martes, marzo 07, 2006

popotitos

Llego al puesto de comidas corridas y me siento en la mesa donde está el periódico de hoy. Como siempre, le falta la sección deportiva, cosa que me vale madre pues es la que nunca leo. Pienso que si existe el cielo y el arrepentimiento y el perdón, pues vamos a matarnos todos entre todos, ¿no?, que al cabo no pasa nada, que al cabo todos quedaríamos libres de pecado porque los muertos iríamos al cielo bien bonito y los asesinos nos arrepentiríamos de todo corazón de asesinar y también nos iríamos al cielo. No mamen. Así no se puede. El puesto de comidas corridas no es un puesto -me expliqué mal-, es una fondita, algo así como una casa con mesas y cocina abierta al público; como un acuario donde todos ven cómo nadan los peces, pero aquí se ve cómo nadan las milanesas en el aceite. El servicio es tardado pero me traen la limonada que pedí al instante. Revuelvo y revuelvo porque me dijeron que la limonada era natural y no es cierto: es pura azúcar con colorante, de esa que venden ya preparada en sobrecitos de llamativos colores para engañar a los niños. Utilizo el popote como detector de metales bajo un mar lleno de tesoros piratas, y ahí estoy sentado en la mesa del restaurante, buscando en el fondo del vaso alguna semilla de limón. Pero nada, ni siquiera un gajito, pulpa o vellosidad que demuestren lo que dice el menú: “Limonada Natural - $20 pesos”. El azúcar asentado en el vaso es como la arena del fondo en donde reposan los restos de un naufragio. Bueno, a ver si los hielos derritiéndose des endulzan tantito la limonada, así como los lunes de 10 horas de trabajo le quitan sabor a la vida. No queda más que recordar qué era lo que nos mantenía entretenidos en situaciones tediosas como esperar un plato de comida en una fonda. Entonces lo recuerdo: Tapo el hoyo superior del popote con mi dedo índice, inclino mi cabeza hacia atrás, levanto el popote, suelto, y la gravedad hace su trabajo. Si fuera niño y mis padres estuvieran presentes, seguramente me regañarían por esa acción. Siempre que veo un popote sumergido en algún corrosivo refresco no puedo dejar de pensar en lo increíble que es que existan empresas que se dediquen a hacer popotes. Algo que parece tan sin sentido, como lo parecería una fábrica que hace ligas de hule, o una empresa de cerillos -existiendo los encendedores- o una de mondadientes. Esas empresas tiene todo un ejército detrás. Tienen su departamento de contabilidad, de mercadotecnia, de intendencia, de administración y todo nada más para que los huevones no se fatiguen cargando el vaso para llevárselo a la boca. Aunque también sirven para pasar bien el rato mientras se espera un plato de comida que, por cierto, ya tardó 20 minutos y sigue sin llegar. Vuelvo a tapar el orificio superior, levanto el popote, inclino la cabeza hacia atrás, abro la boca y la gravedad hace su trabajo. Puedo sentir que mastico pequeños trocitos de azúcar artificial porque truenan entre mis dientes, como los granos de arena cuando me tiro boca abajo en una playa solitaria durante las vacaciones de verano.

viernes, marzo 03, 2006

el crimen de ayer...

A veces pienso en lo ingenuo que soy al andar salvando perritos atropellados cuando hay gente que tira recién nacidos a la calle o viola niñas. Desde hace mucho perdí la fe en esta raza "humana" (bueno, la neta es que nunca le he tenido fe) y mejor me dedico a hacer mi trabajo como marciano aquí en la tierra lo mejor que puedo. Ayer un chavito de 21 años mató a cuchilladas a sus cuñadillos, una de 3 y otro de 7, o al revés; no recuerdo. Aparte, el señorito fileteó a su novia porque andaba de malas y la dejó muy muy grave en el hospital. Ya se imaginarán lo que dicen en los medios: que las películas, que la música, que la televisión, que el alcohol, que las drogas son los culpables. La verdad yo no sé. Existen alcoholicos y drogadictos que nunca cometerían tales aberraciones y personas disciplinadas con su vida que pueden perder los estribos y llegar a esos grados. Cada cabeza es una barbacoa. Eso de culpar a la música, la tele, y las películas siempe he pensado que son jaladitas.
Por ejemplo: El asesino de John Lennon confesó haberlo matado después de haber leído El Guardián entre el Centeno; mi libro favorito. Una excelente novela que habla sobre la inocencia perdida, la hipocrecía de la gente y la decadencia moral y espiritual que sufrimos tarde o temprano como humanos. ¿Que me guste ese libro me hace a mí un psicópata?, pfffttt, no mamen, por favor se los pido.
El problema es más grave y profundo y no me voy a poner a excavar en él. Lo único que sé es que las pinches cárceles están hasta el cuello de tipejos como estos y, obviamente, prefiero que mis impuestos trabajen para construir más escuelas y no para mantener ojetes de estos encarcelados para ver si se arrepienten de sus chingaderas. Yo no quiero que mis impuestos mantengan a ese tipo de cabrones y sí que le den la oportunidad a los niños de no covertirse en esa clase de cerdos (con el debido respeto que merecen los chanchos)a través de una buena educación.
¿Mi posición ante la pena de muerte?, ya la saben... Nos sale más barato que tenerlos encerrados 50 años dándoles de comer, comprándoles medicinas para el catarro, pomadas para desinflamar golpes, psicólogos que los traten de rehabilitar, pastillitas para el sida que les pegó el jotito de la celda de a lado... salen muy caros y son puro cabrón... no creo que valga la pena, pues nunca le he tenido fe a la raza humana.

jueves, marzo 02, 2006

lo que últimamente me ha molestado

Así como las inditas que venden semillas en los camellones de las avenidas traen a su chamaco cargando en la espalda con un rebozo, así Sabrina, la ex Big Brother, trae a dos chamacos cargando pero por enfrente. ¡Dios mío!, esa vieja es un insulto a la leche, a las vacas y a las madres. Esa mujer al rato va a andar caminando en cuatro patas con todo ese peso o la van a usar de boya en altamar. Es más, hasta al pinche cáncer de mama le ha de dar miedo atacar a esos monstruotes. Y hablando de ese fenómeno, ¿han visto su programa de sexo?, ay diochito santo. No es porque uno se asuste al hablar de pipis de hombres y mujeres, pero esta vieja sí que está bien tocadiscos la pobre, neta que sí. Ahí les van los temas de su programa para gente “openmind”: meterse cosas por el ano, miarle románticamente en la cara a tu pareja, sexo oral entre tres jotitos, consoladores de 15 pulgadas, sadomasoquismo, zoofilia, incesto, pedofilia, necrofilia…aaaahhh, pero eso sí: usen condón, chavos, es lo que les dice Sabrina siempre. Ah, y todavía la hace de psicóloga y doctora corazón con los loquitos que hablan a su programa confesándole que le quieren tronar el ejote a su hermanita de 6 años o que se quieren casar con su papá de ellos. ¡El horrooor! Una cosa es hablar abiertamente de las cosas y otra es caer en lo grotesco.

Años usando los cajeros automáticos y sigue habiendo gente que se apuñeta toda al momento de sacar dinero. Meten la tarjeta al revés, no la pasan correctamente, le pican a los botones a la brava. Ahí los ves a los usuarios, parados como pendejos viendo la pantallita, esperando a que salga el Chavo del 8 o las nalgas de Jennifer López o sepan mis bolas qué esperen. No creo que no entiendan las instrucciones, que están más claras que la piel de un albino y, tampoco creo que su cerebro de jaiba no tenga la suficiente memoria cómo para guardar el orden en que se le pica a los botoncitos.

También esos batitos y batitas que se quedan frente a la maquina de refrescos en los restaurantes de comida rápida donde hay “refil” (o sea, que te puedes servir el refresco que quieras) ¿Por qué se tardan tanto?, ni que hubiera tantas pinches opciones. Cola, naranja, manzana o refresco transparente, eso es todo lo que hay, ¿qué tanto le piensas? Ah, y luego todavía se quedan ahí frente a la máquina poniéndole la tapita a su vasito y metiéndole el popotito por el hoyito. ¿Qué hay que hacer pá que se muevan, arrimarles el popotote?

Ahí se ven.

martes, febrero 28, 2006

la perrilla

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Ya está bien la perrita que casi me chingo con mi carro. Es feliz como una lombriz de esas que le sacaron de la panza con las desparasitadas que le hicieron. Ahorita ya es una perrita de pedigrí: bañadita, peinadita, enterita; aunque feita (dirán algunos), pero bien buena onda, juguetona, tierna y coqueta. Ya hasta me lame la cara y se emociona cuando me ve en señal de perdón por haberle trozado su cuerpecito a la mitad con la Euzkadi del Peyot. Corre, juega, muerde, persigue, ladra, se alborota. Ya está del otro lado y tiene sus vacunas completitas. El primer plan era llevarla al rancho de un amigo, pero una pipa se volcó en la carretera nacional y derramó 37 mil litros de sosa cáustica en el Río Ramos –muriendo el chofer prensado- y quién sabe cuándo pase el efecto dañino en el agua. Los perros del rancho de mi compadre, confiadotes en que el agua del río estaba limpia como siempre, pues la bebieron y se murieron dos de ellos. Lo siento mucho por la familia del chofer que murió prensado; así como también lo siento por las toneladas de pescado, langostinos, tortugas, serpientes, agua cristalina, buenos momentos y turistas que se perderán por un buen tiempo de ese paraje. Lo hemos cuidado nosotros durante 16 años, que es lo que llevamos yendo ahí, y en un instante, un camioncito de detergente manda todo a la meritita chingada. ¡Que coraje!, y le mando una rayada de madre a los dueños del camión, por putos. A lo que voy es que: a la perrita no la quiere la señora que me renta, que fue la que le dio de comer la primera vez y por eso se quedó aquí; es un riesgo tenerla aquí porque está medio inocente y es muy probable que la vayan a atropellar porque duerme debajo de los carros, mi papá tiene ya muchos perros y gatos que le han dejado en abandono ahí en su consultorio que ya no puede mantenerlos y los regala; entonces, pues si sale por ahí un alma valiente y caritativa que tenga un patio grande o –de perdido- buen corazón (taqueros absténganse de venir a pedirla), pues que la adopten. La Guffa , como la apodaron (y a mí me apodaron el pendejo que la atropelló) tiene menos de 4 meses, tiene todas sus vacunas, no va a crecer más (pues ya le chingué sus patitas… jajaja, no es cierto, no crece mas porque la raza criolla no se lo permite) y pues es bien cariñosa, chistosa y bien buena la cachorrita. Si no, pues la daré en adopción y, ya en últimas, pues me la quedo y que viva en donde vivían los patitos de Panchito López.
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sábado, febrero 25, 2006

mediodía en el zacatecas...

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Por fin las nubes trapearon el cielo y alguna que otra calle. Ahora el sol está haciendo su jale de secar todo y que el fondo se vea azul y no pardo, como entre semana, con todo ese humo gacho que no deja ver el fondo. Me gusta cuando sus rayos rebotan de frente en lo oscuro de mis lentes, retándome y cegándome por instantes. El Zacatecas. Desde 1949. Y unas cabezas de venado mal dibujadas “adornan” la leyenda. Estos negocios no necesitan renovar su imagen ni invertir en publicidad ni hacer su página web; eso los haría quebrar, estoy seguro. Así como están, con un pie en su pasado y otro aquí, están bien. El que es bueno, es bueno sin tanto circo. En una mano carga el plato con pico de gallo para los higaditos de cerdo y en la otra, la otra ronda de cervezas. Pasa el trapo, como siempre, sobre los anillos de agua que producen los envases al sudar. Las tostadas de frijoles con queso ya empiezan a transformarse en abono para las plantitas en la panza. El plato quedó limpio y el Chino, el mesero de pelo chino, lo levanta. El Filósofo de Cantina se pone necio e insiste en que el amor a primera vista sí existe. Rodeándolo en la mesa de siempre -la de la esquina, debajo de la cabeza del venado de 10 puntas y el faisán- le decimos los típicos argumentos negativos que desmienten esa utopía: Que eso no es amor, que es atracción física; que eso no es amor, que es idealismo; que no es amor, que es bla bla bla. Pero él insiste en que sí existe el amor a primera vista. Lo único que puede suceder -nos dice muy serio rasgando la etiqueta de su cerveza Bohemia y poniendo los trocitos dentro del cenicero- al conocer a esa persona de la que te enamoraste a primera vista, es que te desenamores porque la idealizaste o que te enamores aún más de ella. Es como la mujer que se enamora del cantante porque le gusta físicamente, le gusta cómo canta y lo que escribe: está enamorada; lo quiere conocer, tocar, ver de cerca. Tal vez al conocerlo ya a fondo se desencante… o tal vez se fascine más de él. Entonces ¿quién dice que no es amor? No es amor hasta que no se compruebe lo contrario; pero si nunca lo compruebas… El Filósofo abanica con delicadeza su mano derecha para espantar una mosca del plato de los higaditos.

jueves, febrero 23, 2006

miércoles con el filósofo...

Ayer fui con el Filósofo de Cantina. Fui solo. Quería tomarme unas cervezas pa´dormir a gusto. Si me tomo menos de 6 cervezas me da sueño. Si me tomo más, me pongo sabroso. Por eso nunca tengo cheve en mi casa; prefiero dibujar o escribir pa´matar el tiempo. Pero ayer tenía ganas de unas cervezas suficientes pa´que me mandaran de una patada en el fundillo a dormir bien rico. A pesar de admirar a Bukowski, no sigo sus pasos. Como buen culturoso que soy, nunca podría levantarme y tomarme una cheve de desayuno como lo hacía el Buko, que en paz descanse, snif Pero su ternura la he heredado. Y esto fue lo único que me dijo el Filósofo de Cantina; que como que no andaba de muy buen humor:
- Mira cabrón, déjate de mamadas, te voy a decir las 3 verdades absolutas de esta sociedad ya pa´que te vayas a dormir y no gastes en cervezas de 20 pesos:

1.- A los güeyes más machistas y homofóbicos, les gustan las rolas de Juan Gabriel. Podrán no soportar tener un hijo joto o a un amigo puto, pero a Juan Gabriel, lo van a respetar. Así es este pedo de hipócrita.

2.- ¿Has visto a las águilas cuando hacen sus nidos? ¿Cuándo has visto al “águilo” (el macho del águila) haciéndose cargo de sus crías? El águila hembra es la que los enseña a volar y a comer y a sobrevivir. Las mujeres son lo más fuerte que existe y lo más valiente. Es más: si les dieran pico, pala y carretillas a las esposas de los mineros atrapados allá en Coahuila, ya los hubieran sacado. Que eso te quede bien claro. La mujer es la fuerte; nosotros somos los jotos, los Juan Gabrieles.

3.- Si te enamoraste de Winona Ryder por el puro hecho de ver sus películas y ver sus fotos, también te puedes enamorar de una mujer viendo sus fotos. Haz que lo sepa, haz que lo crea y haz que lo sienta. El amor a primera vista si existe; y más, cuando uno sabe y siente lo que quiere.

Ya váyase a dormir, cabrón –me dijo e Filósofo de Cantina.
Y me fui a dormir.

miércoles, febrero 22, 2006

se me va el sueño cuando no te sueño

Otra vez se me volvió a ir el sueño. Ya no hay música pero el estéreo sigue prendido. No sé cuántas horas lleve así. Sólo alcanzo a ver los foquitos rojos y verdes en la penumbra. Me quedé dormido en alguna canción. Busco entre las sábanas el control remoto y escucho el golpe del plástico cuando cae al suelo. Me inclino a recogerlo palpando como ciego el piso helado del cuarto, hasta que lo encuentro. Me sorprende que no se haya roto todavía pues siempre se me cae. Oprimo el botón de on/off -que tampoco veo, pero lo adivino con el tacto por su tamaño- y los foquitos verdes y rojos del estéreo se diluyen en la oscuridad. Escondo de nuevo mi brazo -junto con el control- entre las sábanas.

Se me volvió a ir el sueño. Ni siquiera ganas de orinar tengo y, aunque tuviera, el frío, el peso de las colchas y la comodidad del colchón me impedirían levantarme al baño. Esto de que se me vaya el sueño casi siempre me sucede antes de que amanezca y he notado que, últimamente, me pasa más a menudo cuando no te sueño. No duermo bien si no me visitas por las noches. No me basta con estarte pensando todo el día, porque pensarte no es tan real como soñarte.

De hecho, pensé que vendrías esta noche porque puse puras canciones que te gustan, de esas de las que tienen frases con las que te identificas y usas para todo; como las frases de las películas que te gustan. Pero no, no viniste. Me puse a soñar pendejada y media: túneles, parajes, oficinas, estaciones espaciales, centros comerciales; siempre esperando toparme contigo. Hasta inventé una playa solitaria, pero tu lugar en la arena –a mi lado- se quedó vacío. Cuando no te sueño se me va el sueño.

Me gusta soñarte porque así no pierdo el tiempo inventando ingenuas excusas para verte; porque cada día que no te veo es un día menos que no estaré a tu lado. Por ejemplo: si sé que te voy a amar por 50 años (eso simplemente lo sé, no me preguntes cómo sé), ahora te voy a amar 49 años y 364 días… ¡un día menos!!! Que desperdicio. Por eso me gusta soñarte, porque es como si hubiera estado contigo y no existiera el tiempo perdido.

Vuelvo a sacar mi brazo –con todo y control remoto- de entre las sábanas. El espacio del cuarto está frío como su piso. Los foquitos rojos y verdes del estéreo aparecen como nave extraterrestre. Adivinando las funciones de los botones en la negrura de la madrugada, vuelvo a poner el disco con canciones de esas que sé que te gustan tanto como a mí. A ver si ahora sí vienes…

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martes, febrero 21, 2006

guffo pa´presidente

Ahora que quiero ser Presidente de México, pues me fui a dar un regaderazo de pueblo. Así lo es: Me fui a embarrar los zapatos de lodo y a oler las bisagras de los albañiles a colonias humildes y no pavimentadas como lo hacen todos los políticos. Como sabrán, me estoy promoviendo como Presidente de la Repúlica pedorra esta; digo, de este País, jeje. Y así empezó mi gira:

Fui a la colonia más gacha de Monterrey y toqué en la casa más feita. Un perro callejero me recibió y me ladró y se me echó encima a través de la malla ciclónica:
- Ay amá!!! -dije yo.
- No se preocupé –dijo la ñora- está castrado; pásele.
- Señora –le dije yo- si no tengo miedo que me coja, tengo miedo que me muerda; amárrelo por favor.
Total, agarraron al perro y pasé y platiqué con la ñora bien chido y me dijo que tenía su voto y el de toda su familia… y hasta de los que estaban muertos.

Seguí caminando con toda la raza y seguidores que me hacía bola entre las calles lodosas y las casas de techo de lámina. Ahí iba yo, con todos mis fans atrás, bien chido. En eso, que sale un güey suicida, con cuchillo en mano y todo el pedo:
- Me voy a matar porque la comida aquí no alcanza, nadie aquí come, nos estamos muriendo de hambre; me voy a matar!!! Es mas: me voy a cortar la perinola , me voy a cortar el pajarito –dice el güey.
Y le digo:
- Espérate, hermano: piensa en tu mujer…
Y él me dice:
- Es cierto, voy a pensar en mi mujer… gracias, señor…
- Piensa en tu mujer pa´que se te pare la perinola y alcance pa´que coman todos, cabrón. No te estés quejando de que aquí no hay comida, hijo de la tiznada
Esa fue mi buena acción del día.

Después salió un pinche marigüano que se iba a tirar de el techo de la iglesia. Y como yo ya traía un chingo de seguidores, pues que le decimos:
- Eeeeeeeeh, a que no se tira, pinche joto.
Y el vato bien encabronado:
- Si me tiro, cabrones, si me tiro
Y que empezamos nosotros:
- ¡¡¡Queee se tire, queee se tire, queee se tire!!!!
Y el pinche marigüano que se agüita y que se empieza a bajar del campanario. Y en eso, empezamos todos mis seguidores y yo:
- ¡¡¡Cuuulo, cuuulo, cuuulo!!! ¡No se tiró, no se tiró!!!
Esa fue mi otra obra del día como futuro Presidente de este País.

Ya para irme, llega un adolescente –de esos a los que yo quiero ayudar con becas, canchas deportivas y de más jaladas- y me dice:
- Disculpe, Señor Candidato a la Presidencia de la República:¿dónde está el Yemen???
- Ah, chinga… pos por ahí por Asia…
- No –me dice-, ¿dónde está el Yemen???
- Pos por Asia, güey –le digo, poniéndome a su nivel.
- Pos es que me dijeron que el Yemen está entre las patas de las viejas vírgenes.
- Ese es el HIMEN, pendejo… ¡Vota por mí!!!

¡¡¡Guffo para presidente!!!

jueves, febrero 16, 2006

relatito clasemediero

Aún no le daban respuesta a los crímenes que se estaban cometiendo impunemente en la primaria Montessori. Algún desequilibrado mental se estaba robando las tijeras de punta chatita marca “Elefante” del salón y no había sospechosos. Las niñas estaban aterrorizadas, pues tenían miedo que el loco ese les robara de sus estuchitos sus borradores con aroma, sus crayolas y sus lapiceros de la Kitty que habían comprado en McAllen. A mi me valía madre. Sólo eran unas pinchurrientas tijeras de tres pesos y como quiera yo ni tijeras tenía pues ya las había perdido desde hacía mucho tiempo; además, yo estaba más ocupado intercambiando barajitas para llenar mi álbum de animales “El Arca de Noé”. Ya nada mas me faltaban 4 barajas: el gato de Angora, el dragón de Komodo, el ocelote y la ballena azul, que era la más difícil de conseguir. Ahí andábamos todos los niños en el patio de la escuela con nuestros portafolios Samsonite de burócrata mal pagado, llenos de barajitas repetidas y de calcomanías Rascahuele pegadas en el interior y también de esas que tenían esponjita adentro y ojitos que se movían. Ya, ya, ya, ya, ya, ¡NOOO!, esa no la tengo, era lo que se escuchaba en el patio del Montessori durante las negociaciones de barajitas en el recreo. Ándale, te doy este bonche de barajas repetidas si me das esa que no tengo. ¡Va!, respondía el otro niño. Sonaba el timbre y todos de vuelta al salón y la maestra seguía con la misma cantaleta: Por última vez: les pido que el que tenga las tijeras de sus compañeros las devuelva por favor, si no, a todos les va a ir mal y nos vamos a quedar aquí a la salida hasta que aparezcan esas tijeras. A mi me valía madre si aparecían o no las tijeras, yo ya había conseguido la barajita de la ballena azul a cambio de un buen montón de barajas repetidas.

lunes, febrero 13, 2006

juguetes mi miseria

Amiguitos y amiguitas: Que la pobreza no les robe esa sonrisita con bigotes de leche radioactiva de la Conasupo o bigotes de tierra por las tolvaneras que se forman en su colonia sin pavimentar. No pongan carita de puchero si Santa Clos no les trajo nada por no comer bien o porque lo filetearon unos cacos antes de llegar a su casita a entregarles sus trompitos, baleritos, barbis piratas y luchadorcitos de plástico. No esperes a que los huevones de los políticos se compadezcan de ti y te vayan a aventar balones chafos y despensas caducas a tu coloña. Manda a todos a volar (y diles que yo no fui!!!) y crea tus propios juguetes. Aquí en juguetes Mi Miseria te enseñamos cómo; es más, hasta el Art Attack del Disney Channel nos la pela… bueno, imagino que no has de saber qué es eso de Disney, televisión por cable y de más. Manos a la obra.

Róbate una naranja del puesto de Doña Lencha o del viejito del carretón (que es más fácil de hacer pendejo, por viejito) y pártela en 4 rebanadas con tu navaja y cómete una así como lo muestra el dibujo (foto). Nomás lávala bien (la navaja), porque acuérdate que fue la que le enterraste al maistro de mate en sus tripas por haberte tronado con 5 en la materia y pescarte tronándotela en el baño de viejas.

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Hazle vario cortes a la cáscara pa´llá, pa´llá y pa´lla y luego uno largo pa´l otro lado, como si estuvieras tatuando a un camarada o rayando los días que llevas encerrado en la pared de alguna de esas celdas en las que has caído por robarle naranjas a Doña Lencha. Muuuy bien. Listo.

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Ahora, póntela dentro de la boca (pero antes, límpiate el bigotito de tierra y mocos)con la parte blanca pa´fuera y pon cara de pendejo así como lo hago yo. Ekole kua!!! Ya eres un pinche vampiro como esos de las películas del Santo que nomás se ven en tu tele blanco y negro (qué ironía, y esas películas son el blanco y negro, nunca notarás la diferencia) de perilla de esas que le cambias manualmente y se oye prak prak prak. Diviertete.
Juguetes Mi Miseria, juguetes para niños pobres, pero no cochinos!!!

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domingo, febrero 12, 2006

rolón

De chiquillo me gustaban mucho los trabalenguas. Me sabía a la perfección el de Pepe Pecas y el del Rey de Parangaricutirimícuaro y estaba practicando el de los tres tristes tigres porque de repente se me barría la lengua al pronunciarlo. Qué pendejada. Aunque eso me sirvió pa´aprenderme de memoria las tablas de multiplicar. También me gustaba aprenderme las capitales, banderas y monedas de los países del mundo y presumirles a mis amigos, a quienes les valía madre que yo supiera mucho de geografía. Podía pasar horas viendo mapas, globos terráqueos y enciclopedias de animales imaginando cómo serían y qué animales habría en las pequeñas islas que muy apenas se ven en los mapamundis. Era un niño raro. Tan raro que una de las primeras canciones que me gustó y disfrutaba escuchando una y otra vez porque me daba mucha risa, era esta. ¡Báilenle raza!!!


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viernes, febrero 10, 2006

de mi colección de música fina...

Hoy me da mucha hueva echar a andar el cerebrito de molusco que tengo, por eso los dejo con una rolita de mi colección de música naquita, antigüita pero bonita. La cantaba una españolita y su banda de malandros. Disfrútenla, que luego les pondré unas de Nelson Ned, Camilo Sesto, El Pirulí y Fandango. Sobres. Buen fin de semana.



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miércoles, febrero 08, 2006

el mustang 73

Cuando cabía, me gustaba acostarme sobre las bocinas de los asientos traseros de los coches. En ese hueco que forman el vidrio por donde se aleja al camino recorrido, el techo y el respaldo del asiento. Te tengo una sorpresa, m´ijo, me dijo mi padre. Yo tenía como unos 6 años. Un hombre elástico, una autopista Escalestrix, pases para ir al programa de Chabelo y traerme mi avalancha verde y mi dotación de Duvalines o, ya muy jodido, un viejo caballo de palo o un paquete de barajitas para llenar mi álbum de animales. Pensé en muchas sorpresas bien chidas y en muchos regalos, pero nunca en lo que en realidad fue. Bajé con mi papá las escaleras de la casa, abrió la puerta que daba a la cochera tomando mi mano y ahí estaba: un Mustang guindo modelo1973; casi 10 años de viejito tenía el coche pero se veía como Harrison Ford, sin una arruguita y bien conservado el cabrón. También mi jefe se vio bien mamilas con eso de que era una sorpresa y de más, obviamente ese iba a ser su carro y me lo iba a heredar 15 años después, cuando el coche ya tuviera casi 25 años de antigüedad, cuando ya no funcionara del todo bien, cuando ya la gasolina NOVA no existiera y cuando hubiera sido imposible –económicamente- mantener a una máquina de esas. Gracias a dios lo prestó y el güey que se lo pidió lo hizo cagada en la carretera. Pero yo comoquiera estaba bien feliz. Y lo que más me gustó de la sorpresa es cómo me vendió la idea mi papá. Me dijo que ese carro era mío y que le había mandado a hacer un asientito especial para mí, que no era otra cosa más que el chingado recarga brazos que esta entre el asiento del piloto y el del copiloto; pero yo estaba bien creído y ahí me sentaba, en mi asiento hecho a la medida. En aquella época no había tanto pedo con los accidentes ni con el cinturón de seguridad ni madres de esas. Recuerdo haber ido yo parado en el asiento del copiloto sin cinturón de seguridad y acostado sobre las bocinas traseras del coche, tapándole toda visibilidad a mi padre. Chale, ahora mi duda es: o el mundo era muy bonito en aquella época que nunca le sucedía nada malo a la gente o, de plano, se querían deshacer de mí mis padres mandándome a volar por el parabrisas. Snif.

lunes, febrero 06, 2006

juan pestañas

Tendría yo unos 5 años y fuimos a comer a no sé donde y estaba el Show de Juan Pestañas: una gloria regiomontana en el rubro del entretenimiento infantil y de los pocos que no tenía que pintarse de payaso para asustar a los niños. El señor usaba traje rojo de lentejuelas, sombrero rojo de copa de lentejuelas, pelo rizado (esponjado, más bien), lentes con aumento y zapatos de charol. Yo lo veía en la tele porque no había mucho que ver en la tele en aquella época. Además, yo conocía a la perfección toda su discografía, sobre todo, aquella rolita de: “Yo quiero hace pipí, yo quiero hacer pipí papáaaaaa, ya no aguanto más papá, yo me hago aquí”. Rock and roll puro y de lo más pesado. Pues resulta que el señor este de las pestañas largas estaba dando su show en el Club de Leones (ya me acordé dónde) y que se baja del escenario (bueno, era una pinche tarima gacha de madera) y que se lanza al público. No sé si se le haya olvidado la rola porque andaba crudo o porque estaba distraído desvistiendo a una de las meseritas con la mirada, pero el caso es que el John Eyelashes empezó a ir de mesa en mesa para que los niños le ayudaran a cantar las estrofas de sus rolitas. Él cantaba un pedacito y luego le ponía el micrófono en la boca (ejem, pero no como Maikol Jackson) a los niños, quienes completaban la cnción. Pero cuando Juan Pestañas llegó a mi mesa, mis padres emocionados me alentaron: “Ándale Guffo, esa sí te la sabes; ándale, es Juan Pestañas, cántala, m´ijo”. Y me puse a chillar como Guffa por la presión y el pánico escénico. Snif.

sábado, febrero 04, 2006

cero y van dos... casi...

Ignoraba que la señora que me renta el depa y su hijo tenían más de tres días alimentando a una perrita callejera. La perrita se metía a la cochera y se acostaba entre las macetas, bajo las mecedoras y bajo los coches. Hasta hoy me dí cuenta de la existencia de la perrita. Hoy que la atropellé... Tanto que he estado hablando del maltrato a los animales que hoy sábado me cayó una maldita maldición. Me disponía a ir con la banda a echar unos mariscos como a eso de la 1:30 de la tarde. Ya bien bañadito y perjumao, pues que me subo al carro, pongo una rolita de Vicentico muy bonita (hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo, es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo, ya no puedo acercarme a tu boca, sin deseártela de una manera loca), meto reversa y ¡crack!!!, ¡plosh!!!, ¡aaauuuuu, aaauuuuuuuu!!! ¡La perrita!!!. Yaaa valiooo madre… pensé. Me paralicé un instante y, pasado el shock, hice el carro para adelante; me bajé hecho la madre y espantadísimo, casi temblando, esperando ver al animalito todo descuartizado. Salió la señora gritando ¡ya la mató, ya la mató!!! Ahí como pude la saqué de abajo del coche, con la mitad del cuerpo inmóvil y colgándole como trapo, chillando y aullando de una manera horrible. Agarré un cojín que me dió la señora de una de las mecedoras, subí a la cachorrita al carro y le pisé al acelerador rumbo a la clínica de mi papá. En el coche el animalito se tranquilizó un poco. Miren nomás la mirada que me ponía, como diciendo: No me dejes morir, pinche Guffo; no me quiero ir al cielo con el Colibrí, cabrón. No me dejes morir, pinche Guffo. Uta madre… che nudo en la garganta de irla viendo y oyendo chillar durante el trayecto.

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LLegé a la clínica de mi padre y la doctora atendió a la perrita, le tomo unas radiografías, la sedó, le acomodó la patita y al parecer le salió barata la atropellada: nomás un pedo en la cadera y una patita tronada. Le ayudó estar todavía chiquita (tendrá unos 3 meses la perrita) ya que sus huesitos aún son como cartílago, pero sí se va a meter como 2 semanas de rehabilitación ahí en la clínica. Aquí en esta foto sale el Guffo consolando a Solovina y pidiéndole una diculpa por no haberla visto. Snif. Vamos a ver cómo salen las cosas. Ya no podría tener en mi lista la muerte accidental de dos perritos.

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viernes, febrero 03, 2006

la tortuga que agarraron de juguete

Estaba un jeep tipo hummer de color verde estacionado en un pequeño claro entre los helechos y la bóveda de ramas y hojas entrelazadas que tapaba el cielo; de música de fondo, el río corriendo entre los pliegues y huecos de las piedras. No sé si andaban ebrios, drogados o así de estúpido es su comportamiento normal todos los días de todos los años. Nosotros brincábamos de piedra en piedra, de roca en roca, para no mojarnos los tenis y para evitar las partes profundas que pudieran mojarnos los pantalones hasta las rodillas. Yo traía mi cámara colgada al cuello, otro amigo una mochila con toallas y shorts, y otros dos camaradas cargaban una hielera con cervezas y hielo. Se escuchaban las risotadas de los hombres que rodeaban el vehículo militar; soldados, por supuesto. Al cruzar el río y llegar a tierra firme, muy cerca del jeep, nos dimos cuenta de la causa de tanta risa: los soldados –armados con rifles modernísimos y cortes de pelo de cepillo- habían sacado una tortuga del río –de esas que tienen dos manchitas anaranjadas en donde irían las orejas- y jugaban con ella a que la ponían patas pa´rriba sobre el parabrisas del vehículote y la soltaban, deslizándose el quelonio por todo el vidrio y también por el cofre hasta caer al suelo. Repetían el chistecito una y otra vez. La verdad nos dio miedo reprocharles algo por más amables que fueran nuestras palabras y argumentos. Preguntamos a un lugareño -de los pocos que había en aquella época en ese lugar antes de que los corrieran y lo arruinaran haciéndolo “turístico”- por los militares esos y nos dijo que estaban ahí para cuidar del lugar. Y vaya que estaban cumpliendo con su trabajo (sarcasticómetro a punto de tronar). Seguimos caminando río arriba, yo con cierta angustia y mis dos amigos que cargaban la hielera con cierto cansancio. Nos turnamos la hielera. Faltaban como 10 minutos para llegar a la cascada donde nadaríamos. De la tortuga ya no supe nada y de los que velan por el bienestar de este país no creo ni madres.

miércoles, febrero 01, 2006

chistes alowey spoiler


Una pequeña probadita de lo que aparecerá en la revista PONX de febrero. Por cierto, ayer me enteré que a un compañero del trabajo le dicen el "RadioBeep"... por pinche inútil. Posted by Picasa

martes, enero 31, 2006

más cosas de mi vida que a nadie le importan...

- Sigo con la colección de cds quemados con música naca. Hoy quemé uno con rolas de los hermanos incestuosos esos de Pimpinela, la greñuda de la Daniela Romo (tuuu, luna máaagicaaa), Diego Vergader, una que otra de los ruquitos de Mocedades y la de "Carretera", de Cecilia Toussaint. Ajuuua!!!

- Al pobre torito ese de la Plaza México que se llamaba "Pajarito" (que por cierto, tenía un pajarototote) le salieron alas y voló a las gradas donde estaba sentado el público y chingó como a 7 personas y cornó a una ruquita (juarjuar). ¿Pa´qué van a esas chingaderas de la fiesta brava, cabrones?. Ah, y todavía lo matan al pobre animal cuando estaba atorado en las gradas con una espadota en el lomo. Que tiernos: México rumbo al primer mundo.

- Y ya para acabarla de chingar, rematan las noticias con la nota y el video de una bebita recién nacida que tiraron a un río en Brasil envuelta en una bolsa de plástico negra para que se ahogara porque su mami no la podía mantener. Mamá hija de su chingada madre: si la vas a matar, pos mátala, pero no la dejes a la suerte a ver si se ahoga o no. Eso sí es ser culera. Ojalá la refundan en el bote a la chinche jefa y ojalá la niña sea adoptada por Mary Poppins.

¡Aaaaaanimo señores!!!, el mundo marcha a toda madre.

P.D. Ah, y Bush sigue con sus puñetas mentales de que Osama nos va a atacar, de que las armas nucleares, de que la guerra, de que la libertad. Lamento decirle, señor Presidente, que ya nadie lo pela con sus paranoias, pinche loco. Usted sígale así.

Ahí se ven.

lunes, enero 30, 2006

doble nudo

Si para algo yo era bueno; es más: ¡un maestro!, era para abrocharme los zapatos con doble nudo. Ahí sí todos me la pelaban. Recuerdo el día en que aprendí a abrocharme las cintas (agujetas) de los zapatos; fue tan glorioso como el día en que mi madre ya no tuvo que ir al baño a limpiarme después de hacer popochas, aunque ella insistía en que todavía no lo sabía hacer bien. Obviamente los resultados no eran los mismos porque abrocharse los zapatos de la escuela era más fácil porque uno puede ver los resultados y en la otra actividad no, pues uno podía dejar una mancha café en los calzones Fruit of the Loom. Manchando chones y con gangrena en las patas de lo apretado que usaba los tenis fue como me di cuenta de mi genial capacidad pues, sabía anudarme los zapatos muy bien, pero tenía que refinar mi técnica para limpiarme después de ir al baño a soltar la calabaza. Pero eso no importaba, pues tenía casi 5 años y yo era el experto y el único que sabía anudarme las agujetas y me sentía grande por haberme abrochado los zapatos yo solito y, aparte, con doble nudo, cabrones. El mundo estaba a mis pies. Recuerdo que llegué a la primaria presumiéndole a mis amigos lo del doble nudo y los dejaba apantallados (todavía no tenía mis tenis de Gigante, tenía unos Panam bien chiros). Ooooijoles, ¿cómo le hiciste?, me decía la racilla. Y yo como pavo real, dominando la situación, enseñándoles a todos la técnica del doble nudo e inflamándoseme el pecho con la adulación de los demás. Pero nunca falta el hijo de puta que le derrumba a uno su torre de barajitas o su caminito de fichas de domino paradas. Yo traía pants en esa ocasión porque nos tocaba deportes (Educación Física, le decían, y con un maestro bien pedote) y que llega ese hijo de la rechingada madre y que me baja el pants y que todos me ven la rajita de lodo en los calzones. Esa rajita que dejaba por no saberme limpiar bien y que yo creía que me limpiaba. Todos rieron y me dijeron: ¿¡pos no que muy reata?!?! juarjuar. Y yo les dije: para lo que yo soy bueno es para abrocharme los zapatos con doble nudo, no pa´ limpiarme la colita... Snif. Si no se hubiera ido corriendo ese güey que me bajó el pants habría sentido la furia de mis tenis Panam con doble nudo en sus huevos.

sábado, enero 28, 2006

el perro feo


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Este perro siempre anda merodeando por el barrio vendiéndonos su lástima. Creo que empezó a venir más seguido desde que le aventé unos huesos de t-bone que sobraron de una carne asada que hicimos en el departamento. Lo vi frente al parque husmeando entre las hierbas y me dio tristeza lo esquelético que estaba y le aventé unos huesos junto con una mitad de un trozo de carne que nadie se terminó. Al principio se asustó y corrió: debió haber pensado que alguien lo estaba apedreando, pero el olor de los restos de carne pegada al hueso lo hizo volver a devorarlos con gusto y un hambre contenida de semanas atrás. Me he dado cuenta que a este pobre perro nadie en el barrio lo quiere por feo y callejero. Sólo el taquero de a lado le da las sobras de los pellejos que fríe para los tacos, pero como dicen por ahí: perro no come perro. Salvo yo y el taquero de a lado, las demás personas lo tratan de la fregada al pobre animal. Tal vez si este perro fuera de raza o tuviera pedigrí o estuviera más bonito lo tratarían de otra manera, porque así somos los humanos hasta para tratar a nuestros semejantes. He visto como la señora de la tiendita lo corre ondeándole un trapo o una chancla, y como el señor de la carnicería lo espanta de su negocio diciéndole: ¡júuuuchile, oooorale, váyase de aquí, cabrón!!!, en vez de aventarle un trocito de carne de esos que les sobran y que prefiere tirar a la basura. Este perro flaco no tuvo la misma suerte que tuvo el perro de la casa de la esquina que siempre me ladra cuando paso; así como muchos hombres y mujeres no tuvieron la misma suerte y oportunidades que uno tuvo. No me sorprende que las personas no sientan compasión o algo de lástima por este perro, pues no lo hacen con sus semejantes, ¿por qué habrán de hacerlo con un pinche perro feo? Últimamente en las carnes asadas ya no como carne. Compro unas papas y unas calabacitas, las parto, les pongo mantequilla y pimienta, las envuelvo en aluminio y listo. Ah, y compro algunas costillas de esas baratas, pero con carnita, por si viene el perro feo.

miércoles, enero 25, 2006

cuando el amor llega asi de esta manera uno no tiene la culpa...

Se apagó el monito rojo y se prendió el monito verde. Como siempre, uno que otro carro se pasa de largo ignorando el semáforo en luz roja. Les vale madre y les seguirá valiendo madre; aquí no es como en las películas esas donde el transeúnte es quien lleva la mano en la calle. El agente de tránsito estaba más entretenido viéndoles las nalgas a las secretarias que regresaban de su hora de comida. Crucé la calle y nunca falta el imbecilazo que mete toda la trompa del coche sobre la raya amarilla de los peatones porque no tuvo los huevos suficientes para cruzarse en luz roja porque vio de último momento al tránsito en la esquina y mejor decidió frenarse sobre el paso peatonal. Así somos. Le saqué la vuelta al carro del tarado ese y subí a la banqueta contraria por un lado de la rampa para discapacitados que, sinceramente, nunca he visto que las usen porque no creo que se atrevan a salir a las calles con tan chaparra cultura vial que tenemos. El agente de tránsito seguía apendejado con la temblorina de las nalgas de las secres y ejecutivas que por ahí pasaban. El hombre hacía como que trabajaba ondeando la mano como idiota mientras les rompía el traje sastre a las mujeres con una mirada que hacía suponer que tenía mucho tiempo ya de que no le gustaba su esposa. En vez de multar al cabrón que estaba obstruyendo el paso de los peatones prefería descremarse mentalmente. Ni hacer corajes es bueno. Formé mi burbuja concentrándome en la fricción de mis pantalones de pana; un sonido muy común en el invierno. Pero me detuve. Aunado al rip rip de la pana al caminar, el ruido de mis zapatos recién boleados que molían las pocas hojas sobre la banqueta me impedían escuchar la canción que tocaban en algún establecimiento a lo lejos. El penetrante olor de la grasa negra seguía colgado de los pelitos de mi nariz. Miré al suelo para concentrarme en la melodía y noté que la grasa había manchado un poco el pantalón: pinche bolero, ya ni porque siempre le doy propina lo hace con cuidado. Le di turn off al sonido ambiental y formé otra burbuja donde lo único que escuchaba era la tonada de esa canción. “…cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta…” Aaaah, cómo no, ya había escuchado antes esa rola y desde la primera vez se volvió una de mis favoritas. “…cuando el amor llega así de esta manera uno no tienen la culpa, quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”. Todo el día tuve esa rola en la cabeza. Salí apurado del trabajo, empezaba el frío y no le había echado suficientes monedas al parquímetro, pero como quiera, me detuve en la farmacia a comprar algún dulce o algún chicle. Compré unos chicles de esos que vienen en una cajita de cartón. Tres pesos con cincuenta centavos. Sonaban como maraca las tabletitas cuadradas y acarameladas dentro de la caja cuando la agitaba. Eran de esos chicles blancos, de menta; no de los verdes esos para el mal aliento que queman la boca con su sabor. El tiempo en el parquímetro había expirado pero no me multaron. Me subí al coche y estaba caliente, como sauna. Me gusta ese abrazo del calor cuando me subo después de haberlo dejado varias horas bajo el sol y de caminar varias cuadras entre la ventisca fresca de las 5 de la tarde. Traté de quitar el celofán del empaque de los chicles que sonaba como fuego crepitando. En un intento desesperado y un movimiento torpe, abrí el empaque al revés y los chicles volaron por los aires cayendo directamente en el asiento del copiloto… formando tu sonrisa…. hasta esos dos dientes que dices que tienes chuecos y que a mí tanto me gustan. Es que cuando el amor llega así de esta manera uno no tiene la culpa…

lunes, enero 23, 2006

firmes... ya

Teniendo palancas, como quiera saqué mi cartilla militar de manera honesta. ¡Qué pendejo!!!, me dijeron mis amigos remisos que pagaron por ella a los 24 años. Igual y sí, igual y no. De todos modos me tocó bola negra, de esos que no marchan. A mi amigo el Takechi sí le tocó bola blanca y se jodió y tuvo que ir a marchar. Mira Tekechi -le decíamos- bajate el pantalón y enséñale al General que si tienes las bolas negras, pa´que ya no marches -jajaja, y el Takechi se cagaba todo. Como quiera terminó arreglando su situación de bola blanca con un billetito. Cuando fui a recoger mi cartilla liberada al campo militar, no faltaban los soldaduchos mamones y prepotentes que le hablan a uno con muchos huevos. "Pinches fresitas, aquí los vamos a hacer hombres, pinches niñas" o "aquí no queremos greñudos como los del grupo Molotov", eran las frases que se escuchaban. Pero de entre la multitud, alguien respondió: ¡Los de Molotov no andan greñudos, pendejoooo!!! Juarjuar, explotamos en risa toda la clase 76 y el pinche militar se puso morado del coraje y empezó a gritar: ¿Quién fue, quién fue pinches jotos maricones??? - y no salía el culpable, obviamente- ¡Pónganse a correr todos hijos de la chingada!!! Juarjuar, pos sí, pero lo tarado y la humillación no se la quitó con nada y la risa me duró las 3 vueltas que dimos al campo de futbol. Hubiera querido ser yo el que gritó eso. Con madre.
Luego les cuento cuando mi papá me mandó trajeado y encorbatado a tomarme la foto pa´la credencial de elector. Snif, maldito nacionalismo patriótico.

sábado, enero 21, 2006

tonterías que a nadie le importan

Es fin de semana, no ando ganoso de escribir. Pondré cosas que a nadie le interesan:

- Ayer compré mi pelícúla número 105. Me faltan de a madre pa´llegar a las 1000.

- Me dio coraje que se muriera la ballena encallada en el río Támesis, pero me valió madre que ejecutaran a tres personas.

- Quemé un disco pá la colección de "música patética pero sabrosa": Flans (las miiil y una noches que pasé... las mil una no...), Fresas con Crema (...tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol...), Magneto (al suuuuuuur). Sí, ya sé que me la mamé pero es un disco pa´l desmadre.

- Para compensar el pecado anterior fui a comprar un disco de Ibrahim Ferrer.

- Ayer en casa de un amigo -después de arreglar el mundo y jugar un torneo importantísimo de dominó-, pusieron porno y no me animó ni me emocionó ni nada. ¿Estaré muerto por dentro?

- La frase interesante de la noche: "El criminal es ignorante y la ignorancia es criminal"
La frase estúpida de la noche: " George Constanza de Seinfeld está con madre"

- ¿Por qué Evo Morales puede andar fachoso y andrajoso en todos los eventos y yo no? Ya ves, amá; ese güey anda fachoso y es Presidente, déjame andar con la camisa desfajada, no pasa nada.

- ¿Por qué Brad Pitt puede tener hijos a los 42 años y nadie lo anda chingando con que "no los vas a disfrutar" "cuando tu hija tenga 15 años tu vas a tener 57 y no vas a poder bailar el bals con ella en su quinceaños", "no vas a poder jugar futbol con él porque vas a estar muy grande"? Como si tener un hijo se redujera a esas tres pendejadas.

Ya me voy a comer unas empanadas de marlin con camarón y queso que no les digo dónde las venden muajajaja.

miércoles, enero 18, 2006

un barrio tranquilo... una vida igual


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Cada que voy a la tiendita este méndigo perro me saca un pedo. Tal vez huele que en mi conciencia pesa la muerte accidental de uno de los de su especie. Guaf guaf!!!, me ladra el muy cabrón desde la azotea y yo brinco sin saber por dónde va a salir. Es un barrio tranquilo: Frente a la tiendita está una escuela primaria, la Batallón 201; en contra esquina está una carnicería, la carnicería López y más adelantito los tacos y menudo de Don Rulo. Todo me queda a una cuadra. Hasta el mercadito que se pone los domingos de 8 de la mañana a 3 de la tarde. Mis vueltas a la tiendita son muy casuales, sólo voy a comprar pan para hacer supersandwiches, cerveza, garrafones de agua y una que otra cosa para cocinar cuando me entra el espíritu de chef. Hoy fui a comprar tortillas, aguacates verdes y papa porque probablemente mañana hagamos carne asada y los aguacatitos estarán buenos pa´la noche. Las siete palmeras que escoltan la escuela siguen estando ahí, pero ya no las veo tan seguido desde que taparon el patio del negocio. De regreso, el perro me vuelve a ladrar; volteo y le sonrío. Alcanzo a ver cómo le escurre la baba. En esta misma acera donde vive el perro está la imprenta en la que me asocié con Júpiter. Es un barrio tranquilo. Frente a mi casa hay un parque donde se la pasan jugando niños, a un lado hay un árbol de mandarinas que siempre me dice que me las robe y, en las noches, los vecinos del otro lado sacan un puesto de tacos, flautas y enchiladas pa´ganarse unos centavos extras. Es un barrio tranquilo, una vida tranquila. Dibujo en mi casa, cruzo la calle para hacer chamba de imprenta y voy al periódico en las noches un par de horas. Es una vida tranquila.

martes, enero 17, 2006

la tira

Pos estoy haciendo una serie de tiras cómicas con humor exclusivo para retrasados mentales y genios. Las estoy publicando en el PONX impreso y en http://ponx.ws/main.htm y, muy posiblemente, en una página de internet que se llama www.altadosis.com (pero orita chequé y dice cancelada, jejeje, a ver si no salen como Mágico, snif). Todo es jale artesanal, 100% a mano (y sin lavármela después de ir a miar, es el ingrediente secreto), con humor incomprendido y muuuy pendejo (como yo, igualito). Ahí les dejo la primera que hice y que no salió a la luz pública por maleta, precisamente; las demás van mejorando. Es que las musas andan de apretadas, ya ni porque hace frío se quieren venir a acurrucar conmigo.


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sábado, enero 14, 2006

magico strikes back

Pues resultó ser mucha la gente que conoce a Don Mágico. Por ahí me dijeron que Mágico se arrepintió de todos sus pecados hace mucho tiempo. No me importa si lo hizo o no, yo nunca le guardé rencor y lo perdoné de inmediato. Dicen que, con la culpa a cuestas y con meses de insmnio por las trakalas que se aventaba, Mágico llegó bañado en llanto e implorando perdón a confesarse con un sacerdote:
- Padre, hace algunos años robé a un pobre dibujante de 17 años de edad. Me hizo unos dibujos y nunca se los pagué, snif -esa fue una de entre tantas cosas turbias que un Mágico desenmascarado le contó al padrecito.
- Aaaay, hijo mío -le dijo el sacerdote.
- ¿Qué hago padre? yo no quiero seguir siendo así, ¡ayúdeme por favor!!! -balbuceaba el luchador a la sombra del confesionario-. ¿Cuántos Padres Nuestros rezo?, ¿cuántas Aves Marías digo para ya no ser así y alcanzar el perdón divino???
Y el padre le contestó:
- No hijo mío, nada de eso. Mejor en las noche, cuando ya te vayas a dormir después de tus oraciones, pon unas rebanaditas de queso bajo tu almohada...
- ¿Queso, padre???
- Si, hijo mio, por si te da hambre en la noche, ¡¡¡pinche rata asquerosa!!!

miércoles, enero 11, 2006

mágico

- Si, buenas tardes, me comunica con "Mágico"...
- Eh... ¿de parte de quién?
- Gustavo Caballero.
- Ah, Gustavo, cómo estás: Yo soy "Mágico".

Aaaa la chingaaada!!! Estaba hablando con el mismísimo "Mágico", luchador profesional. Tendría yo unos 17 o 18 años, acababa de regresar de estudiar fuera y no había alcanzado las fechas para entrar a la carrera, por lo que me puse (pusieron) a trabajar. Mi papá conoció a "Mágico" no sé por qué chingados y le dijo que yo era dibujante, que le estaba quitando clientela a la clínica por matar perros y que le podría yo ayudar en su proyecto de sacar unos cuadernos de lucha libre para iluminar y de pasatiempos. Le hablé por teléfono y me pasó la dirección, que apunté en la misma tarjeta. Me bajé del camión en la dirección de la tarjeta y entré en un consultorio naturista y esotérico.

- Buenas tardes, vengo con "Mágico" -le dije a la secretaria, quien me miró con cierta sospecha.
- Un momentito -me dijo, y entro en una puerta-. Pásale, te está esperando.

Aaaaaa la chingaaaaada!!! Qué emocióooon

Entré en un consultorio hasta la madre de lleno de parafernalia de luchadores: posters, máscaras, fotos, rings, botas, capas, más máscaras. En el escritorio estaba un hombre moreno y mamado, con una bata blanca:
- Siéntate, Gustavo -y me senté-. Soy el Dr. Victor Noséqué... este... bueno... lo único que te pido es discreción: "YO SOY MÁGICO"

¡Aaaaa la chingaaaaada!!!, hasta la música de los Súper Amigos se escuchó al momento de la revelación. Total, ya, me platicó el proyecto, bla bla bla, hice los dibujos, inventé los jueguitos, crucigramas, laberintos, relacionar columnas, colorear a los Campeones de la Salud, que eran los achichincles de "Mágico" y que eran frutas con antifaz y capa: "Súper Mango", "Manzana Fortaleza", "Plátano Múscular", etc. Total,
cuando terminé el proyecto y se lo entregué, "Mágico" desapareció como por arte de magia con todo y mi dinero, snif. Fue como una poderosa urracarrana desde la tercera cuerda a mis sueños de juventud, snif.

lunes, enero 09, 2006

el perrito que se me murió

Así es que de aspirante a dibujante pasé a ser el peluquero mataperros, snif. No se me olvida el pedo que me saqué al ver al pobre "Colibrí" (así se llamaba el can ahora occiso; si, ya sé que a quién chingados se le ocurre ponerle de nombre "Colibrí" a un perro). Con la lengüilla de fuera, ya todo inmóvil, colgado como piñata peluda y negra. Dejé al perro que traía cargando en una jaula y me apresuré a cargar al "Colibrí" (juarjuar, se la mamaron con el nombre) pa´ volverlo a poner sobre la mesa, pero pos ya qué fregados: ya estaba más tieso que el pants de un estudiante de secundaria viendo morritas. Le quité el bozal, pero pos yo no sabía dar respiración de boca a boca y la neta estaba bien pinche barbón el "Colibrí" porque no tuve chance de meterle tijera ni rasuradora. Y les digo, ya se imaginarán la chinga que me puso mi jefe, quien se negaba a creer que el pobre perro se había suicidado por culpa de tan feo nombre que le habían puesto sus amos. Es que es neta, ningún mendigo perro había hecho eso que hizo este menso. ¿A quién se le ocurre saltar al vacío teniendo una soga en el cuello??? Ya ni recuerdo qué le dijimos a los dueños, quienes sí agarraron onda, tal vez porque el "Colibrí" estába muy feito y ni de raza pura era. "Colibrí", Dios te tenga en su gloria y te vuelvo a pedir una disculpa por mi negligencia... pero yo insisto en que te suicidaste, cabrón.

sábado, enero 07, 2006

los jales del guffo

Antes de trabajar en lo que me gusta confieso que hice muchas cosas que no me gustan. Una vez fui a pedir trabajo a una agencia de edecanes. Así lo es. Cuando estaban promocionando el Gatorade necesitaban chavos y chavas que lo regalaran en eventos deportivos y escuelas y de más. Quedé contratado gracias a mis espiritifláuticos chamorros, pero cuando me enteré de que tenía que levantarme a las 5 de la mañana y usar shortsitos ajustados, no me volví a presentar, juarjuar. Una vez trabajé con un luchador, un tiempo jale en una estación de radio del gobierno haciendo aburridísimas cápsulas y también en un programa de música colombiana en la AM. Cuando comencé a hacer lo que me gusta, no me gustaba lo que me pagaban, pues hacía 3 caricaturas diarias y a veces no publicaban ninguna y me pagaban por caricatura publicada. Una vez llegué a ganar al mes la grandiosa cantidad de 150 pesos, o sea, tres caricaturas publicadas de las casi 45 que había hecho. Agradecí al periódico y lo mandé a chingar a su madre. Obviamente trabajé mucho tiempo en la clínica veterinaria de mi papá bañando perros, cortándoles en pelo, recibiendo mordidas y limpiando cacas... hasta que una vez un perro se me murió en la mesa de la estética. Lo subí, lo ganché a la cadena que colgaba del techo, le puse el bozal y empecé a cepillarlo. En eso, mi papá me habla por el altavoz para que fuera por otro perro a la recepción. Entonces, voy por el perrito y al llegar otra vez al área de estética canina, pues el pinche perro que estaba cepillando se había tratado de bajar de la mesa, brincó y quedó colgado el pobre animal. Y ya se imaginarán la chinga... Antes de trabajar en lo que me gusta, hice muuuchas cosas que no me gustan. Gracias a la vida que ya no las hago.

viernes, enero 06, 2006

el piñas

Mi amigo el Piñas soñaba con sacarse el mono de la rosca de reyes porque decía que ese era el único mono que podía tener y recibir como regalo. A nosotros nos regalaban los monos del Jedi, los de G.I. Joe y los de He-man, y a este güey no le regalaban ni madres porque era pobre y sus papas eran divorciados y borrachos. Por eso, cuando partíamos la rosca de reyes en casa de algún cabrón, nadie se quería sacar el monito y, el que se lo sacaba, lo volvía a poner adentro del pan duro y se lo llevábamos al Piñas y él se sacaba el monito y era bien feliz el güey con su monito plasticoso y blanco. Le decíamos el Piñas porque era bien mentiroso; pero en lo que nunca mentía era en que se había sacado el monito de la rosca de reyes. Nosotros éramos los mentirosos con tal de hacerlo feliz. Una vez el Piñas nos invitó a su casa porque su mamá había hecho tamales por lo de haberse sacado el muñequito de la rosca. Yo fui con un amigo, los demás no quisieron ir. Sentado en la humilde sala color vino que el papá del Piñas había comprado en abonos, comprendí que todos somos iguales, que no todos tenemos las mismas oportunidades y que cada ser humano se la pela bien duro a como le toca; pero se la pela siempre para seguir siendo humano... Dejé de ver al Piñas como dejé de ver a mi Bety y a la maestra Paula; entendí que la vida iba a ser así de ahora en adelante: bien culera... pero siempre esperando que vengan cosas mejores.

miércoles, enero 04, 2006

el clasemedierito enamorado

El director del Montessori imponía miedo, no respeto. Siempre entraba al salón en el momento menos esperado: alto, feo, papadón y muy serio; siempre con las manos por detrás. Se quedaba inmóvil en la puerta, mirándonos por encima como si fuéramos cucarachas, como si la corbata le apretara; con su cutis cicatrizado y cacarizo. Todos nos callábamos cuando lo veíamos ahí parado; nos sentábamos y hacíamos como que estudiábamos. Con un silencio sacado de lo más profundo del mar, regañaba parejo a todo el salón y se aventaba alguno que otro comentario sarcástico contra algún alumno en especial, por lo general, contra los más indisciplinados. Salía del salón y los murmullos y susurros subían de volumen otra vez. Yo sentía pena por el hijo del director, pues era mi compañero y casi nadie lo quería por ser el hijo del director. Qué culpa tenía él de tener un padre tan mamón. Noté que se habían llevado el pupitre de Bety a otro salón. Al día siguiente, la maestra de arte no fue a la escuela. El director volvió a entrar al salón con su pose perdonavidas y nos dijo que saliéramos al patio, que no íbamos a tener la clase de artísticas. Yo, de pendejo, levanté la mano. Dime Gustavo, me dijo el dire. ¿Por qué no va a venir la maestra Paula?, le pregunté. Esas son cosas que a ti no te interesan, me dijo, tú ocúpate de estudiar y yo me ocupo de arreglar los problemas de la escuela, ¿si? ; es más: ponte a recoger los papeles del patio, me ordenó el viejo culero. Su hijo me volteó a ver avergonzado pues yo no lo trataba tan mal como los demás alumnos. Le devolví la mirada haciéndole entender que él no tenía la culpa de tener un papá tan mamón. Salí al patio y detrás de mí los demás alumnos. A ellos los pusieron a hacer lagartijas, palomillas, sentadillas y demás ejercicios. Yo me puse a recoger los papeles del patio como me lo había ordenado el director. Ahora resulta que no tenía yo el derecho de preguntar por qué mi segundo amor se había ido sin ni siquiera darme una explicación. Viejo ojete.

lunes, enero 02, 2006

el clasemedierito valiente

Volvimos a clases y Bety ya no estaba en la escuela. Ignoro las razones por las que sus padres la sacaron del Montessori. La maestra Celia fue quien nos dio la noticia y recuerdo escuchar llorar a dos de sus amiguitas. Yo, lloré en silencio. Miraba su banco vacío y la imaginaba desprendiendo las orillas de su sandwich. Creí alcanzar a ver algunas migajas aún sobre el pupitre, pero no; era sólo polvo. Bety ya no estaba, se había ido. Bety: la que me ganaba a las carreritas, la que nunca se burló de mis tenis de Gigante, la que fue virgen en la pastorela y yo no quise ser su San José, la que tocaba la flauta bien bonito y me hizo imaginar por primera vez el sabor de un beso. Bety, la que me regalaba las orillas de su sandwich de Cheez Wiz con mortadela. Salió del salón la maestra Celia diciendo algo sobre que nos portáramos bien y sobre una nueva maestra que nos iba a dar la clase de artísticas, la verdad no puse atención pues estaba dibujando la imagen de Bety en el pupitre vacío. Entró en el salón la nueva maestra: Paula, se llamaba. Bety se desmoronó cual Polvorón Marinela de mi mente. Ya tenía un nuevo amor. Se llamaba Paula. Ojalá ella no me dejé sin razón o, si me va a abandonar, que de perdido me dé una... no como Bety, que se fue sin razones.

viernes, diciembre 30, 2005

mañana por la noche...

Mañana a media noche -cuando todas las mujeres traigan puesto su calzón rojo a media nacha- vas a ser las doce uvas que me coma aunque me atragante, las doce campanadas que pasan en la tele y esos doce deseos que nunca pido. Entre el confeti, las serpentinas, mi familia, meseros y comensales desconocidos se me irá el dosmilcinco; y brindaré por ti donde quiera que vayas a estar. Abrazaré a todos, menos a ti, pero sabes que te mando mi abrazo hasta Irlanda, Júpiter o cualquier rumbo de la ciudad. Estate pendiente, porque mi abrazo te llegará aleteando como un gorrión y sabrás de su presencia cuando el viento despeine tu fleco. Andaré trajeado pa´darle gusto a mi mamá y a mi agüelita, que les gusta verme como empleado en pleno lunes de perdido una vez al año. No hablaré de política ni ni madres en lo que no estemos de acuerdo mi papá y yo. Bromearé con mis carnalas, tomaré vino, comeré como pelón de hospicio, soplaré espanta suegras y de más ridiculeces que se acostumbran la noche de mañana... y, de vez en cuando, te echaré un vistazo en mis pensamientos. Espero todo eso de las uvas, los buenos deseos y el dosmilcinco terminen a las 12:34; o a la 1:23, no hay problema: las dos horas esas me gustan. Y espero también que la pases tan bien como yo y que, aunque sea una vez, me eches un vistazo en tu mente.
Saludos a todos!!!

jueves, diciembre 29, 2005

coincidencias o sepa la bola

Ese mendigo afán que tengo de buscarle 5 patas al gato, o más bien, de encontrarle un sentido lógico a todo lo que me sucede o una razón mágica que haga de esta existencia algo especial y no un accidente universal, a veces me angustia. Esto de lo que hablo es a veces peligroso, porque uno llega a pensar que uno mismo es el centro del universo, por no decir que uno se siente la Gran Cagada; y llegamos a creer que todo lo que sucede en el mundo o a nuestro alrededor gira en torno a nuestra persona, porque somos el núcleo del planeta y la mamá de los pollitos. Algo así tipo la película Truman Show es como me siento a veces y es lo que trato de explicar: una vida donde todo está planeado, nada es una coincidencia y todo sucede por cuestiones ajenas al azar pero lo disfrazan (los dioses, el niño dios o los productores de mi programa de tv, no lo sé) como si fuera suerte.
Rodeaba el centro de la ciudad buscando un parquímetro pa´estacionar mi carro e irme a trabajar, mientras pensaba en que ya le tocaba su servicio de los 10 mil kilómetros y ya me había pasado por poquito. Di como 5 vueltas a varias manzanas del centro y no encontraba lugar. Hasta que vi a lo lejos que un carro se estaba yendo, dejando su lugar vacío y con el tiempo ya vencido; aceleré y me estacioné. Saqué unas monedas de mi bolsillo y ¡Oh Sorpresa!!!... ¿Será todo una coincidencia???


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martes, diciembre 27, 2005

me quedo helado...

Tanto que jodo y jodo con mis escritos de "mantenernos niños", de "no perder la inocencia", de "ay, sí, qué bonita es la infancia, cha la la la laaa" y de más cursilería barata y sensiblera, que ni yo mismo cumplo con lo que escribo. Prueba de ello es que tengo años -sí, años- de no comerme un helado. Ignoro las razones, ya sean económicas, climáticas o dietéticas, pero hace mucho que no pruebo un helado. El sabor pastel de queso con zarzamora es el que mi sofisticado paladar, refinado a base de frijoles bayos en lata, disfruta más. También me gusta el napolitano, pero sin el sabor fresa; así es que mejor pedía una bola de chocoloate y una de vainilla, pa´no traer en chinga a la señorita que hace las bolas quitandole el sabor fresa minuciosamente a mi barquillo. El de chicle también estaba chido, al igual que el de pistache, coco y mango. Siempre he preferido los de leche a los de agua; pero uno de uva a base de agua no tiene madre. Lloraba cuando me compraban un cono con nomás una bola de nieve y también lloraba cuando me compraban un cono doble y la bola de arriba se me caía por pendejo. También lloraba cuando mi mamá me regañaba por embarrar toda mi ropa por no chuparle bien al cono antes de que se derritiera y también cuando me daba un coscorrón por morder la puntita de abajo del barquillo pa´ succionar la nieve bien chiro, por más puñalón que me viera; aunque más bien era por una etapa mastofílica que a esa edad aún no superaba. La Danesa 33, con sus 17 sabores, era la reina de las neverías. No recuerdo haber visto alguna vez 33 sabores, pero era la fuckin queen de las nieves. Ya tengo propósito de año nuevo: comerme un helado.

sábado, diciembre 24, 2005

felicidades!!!

Viendo estas cosas me encabrono conmigo mismo cuando me quejo por las pendejadas que me quejo. Veo al señor este sentado en la jardinera del parque y le digo que si no se le ofrece nada o que si lo puedo ayudar en algo; pinche navidad pone pruebas cabronas que no se le presentan a uno en todo el año. Yo ya iba a comer a casa de mis jefes pa´convivir con mi carnala que llegó de Missouri después de 3 años y porque no había yo comido nada decente desde hacía como una semana. El señor me dice que no, que está descansando porque está muy cansado y va a casa de su hija. Le digo: "Oiga, si quiere yo le doy raid aquí cercas; lo he visto varias veces aquí sentado pero pienso que sólo salió a tomar el fresco de la tarde, no sabía que iba a casa de su hija... ¿Está muy lejos?" Y el ñor me dice que no me preocupe, "míjito", me dice, que eso es lo que hace tres veces al mes y lo toma como ejercicio. Se para y se va. "Ah, pos bueno", le digo yo y me hago pá un lado. "Muchas gracias como quiera, m´ijito... a ti Dios te bendice", me dice. Y yo: "Ah no, pos ta bueno, gracias señor", y el ruco me responde con un "gracias a tí". Abrí la reja y subí corriendo a mi depa y saqué la cámara de fotos. Esto no me lo podia perder ni podía dejar de compartirlo... Y uno quejándose y echandole madres a la navidad. No mamemos por favor!!!

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viernes, diciembre 23, 2005

qué posadita


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No señoras y señores, esto no es una fiesta rave; es la posada que organiza mi familia año con año. Ahí en la foto pueden ver a mi primo El Chipote (apodo casi tan genial como el nombre Júpiter Zeuz) haciendo malabares con el Dios Fuego y también se alcanzan a escuchar a mis tías angustiadas gritando "¡no se acerquen!!!", "¡se van a quemar!!!", "su primo ya está grande y por eso puede jugar con fuego, ustedes los chiquitos no". Termina la música locochona y ponen el cassette ese de los villancicos con Pandora, Oscar Atihé, Sergio Facheli y de más, que año con año ponen. Qué bonitas son las posadas familiares en la que le damos en su madre a una piñata con dulces gringos que trae la tía pudiente de los Iunited Estates y no a una piñata llena de caña de azúcar, caramelos Tomy, naranjas y cacahuates; snif. Qué bello es perder la tradición de las colaciones por unos Jolly Rancher sabor manzana o unos chiclosos Starbusts. También jugamos a las sillas locas y no falta la tía que se va de nalgas al suelo bien chido. O el tío pedo que dice unas emotivas palabras y llora del sentimiento y de la peda que se carga. Los primitos adolescentes fumando a escondidas y echandole pisto a la coca cola sin que nadie los vea, los primitos más chikios llorando porque quieren hacer los malabares con el fuego y el primo Chipote regañado por poner el mal ejemplo con su show de rave psicodélico. Qué bonito es lo bonito. Hay fogata, sesión de chistes, de fotos, comida mantecosa, regalos de broma, concursos y de más. Ahí, en familia, es en el único lugar en donde nadie me dice Guffo, si no por mi apodo original: Pilo juarjuar; quesque porque de morrito tenía cabeza de piloncillo, el dulce ese típico que tiene forma de cono, snif. Y pa´que me crean que sí es una posada y no un rave, aquí les dejo la razón del por qué tengo tan buen gusto pa´las viejas: las famosas carnalas del Guffo. Está por de más decir que qué buenas están, que qué chulas, que la chingada; lo sé, snif. Por algo soy el cuñao que todos quieren, qué se le va a hacer. Pero algún día tendrán hijas, cabrones. Además, está ya muy jodido el rating de este blog, ahí va la foto. Saludos a todos.

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miércoles, diciembre 21, 2005

la flauta dulce y las hormigas en mi cuerpo

Son días para reflexionar cómo es posible que las fábricas de cerillos, las empresas que hacen palillos para los dientes o las tiendas de pianos, no hayan desaparecido ya y sigan siendo negocio. En una tienda donde vendían pianos fue precisamente donde mi mamá me compró la flauta que me encargaron en la escuela. La maestra nos había encargado una flauta dulce para un concierto de villancicos que íbamos a dar en la primaria. Lo primero que hizo el pendejo de yo al tener la flauta en mis manos, fue morderla pa´ver a qué sabía… ¿pos no que era de dulce? Ensayamos mucho noche de paz, los peces en el río, el niño del tambor y una versión de Puff the magic dragon que la maestra compuso (descompuso) poniéndole letra en español y trama navideño. Durante el recreo contábamos historias mágicas sobre la navidad y el día de reyes; cosas que supuestamente le habían pasado al primo del primo de un amigo. Como aquel que dijo haber encontrado caca de caballo adentro de su casa el 6 de enero o el amigo del amigo que dijo haber visto por la ventana de su casa a un reno pastando en el monte baldío de enfrente y que cuando salió a checar, el animal ya no estaba; pero que cuando regresó a su casa, los regalos ya estaban bajo el pinito. Volvíamos del recreo y seguíamos practicando las canciones. Bety le soplaba bien bonito a la flauta: con mucha delicadeza, no le hacía como los otros que se metían media boquilla del instrumento en la boca. Cuando vi a Bety tocando noche de paz en la flauta fue la primera vez en mi vida que pensé en los besos y fue también que tuve la idea de intercambiar flautas con ella. El concierto fue un éxito pero lo mejor fueron los dos, res, fas y las que salían de la flauta de Bety y que yo imaginaba como besos. Te gusta esa niña, ¿verdad?, me preguntó mi madre. Nooo, lo negué sin mirarla a los ojos; la mirada siempre me delataba. Eeeeh, te la pasaste viéndola toda la noche, ni siquiera volteaste a ver al frente del escenario. Y yo fingí demencia. Bety pasó a mi lado. Adios Gustavo, me dijo. Eh, si, je, ad… ios, jeje, le dije todo apendejado. Por el bermellón de mis mejillas mi madre se dio cuenta de que, en efecto, su hijo estaba enamorado. Fue con esa ruborizada que decidí ser entomólogo, uno de esos geeks que estudian a los insectos, porque quería investigar a las hormigas que recorrían mi cuerpo y a las mariposas que aleteaban en mi corazón cada que veía a Bety.

martes, diciembre 20, 2005

la camaradería

La camaradería: esa bonita relación entre puros garrotes que nada tiene que ver con la homosexualidad; aunque, ya pedos, se digan que se quieren un chingo y se den tiernos besitos en las mejillas; ash!, raspa. Yo no creo que los amigos se cuenten con los dedos de una mano ni voy a discutir si existe o no la amistad entre hombres y mujeres; me vale madre. El pedo es que tener una "palomilla", banda, grupo o bola de buenos para nada como uno, es bien a todo dar. Si uno no trae lana, pos no hay pedo, como quiera entre todos se arma la cooperacha y sale pa´todo. Si otro cortó con la vieja, tampoco hay bronca, ahí estarán siempre. No se juntan con tal o cual individuo porque sea más rico que unos Triki Trakes o más pobre que Mayito Bezares. No se fijan en el carro ni en los trapos que uno traiga puestos. Los defectos físicos se convierten en apodos hilarantes y bromas geniales que levantan el autoestima hasta al más pinche feo y orejón del grupo. Se les puede echar bulla a los que no tienen la circuncisión o a los que la tienen chiquilla sin ningún problema; así como se le felicita con todo respeto al que la tiene como 7 pilas Duracell de las chonchas en hilera. Si no se entienden como pareja en el dominó, no acaba en un trágico divorcio; ver a otros amigos no es cuestión de celos. A un amigo siempre dan ganas de verlo porque se puede ser como se es, sin máscaras ni actitudes fíngidas; por eso dicen que cuando vayan a tener una vieja, agarren una con la que puedan ser como son y ella se sienta a gusto a su lado siendo como ella es. Honestidad ante todo, como en una relación entre puros tornillos. Si uno se harta de ver a los amigos quesque porque se fueron de vacaciones toda la raza y se olieron los pedos, dejaron pelos en el jabón, quemaron con un cigarro la camisa que se prestaron, agandallaron a una gringa que otro vió primero y como quiera removieron atole; tan fácil como dejarse de ver un día y al día siguiente verán que ya estarán armando plan para cualquier babosada. Gracias a la vida y a mi carismática personalidad de motivador de empleados, yo tengo muchos amigos muuuy buenos; con unas nalgototas y unas... a chinga, era "buenos" de "buenas gentes", no de lo otro, perdonen ustedes. Les decía que tengo muy buenos amigos y espero que así lo piensen ellos de mí, a pesar de mis fallas, regazones, defectos, gustos musicales, gustos cinematográficos, gustos literarios, cambios de humor, necedades de borrachera y demás cosas que las palomillas de garrotes solemos hacer. Aquí no salen todos porque mi escaner es muy pequeño y es inmensa la hueva para hacer un fotomontaje y la madre, así es que no vayan a estar jodiendo con que no los puse, mamones.

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sábado, diciembre 17, 2005

la púrpura noche de ayer


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Cuando te digo que me quitas el sueño es porque realmente me quitas el sueño; créelo. No me dejas dormir porque me la paso soñando despierto contigo. El primer indicio de que hoy haría frío fue la noche tan púrpura que tuvimos ayer, cuando te dije lo hermosa que me parecías. La noche fue tan morada que el dedo más pequeño de mi pie fue a chocar contra una de las patas de mi cama y se puso del mismo color. Tus mejillas no llegaron a un tono tan morado, pero sí noté cierto rubor colorado al escuchar mis palabras. El crepitar de la cortina de acero de la taquería de Don Rulo es mi nuevo despertador porque, de una semana a la fecha, abre una hora más temprano de lo acostumbrado. Odio esta ciudad y, mientras pienso en ti sin poder dormir, me tapo hasta arriba con el edredón, cierro los ojos y me transporto a un pueblito con mar que no conozco. La cortina de acero que resguarda el negocio de Don Raúl sigue estando plateada y reluciente a pesar de los años; como las manchas que dejó anoche la luna sobre el himen del mar que veo en mis pensamientos. Supe que iba a ser un día muy frío hoy desde ayer que contemplaba la negrura casi morada del cielo. El aire se escuchaba como la turbina de un avión estando sentado en el aquel malecón de mi mente, mientras contemplaba la fluorescencia de la luna sobre el fondo casi negro. Del púrpura pasó a un morado más claro y después al lila y, por último, se convirtió en un tono rosa pastel que se esfumó rápidamente con el intenso azul del amanecer. Y ahí estaba yo: despierto y pensando en ti; sentado en esa banca imaginaria en un malecón idílico, viendo cómo flotaba el sol sobre el horizonte. Y no me equivoqué. Hacía frío tal y como lo predije al ver el color púrpura de la noche de ayer. Seguía tapado y noté que el dedito chiquito del pie derecho me seguía doliendo. Se escuchó el rugir y crujir de la cortina de acero del negocio de Don Rulo. Antes de abrir lo ojos hice un sencillo avión de papel que encontré tirado en el muelle y le puse como piloto a mi corazón; que al cabo que en las caricaturas y en los sueños se puede hacer de todo. Y lo aventé con todas mis fuerzas para que fuera rompiendo todas las olas y llegara hasta donde quiera que estuvieras tú. Ahora sí abrí los ojos y me destapé el rostro. Mi cama era aquella banca, mi cuarto el malecón, el espejo de la cómoda era la luna de plata y el techo el mar inmenso. Ya nada estaba ni ahí ni en mi mente… sólo tú.

viernes, diciembre 16, 2005

religion


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Hermanos y hermanas bloggeros: El fanatismo religioso ha tocado mis fibras más sensibles y no son precisamente las del ano. Esta cruz milagrosa es la cruz de San Benito. Mucho gusto para los que no la conocen. Mi jefecita me la ha regalado dos veces: la primera vez fue cuando tuve mi Caribe amarilla pedorra y me obligó a colgarla en el retrovisor. Así son las mamis; pero por asares del destino y una borrachera, la perdí o la vendí, sinceramente no recuerdo. La segunda vez que mi amá me dio esta cruz de San Beno fue cuando destrocé un carro contra un muro de contención en un paso a desnivel por andar de borrachote y me salvé milagrosamente. Realmente empiezo a creer que la cruz esa es muuuy milagrosa… y lo he comprobado. De hecho, lo comprobé hace poco: no había ni un destapador ni un encendedor para destapar las cervezas; entonces, que saco mi cruz de San Benito y con los bordecitos esos mamones y plateados que tiene, pues que empiezo a destapar las cervezas para la raza.La verdad, si que es milagrosa esta chingadera.

miércoles, diciembre 14, 2005

bendita nota roja


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Imaginen a mi compadre haciendo pasitos de baile, acá bien prendido bailando a ritmo de “Qué Lindo es tu Cúcu” con sus zapatos de charol bien boleaditos, con su bigotillo engominado, su camisa de seda azul turquesa, con su pantalón vaquero verde todo desnalgado, un seis de tecate rojo en las venas y la musica por dentro. “…aaandale no seas maliiita, yo quiero una tocadita ita ita ita ita” y que de repente: ¡madres!!!, de nalgas al suelo y a seguir bailando pero en el salón que puso Rigo Tovar allá en el cielo. Pinche vida tiene un humor bien ácido, pero esos que escriben los encabezados de la nota roja si que no tienen madre juarjuar, son más cómicos que Ozzy Osbourne tratando de hilar palabras o Adal Ramones llorando en un Teletón. Esos periodistas de elegancia amarillistas tienen el mismo humor macabro y la misma sangre fría que tiene Diosito para aventar albañiles pedos desde azoteas y clavarlos en varillas o para quemar casas de familias pobres en plena navidad. Cada que ando cabizbajo o tristeando, no dudo en abrir cualquier diario vespertino para que me cambie el humor a grado tal de estar al borde de tirar mis calzones a la basura por la vergüenza de que mi jefecita los vea cagados por tanto reírme. “Confunden a mujer ahorcada con adorno de Halloween”. Díganme si no es un encabezado pa´ darles un Pulitzer a estos cabrones que lo escribieron, juarjuar. “Hombre Flama: Albañil calentaba tacos y le explota tanque de gas”, “Cochinotes: Encuentran a travesti en situación comprometedora con maestro”, “Fiesta de quince años termina en batalla campal: acuchillan a dos chambelanes”, “El taxi volador: traía 4 kilos de marihuana”, “¡Qué bonita familia!: padre he hijo al bote por vender coca” y nunca terminaría de mencionar encabezados que me han doblado de la risa. La neta no sé si me ría del encabezado o las situaciones o cómo los periodistas manejan estas situaciones; la cosa es que la nota roja está con madre. Es como una comedia gore de la vida real.

lunes, diciembre 12, 2005

detrás de donde se refleja el cielo


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En la última estación del año mi boca se convierte en una fábrica de nubes sabor menta. Se transforma en eso cuando baja la temperatura a 7 grados centígrados. Cuando bostezo, mis labios se curvean de tal forma que pareciera la boca de una taza de café negro humeante (“café negro”… o es café, o es negro). Juego a hacer donitas en el aire: estiro el cuello, paro las trompas y muevo la quijada de abajo hacia arriba. Salen perfectas y no causan cáncer. Dejo de hacer donitas en el momento más entretenido: cuando la gente me voltean a ver con cara de “qué pedo con este güey loco”. Escupo el chicle mentolado y con mi pie izquierdo lo pateo peor que la selección mexicana tirando penaltis. Llega ese pensamiento especial del día y lo desperdicio en suspiros y besos tirados al aire que intentan decirte algo, por eso salen como señales de humo, con la consistencia de una cortinilla de alquitrán pero sin esa amargura pestilente. Y se van navegando como papalote azul con el cordel roto entre marejadas de viento, planean como un frágil avioncillo hecho con una hoja del cuaderno; tímidos como si el profe del salón fuera a regañar al culpable. Besos y suspiros que acompañan a las hojas anaranjadas en su caída. La gasolina para el largo trayecto hasta tu boca la bombea el lado oeste de mi pecho. De vez en cuando algún latido se convierte en ave (un periquito australiano si así lo quieres) y dobla mis costillas como los barrotes de la cárcel de alguna caricatura, escapando por el hueco hasta donde estás tú: tú que estás del otro lado de la frágil superficie del espejo del agua, como una Alicia atrapada en el país de las maravillas. Tan fácil como que yo meta la mano para sacarte o tu saques la tuya para jalarte, pero ni la fuerza de las patas del mosquito puede romper nuestros reflejos en el líquido. Esa es la ironía que me vuelve loco: tan fácil que es estar juntos y tan difícil que nos parece. Las ondas pausadas y largas que ves se expanden a lo lejos del manantial no son otra cosa más que los latidos de mi corazón que te lancé como piedra colorada y que llegó hasta el fondo, donde estás tú como una Alicia en su país de las maravillas. Los latidos tal vez ya no se conviertan en aves pero, cada que veas las crestas de las ondulaciones en el estanque, sabrás que soy yo. No conoces mi mundo porque nunca has roto ese frágil límite acuoso donde se refleja el cielo y nunca has sacado tu mano para tomar la mía; sin embargo, yo la he metido muchas veces tratando de alcanzarte, pero las mismas ondas que emite mi corazón rebotan en la orilla, vuelven y cierran impecablemente la superficie rota por mis dedos. Ahora ya tienes pretexto para quebrarla y emerger y devolverme mi corazón; y si tú lo quieres, no volver más a las profundidades para que no exista frontera de cristal que impida tomarnos de las manos. Eso sí: el agua del estanque dejará de bailar con cada uno de mis latidos, pero seguirán saliendo periquitos australianos de mi pecho.

sábado, diciembre 10, 2005

el filósofo regresa...

Las musas tuvieron un ataque inusitado de calentura y bajaron todas al mismo tiempo a morderme la parte suavecita de la oreja y a darme besitos en el cuello. "Jijiji... jojojo... estense quietas", les decía yo todo coloradito de los cachetes. Y no tuve de otra mas que despertarme temprano y darme cuenta que las patas me huelen más raro en invierno que en verano. Como que en invierno me sudan más los piecitos porque me pongo calcetines grises y de lana, cosa que en verano no sucede porque casi siempre ando en chanclas. O tal vez es el hecho de que en invierno no abro las ventanas y se concentran más los aromas corporales. Mi cuarto huele a cama sin tender por más de un mes, a cesto de ropa sucia de dos semanas y a cruda del domingo anterior; un olor un tanto acogedor y que invita a la hueva eterna. Lo único que quiero es vestirme con la misma ropa de ayer -sin bañarme- agarrar mi carro, poner el cidi ese de música mamona que quemé en el LimeWire en la madrugada y darle para el Zacatecas, guarida oficial del Filósofo de Cantina. Chingue su madre que sea sábado a medio día y que todos estén pensando en el partido ese de fútbol de los amarillos contra los azules con blanco. El Filósofo, como simpre, estaba ahí; y estas fueron las palabras del Gran Sabio:
"Hubo una vez en que las mujeres con las que entablé una relación seria me preguntaron que si las había amado realmente. A todas les dije que sí, y ninguna de ellas me lo creyó. Me sentí ofendido, pues yo, cuando le entro a una relación lo doy todo sin miramientos. Tal vez sus barreras emocionales no lo percibieron así, pero de que lo di todo con todas, lo di todo con todas. ¿De qué sirve entrarle a un amor si no se le entra con todo??? Uno cuando se enamora encuera el corazón, no se pone escudos ni barreras ni frenos; así es de la única manera en la que el amor puede germinar en un campo minado donde ya nadie cree que existe la pureza de ese sentimiento tan abstracto y devaluado como lo es el amor. Muchos ponen escudos para que no se burlen de su corazón encuerado, pero eso sólo sucede cuando el corazón lo dejas a mitad de una calle transitada. Es más: hasta con las mujeres que me han tomado en broma o he tenido por un rato, yo les he dado su lugar y les he dado mi honestidad y mi palabra; por el bien de ellas y por el mio. He tenido varias mujeres y a todas las he amado por distintas razones y de distintas manera; no me pregúnten que cómo. A todas las he amado mucho, y no se me ofendan y tampoco me ofendan, porque he amado a la que me dejó al mes de ser novios, a la que me dijo que me quería pero que no me amaba, a la que decía que yo era mucho para ella o ella era mucho para mí; amé a la que me engañó y a la que me dejó para casarse con otro, amé a la que me dijo que era lesbiana y me engañaba con su amiga con la que siempre se iba de parranda... a todas las he amado por la sencillísima razón de que son mujeres". Azotó el envase de la cerveza vacía el Filósofo de Cantina y pidió otra... la noche apenas comenzaba y el Maestro tenía muchísimas cosas que decirnos... llegó la otra cerveza y el Filósofo bebió...

martes, diciembre 06, 2005


Ah, por cierto: el 9 de diciembre hay evento comiquero en el Café Iguana. Por ahí andará su servidor poniendo orden a los borrachos y esquivando los pellizcos en las nalgas de sus fans. El pedo empieza desde las 3 de la tarde en el ComicCastle de la calle Treviño, donde estará la raza que creó El Arsenal (comic matón de manufactura regiomontana vendido a editorial canadiense) y la raza del magazine PONX (yo incluido) repartiendo autógrafos a las cucarachas y fantasmas que se aparezcan por ahí. Ya en la noche, a partir de las 9, nos vemos en el Café Iguana para una velada nada romántica con bandas de rock y moneros en abundancia. ¡Sobres!!!, culturoso el que no vaya. Posted by Picasa

vamos a tragar lo que nos den...

Dicen que el más apto es el que se adapta al ambiente que sea y es el que sobrevive, si lo vemos en términos animales. En las cosas más estúpidas yo veo que esta regla es cierta; pero, en las cosas más básicas, lo dudo. Tengo amigos que se han ido a Europa y Asia y dicen que a las dos semanas no aguantan la comida y extrañan la comida mexicana. ¡Extrañan una sopa de fideos con jamón!!!¡Cómo sobrevive este tipo de seres que no aguantan una semana sin comer salsita, pan bimbo o tortillinas tia rosa???. Imagínense a estos pobres tarados (aunque sean mis amigos), que le echan salsa Tabasco a la pasta frutti di mare, al conejo a la gorgonsola, al pato a la canela o al humilde kebab( y la salsa Tabasco ni siquiera es mexicana, déjenme les digo). Imaginen a estos pobres viajeros gastando como ricos en Europa y que terminen comiendo en un Mc Donalds porque la comida "no les gusta"... lo que no saben estos señores y señoritas es que los viajes son para aprender, para ilustrarse y que no importa que vyan a Louvre o a Del Prao o a la Rambla o a la ingada: la latita de chilitos La Costeña y el Machacado Tia Lencha se deja en casita, porque para comer esas mamadas mejor uno se queda en casita y se la preparan mejor y con el toque de la jefecita o de la agüelita... Estos viajeros quieren que la comida les sepa a orilla de sartén quemado, a manteca rancia de puerco y a frijol charro meneado con salchicha. Y no los culpo: La comida mexicana, a pesar de ser indigesta, es muy, pero muy sabrosa; pero ponerle salsa a todo, jalapeño a todo, chile a todo y sentirte muy chingón porque a cada restaurant que vas pides una salsa Tabasco porque -según tú- la comida es mal... por favooooor... Y bueno, tengo como ejemplos a los esposos de mis primas y a uno que otro amigo que se sienten muy chingones y que si no comen carne, no son hombres; porque en su comida diaria deben de comerse un pedazo de carnota "porque se lo merecen porque se la partieron todo el día para darles lo mejor", y sí, se lo merecen: ojalá les de ácido úrico a los mamilas o un infarto por mamones. Gracias a dios, yo tengo panza de limosnero, como diría mi jefecita, y en cualquier ambiente me adecúo: que venga el clima que venga, que me den la comida que sea: arroz, acelgas, coliflor, alubias, espinacas, betabel; yo como quiera decargo el escombro de mi pancita a todas horas, duermo en el piso o en catre, cargo mis maletas llenas de pendejadas, plancho mi ropa y también la lavo... en fin: todo es cuestión de adaptarse para sobrevivir... Pero como mis post ya están de hueva: eso de dibujar tres caricaturas diarias de lunes a domingo y escribir una columna cada tres veces a la semana me exprime el cerebro mucho, a parte de lo que me lo exprimen las cuestiones personales, existencales, laborales, amorosas y de más... les pido un descansito, amadísimos bloggeros... No me tardo, voy por unas cheves y ahí vengo... Volveré pronto... En una semana...

domingo, diciembre 04, 2005

vagones de memorias...

Le decíamos el Abuelo porque aparentaba más edad de la que tenía. El pinche Abuelo se creía bien galán. Llegó una vez a un despacho y le tiró calzón a la secretaria:
-Buenas tardes, señorita -dijo arqueando la ceja y engraveciendo la voz el Abuelo.
-Cómo está señor, buenas tardes
-No me digas señor, ¿pos si cuántos años crees que tengo???
-No sé... unos 35...
-Le fallaste por 10, preciosa.
-¿45?
-No, cómo crees; tengo 25
-Pero en años perro, ¿no??? -remató la secretaria.
El corazoncito del Abuelo se quebró, jiarjiar.
El Abuelo no podía pronunciar la erre y decía "egue" en vez de "erre", pero esa maña se le quitó con el tiempo. De morritos, siempre le decía que dijera el trabalenguas ese de "erre con erre cigarro, erre con erre barril..." y el pendejazo decía "egue con egue cigago..." juarjuar y luego ya no lo quería decir porque nos burlábamos de él. Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido ruedan los carros cargados de azúcar del ferrocarril. Veinte minutos después del timbre de salida, el tren pasaba a escasas 3 cuadras de la escuela. El Abuelo y yo corríamos a las vías del ferrocarril para poner monedas y que las ruedas del tren las apachurraran. Traka traka traka traka, se acercaba la locomotora. Nos hacíamos a un lado y veíamos entusiasmados pasar el ruidoso convoy, siempre tentados a subirnos a uno de los vagones en marcha. Las monedas estaban calientes, incluso, una vez, una moneda se fundió y no la pudimos despegar. Decían que un tren una vez se había descarrilado por culpa de unos niños que pusieron unas monedas en las vías; pero eso era tan falso como las chichis de la mamá de Pollito. Tomábamos el camión con las pocas monedas que nos quedaban sin apachurrar. "Te veo mañana" -decía el Abuelo al bajarse del camión- "vamos a llevag al Gambo al veteguinagio", que quería decir que llevarían a su perro Rambo al veterinario. Yo me bajaba unas cuantas cuadras después y mataba el tiempo mirando las monedas aplastadas por el tren. "No andes haciendo eso, es muy peligroso" -me diría mi madre- "además el dinero no es para eso". Sería mejor que no le enseñara las monedas. Me las guardé antes de doblar la esquina. La mamá de Pollito se despedía de su novio y luego me saludó parando las chichis falsas. Le devolví el saludo. Llegué mi casa, comí, hice la tarea y me habló el Abuelo: "Se muguió el Gambo, güey". Pinche Abuelo, nunca aprendió a pronunciar la erre; aunque esa maña se le quitó con el tiempo.

jueves, diciembre 01, 2005

pastorela...

Por estas épocas en que los termómetros no llegan ni al número 15, mi madre siempre me decía: "no pises el piso", y yo pensaba: "ah chinga, entonces quieres que vuele ¿o qué?". Mi madre se refería a que no pisara el piso sin calcetones, porque estaba frío y no quería que me enfermara. Como quiera yo nunca me enfermaba: decían mis padres que tenía estómago de pordiosero y cuerpo de limosnero, que porque todo me comía y toda la ropa me quedaba. Ya con mis calcetones puestos, cargaba y arrimaba el banco de la cocina al closet, me subía, corría las puertas y le iba pasando las cajas con los adornos navideños a mi madre. Olían a humedad y conservaban un aroma a hoja de tamal quemado o a ensalada de manzana con piña. Ya quería que fuera la noche del 24. Pero faltaba unos cuantos días, porque todavía había clases en la primaria y mi abuela aun no seponía a preparar buñuelos. Eran días en que mi madre me bañaba en la noche o me mandaba sin bañar a la escuela "pa´que no se me enchuecara la boca con el frío". Días en que se suspendían las clases si amanecía a menos de 5 grados y me podía quedar todo el día en pijamas frente al calentador de gas, tirado como gato a lado del Micho, el gato. "No pises el piso", decía mi madre. "No te pongas tan cerca del calentador", decía mi madre. En la pastorela de la escuela no quise ser el San José, así como nunca quería ser el abanderado ni pasar al frente a dar la clase. Bety, la niña que me ganaba a las carreritas y me regalaba las orillas de su sandwich fue la virgen María. Ante mi negativa de ser San José, recibí un papel secundario: de pastorcillo, me acuerdo. Ahí íbamos todos los pastorcillos en manada por el patio de la escuela; con ovejitas y toda la cosa. Con bigotes pintados en la cara, sombreros de paja, paleacate al cuello y trajes que nos confeccionaron nuestras madres. Mi papel era el de un pastorcillo que se le arrodillaba a la virgen Bety y le ponía pan a sus pies. Era una ironía ponerle pan a sus pies cuando era ella la que siempre me regalaba las orillas de su lonche. APuse el pan a sus pies, aquellos pies que me ganaban a correr a pesar de tener tenis nuevos. Aquellos pies ante los que me arrodillé en mis sueños tantas veces y que por eso, no podía ser el San José de Bety... sino su pastorcillo.