del planeta… La nueva revolución apenas comienza. Y no te estoy hablando de un Bono o de uno de esos imbéciles que se dicen a favor de combatir el hambre y de más problemas y no donan la mitad de su fortuna para causas científicas y educativas. La revolución apenas está comenzando, con soldados como tú… -y ahora sí, sólo me llamó por mi nombre, el que uso siempre, como me dicen mis familiares y amigos.
Sabemos quién eres, qué soñabas, que anhelabas, qué sigues anhelando… sabemos que siguen vigentes en ti -y en muchos más- las políticas secretas de esta empresa... -concluyó.

Yo seguía sin entender nada de lo que ahí sucedía. Mi jefe, el Licenciado, no había hablado para nada. El corazón me seguía latiendo aceleradamente. El Hombre Misterioso tenía un tono demasiado paternal y compasivo para decir las cosas, pero su plática oscura seguía atemorizándome. No lograba calmarme. "Tú, tranquilo; relájate", me dijo casi leyendo mi pensamiento, y tomó de nuevo su tenedor y su cuchillo y cortó un pedazo de la pechuga de pollo con gravy. La hierba volvió a tronar, esta vez de manera más estruendosa.

- Miren a quiénes tenemos aquí –dijo el Hombre Misterioso volteando a su derecha.

Una pareja de rinocerontes bebían agua de uno de los riachuelos que brotaba de la fuente de piedra en la que bebieron los cervatillos minutos antes. Bebían y nos miraban, como si nos reconocieran Al fondo, detrás del cristal, un grupo de morsas y pingüinos ondeaban sus cuerpos casi al ras del techo, hipnotizándome de nuevo. Rodeándome de nuevo en esa fascinante incertidumbre. No existen palabras ni sensaciones que yo pudiera transmitirles, más que las que me robaron de la boca y me produjeron en el pecho en ese instante esas magníficas escenas. Las lágrimas estuvieron a punto de brotarme. Todo aquello era fantástico, inverosímil y cabronamente apacible…

Continuará...

viernes, noviembre 10, 2006

Buen fin de semana

Dense una vuelta por Big Blogger, ahí escribí un post nuevo.

Es que la mera verdad ya no sé ni qué fregados inventar en este cuentillo, jejeje. Se me hace que lo voy a terminar diciendo que al güey lo mataron por andar de chismoso.

Los dejo con un excelente remedio para despertar después de una borrachera:



Está coloreado a medias porque el photoshop me da mucha hueva... y me dio más hueva aún, pintarlo a mano.

miércoles, noviembre 08, 2006

Continuación del cuentillo.

Nos sentamos en la mesa y de no sé dónde salió un hombre vestido de mesero. Le entregó un fólder color amarillo al Hombre Misterioso y después nos sirvió agua a los tres. “Muchas gracias… puedes retirarte”, dijo el Hombre Misterioso. El mesero obedeció haciendo una reverencia y se perdió entre la maleza del salón. Yo no podía dejar de mirar el espectacular acuario del fondo: con sus arrecifes de coral y una variedad extraordinaria de peces. Otro tiburón martillo pasó nadando lentamente, flotando casi inmóvil con gracia y delicadeza.
El Hombre Desconocido bebió del vaso de agua y mi jefe lo imitó; y pues yo hice lo mismo instintivamente.
El Hombre se volvió a dirigir a mí con mis dos nombres y mis dos apellidos, y me dijo:

“Aquí en este fólder tengo todo lo que de ahora en adelante vas a hacer y vas a dejar de hacer. Todo lo que ahora vas a comer, lo que vas a dejar de comer, de tomar, los hábitos que vas a tener, los que vas a dejar… No hay nada que nadie no haya podido hacer, son simplemente requisitos que tu cargo actual y tu posición en el organigrama de esta empresa exigen. Tal vez lo más difícil va a ser la terapia mensual con sanguijuelas, pero eso ya lo verás en el disco y te lo explicaremos detenidamente. Sé que todo esto te parece muy extraño, pero así tiene qué ser. Lo tenemos que manejar con mucho hermetismo. Te pido una disculpa si he sido descortés, pero pronto sabrás todo lo de este asunto”, y me llamó otra vez por mis dos nombres y mis dos apellidos. El Hombre Desconocido continuó hablando:

“Después de comer te pasaremos a una sala en donde proyectaremos el dvd que viene dentro de este fólder. Espero estés preparado para verlo. Te recomiendo que olvides todo lo que has aprendido y pensado hasta hoy, pues muchas cosas te van a sorprender y otras a lo mejor ya las sabías o sospechabas que así eran. Para que comas tranquilo te daré un adelanto de lo que más o menos verás, para que te vayas dando una idea y dejes de estar nervioso con tanta incertidumbre. Lo que verás en el disco son secretos que sólo unos cuántos conocemos por nuestra posición social. Sin darte cuenta, entraste a la elite de los que dominan el mundo. Nunca te lo imaginaste, lo puedo apostar; pero sin embargo, aquí estás. Como has de saber, el mundo tiene un sólo dueño: una corporación lo domina todo. Te sorprenderás cuando sepas cuál es. Y tú trabajas en una de sus ramificaciones. Tu puesto y tu sueldo te hace acreedor a saber ciertas cosas que no todo el mundo sabe. Sé que este discurso te sonará comunista, pero los comunistas, rojillos, izquierdistas, o como quieras llamarlos, y toda esa gente que uno tacha de loca y anarquista tienen razón cuando dicen que el mundo tiene un solo dueño y que todo es un complot. Es cierto lo que dicen, aunque los tachen de locos. De hecho, parte de nuestro trabajo consiste en eso: que la gente común crea que están locos; para que nadie que no esté dentro de la corporación sepa los secretos que se han guardado celosamente por años. Parte de nuestro trabajo es que nadie sepa nada y que etiqueten de orates, hippies renegados o bohemios a esas personas que saben la verdad o la sospechan. Esos comunistas y librepensadores –por llamarlos de alguna forma- alguna vez estuvieron aquí como tú, en ese lugar, pero no aguantaron las revelaciones del disco y se hicieron disidentes, y ahora tratan de hacerle saber al mundo todo eso de lo que te vas a enterar. Va a ser duro y difícil de asimilarlo; te lo advierto. Saber tanto tiene sus desventajas cuando uno es un hombre de buen corazón; pero también tiene sus ventajas. Por ejemplo: ¿Sabías que el SIDA y los cánceres son curables y no son las gravísimas epidemias que dicen los medios masivos que son? Pero parte de nuestro trabajo consiste en hacerle creer eso a la gente. ¿Sabías que Juan Pablo II murió en el atentado que tuvo y quien estaba en su lugar era un doble que la mafia italiana puso?, ¿sabías que muchos millonarios excéntricos tienen como hobbie ir de cacería de humanos a aldeas olvidadas en Brasil y Sudamérica?, ¿que África es propiedad de los Estados Unidos?, ¿qué el 9/11 fue planeado por el mismo gobierno de los Estados Unidos? Bueno, apuesto a que esto ya lo sabías. De hecho, todo ese teatro de las Torres Gemelas les salió muy mal actuado, porque mucha gente se dio cuenta de la gran farsa; y de lo que se trataba era de hacerle creer a la gente otras cosas y de inventarles un enemigo que justificara la guerra. La gente no es estúpida; hay que hacerla estúpida. He ahí donde entran en acción los medios masivos. ¿Sabias que Osama Bin Laden estaba protegido en ese mismo país por la misma gente que lo culpaba del atentado? O ¿acaso alguna ves creíste que estaba en una cueva escondido? Y mucha gente lo cree. He ahí el poder de los medios. ¿Sabías qué la clonación es una gran farsa al igual que los viajes al espacio y la conquista de la luna? Nunca han existido; sólo un idiota creería que esas fotos de la superficie lunar y de la bandera gringa son reales. Ninguna cámara fotográfica de esa época sacaba las fotos con esa nitidez; y menos, en esas condiciones espaciales. Todo es mentira. ¿Sabías qué puedes fumar toda tu vida y no morir de cáncer pulmonar?, ¿que todas las enfermedades son creadas en laboratorios y esos mismo laboratorios que te enferman son los que te venden la cura, pero no te curan del todo, para que vayas a morir a sus hospitales y te entierren en uno de sus cementerios? Es un negocio perfecto; un círculo provocado para nunca dejar de producir riqueza. ¿Sabías qué muchos de los genios, artistas y personalidades que han muerto, siguen vivos?; y no porque los hayan congelado –la criogenia también es una gran mentira-, simplemente decidieron dedicarse a otras cosas en el anonimato…
Prepárate, porque lo que vas a ver en este disco te va a cambiar… te va a impactar… No volverás a ser el mismo”, y volvió a llamarme por mis dos nombres y mis dos apellidos.

El Hombre Misterioso accionó una campanilla de metal que estaba sobre la mesa y, de la nada, aparecieron tres meseros con charolas plateadas y humeantes, y nos sirvieron de comer. Nunca en mi vida había probado comida tan sabrosa.

Continuará…

lunes, noviembre 06, 2006

Cuentirijillo

Después de leer ésto, tal vez no puedan volver a dormir tranquilos como antes.

Todo comenzó cuando empecé a ganar arriba de 150 mil pesos mensuales; hace un par de semanas me dieron el aumento. Bueno, son más de 200 mil pesos libres de impuestos contando las prestaciones, los vales de despensa, de gasolina y de más beneficios que ofrece la empresa: seguros de gastos médicos para toda mi familia, seguro contra todo tipo de accidentes para mis coches, la educación de mis hijos –también pagada por la compañía- y los viáticos en los viajes de negocios y vacaciones. Es una lana.

Fue ese día, el primer día de mi aumento de sueldo y de mi nuevo puesto, cuando me hicieron las revelaciones que a continuación les contaré. Espero contar con su discreción.
Desde ese día, no he vuelto a ser el mismo. Y no porque el dinero me haya cambiado, sino que ¿quién podría ser el mismo cuando se entera de tanto? Cuando el concepto que uno tenía del mundo resulta ser completamente erróneo y la realidad resulta ser lo contrario a lo que uno creía. No es correcto que escriba sobre este tema; de hecho, me lo tienen prohibidísimo, fue lo primero que me advirtieron cuando me hicieron las revelaciones: que no le dijera nada a nadie. Si alguien se llegara a enterar de lo que estoy escribiendo, es muy probable que me maten o me desaparezcan. Y no dudo que se enteren. Dicen que a quien le hacen las revelaciones lo monitorean todo el tiempo sin que se dé cuenta, durante un año o más, para ver qué tan confiable es la persona a la que se le revelan los secretos. Pero a mí me es imposible vivir con esta carga.

Todo empezó ese día en que me citó el Licenciado -mi jefe y dueño de la empresa, una de las más importantes del país y la número uno en producción de acero- en la sala de juntas. Fui de inmediato. Entré en el amplio recinto de mármol, pinturas, estatuas, alfombras persas y espejos. Junto a mi jefe, sentado en el lujoso sillón de piel negra, estaba un hombre que nunca había visto en los casi 20 años que llevo trabajando en la empresa. El Hombre Desconocido –de unos 60 o 65 años- se puso de inmediato de pie y me saludó muy amablemente llamándome por mi nombre completo -con los dos nombres y los dos apellidos-, pero él no me dijo el suyo. Y yo tampoco lo pregunté al ver que mi jefe hacía una disimulada seña que me indicaba que guardara silencio.

Nunca había visto a al Licenciado tan sumiso y tan callado. El jefe siempre estaba dando órdenes, estresado, acelerado, regañando gente; a veces era déspota y arrogante. Pero frente al Hombre Desconocido, mi jefe parecía un indefenso perrito, un alumno barbero que quiere quedar bien con el profesor.
No me ofrecieron café ni un vaso de agua; tampoco me dijeron que me sentara. En silencio, el Hombre que yo no conocía tomó un control remoto similar al de una televisión y apuntó hacia una pared de la ostentosa sala de juntas. La pared se abrió. ¡A la madre! ¿Qué está pasando? Todo empezó a parecer irreal. Parecía un programa de esos de bromas y cámaras escondidas, pero al ver el rostro del Licenciado, pensé que nada de lo que estaba sucediendo era una broma. Debo de confesar que tanto misterio y tanto silencio me causaba un poco de miedo. “Adelante”, me dijo el Hombre Desconocido extendiendo su brazo y dejando al descubierto el reloj más lujoso y con más diamantes que había visto en toda mi vida. Obedecí y entré. Era un elevador.

Tras de mí entró el Licenciado y luego el Hombre Misterioso. Se cerró la puerta con delicadeza, sin emitir sonido alguno. No sé si subimos o bajamos, pero el trayecto fue largo y mudo. Como de 20 o 30 pisos si lo medimos en niveles de un edificio. El Hombre Misterioso miraba parco hacia el frente y esbozaba la misma sonrisa amable, casi imperceptible; el Licenciado seguía muy callado, lo notaba algo nervioso y eso hacía que yo me pusiera más nervioso. Ese silencio y ese nerviosismo me decían que no rompiera el hielo con ningún comentario.
Un escalofrío recorrió mi espalda cuando el ascensor (o descensor) se detuvo y la puerta se abrió suavemente; casi en cámara lenta. La loción del Hombre Desconocido dejó una estela cuando salió del elevador. Salió mi jefe detrás de él y después yo. Mi fascinación y desconcierto aumentaron. Es indescriptible la sensación que tenía en el cuerpo.

Estábamos en una enorme galería con fuentes, cascadas, riachuelos, aves cantando y vegetación por todos lados. No en macetas ni en jardineras; vegetación de todo tipo, plantada en tierra, pero bajo techo. Todo el jardín estaba iluminado, pero no por los rayos del sol. Al fondo del opulento salón botánico había un inmenso tanque de peces que hacía la función de una pared. El cristal iba del suelo hasta el techo y como que curveaba o rodeaba unos pasillos que conectaban con otras habitaciones. El Hombre Misterioso miró mi estupefacto rostro y sonrió. Llegué a imaginar que estábamos bajo el mar cuando vi pasar a un tiburón martillo por detrás del vidrio; pero era imposible: mi ciudad no tiene mar. Todo era maravilloso y terrorífico a la vez. Era imposible creer todo aquello.
Al centro de todo ese “paraíso”, había una mesa con tres sillas: una mesa llena de comida, frutas, vegetales, copas, botellas de vino, vasos de cristal, servilletas de tela en forma de cisnes, cubiertos de esos que nadie sabe usar (para el postre, para la sopa, para la ensalada), etc. “Adelante”, volvió a decirme el Hombre Misterioso, apuntando a la mesa en señal de que tomara asiento. Todo era silencio, salvo el agua corriendo entre las piedras, el canto de las aves y el agudo rechinar de las sillas cuando nos sentamos.

Continuará...

viernes, noviembre 03, 2006

Ay wey, los Chistes Alowey...

Aguanten con lo de los Chistes Alowey, raza. No he podido sacar más por falta de dinero y exceso de trabajo. Acuérdense que les dije que los 100 primeros que saqué se acabaron ese día de la Feria del Libro. Tengo todavía 10 o 12 ejemplares que voy a darles a los que quedaron en venir por ellos porque el trato era ese: los primeros 100 que sacara los iba a regalar, siempre y cuando, vinieran (o fueran al evento) por ellos. Por ejemplo: a los del D.F. les voy a mandar los suyos con Armando Sámano, que viene la próxima semana. Porque neta que cobrarles el envió se me hace gacho pa´una méndiga revistilla de 24 páginas y, sacar más y mandárselas a sus tierras sin costo, pues está medio cabrón porque me quedé sin lana y vienen gastos juertes, jejeje. Espero comprendan, amiguis, snif.

Peeerooo... Hay buenas noticias:

La cosa es que hay un proyecto con la editorial que le ha publicado libros a Armando Vega Gil, famosísimo músico ex Botellita de Jerez, escritor del Diario de un Gacarocker (en la revista La Mosca) y actual ganador del Premio de Cuento San Luís 2006.

Esta editorial está interesada en sacar un tiraje grande de Chistes Alowey, de unas 50 páginas a todo color, empastado y todo muy acá, muy bonito. Y pues si es así, pues estaría a toda madre, porque los costos bajan y el tiraje sube.

Lo que les propongo es: por qué mejor no se esperan a que saque esa edición más formal, con tiras inéditas, con el doble de páginas, con la reencarnación de Panchito López, con la historia de los personajes (el Ocelote Verde, El Rey Miadas, los Duendes del Sueño, etc.) y que -más que nada- va a ser un libro y no una revista como la que saqué primero. Por eso: por qué no empiezan a mandarme todos sus datos para ir haciendo un directorio y, cuando salga (esperemos que antes de navidad), les aviso cómo va a estar el rollo del envío y el costo y el número de cuenta y de más.
Mándenme todos sus datos (código postal y un teléfono, pa´ que luego no salgan con que se perdió el paquete o no había nadie en su casa) a guffocaballero@yahoo.com.mx

Los dejo con un Chiste Alowey inédito:

martes, octubre 31, 2006

Bye bye México City

Es más lo feo que se dice de la Ciudad de México, sin embargo, yo nunca viviría ahí. Tanta gente, tanto carro y tanto monumento patriótico a héroes que nunca existieron no es bueno para la salud. Sigo prefiriendo la paz de los pueblos bicicleteros con su kiosco al centro de la plaza; la tranquilidad de esos lugares marginados donde no conocen los McDonalds y los pirules y cipreses dan más sombra que un insípido hotel Hilton.

Siguen sin agradarme las ciudades grandes. Ya lo había dicho antes. No tienen ángel, carecen de chispa, chiste y gracia. Por eso le pusieron un ángel dorado donde todos los visitantes lo podamos ver: para que no pensemos que la urbe está desangelada. Por eso ponen gigantescos monumentos en todas esas ciudades: para que tengan chiste. Madrid es horrible y sucio, Paris es un cliché naquísimo; de Nueva York, mejor ni hablar.
No me impresiona nada de sus leyendas y cuentos ni de sus estatuas ni de sus recintos artísticos y culturales. No me interesa saber de ellas ni de su aburrida historia llena de balas, sangre y muertos. Me gusta la comida y la bebida, eso sí. Pero es lo único. No sé si me esté volviendo más indiferente o siempre he sido un pinche ignorante.

Iba arriba del TuriBus –algo así como un camión de dos pisos sin techo-, mirando las opulentas fuentes, las columnas con acabados, las resplandecientes fachadas de los hoteles y las iglesias barrocas que el guía describía con emoción; y terminó captando mi atención una ardilla que subía por un árbol con un trozo de comida en su boca. Me cautivó más ver al simpático roedor trepando por el tronco que ver todas esas cosas cargadas de pasado e identidad nacional, un pasado que a nadie le consta y que amablemente nos maquillan para que uno sea feliz viviendo donde vive. Me sentí como Homero Simpson en ese capítulo donde no presenta su examen final de la universidad por ir a corretear a un perro.

El encanto de visitar esos monstruos de venas asfálticas y cielos de alquitrán radica en qué tan bien acompañado vaya uno.



P.D. Vayan a leer Metatextos, que ahí también escribo. Es un proyecto muy interesante y entretenido.

lunes, octubre 30, 2006

Mañana les platico...

Mejor mañana les cuento lo del viajecillo al D.F. y les pongo fotillos porque hoy me da una hueva tremenda.

Que por cierto: no vi a nadie allá porque a todos les di mal el nombre del hotel: era Sevilla Palace y no Barcelona, como yo creía. Ya decía yo que los dos pinches lugares esos estaban en España... pero chingos de kilómetros de separados uno del otro. Eso sí: el hotel sí estaba sobre Refroma, ahí sí no me apendejé.

Una disculpa pa´los que lo anduvieron buscando, snif, comoquiera su paquete se los voy a mandar cuando venga el buen Armando Sámano. Bueno, ya ni pedo. Los dejo con un Chiste Alowey pa´salir del apuro.




Dentro de mis múltiples fracasos del año, se suma éste otro a la lista. Aquí les dejo una de las seis caricaturas que mandé al Salón Internacional de la Caricatura en Tijuana (donde el tema a tratar es la migración), al cual siempre no voy a poder entrar porque los pendejazos de Estafeta (ya están en mi lista de marcas vetadas) traían perdido el paquete que mandé desde el 4 de octubre y apenas me lo devolvieron hace una semana quesque porque "nunca hubo nadie quién lo recibiera", quedando mi trabajo fuera del concurso, snif.

Y como le dije al pinche achichincle que me atendió: pos han de haber ido a entregar el paquete a las 12 de la noche o en domingo, porque a donde lo mandé es una agencia de publicidad con más de 15 empleados, eso de que "no había nadie" ni un niño de primaria se lo dice a la más pendeja de sus maestras.
Chinga tu madre Estafeta. Eres el diablo pero en gay.

miércoles, octubre 25, 2006

Miscelánea infanticida



No sé por cuál de estas tres cosas sentir más vergüenza:

1.- Por la pinche letra fea que tenía a los 7 años.
2.- Por no saber usar unas tijeras correctamente para cortar derechito.
3.- Por creer todavía en Santa Clós a los 7 añotes. Snif.



Estos son algunos de mis primeros dibujillos. El primero es un Mickey Mouse, mi héroe en aquella época cuando dejaba mis pañales Pampers como taco de harina con frijoles refritos. No es que Mickey Mouse fuera mi héroe, simplemente era el mono que estaba en todas partes; algo así como la Coca Cola ahorita. A lado del ratón Mickey está mi primer caricatura: Mi madre con aretes, que realmente es una mentada de madre el dibujo este porque se parece más a Brozo, y eso que Brozo todavía ni existía.



Luego dibujé un tren pinchísimo con todo y humo (ese rayadero arriba de los cuadritos es el humo... ah, y los cuadros esos son los vagones) y un "carro con máquina" (?). Chale, se me hace que esa leche Nido era radioactiva o mi madre le echaba algo a mi Gerber de carne con vegetales (¡guakatelas!, el chido era el de mango).

Saludos.

martes, octubre 24, 2006

De todo un poco

El viernes vamos al D.F. No tengo nada en contra de esa ciudad ni de su gente; simplemente las ciudades grandes no las soporto. Tengo unos 12 años de no ir para allá y tenía pensado no volver mas que para hacer escala en el agriopuerto e irme para otro lado; pero pues es el concierto de Joaquín Sabina.
De hecho, creo que mi repulsión por las ciudades y mi sueño guajiro de vivir en un rancho se lo debo a esta rolita. Esta canción fue la culpable de meterme en la cabeza esa obsesión que tengo por vivir en un pueblito bicicletero o en una playa tranquila, donde no vayan turistas a arruinarme el día. Vivir en un lugar algo así como la bahía que le compró Fox a Martita en Michoacán –Bahía Tamarindillos-; pero pos primero tengo que ahorrar mucho o ser Presidente.
Bueno, pues resulta que esta rolita concursó en el Festival Infantil Juguemos a Cantar, allá a principios de los ochentas. La cantaban unas tales Vicuñitas, y la compuso el genial Sergio Andrade -que también le (com)puso a la Gloria Trevi- antes de que se le botara la canica y le gustara la carne de niña (tal vez ahí empezó con esa afición). A ver si se acuerdan; y si no, pues disfrútenla y rólenla con los niños modernos de hoy pa´que vean lo que era música infantil de a de veras y no mamadas de pokemones y errebedes y esas chingaderas.



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Y pa´finalizar, pues les voy a adelantar su halloween con un Chiste Alowey.

sábado, octubre 21, 2006

Observaciones sobre el evento

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La recopilación de Chistes Alowey fue todo un éxito. Y cómo no iba a ser un éxito, si fueron de a gratis, snif. Con razón se acabaron.

Me di cuenta que la gente que dice que va a ir a estos eventos, nunca va. Por eso no me gusta andar invitando a todo mundo; si se enteran, pues que vayan. Pero toda esa gente que no se entera del evento hasta que éste ya pasó, siempre te reprocha: "¿Por qué no me invitaste, pinche ojete?, no me enteré..." Y apuesto a que si les hubiera dicho, no hubieran ido. Pues quién los entiende.

Sigo pensando que lo mío no es hablar en público. Es más: lo mío no es hablar, punto.

Por más que intenté imaginarme a los asistentes al evento encuerados (quesque para que no me pusiera tan nervioso a la hora de hablar), el nerviosismo me ganó. Aunque dicen que ni se me notaba.
La cosa es que si me imaginaba a la Fabi en canicas, muy posiblemente hubiera salido corriendo del pinche evento; por eso mejor no lo hice.

Qué feo es traer un micrófono en la mano: que no le tiemble a uno, porque luego parecen unas chupachups al pito choncho de Robocop. Brrr.

También me di cuenta que no soy nada gracioso frente a un público y que, ya que todo termina, me digo: "Chin... hubiera dicho esto en vez de eso que dije" o "por qué se me olvidó decir esto otro".

Momento chusco: Cucamonga contando cuando conoció al Loco Valdez.

Celebridades entre el público y en el afterparty: Caballo Negro, Ray Bastard, Julio Salinas El Coleccionista de Huecos, Betote, Perea, Rolandog, Hipocrático y un Diputado Federal del PRI cuyo nombre no recuerdo pero que dice ser mi "fans" aunque yo le tire mierda a la política.

Momento cumbre del evento: Cuando llegó mi abuelita gritando a los cuatro vientos y abrazándome: "¡Miiiiijo, mijo es un escritor famoooosoooo!" Chale, trágame tierra. El amor de abuela a veces es peligroso.

Y aquí les dejo la colaboración de Kabeza para la edición de colección de Chistes Alowey; es que la del Caballo Negro no se puede ver, snif:

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miércoles, octubre 18, 2006

Chistes Alowey, edición limitada...

Ya casi está todo listo para mañana jueves 19 de octubre.
Ya saben que ese día (mañana, repito, mañana) los espero a las 8 de la noche en la sala 102 de Cintermex. Llevaré 100 libritos con 24 páginas a todo color para regalar a los asistentes. Es una pequeña recopilación -edición limitada- de mis peores Chistes Alowey. Ah, y por si ésto fuera poco, también viene una introducción (pero no de pito, por eso mejor digamos que es un prólogo) del Caballo Negro y una conclusión de Kabeza, a quienes agradezco infinitamente y me declaro admirador y "fans" de su trabajo y su persona. Cueros mil, nunca cambien, snif.

Ahí nos vemos mañana. Saludos.

P.D. Si se acaban, no se apuren, estoy haciendo más y prometo mandárselos a los que me pidieron.

En la foto se pueden apreciar algunos ejemplares de la edición. Auch; todavía nos falta cortar, armar y grapar otros cincuenta.

martes, octubre 17, 2006

A mis 75 años...

Ayer llegó al periódico el otro caricaturista que dibuja en él. Es un maestro del lápiz y la plumilla. Es un ruco de más de 75 años que ha trabajado en tooodos los periódicos de México: El Norte, Reforma, El Universal, el Excelsior, Novedades, El Porvenir, etc. y ahora está jalando aquí. Yo lo respeto porque mi padre me platicaba de él cuando el señor estaba en sus años mozos y yo alcancé a leer sus mejores cartones de morrillo. Era una estrella del periodismo en aquellos años, el viejillo este. Tiene dos premios nacionales de periodismo, conoció a no sé qué tantos gobernadores, alcaldes y presidentes y de más celebridades de medio pelo.
El señor llegó al periódico en taxi. Y no porque sea malo andar en taxi; sino que andar en taxi es muy caro. A veces llega en camión; y no porque sea malo andar en camión, sino que andar en camión en este país es peligroso porque recibe uno un pésimo servicio.

Me dio mucho miedo verlo, la verdad; porque me visualicé así. Fue como ver a Chilito Relleno -el payaso- sin nariz, con la voz normal y subiéndose a su carro destartalado. Mi Dios se desvaneció de un soplo: Fuuuuuuu… (polvo volando)
Cuando lo vi, dudé en seguir en esta profesión. Lo juro.

Me visualicé a su edad: 75 años (si es que llegó), y no pude más que sentir lástima por mí y mi humilde profesión tan denigrada y mal pagada. Tienes que ser Trino para tener dinero y vivir holgado. La honestidad y lo que uno siente de corazón no es bissness, punto. Y, si en algún momento dado, la fama y el dinero llegan, no son mas que espejismos que sólo los pendejos mal administrados se lo creen y se les suben los humos.

Yo, por eso, espero llegar a mis 75 años bien sano del ano y tener aún a la Fabi a mi lado y en calzones blancos -o negros- sin encaje; porque los calzones de encaje son para las pinches viejillas y la Fabi, por más viejilla que se ponga, estará a toda madre; mejor que Margarita Gralia, mi otro amor. Espero que a mis 75 años todavía se me pare el riel sin necesidad de viagra. Espero que guste mi trabajo, que me lo respeten, que me lo admiren y que me den un trabajo digno y no por lástima; para no quedar en el olvido. Ah, y no tener que andar en camión ni en taxi; no porque andar en camión o en taxi sea malo; sino que andar en camión y en taxi aquí en México es una pesadilla.

Buen martes a todos, caballeros y cabelleras.

P.D. Y es mentira eso que los rucos y los papás ylos políticos dicen de que el futuro está en manos de los jóvenes. Los rucos que dicen eso fueron jóvenes, y no hicieron ni madres por cambiar el futuro; y ahora nos quieren pasar la responsabilidad del desmadre que ellos hicieron a nosotros. No se necesita ser joven para cambiar el mundo: se necesita ser menos culero y tener más corazón... y seguir siendo joven cuando se es ruco y se tienen las riendas de este mundo.

viernes, octubre 13, 2006

Chilito Relleno, el payaso.

Me topé con el payaso cuando terminó la fiesta. Ya no les tenía tanto miedo como antes, cuando estaba en el kinder. Su voz no era la misma -ahora era más ronca- y ya no tenía esa sonrisa que tuvo durante todo su show. Estaba en la cocina con la mamá del Pollo, quien sacaba dinero de su bolso para pagarle por su función de magia, chistes y concursos. El payaso se persignó con los billetes antes de guardarlos en el bolsillo de su pantalón y le dio las gracias a la señora con esa voz grave. Yo lo miraba fijamente, pero ya no como payaso, sino como un hombre normal; y se dio cuenta. Me miró y volvió a sonreír, y también volvió a hacer esa voz chistosa que utilizó durante todo su espectáculo. Me apretó la nariz cariñosamente y salió de la cocina rumbo a la puerta principal de la casa, despidiéndose efusivamente de los invitados con esa misma voz chistosa.

Le entregué a la mamá del Pollo un arete enorme que había encontrado tirado en el patio entre los restos de unos globos reventados. Me dijo que muchas gracias; que sí era de ella, y me besó en la frente. Me gustaba mucho la mamá del Pollo porque siempre andaba bien arreglada y olía bien rico. Salí de la cocina y miré por la ventana a Chilito Relleno, el payaso, mientras los demás niños jugaban y pateaban los restos de la piñata desbaratada. Tengan cuidado -escuché decir a la mamá de Pollo- un niño una vez se sacó un ojo con uno de esos carrizos.
Chilito Relleno enrollaba el cable de su micrófono pensativo. Se quitó la nariz roja y la guardó junto con otras cosas en una maleta desteñida que metió en la cajuela de un coche destartalado: con placas gringas y polveras de distintos colores. Se limpió el sudor con la manga del traje y batalló un poco al tratar de cerrar la portezuela trasera. Pobre carro: el tanque de gasolina tenía un pedazo de trapo a manera de tapón.

Subió al auto y batalló para encenderlo. El motor era muy ruidoso. Avanzaba un poco, daba tirones y se apagaba envuelto en una nube de humo azul y apestoso. Lo encendió de nuevo y ya no se apagó, pero sí dio unos cuantos saltos y soltó uno que otro ruido como si se fuera a ahogar. Se escuchó un fuerte acelerón, una explosión en el mofle y Chilito Relleno se fue envuelto en esa misma nube de smog azulada y apestosa.

Se fue alimentado con toda esa admiración que le teníamos los niños, y envuelto en su triste realidad de voz ronca, poco sueldo, un Dios que no le mandaba suficiente trabajo por más que se persignara, y un automóvil viejo que le daba más problemas en vez de sacarlo de apuros. Dio vuelta en la segunda calle, en la esquina donde vive Doña Pelos, dejando esa estela de humo fantasmagórico y espeso; envuelto en ese nubarrón maloliente de realidad cotidiana que –dichosamente- de niños no veíamos.

miércoles, octubre 11, 2006

Feria del Libro

Por algún error -es lo más seguro- de los organizadores a la hora de programar el evento, resulta que estoy invitado a la Feria Internacional del Libro para dar una “conferencia” sobre blogs, monos y literatura. Uy.

La cita es el jueves 19 de octubre a las 8 de la noche en la sala 102 de Cintermex. Compartiré mesa con Cucamonga, creador de Perra Vida; El Mudo, creador del comic El Arsenal; Luiz, monero, ilustrador y caricaturista; y yo, creador de la tira cómica más pedorra que pueda existir: Chistes Alowey. Brrrr, hasta escalofrío me da mencionarla.
El viernes 20, a la misma hora, estará el buen Yorch, alias Caballo Negro, con otros batos y batas que sí son blogstars de deveras, bujujuju.

Unos compas que dicen que les gustan mis dibujillos, y que creen que algún día seré rico y famoso, me patrocinaron una primera edición a todo color de Chistes Alowey, y pues llevaré por ahí algunos ejemplares.

No esperen mucho, la verdad, pues soy un tipo aburrido y mandilón que para las 9 tiene que estar cocinando miguitas con huevo y melón para la Fabi. Pero pues ahí los espero pa´conocerlos, arreglar el mundo, agradecerles en persona sus visitas a mi blog y decir una que otra babosada.

martes, octubre 10, 2006

El Micho y el hermano mayor del Pollo

El Micho fue la primer mascota que adoptamos los niños de la cuadra y yo. Llegó un día de quién sabe dónde. Yo creo que salió de alguno de los tantos montes baldíos que rodeaban a la colonia. Seguramente algún cabrón lo abandonó por ahí.
Se nos acercó mientras descansábamos en los escalones de la casa de Doña Pelos después de un partido de futbol que había terminado a golpes con los niños de la cuadra de arriba: y todo por un balón que ponchamos sin querer.

Era muy pequeño, de pelaje atigrado, con ojos enormes y su maullido sonaba como el llanto de un bebé hambriento. Trató de trepar a la fuente para beber agua, pero su tamaño se lo impidió. Recuerdo que Chuy corrió a su casa y sacó una vasija de plástico y rebanadas de jamón KIR. Llenamos el recipiente de agua en la fuente de Doña Pelos y partimos en trozos el jamón; que más bien era mortadela de la más barata. Pero el animalito se comió todo. Quién sabe cuántos días tendría perdido y sin comer, el pobre.

Nuestras madres no nos dejaban tener al Micho adentro de nuestras casas, por eso le conseguimos una caja de cartón y el hule espuma de un sillón abandonado en una construcción, y con eso le hicimos una cama en el club secreto que teníamos bajo el mezquite. Todos los días le poníamos un platito hondo con leche y las sobras de la comida del medio día por un lado: huesos de pollo, sopa de arroz, algunos trozos de tortilla y frijoles. Los trozos de tortilla y los frijoles casi nunca se los comía. A veces, entre todos, juntábamos dinero para comprarle latas de atún y, cuando no completábamos, nos las robábamos de la tiendita o de las alacenas de nuestras casas. Desde aquel día en que llegó, frágil y hambriento, el Micho nunca se separó de nosotros. Creció, tuvo novias, tuvo gatitos, peleó con perros… Hasta que vino el hermano mayor del Pollo.

El hermano mayor del Pollo vivía en Estados Unidos con su papá, estudiaba en una escuela militar y venía a Monterrey cada que eran vacaciones de verano. Mi mamá no dejaba que me juntara con él porque era muy maldiciento y siempre traía un rifle de aire comprimido como juguete con el que acostumbraba a romper las ventanas de las casas cuando sus dueños no estaban. Aparte, era un culero que siempre nos quitaba el balón de soccer y lo pateaba lo más lejos que podía o lo aventaba a los techos de las casas para que no pudiéramos recuperarlo. A pesar de ser su hermano, hacía mucho llorar a mi amigo el Pollo. Bueno, aunque el Pollo lloraba por todo.

Es imposible olvidar la vez que vi al hermano del Pollo poniendo una lata de atún afuera de su casa. Me sorprendió mucho porque en verdad era un hijo de puta sin corazón. Ahí estaba afuera; silbando. Buscaba a nuestra mascota, la mascota del club, la masota del barrio; y tronaba los dedos: "Micho, Micho, Micho, Micho", decía. Se sentó en la mecedora del porche y esperó a que el olor atrajera al gato. En eso, Micho salió de entre las hierbas del monte y corrió apresurado a devorar el contenido de la lata. El sol hacía brillar su pelaje dorado con gris. Y en eso: ¡puuum!, que el hermano del Pollo le dispara con el rifle. ¡Hijo de su puta madre!

El gato huyó aullando despavorido a esconderse entre la maleza y el hermano del Pollo no pudo contener la risa: una risa macabra que hacía que le doliera el abdomen; vi como se lo sobaba de satisfacción. Me quedé helado por un instante. Corrí asustadísimo al monte a buscar a Micho. Un ligero maullido, que parecía más bien el quejido de un moribundo, me guió hasta él. Temblé de horror cuando lo vi tirado en una piedra, con el ojo vaciado y una oreja sangrándole; arqueando el lomo y soltando quejidos suaves, largos y punzantes. No supe que hacer. Mis ojos se desbordaron en llanto y los mocos se me salían. Me agache y traté de agarrarlo, pero aulló de dolor de manera espantosa y se revolcó por la tierra, tirándome arañazos. Miaaaauuuuu… auuu… uuuu… aarrrgggggñññññ… Las manos me temblaban. La quijada también. Me llené de odio.
Tomé unas piedras del piso y salí del monte enfurecido. El rostro me escurría en lágrimas y mocos; todo el cuerpo me temblaba y lo sentía caliente. Ardiendo. Cuando vi al hermano del Pollo, le arrojé las piedras con ganas de darle en la cabeza; pero el hijo de puta saltó asustado de la mecedora y las esquivó hábilmente. Soltó el rifle de municiones y se dirigió hacia mí corriendo. Me tumbó de una patada voladora en el pecho. Azoté de nalgas en el piso y mi cabeza sonó hueca al impactarse violentamente contra el pavimento. Lloré más y sin parar. Se me fue casi todo el aire. Sentí que me asfixiaba cuando el hermano del Pollo me puso la rodilla en el pecho y me apretó con fuerza el cuello diciéndome: “¡¿Qué tienes, pinche niño pendejo?!,¡¿qué te pasa, pendejo, por qué me tiras piedras?!” Lo quería matar al hijo de puta, pero él tenía 12 años y yo sólo 8; me habría matado él primero. Salió el Pollo y su mamá corriendo de la casa al momento que escucharon los gritos y mi llanto. En un instante me soltó y se puso de pie al oir las pisadas de las chanclas de su puta madre en la banqueta. El Pollo maldijo a su hermano y corrió a mi lado, pero yo no me podía levantar. Pollito me zangoloteaba para verme el rostro y qué me había pasado. “¡¿Éstas bien?!, ¿qué te hizo el pendejo de mi hermano?”, me decía. Pero yo seguía llorando, recuperando el aire, tosiendo boca abajo, rosando el pavimento con los labios. Me sobaba la cabeza -que me palpitaba- y me ahogaba con mi propia baba.

Y ahí me quedé un buen rato: gimiendo y llorando como Micho, el gatito ese que un día llegó al barrio y lo adoptamos poniéndole lechita en un plato hondo y sobras de comida. Ahí yacía yo, sobre el hirviente asfalto gris de la calle, llorando de dolor y de rabia, mientras en el monte, los berridos de Micho se extinguían y su cabeza -perforada por la munición- se llenaba de moscas.

domingo, octubre 08, 2006

Papel palfun... dillo

Me molesta entrar a un baño y que en el cesto de la basura estén los papeles con caca viendo para arriba. No mamen: denles otra dobladita o pónganlos viendo para abajo; no la jodan. En serio que esa actitud agrede y tengan por seguro que a nadie le interesa saber qué comieron ni qué les cayó mal al estómago.
A veces creo que esto de los papeles con caca es la Ley de Murphy, pero al revés. Ya ven que dicen que los panes con mantequilla siempre caen al suelo con la mantequilla para abajo. Bueno, pues empiezo a creer que los papeles con caca siempre caen con la caca para arriba.

jueves, octubre 05, 2006

Chistes Alowey y música en español de caricaturas takatakas

Un pequeño aperitivo.

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Después del Chiste Alowey, sigue el rollo.

No sé qué tenían las series animadas takatakas (japonesas), pero la música siempre estaba de poca madre. Cómo olvidar los temas de inicio de Heidi y Remi que ocasionaban pesadillas a cualquier mocoso: con esas voces dolorosas y esas notas tristes, cualquier niño pensaba que se lo iban a robar y no volvería a ver a su mamá, bujujuju.
No pongo esas canciones porque ya las han posteado infinidad de veces; mejor búsquenlas ustedes, no sean huevoncitos. Pero eso sí, les voy a poner otras.

Había una caricatura que me gustaba de a madre; de hecho, me gancho por la rolita del principio y porque era una caricatura de animales. Se llamaba Las Fábulas del Verde Bosque.

Había una caricatura pa´viejas que yo veía a escondidas para que no me dijeran que qué jotillo era. La rolita del principio estaba bien cursi, jeje; pero me gustaba un chorro. Además, la niña estaba rete bonita; más bonita que Dafne -la de Scooby Doo- y que la morena cachonda que tocaba el pandero en la banda de Mandibulín. Se llamaba Ángel, la Niña de las Flores. Snif.

Hasta había algunas que me causaban la misma emoción que sentía cuando escuchaba el tema de inicio de La Guerra de las Galaxias. Brrrr, me ponía todo chinito. Ésta era una de ellas y ésta era otra. No manchen: cómo me prendía cuando escuchaba estas rolitas que, para mi edad, consideraba que era el rock más pesado que pudiera existir.

Y todas estas excelentes cancioncillas (menos la de Robotech), junto con la de La Pequeña Lulú, se las debemos a un chileno que se hizo mundialmente famosos y marcó a toda una generación de niños ochenteros hispanoparlante. Es más, tan famoso se hizo el güey este, que ahora de ruco hace -o hacía- conciertos en donde toca estas rolas y la raza treintona (y casi treintona) se prende bien cabrón y pide "otra otra", jajaja. No mames. Está con madre escuchar en concierto la canción de Capitán Futuro y ver a la gente haciendo headbanging y coreando tras la voz de Memo Aguirre -o Capitán Memo-, el cantautor original de estas joyas de mi infancia miona. Megasnif, casi lloro con este pinche concierto.

Otro Chiste Alowey para cerrar con broche de oro:

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miércoles, octubre 04, 2006

Otro post retro pa´revivir al niño interior

A pesar de que Mickey Mouse no era del todo de mi agrado por ser un roedor sin chiste y con voz de afeminado, Súper Ratón era mi héroe favorito cuando yo era un morro. Súper Ratón era lo mismo que “El Ratón Miguelito”, nomás que éste tomaba esteroides, se enchinaba las pestañas y volaba en licras; osea, no sé cuál de los dos ratones era más puto. Pero en fin.

El pedo es que Súper Ratón era lo máximo para mí, a grado tal que me propuse que de grande yo iba a ser Súper Riatón; y lo logré, jeje. No, ya en serio. Me acuerdo que me gustaba mucho la canción del principio de la caricatura, aunque no le entendía ni madres porque era en inglés, pero para todo la tarareaba creyendo que era algo así como un mantra que me daba poderes… hasta que me partí el hocico brincando de una litera a otra con una toalla amarrada al pescuezo que no hizo su función como capa.

También La Hormiga Atómica la movía cañón, pero no tanto como Súper Ratón. De la Hormiga Atómica nomás tengo la cabezota, snif. Intenté disfrazarme de la Hormiga Atómica en un halloween, pero no me pude robar el casco del cobrador que iba cada semana a la casa a cobrar no sé qué cosas. Tampoco pude tener una moto como la de ese personaje porque mi padre decía que comprar una moto era como comprar una pistola y disparártela en la cabeza.

Pero en eso, que empiezan a transmitir una caricatura nueva en la tele, y Súper Ratón y la Hormiga Atómica quedaron en el olvido. Una caricatura que se llevaba de calle a cualquier serie animada que pudiera existir. Una caricatura imaginativa, súper alucinada, graciosa e ingeniosa, casi casi como las de la Pantera Rosa –que disfruté ya más grande porque de niño se me hacía aburrido que no hablara- o Felix el Gato. En lo personal, la mejor caricatura que ha existido. Aquí les dejo un episodio. Disfrútenlo.

lunes, octubre 02, 2006

Otro compa que es un caso...

Yo tengo un amigo al que le decimos el Refresquito.

Todo empezó una noche de viernes cuando salimos -con cerveza en mano- del Kokoloco, un antro chido de acá de Monterrey. Teníamos como unos 20 años de edad; era la época en que Shakira todavía no se ponía pinche como ahora. En eso, que llega la policía y nos sube a la granadera junto con otros batos. Nos llevaron detenidos por "tomar en la vía pública", "alterar el orden" y "negarnos a la detención"; pero esto último más bien fue "negarnos a dar mordida", porque a los otros güeyes sí los bajaron a medio camino, cuando soltaron un billete. El pedo es que nosotros ya no traíamos ni un cinco, snif.
Total, que llegamos a la delegación y que nos encierran en una celda después del dictamen médico; una celda en donde había como otros 10 cabrones.

De entre los batos que estaban adentro de esa jaula apestosa, estaba un güey cagando en el "baño" de pozo. Se quitó la playera, la empezó a romper en trozos y con eso se limpió la cola. Apuesto a que andaba pedísimo o drogado; tenía uno que andar así para atreverse a cagar ahí. Había otro güey que lo detuvieron por orinar en un parque, otro que iba tomando y manejando y se había pasado una luz roja, llegó otro detenido que luego luego se durmió en el piso de lo borracho que andaba y otro imbécil que se la pasó gritando toda la noche que “no sabían con quién se estaban metiendo”. El gritón decía que él era camarógrafo del canal 28 (jajajaja) y que iba a denunciar los abusos cometidos contra él; que iba a llevar a todos los medios al día siguiente y se iban a meter en un problema. Le callaron el hocico de un chingazo en la cabeza y –la verdad- me dio mucho gusto porque no se callaba y porque ahí, en las celdas, todos llegaban alegando que si el abuso de autoridad, que eran influyentes, que conocían a no sé quién, que si sus derechos humanos, que si la riata. Puro pinche mentiroso.
Mi amigo y yo no rezongamos en nada y nos dedicamos a fumar, a ofrecer cigarros a los “roomies” para que no nos fueran a coger y a imaginar la putiza que nos meterían nuestros padres al enterarse.

Cinco horas después, empezó a amanecer. Nos sacaron al patio para tomar lista (como si uno pudiera escaparse de ese cuchitril) y nos llevaron a desayunar al comedor. Ahí dentro, en la fila, uno de los presos me dijo que muchos de los detenidos prefieren quedarse ahí encerrados porque de perdido comen. “Muchos indigentes cometen faltas menores para que los encierren, con tal de que les den de comer”, mencionó.

Total, hicimos fila en la barra del pequeño comedor. Unas mujeres repartían los platos y los vasos. En el plato venían dos taquillos de huevo con frijoles y chorizo y en el vaso, café. Y mi amiguito, fresita al fin, que se le ocurre decir:

-¿De qué son los tacos, señora?

- De huevo con chorizo…

-¿Nada más hay de eso?

En eso, un policía se le acerca.

-Eh, aquí no estas en tu casa, niñito, cómete lo que hay.
Y mi amigo todo azorrillado tomó el plato ya sin decir nada. En eso, la señora le da el vaso con café, y el imbécil de mi amigo vuelve a preguntar pendejamente:

- ¿Es café?... De pura casualidad no tendrá un refresquito…

Oh dios mío. Levantó la furia de los policías y los presos que horas antes eran nuestro amigos porque les dimos cigarros.

-¡Aquí no estás en tu casa, hijo de tu pinche madre! ¡Pinche güerco fresa, vete con tu mami, culero! ¡Vamos a violarlo por fresa al pinche niño llorón! ¡Denle una coca a la nena… pinche maricón! Ooooora, puto, véngaseeeee

Casi se me sale la popó del susto. Mejor se llevaron a mi amigo a que comiera en la celda y a mí me dejaron en el comedor. Comí con el fundillo en la mano y los huevos en el pescuezo de moño; esperando un pinche navajazo o un tubazo en la cabeza por ser “el Amigo del Fresita”. Pero no pasó nada. Hasta eso: los tacos estaban muy buenos.

Y por eso le decimos el Refresquito.

domingo, octubre 01, 2006

Mi compita, otra vez...

Como todos los domingos, me habló mi camarada ese que tiene como 10 años amenazando con suicidarse y posée -según él- una inteligencia superior a la computadora esa que juega ajedrez y nadie le gana. No me habló a las 8 de la mañana -como acostumbra-, me habló a las 9:00... jijo de su pinchi madre. Tampoco me habló para pedirme una dirección extraña, un shampoo para su perro o alguna otra pendejada. Me habló para invitarme a una cena (¿a las 9 de la mañana?, ¿no me pudo haber marcado en la tarde?) que le estaba organizando su mamá para celebrar que ya vive con su novia. Sí, su novia: novia que yo no le conocía y de la que me acabo de enterar. Estaba atónito. ¿Dónde vivían? ¿Dónde y cuándo la conoció? ¿Será la mujer invisible? ¿Estará igual de pinche loca que este güey? Muchas preguntas asaltaron mi cabecita; digo, zota.

En eso, me dice mi compadre bien contento; con voz enmielada:

- Mira, déjame te paso a mi vieja para que la conozcas, compadre.

Y me pasa a su "novia".

- Hola, Gustavo, mucho gusto...

- Ah... Hola, mucho gusto... entonces que ya viven juntos... qué bien Mujer Que No Sé Ni Cómo Te Llamas... -le digo.

- Sí. Oye, nos gustaría mucho que nos acompañaras con tu novia en esta cena que...

En eso, escucho que mi amigocho se pone a atender a unos clientes en su negocio, y su vieja me dice toda apresurada:

- Oye, no, no te creas, no es ninguna cena la que nos van a hacer. Es que ayer este güey tuvo un problema bien grave con su familia porque llegó borrachisimo al negocio y va a ir un sacerdote y uno de esos de Alcohólicos Anónimos que tiene un centro de rehabilitación para hablar con él y creemos que la situación se va a poner muy mal, entonces, por eso queremos que haya amigos, por si este güey trata de hacer alguna pendejada. Tuvimos que engañarlo con eso de la cena para que aceptara ir. Ahorita le tengo que hablar a todos sus amigos para decirles que es pura mentira, pero no se me despega. ¿Me podrías ayudar tú a hacer las llamadas?... Y no vayas a faltar; no sabemos cómo vaya a reaccionar y necesitamos que estén ahí sus amigos...

Vergas. ¿Por qué a mí otra vez?... ¿No sería más fácil darle la pistola a este payaso?

Bueno; me consuela que por fin se le va a hacer a mi compadre ser todo eso que no es y quisiera ser. Esa mezcla de Jim Morrison, Colin Farrel y Liam Gallagher, pero en vaquero; a la regiomontana.

Le dije que si podía ir, iba, pero antes tenía que ir a misa o una chingadera de esas. Además, esos papelitos ya se los he aguantado desde hace 10 años a mi compadre y la verdad ya me dan mucha hueva.

P.D. Lo que nunca he entendido es por qué, si mi compadre es bien pedote, me habla a las 8 de la mañana en domingo. A esas horas un buen borracho está bien dormido y no anda trabajando, como él.

viernes, septiembre 29, 2006

Post retro

Allá en tiempos remotos, cuando los carritos Hot Wheels costaban un huevo y la mitad del otro, y los Matchbox eran los baratillos y con los que jugábamos los clasemedieros, esta era la mejor serie televisiva que existía.

Bueno, no es que fuera lo mejor de lo mejor, pero esto era lo que había hace más de 20 años; cuando sólo había como cuatro canales en la televisión y uno se tenía que parar para cambiarle -qué hueva, pero no había control remoto, chavos y chavas- dándole vuelta a una rueda que hacía clak clak clak y acomodar bien la antena pa´que agarrara señal.

Esta serie, junto con Rintintin, la Señorita Cometa, La Pandilla de la Mano Roja, Burbujas, La Canica Azul y Chabelo, hicieron los sábados de mi infancia más felices.

Recuerdo que uno de mis juegos favoritos -influenciado por esta serie- era construir toda una ciudad en mi cuarto con los juguetes que tenía: con el Castillo del Dragón Rosa de Fisher Price, La Casa del Árbol de la misma marca, una ambulancia de pilas, la Pista de Carreras Zip Zap (chafísima, por cierto) como carretera, monitos de Star Wars y Wilburs como los habitantes, alguno que otro muñeco de peluche, mis Matchbox, animalitos de plástico y..... ¡Poooowww! ¡Craaaash! ¡Puuum!, todo lo destruía y lo pateaba haciendo gestos de maldad (ñaka ñaka) y gruñidos de monstruo (groooaarrrr). Una vez hasta le prendí fuego a una caja de cartón que usé como edificio, para hacer la cosa más real; pero lo único real fue que mis nalgas quedaron más coloradas que de costumbre debido a los cintarazos que me dieron por andar de incendiario.

Les presento a Goldar, mi primer héroe; y a uno de sus archienemigos. Snif. Con las pendejadas que nos entreteníamos antes…

jueves, septiembre 28, 2006

Otra vez mi compa que me habla los domingos...

Tenía ya mucho tiempo de no ver a mi camarada ese que me habla a las 8 de la mañana los domingos para preguntarme pendejadas. Y, precisamente ayer, me cayó en el depa sin avisar y sin darme tiempo para escondérmele.

Llego en su camionetota, reprochándome que por qué ya no le contestaba el teléfono: que me había estado hablando varios días y yo, ni mis luces. No sé qué excusa estúpida le saqué y se la creyó.

Llegó a mi departamento con una botella de Buchanans y aguas minerales, y pues yo no opuse resistencia y ya no hice tanto coraje, slurp, slurp. Mi compa empezó a hablar y a hablar –a este güey le fascina hablar de él- y a seguir hablando sin callarse un momentito. Yo nomás me servía y servía whiskys para ver si me daba una congestión alcohólica antes de caer desmayado de aburrimiento o golpeado por su inmenso ego.

Platicaba las mismas mamadas de siempre: que si ya vamos a cumplir 30 años, que se sentía frustrado, que si yo estaba frustrado, que antes él era una verga para todo, que si los sueños de juventud, que ya no eramos unos niños, que quería estabilidad, que el trabajo, que el desamor, que qué iba a ser de la vida. ¡Dios mío!

Aparte, mi compadre siempre se ha sentido galán y es muy común en él tomar actitudes mamonas de rockstar y de casanova déspota quesque porque pistea todos los días y tiene mil viejas que mueren por él (pero no le conozco ninguna), que dizque necesita prozac y ayuda psicológica porque su mente está bien cabrona, que se siente incomprendido, que quiere meterse a rehabilitación, que ha pensado mil veces en darse un tiro en la cabeza; puras mamadas de adolescente puñetín.

Este güey siempre se ha querido crear problemas que no tiene, no sé si para llamar la atención o ser como su ídolos Colin Farrel y Jim Morrison. Y lo más curioso es que su familia es la más normal del mundo y la más consentidora y querendona y menos disfuncional, pero como que a este güey no le gusta tanta normalidad y quiere ser él el disfuncional y problemático. Me acuerdo que en la carrera asustaba a mis amigas con sus actitudes extrañas y las acosaba en las madrugadas hablándoles por teléfono, juarjuar. Todas le sacaban la vuelta por extraño y mamón.

Estaba muy serio hablando; ah, porque ete güey se pone muy solemne y se toma muy en serio cuando habla que hasta hace una voz pausada y pone mirada de intelectual amargado, como si fuera una persona interesante. Y me dijo:

-Te digo algo, Gustavo (“pos ya qué chingados le hago”, pensé): yo tuve que haberme muerto a los 27 años, como los grandes. En dos meses voy a cumplir 30; pero debí de haber muerto a los 27, hermano; los grandes mueren a esa edad. No vale la pena vivir así, es un asco. Todos me dicen que soy una persona demasiado inteligente. Y lo soy, estoy muy por encima de los demás. Me acuerdo que en la escuela escribía bien cabrón y tocaba la guitarra bien cabrón y componía unas canciones que ya quisieran Los Strokes; ¿y para qué?...

Chale. Doctor: lo perdimos, doctor; lo perdimos. Cu cuuu, cu cuuu...

Yo siempre he pensado que cuando alguien cree que es “demasiado inteligente”, es porque tiene problemas graves. Esos “genios incomprendidos” ya me dan mucha hueva al igual que todas esas pláticas de frustraciones que yo ya superé hace mucho. Yo siempre soy la persona menos indicada para estas situaciones. Quería que le diera un consejo y cada cosa que yo le decía, el güey me respondía: “Me decepcionas, creí que eras más inteligente”. Uuuuyyy, discúlpeme su Alteza Serenísima.
De lo que no se daba cuenta es que la mera verdad me valía riata lo que hiciera, quería que ya se fuera y me dejara la botella porque ese rollo se lo vengo escuchando desde que teníamos 19 años: que se va a suicidar, que si es un músico genial, que sus problemas con el alcohol, que es el mil morras, que esto que lo otro, que el amor, que nada vale madre, etc. Pero en realidad no hace nada para remediar su situación y el güey es puro pedo que ya me da hueva aunque sea mi amigo.

Pero el whisky es el whisky, y más de gratis… y seguí escuchándolo…

martes, septiembre 26, 2006

Post para salir del apuro diario



Tengo un amigo puto que se llama Paco Gerte. Dice Paquito que se quedó con muchas ganas de verga nar a los Tigres el fin de semana pasado. ¿Alguien quiere quitarle las ganas a mi compadre?

Tengo otro amigo que se hecha unos pedotes bien feitos, y dice que Bush ya lo mandó llamar al Army como arma biológica.

Tengo otro amigo que es más aburrido que la Hora Nacional y es más predecible que una actuación de Nicolas Cage en cualquiera de sus películas. No se los recomiendo; no se pierden de nada.

Resignado ante mi inminente calvicie, he optado por el peinado de "Queso Oaxaca": Me voy a dejar crecer los pelos de los lados de la cabeza y luego -ya que estén bien largos- me los voy a envolver en la pelona como el susodicho quesito; así como un turbante. Snif. A ver si no me confunden con terrorista.

sábado, septiembre 23, 2006

Unos frentazos en el ombligo

Este blog es un penacho de plumas multicolores, que en las noches se viste de charro y se pone a cantarle al amor... o algo así va la pinchurrienta canción esa de Luís Mugrel. Así como un día puedo hablar sobre recuerdos ñoños y traumas retro ochenteros de la infancia, también otros días puedo dar agudos puntos de vista sobre política, verdades absolutas o filosofar sobre pensamientos inservibles acerca de la vida, el amor, la naturaleza y cómo limpiarse en fundillo cuando no hay papel en el baño y uno no trae calcetines.

Pero pos este blog también es hombre, y también es un blog muy macho, y pues le gusta hablar de sexo de vez en cuando y dar consejos útiles a sus lectores vírgenes, cachondos, y hasta a los que “no paraguay”. Por eso este blog les dice: No sean gachos, raza; no traten mal a las viejas cuando les está bajando el Kool Aid de fresa. Andan bien sensibles en esos días y lo que menos quieren es que uno las esté jodiendo o forzando a hacer cosas que no quieren.

Es que yo conozco a muchos batos que les gusta pasarse los rojos y ahí andan de rogones: "Ándale... ándale... al cabo ponemos una toalla o una camisa que ya no sirva sobre la sábana para que no se manche... ándale" o "no hay pedo, mañana llevo el edredón a la tintorería y digo que se me tiró una lata de chile chipotle". Pero pos a algunas morritas no les gusta hacer el amor cuando la carne se les está descongelando porque quesque se sienten sucias y dizque huelen mal y quién sabe que tantos inventos y tabúes y conjuros le dicen a uno. Total, como la morrita no quiere amor, pues uno luego luego piensa: "Ah, bueno, si no quiere así, pos entonces que me dé unas chupa chups esta semanita".

Pero hasta para pedir eso hay que ser muy sutil y romántico, no sean güeyes. No se trata nomás de llegar y decir: "Oye mi amor, como te está bajando pues entonces hazme sexo oral". Por favor, ¿quién dice "sexo oral" para referirse así a unas mamadas? Nadie. Como tampoco nadie llega proponiéndole a su pareja: "Tengamos coito, ¿no, mi vida?" o "vamos a aparearnos, baby" o “nos cruzamos como los perritos, chiquita”. No, no chinguen, tampoco traten de ser tan correctos porque se ven puñetotes y ese es un “turn off”.

Tampoco está bien decirle: "Ándale chiquita, dame unas mamadas". Eso se oye más vulgar que Rafael Inclán hasta el huevo de pedo en una pulquería. Pero tampoco hay que caer en la extrema ternura de: "Dame unos besitos en mi pipí que está muy tristesita y extraña tu lengüita juguetona, snif". No sean infantiles, por favor, suenan a Barney o al padre Marcial Maciel.

En estos días de goteras coloradas, hay que ser muy ingeniosos para no herir susceptibilidades, para no caer en el extremo de la guarrez ni en lo cursi que nos haga ver mansitos. Este blog por eso les recomienda que les digan a sus mujeres:

"Mi amor, disfrutaría mucho si me dieras unos frentazos en el ombligo".

Así, la ponen a pensar un ratito y, cuando descifre lo que quisieron decirle, los dos van a estar a la risa y risa por tus geniales ocurrencias y la damita accederá a tus peticiones por creer que eres un genio incomprendido y un amante fabuloso.
Pruébenlo y verán.

P.D. Para los que sigan sin entender el título de este post: Cuando la muchacha accede a soplarles el pajarito, su frente femenina rebota entre las carnes de su ombligo. Eh ahí el nombre del post.
Mamada = Frentazos en el ombligo.

martes, septiembre 19, 2006

La Mosca

Tengo un amigo que tenía un puesto importante en la Secretaría de Vialidad y Tránsito. Varias veces me contó de los abusos de los oficiales y de cómo se maneja el dinero dentro de la institución: moches, mordidas, sobornos, repartos y de más. No digo que este güey no hacía nada de eso teniendo un alto mando, pero tampoco se mamaba ni abusaba cuando no debía.

Por ejemplo: Una vez llegó una señora quejándose con él de que un tránsito le había quitado 500 pesos por traer placas gringas en una vagoneta de esas regularizadas bien madreada. Decía que ese dinero era lo único que tenía para toda la semana y que, parte de él, era para comprar unas cosas para la humilde fiesta de quinceaños de su hija. La señora era un mar de llanto.

Mi amigo atendió muy amablemente a la señora en su oficina y mandó llamar a los oficiales que estaban en la avenida donde la habían infraccionado. La señora señaló al culpable y mi amigo dijo: “A ver, dame los 500 pesos que le quitaste a esta señora”, y el oficial le dijo que no los traía que porque ya se los habían repartido entre los tres y se lo había gastado. Entonces, mi amigo saca 1500 pesos de su cartera y se los da a la señora y le dice: “Tenga señora, le ofrezco una disculpa; hágale el quinceaños a su hija”, y la señora toda sacada de onda y bien agradecida se fue con los mil quinientos bolas. “Mañana”, dijo mi compa, “cada uno de ustedes me va a traer mil pesos: o sea, 3 mil pesos. Lléguenle a la verga de mi oficina”

Total, a la semana, que despiden a mi amigo de su trabajo. Salió su foto en tooooodos los periódicos bajando de su coche y con un encabezado que decía algo más o menos así: “Director de no sé qué de Tránsito usa placas colgadas en su auto de lujo”. Y bye bye.

Pero el propósito de este post es el apodo que le pusimos a mi compa después del incidente de su desempleo a raíz de ese roce con la prensa escrita.
Llegó una vez a una carne asada, todavía tristecillo y avergonzado, y que todos empezamos a hacerle: “Bzzzzzzzzzzzz, bzzzzzzzzzzzz” y a mover las manos como si fueran alas. Y este güey dice:

- Qué pedo, ¿por qué le hacen así?
- Pues de ahora en adelante te vamos a decir “La Mosca” -le dijimos.
- A chinga, ¿por qué? –dice mi amigo desconcertado.
- Pues porque te mataron a puro periodicazo, juar juar, juar.

Y así se le quedó: La Mosca.

sábado, septiembre 16, 2006

Navidad adelantada

Les voy a adelantar su navidad regalándoles un Chiste Alowey navideño, pa´que luego en diciembre no me digan que nos les di nada. Además, es un buen "pretesto" para no escribir nada porque es sábado y la hueva me envuelve con sus tentáculos. Bye.

miércoles, septiembre 13, 2006

El Sabritas

De chiquillo tenía un amigo al que le decíamos El Sabritas porque era una botana el cabrón. El Sabritas acostumbraba a cambiarle la letra a las canciones de moda y ponerles puras groserías. Una vez le cambió la letra a la canción de la caricatura de Heidi, y decía: “Abuelito dime tú, por qué el chivito te la mamó, abuelito dime tú…”. Otra vez nos cantó la de Cuando Calienta el Sol y decía: “Cuando calienta el sol aquí en la playa, siento tus chichis brincar cerca de mí…” La que más me daba risa era la del Bazar de las Flans, esa que estaba bien de moda en aquella época y que decía “te conocí en un bazar un sábado a mediodía, ente libros y revistas, camisetas discos y tú” o algo así. Pero el pinche Sabritas la cantaba: “Te conocí en un congal un sábado bien cachondo, entre tetas, pantaletas, chichis, vergas, pitos y tú”. Se le ocurría cada pendejada al Sabritas que siempre nos tenía cagados de la risa. Una vez su mamá lo oyó cantar una de sus canciones y lo metió de los pelos a la casa, juar juar.
Hoy se me hizo verlo en Liverpool. No estoy seguro si era él; se veía ya bien señor y bien gordo. Quise llegar y decirle: “Eh, tu eres el Sabritas, ¿verdad?”, y que me dijera que sí y cantar juntos la de te conocí en un congal la la la la la la la la. Pero no.

Explicación para mis lectores internacionales:
Sabritas es una marca de frituras mexicana. A esas frituras se les llama botanas. Una persona "botana" es una persona muy chistosa, graciosa, etc. Servidos.

Y por último,un Chiste Alowey para acabar de amargarles el día:

domingo, septiembre 10, 2006

cuentitos

Entré otra vez a unos concursos de cuentos y relatos hiperbreves en los que ya van varias veces que participo y no me gano ni madres ni quedo entre los de mención honorífica ni nada de nada (no he de valer pito para escribir, snif).
Como sólo a ustedes, amados lectores (y a la Fabi, of course), les tengo que rendir cuentas de las pendejadas que escribo y sólo su aplauso sincero o desprecio vil es mi mejor premio, pues aquí se los dejo a ver qué les parecen:

La Otra Tierra

Nuestra nave descendió sobre aquel desolado planeta. La superficie estaba erosionada y no había rastros de agua por ningún lado; las agujas de los equipos de medición marcaban altos índices de radiación tóxica y una temperatura mayor a los 80 grados centígrados. Los indicios de vida eran nulos. ¡Maldición!, un grupo de humanos ya había estado aquí antes que nosotros.

La Lechuza

Contaba Don Chabelo, el velador del barrio, que las lechuzas se convertían en brujas. Regresé a mi casa por la noche, después de un partido de fútbol con los niños de la cuadra de arriba. Caminaba cargando el balón y escuché que me chistaban por la espalda: “sht, sht”. Miré para atrás, pero no había nadie. Volvían a chistarme: “sht, sht”, y yo volvía a voltear, pero seguía sin haber alguien. Escuché un aleteo cercano que me puso la piel de gallina... “Sht, sht”... Miré hacia atrás y ¡Aaaaahhhhhhrrrrggggg!!!

Mejor vayan a Big Blogger para que sigan leyendo más de mis babosadas.

viernes, septiembre 08, 2006

este consejo les doy...

Ya no acostumbro manejar pedo porque ahora soy más conciente y porque una vez destrocé mi carro contra un muro de contención en una de las avenidas principales de aquí de Monterrey. El carro quedó hecho cagada, al igual que mis calzones por el susto. A mí no me pasó nada, todo gracias al rosario mágico ese que mi madre siempre se empeña en colgar en el retrovisor de todos los coches a los que se sube; ah, y también gracias a la crucecita de San Benito que traía de llavero en esa época y que servía igualmente para cuidar borrachos que para abrir cervezas.

Esa noche iba tomado y encabronado por no me acuerdo qué pendejada (una novia lesbiana, creo; nada del otro mundo) y quería seguir tomando y, en una joroba, por andar manejando con una mano, que pierdo el control de Kit el Auto Increíble y que pego de lado, de frente, de reversa, mami, de reversa.... El coche giraba por el aceite derramado del motor y yo me sentía adentro de una licuadora Oster y nomás oía golpes huecos por fuera. El automóvil fue pérdida total. De buenas que el chingadazo fue en la madrugada y no había nada de tráfico ni de gente; si no: ay amachita.

Pues total que llega Tránsito y -siempre- lo primero que quieren hacer, es intimidar a uno diciéndole mil mamadas de que la cárcel y que las multas y que la verga. Total, uno de los tránsitos me bajó 500 pesos con engaños y pos yo se los di y pues ahí voy, a hablarle a mi papá por teléfono para que me echara la mano con lo del seguro y porque el carro estaba a su nombre. Lo único que dijo mi padre al ver el auto fue: “Pues te salió cara la pedita, Guffito”, y yo le dije, “sí, pinche botella de Buchanans se tiró toda en el carro”… ah, no, no es cierto, no le dije eso.
Total, resulta que el tránsito que me había bajado los 500 pesos conocía a mi papá y pues le dijo bien apenado que me había quitado esa lana pero que ya había arreglado con el comandante esa cantidad y, total, terminamos ayudando al jijuelaverga ese con tal de que la rata asquerosa de su comandante no lo corriera porque tenía cinco hijos y una esposa enferma de cáncer. Total, arreglamos lo del seguro, le pagué el carro a mi jefe y bla bla bla.

A lo que voy con esta historia -que hasta a mí ya me dio hueva - es que no manejen pedos, cabrones y cabronas. Mi cuñado chocó hace más de un año en la misma condición que yo andaba (pedo) y aún se sigue recuperando.

El blog de Guffo al servicio de la comunidad y creando conciencia entre los jóvenes.

miércoles, septiembre 06, 2006

chistes alowey y datos misceláneos

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Boletos de avión, ya.
Hospedaje en hotel, ya.
Boletos para el concierto de Joaquín Sabina en el DF, también (sería muy pendejo de mi parte comprar boletos de avión y pagar hospedaje en el DF sin tener los boletos del concierto, ¿no?)

Por fin el sueño de la Fabi se hará realidad. La veré llorando, cantando, derritiéndose con las palabras de otro güey y gritándole que lo ama.
Oye Fabi, ¿cuándo vamos a ir a Hollywood a buscar a Winona Ryder?, digo, para estar a mano ¿no?, jejeje.

Recuerdo que de niño, querer ser Presidente de México, era algo bien chingón. Soñarse saliendo en las estampitas de las tareas y en los libros de texto; ser héroe nacional ayudando a la gente pobre y cuidando nuestros recursos de manos de los villanos, eso era algo bien chingón. Pero ahora... Qué gacho ha de ser que nadie te quiera, no tener amigos, que se te acerque la gente por pura conveniencia para hacer bissness, que la mayoría te odie y repudie todo lo que hagas, no poderte pasear en las calles sin que te rayen la madre, tener a Chespirito como único defensor... Ser Presidente ya no debe de ser el sueño de nuestros niños, nomás se malean.

Ignoro por qué cada que me preguntan que por quién vote, nadie me cree cuando les digo que por Patricia Mercado. Les parece una broma y me dicen "¿a poco?, no mames, ya dinos por quién votaste". Cuando les reafirmo que voté por ella y que no es broma, me dicen que tiré mi voto a la basura. Tirar el voto a la basura también es una opción, ¿no? No están ahí berreando tanto eso de ir a votar y ejercer la democracia y, cuando uno les dice su voto, lo primero que hacen es decir que lo tiré a la basura y que mejor no hubiera ido a votar. ¿No es eso intolerancia? Muy mi pinche pedo si la Paty me caía bien y de antemano sabía que no iba a ganar ni aunque le diera las nalgas a Fox ¿no? Lo más curioso, y no es por generalizar, pero todos los que me han dicho esto (amigos, conocidos, familiares), votaron por Felipe. No tengo nada en contra ni de Felipe ni de AMLO ni de Madrazo, tengo algo en contra de los felipistas, lopezobradoristas y madracistas pendejos, nada más.

martes, septiembre 05, 2006

las sucias colas

Hace mucho que no escribo algo ecológico, así es que, si les caga Greenpeace y los ecologistas les parecen puros pájaros nalgones, mejor huyan de aquí.

Todos los fabricantes de refrescos, aguas negras y de más gaseosas pica muelas se enorgullecen en brindarles a sus consumidores la “comodidad” y “practicidad” de las botellas de plástico no retornables. Pues sí: es muy cómodo comprar, beber y tirar a la verch el envase pero, ¿han visto de qué están llenas las playas, las carreteras, las calles de su barrio, los bosques y otros centros de recreo del país? Es más, no se vayan tan lejos: échenle un ojo al bote de basura de su casa, de su jale o de la escuela y vean qué es lo que más abunda en esa bolsa negra y apestosa que se asemeja al fundillo prieto de nuestro México. Botes de plástico, es la respuesta. ¿Dónde quedaron las cajas de coca colas con esos envases verdosos que resplandecían con el sol?, ¿a dónde se fue esa costumbre de “ir por las cocas” cargando una canastilla con envases retornables adentro? Ahora uno va a la tienda sin nada y regresa cargando unos refrescotes familiares del tamaño de un niño.

Por todos lados está lleno de esos pinches envases transparentes de 500, 600, 2000 y 3000 mililitros de refresco de cola y sabores que nos hacen la vida más fácil, la panza más redonda y los eructos más sonoros. Flotan por los ríos, se pierden entre las hierbas, los dejan entre las piedras, los patean los niños en las calles como juguete gratuito y habitual de un mundo moderno. Lo peor del caso es que yo sé que a la mayoría de ustedes les vale madre lo que yo piense porque pues es bien chido comprar una soda sin andar cargando un envase y porque es la única opción que ya ofrecen las transnacionales: los envases “compra y tira, no te compliques la vida” o no retornables.

¿Qué va a pasar el día en que esos pinches envases -que tardan quién sabe qué tanto tiempo en desaparecer pero casi lo mismo que un pañal cagado- nos sepulte? ¿No les da asco ver las playas donde nadan, los lugares donde turistéan o la plaza en donde dan el rol con su morrita después de comprarle su elote desgranado, llenas de envasitos de esos?
Lo más curiosos es que ninguna refresquera ha optado por hacer puras latas ni, mucho menos, por los envases retornables de vidrio -como antes se usaban- porque dicen quesque “no son higiénicos”. No mamen. Las latas las compran muy bien como aluminio, hasta 11 pesos por kilo me ha tocado que me den al irlas a vender después de una buena peda. Es más: tirar una lata de cerveza por la ventana del coche hace más bien a la comunidad que no tirarla porque, tirándola, uno ayuda a un pepenador o pordiosero a juntar su kilito de latitas para que se pueda comprar su sopa Maruchan y coma bien. Una lata sí la recogen; un envase de plástio no, esa es la gran diferencia.
Y en cuanto a los envases de vidrio, pues es lo más factible y sano para el bienestar y equilibrio del planeta, creo yo.

Es más: si una refresquera hiciera una campaña de denuncia como publicidad para su producto, diciendo que ellos utilizan puros envases de vidrio retornables para sus refrescos porque les preocupa el medio ambiente y, pusieran en evidencia a los demás fabricantes haciéndolos quedar como sucios contaminantes y terroristas ecológicos por producir puras sodas en envases de plástico no retornable anteponiendo la comodidad al medio ambiente; ese refresco sería un éxito.

Si la conciencia ecológica de la gente esta despierta, el pedo es que no hay muchas opciones para aplicarla.
Los fabricantes de refrescos me pueden robar mi idea de allá arriba, no hay pedo, no los voy a demandar, con tal de que le hagan un bien a este mundo.

domingo, septiembre 03, 2006

ches amiguitos que tengo

Otro de los discursos persuasivos que se avienta mi amigo -del que les platiqué en el post anterior- cuando llega a traer novia formal, es este:

Mira mi amor: te aviso que si tú no te acuestas conmigo, yo me voy a empezar a acostar con otras mujeres. No es amenaza ni chantaje, no me lo tomes así; simplemente es lo que va a suceder porque para mí lo sexual es muy importante dentro de una relación y no pienso esperar "hasta el matrimonio" para poder hacer el amor contigo. ¿Más de tres años sin coger?, no, no estoy dispuesto. Asi es que, pues ya estás advertida. Ah, y eso que me dices siempre que te pido las nalgas, eso de que "es que si me quieres puedes esperar", se me hace el argumento más estúpido y ñoño que pueda existir. Asi es que no me culpes si me acuesto con otras. Tú decides. Tú serás la culpable de mandarme a los brazos de otras viejas.

Algunas han terminado acostándose con él por miedo a que las deje y otras lo han mandado al carajo, pero nadie puede decir que mi compadre es deshonesto con las mujeres.

Tengo otro amigo que, ¡este güey sí que ya me tiene hasta la madre!!!
Me habla un domingo a las 8 de la mañana, como acostumbra a hacerlo; y yo de pendejo que sigo contestando el teléfono a esa hora.

- Bueno... -contesto semicrudo.

- Oye carnal, ¿cuál es la calle Hidalgo?

Sí, así es: este rejijo de su repinch#$%& me habla a las 8 a.m. para pedirme la ubicación de una calle en el centro de la ciudad. No mames, por favor.

- Eh... pues es la del Carls Jr. del centro... -le respondo muy a huevo y amablemente.

- Ah, chinga, ¿ a poco hay un Carls Jr. en el centro?, jajajaja, ni sabía. ¿Qué pedo, pues acompáñame, no?, es que tengo que ir a surtir unas cosas del almacén porque...

En ese momento de su choro sin importancia ni trascendencia para mi vida, es cuando desconecto el teléfono a la verga y no vuelvo a saber de él en una o dos semanas.

La semana pasada me volvió a hablar y ¿adivinen qué día y a qué horas? Efectivamente: un domingo a las 8 de la mañana. Yo, ingenuo, contesto otra vez el teléfono:

- Bueeeno... -pinche voz ronca, bien varonil, a causa del gargajo atorado en mi garganta.

- Oye güey, es que el Kikis quiere bañar al Filipo pero pues ¿a poco sí se puede bañar con cualquier shampoo?

Verga, ¿quién es el Kikis y quién es el Filipo?, pienso yo. Así de chingazo me soltó este argumento: sin vaselina, sin decir "ahí va el agua", "fuera abajo" ni explicación alguna. Imagínen que a las 8 de la madrugada suene el teléfono de su casa y lo primero que les digan es esta mamada. ¿Pos qué chingados hace uno?

- ¿Cómo?... ¿qué pasó?... no te entendí, compadre -le pregunto apendejadísimo.

- Sí: es que el Kikis quiere bañar al Filipo, pero no sabemos si se necesita un jabón especial. Pregúntale a tu papá, ¿no?

Ahí es cuando deduzco que el Filipo es un pinche perro y que el mentado Kikis también tiene nombre de mascota. El que sí de plano no tengo duda que sea un animal, es mi compadre (snif, aunque lo aprecie mucho pero es que la verdad que se la mama).

- Háblale a tu papá, ¿no? -me dice- Ah, o es más: que pasen por el perro acá a la casa ¿no? Sí tienen servicio a domicilio ahí en el negocio de tu papá, ¿no?

- Pues sí carnal, nada más que es domingo... mi jefe no abre los domingos, y menos pa´bañar a un perro... -le digo ya molesto.

- Aaaah... ¿no abre los domingos? -me dice.

Y sí: le volví a colgar el teléfono a la riata.
Hoy no me habló, pero: ¿con qué pendejada saldrá el próximo domingo?

viernes, septiembre 01, 2006

filosofía de un compa

Tengo un amigo que a todas las mujeres que acaba de conocer les dice:

-Mira: si hoy no me acuesto contigo, no te voy a volver a hablar, porque no tengo motivo ni interés para hacerlo. Voy a pensar que eres aburrida y mocha. En cambio, si hoy mismo me das las nalgas, ten por seguro que mañana a primera hora recibirás mi llamada para desearte los buenos días, y hasta te invitaré a comer o a cenar y te mandaré flores y, muy probablemente, salgamos por mucho tiempo más porque puede ser que me enamore. El amor muchas veces entra por el pito o por la vagina, mi reina.

Mi compa dice que las mujeres se confunden en estas situaciones. Las mujeres piensan que si se acuestan con un güey la primera noche que lo conocieron, el güey nunca más les volverá a hablar porque va a pensar mal de ellas. Eso es mentira. ¿Qué güey no quiere coger todos los días? ¿Qué hombre no quiere enamorarse?

Pero esto no viene al caso, fue nada más un gancho para mis lectores para que se vayan directamente a http://www.big-blogger.net y lean lo que ahí escribí, porque hoy andamos de fiesta y aniversario.
Píquenle nomás a donde dice Guffo y que la gocen, snif.

jueves, agosto 31, 2006

toing

Sí...
Ya sé que te vas a encabronar...
Me vas a decir que "cómo es posible que me quede despierto hasta las cinco o seis de la mañana para escribir en el blog y no me levante temprano para ir a verte". Para empezar: mañana no tengo por qué levanterme temprano y -aparte- una de las razones por las que me quedé despierto tan tarde, eres tú. Pinche Fabi: haces que me desvele. Ya ni la chingas, la verdad.
Es que es en serio: la pilinga no se me baja de tanto pensar en ti. Los huevos me duelen un chorro, mi oreja derecha se mal acostumbra a tu voz y tus mordidas, y mis manos jotean si tocan algo más duro que la carnita suavecita que forra tu alma.
¿Nos podemos ver al rato para ya sabes qué?
Pero no me culpes si ando desvelado, pues es tu culpa.
¡Toing!

miércoles, agosto 30, 2006

execute

A diferencia de muchas personas, a mí no me preocupa la ola de ejecuciones violentas que se ha venido dando en mi ciudad. Al contrario, y no me lo tomen como sarcasmo, pero agradezco sinceramente que alguien -por fin- esté tomando cartas en el asunto y barra con toda la mugre de esta metrópoli, de por sí fea por sus cerros pelones, horrorosos calores, su gente neurótica y sus embotellamientos a todas horas del día

A diario me levanto emocionado, esperando ver en las noticias de la tele o el periódico otra ejecución; y la verdad es muy triste cuando no hay ninguna o matan nomás a uno de los cuatro güeyes que balacearon.

Van 35 ejecutados en lo que va del año 2006 -uno por semana-, mas todos los que se han salvado de morir. Casi todos manejaban Hummers, camionetas o carros de súperlujo. La mayoría andaban vestidos de vaqueros (por favor, ¿quién se viste de vaquero y maneja un Hummer?, nomás los nacos), bien pedos en la madrugada, saliendo del antro Los Rieles (lugar de reunión por excelencia de narcos, guaruras, sicarios y de más malandrines que disfrutan de la música de banda y la cumbia y que cierra hasta las 10 de la mañana todos los días). Casi todos eran hijos de ex comandantes de la Judicial, ex judiciales, ex AFIs, ex ministeriales o parientes de ex judiciales de esos que usan bigote y camisa Versace de seda. En fin, puros güeyes que estoy seguro no pondrán el nombre de México en alto; güeyes sin los que el mundo es un lugar mejor. De hecho, espero de todo corazón que el número de ejecutados se duplique cuando termine el año.

Yo nunca he tenido pedo con el narcotráfico, pues creo que cada quien se dedica a lo que más le gusta y estoy seguro que este país no se ha hundido gracias a ese negocio. Mi pedo es con las autoridades mentirosas, creadoras de cortinas de humo, programas incipientes de combate e incapaces de negociar con ellos. Agradezco de antemano a los sicarios que están haciendo esta labor de limpieza en mi ciudad y espero que exista pronto un arreglo entre el gobierno y el narcotráfico para volver a tener la paz que antes teníamos y un crimen muy bien organizado y no tan desmadrado como ahora (¿qué es eso de andar tirando a un muerto en Avenida Constitución a plena luz de las 3 de la tarde?, ya ni chingan, señores).

Y si me ven en alguna cantina o bar o restaurante (porque ahora a los narcos les gusta juntarse en el Vips y en el Toks), no me disparen, no sean gachos; yo no tengo nada en su contra y mejor pídanme un autógrafo.