jueves, febrero 16, 2006
relatito clasemediero
Aún no le daban respuesta a los crímenes que se estaban cometiendo impunemente en la primaria Montessori. Algún desequilibrado mental se estaba robando las tijeras de punta chatita marca “Elefante” del salón y no había sospechosos. Las niñas estaban aterrorizadas, pues tenían miedo que el loco ese les robara de sus estuchitos sus borradores con aroma, sus crayolas y sus lapiceros de la Kitty que habían comprado en McAllen. A mi me valía madre. Sólo eran unas pinchurrientas tijeras de tres pesos y como quiera yo ni tijeras tenía pues ya las había perdido desde hacía mucho tiempo; además, yo estaba más ocupado intercambiando barajitas para llenar mi álbum de animales “El Arca de Noé”. Ya nada mas me faltaban 4 barajas: el gato de Angora, el dragón de Komodo, el ocelote y la ballena azul, que era la más difícil de conseguir. Ahí andábamos todos los niños en el patio de la escuela con nuestros portafolios Samsonite de burócrata mal pagado, llenos de barajitas repetidas y de calcomanías Rascahuele pegadas en el interior y también de esas que tenían esponjita adentro y ojitos que se movían. Ya, ya, ya, ya, ya, ¡NOOO!, esa no la tengo, era lo que se escuchaba en el patio del Montessori durante las negociaciones de barajitas en el recreo. Ándale, te doy este bonche de barajas repetidas si me das esa que no tengo. ¡Va!, respondía el otro niño. Sonaba el timbre y todos de vuelta al salón y la maestra seguía con la misma cantaleta: Por última vez: les pido que el que tenga las tijeras de sus compañeros las devuelva por favor, si no, a todos les va a ir mal y nos vamos a quedar aquí a la salida hasta que aparezcan esas tijeras. A mi me valía madre si aparecían o no las tijeras, yo ya había conseguido la barajita de la ballena azul a cambio de un buen montón de barajas repetidas.
lunes, febrero 13, 2006
juguetes mi miseria
Amiguitos y amiguitas: Que la pobreza no les robe esa sonrisita con bigotes de leche radioactiva de la Conasupo o bigotes de tierra por las tolvaneras que se forman en su colonia sin pavimentar. No pongan carita de puchero si Santa Clos no les trajo nada por no comer bien o porque lo filetearon unos cacos antes de llegar a su casita a entregarles sus trompitos, baleritos, barbis piratas y luchadorcitos de plástico. No esperes a que los huevones de los políticos se compadezcan de ti y te vayan a aventar balones chafos y despensas caducas a tu coloña. Manda a todos a volar (y diles que yo no fui!!!) y crea tus propios juguetes. Aquí en juguetes Mi Miseria te enseñamos cómo; es más, hasta el Art Attack del Disney Channel nos la pela… bueno, imagino que no has de saber qué es eso de Disney, televisión por cable y de más. Manos a la obra.
Róbate una naranja del puesto de Doña Lencha o del viejito del carretón (que es más fácil de hacer pendejo, por viejito) y pártela en 4 rebanadas con tu navaja y cómete una así como lo muestra el dibujo (foto). Nomás lávala bien (la navaja), porque acuérdate que fue la que le enterraste al maistro de mate en sus tripas por haberte tronado con 5 en la materia y pescarte tronándotela en el baño de viejas.

Hazle vario cortes a la cáscara pa´llá, pa´llá y pa´lla y luego uno largo pa´l otro lado, como si estuvieras tatuando a un camarada o rayando los días que llevas encerrado en la pared de alguna de esas celdas en las que has caído por robarle naranjas a Doña Lencha. Muuuy bien. Listo.

Ahora, póntela dentro de la boca (pero antes, límpiate el bigotito de tierra y mocos)con la parte blanca pa´fuera y pon cara de pendejo así como lo hago yo. Ekole kua!!! Ya eres un pinche vampiro como esos de las películas del Santo que nomás se ven en tu tele blanco y negro (qué ironía, y esas películas son el blanco y negro, nunca notarás la diferencia) de perilla de esas que le cambias manualmente y se oye prak prak prak. Diviertete.
Juguetes Mi Miseria, juguetes para niños pobres, pero no cochinos!!!
Róbate una naranja del puesto de Doña Lencha o del viejito del carretón (que es más fácil de hacer pendejo, por viejito) y pártela en 4 rebanadas con tu navaja y cómete una así como lo muestra el dibujo (foto). Nomás lávala bien (la navaja), porque acuérdate que fue la que le enterraste al maistro de mate en sus tripas por haberte tronado con 5 en la materia y pescarte tronándotela en el baño de viejas.
Hazle vario cortes a la cáscara pa´llá, pa´llá y pa´lla y luego uno largo pa´l otro lado, como si estuvieras tatuando a un camarada o rayando los días que llevas encerrado en la pared de alguna de esas celdas en las que has caído por robarle naranjas a Doña Lencha. Muuuy bien. Listo.
Ahora, póntela dentro de la boca (pero antes, límpiate el bigotito de tierra y mocos)con la parte blanca pa´fuera y pon cara de pendejo así como lo hago yo. Ekole kua!!! Ya eres un pinche vampiro como esos de las películas del Santo que nomás se ven en tu tele blanco y negro (qué ironía, y esas películas son el blanco y negro, nunca notarás la diferencia) de perilla de esas que le cambias manualmente y se oye prak prak prak. Diviertete.
Juguetes Mi Miseria, juguetes para niños pobres, pero no cochinos!!!
domingo, febrero 12, 2006
rolón
De chiquillo me gustaban mucho los trabalenguas. Me sabía a la perfección el de Pepe Pecas y el del Rey de Parangaricutirimícuaro y estaba practicando el de los tres tristes tigres porque de repente se me barría la lengua al pronunciarlo. Qué pendejada. Aunque eso me sirvió pa´aprenderme de memoria las tablas de multiplicar. También me gustaba aprenderme las capitales, banderas y monedas de los países del mundo y presumirles a mis amigos, a quienes les valía madre que yo supiera mucho de geografía. Podía pasar horas viendo mapas, globos terráqueos y enciclopedias de animales imaginando cómo serían y qué animales habría en las pequeñas islas que muy apenas se ven en los mapamundis. Era un niño raro. Tan raro que una de las primeras canciones que me gustó y disfrutaba escuchando una y otra vez porque me daba mucha risa, era esta. ¡Báilenle raza!!!
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viernes, febrero 10, 2006
de mi colección de música fina...
Hoy me da mucha hueva echar a andar el cerebrito de molusco que tengo, por eso los dejo con una rolita de mi colección de música naquita, antigüita pero bonita. La cantaba una españolita y su banda de malandros. Disfrútenla, que luego les pondré unas de Nelson Ned, Camilo Sesto, El Pirulí y Fandango. Sobres. Buen fin de semana.
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miércoles, febrero 08, 2006
el mustang 73
Cuando cabía, me gustaba acostarme sobre las bocinas de los asientos traseros de los coches. En ese hueco que forman el vidrio por donde se aleja al camino recorrido, el techo y el respaldo del asiento. Te tengo una sorpresa, m´ijo, me dijo mi padre. Yo tenía como unos 6 años. Un hombre elástico, una autopista Escalestrix, pases para ir al programa de Chabelo y traerme mi avalancha verde y mi dotación de Duvalines o, ya muy jodido, un viejo caballo de palo o un paquete de barajitas para llenar mi álbum de animales. Pensé en muchas sorpresas bien chidas y en muchos regalos, pero nunca en lo que en realidad fue. Bajé con mi papá las escaleras de la casa, abrió la puerta que daba a la cochera tomando mi mano y ahí estaba: un Mustang guindo modelo1973; casi 10 años de viejito tenía el coche pero se veía como Harrison Ford, sin una arruguita y bien conservado el cabrón. También mi jefe se vio bien mamilas con eso de que era una sorpresa y de más, obviamente ese iba a ser su carro y me lo iba a heredar 15 años después, cuando el coche ya tuviera casi 25 años de antigüedad, cuando ya no funcionara del todo bien, cuando ya la gasolina NOVA no existiera y cuando hubiera sido imposible –económicamente- mantener a una máquina de esas. Gracias a dios lo prestó y el güey que se lo pidió lo hizo cagada en la carretera. Pero yo comoquiera estaba bien feliz. Y lo que más me gustó de la sorpresa es cómo me vendió la idea mi papá. Me dijo que ese carro era mío y que le había mandado a hacer un asientito especial para mí, que no era otra cosa más que el chingado recarga brazos que esta entre el asiento del piloto y el del copiloto; pero yo estaba bien creído y ahí me sentaba, en mi asiento hecho a la medida. En aquella época no había tanto pedo con los accidentes ni con el cinturón de seguridad ni madres de esas. Recuerdo haber ido yo parado en el asiento del copiloto sin cinturón de seguridad y acostado sobre las bocinas traseras del coche, tapándole toda visibilidad a mi padre. Chale, ahora mi duda es: o el mundo era muy bonito en aquella época que nunca le sucedía nada malo a la gente o, de plano, se querían deshacer de mí mis padres mandándome a volar por el parabrisas. Snif.
lunes, febrero 06, 2006
juan pestañas
Tendría yo unos 5 años y fuimos a comer a no sé donde y estaba el Show de Juan Pestañas: una gloria regiomontana en el rubro del entretenimiento infantil y de los pocos que no tenía que pintarse de payaso para asustar a los niños. El señor usaba traje rojo de lentejuelas, sombrero rojo de copa de lentejuelas, pelo rizado (esponjado, más bien), lentes con aumento y zapatos de charol. Yo lo veía en la tele porque no había mucho que ver en la tele en aquella época. Además, yo conocía a la perfección toda su discografía, sobre todo, aquella rolita de: “Yo quiero hace pipí, yo quiero hacer pipí papáaaaaa, ya no aguanto más papá, yo me hago aquí”. Rock and roll puro y de lo más pesado. Pues resulta que el señor este de las pestañas largas estaba dando su show en el Club de Leones (ya me acordé dónde) y que se baja del escenario (bueno, era una pinche tarima gacha de madera) y que se lanza al público. No sé si se le haya olvidado la rola porque andaba crudo o porque estaba distraído desvistiendo a una de las meseritas con la mirada, pero el caso es que el John Eyelashes empezó a ir de mesa en mesa para que los niños le ayudaran a cantar las estrofas de sus rolitas. Él cantaba un pedacito y luego le ponía el micrófono en la boca (ejem, pero no como Maikol Jackson) a los niños, quienes completaban la cnción. Pero cuando Juan Pestañas llegó a mi mesa, mis padres emocionados me alentaron: “Ándale Guffo, esa sí te la sabes; ándale, es Juan Pestañas, cántala, m´ijo”. Y me puse a chillar como Guffa por la presión y el pánico escénico. Snif.
sábado, febrero 04, 2006
cero y van dos... casi...
Ignoraba que la señora que me renta el depa y su hijo tenían más de tres días alimentando a una perrita callejera. La perrita se metía a la cochera y se acostaba entre las macetas, bajo las mecedoras y bajo los coches. Hasta hoy me dí cuenta de la existencia de la perrita. Hoy que la atropellé... Tanto que he estado hablando del maltrato a los animales que hoy sábado me cayó una maldita maldición. Me disponía a ir con la banda a echar unos mariscos como a eso de la 1:30 de la tarde. Ya bien bañadito y perjumao, pues que me subo al carro, pongo una rolita de Vicentico muy bonita (hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo, es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo, ya no puedo acercarme a tu boca, sin deseártela de una manera loca), meto reversa y ¡crack!!!, ¡plosh!!!, ¡aaauuuuu, aaauuuuuuuu!!! ¡La perrita!!!. Yaaa valiooo madre… pensé. Me paralicé un instante y, pasado el shock, hice el carro para adelante; me bajé hecho la madre y espantadísimo, casi temblando, esperando ver al animalito todo descuartizado. Salió la señora gritando ¡ya la mató, ya la mató!!! Ahí como pude la saqué de abajo del coche, con la mitad del cuerpo inmóvil y colgándole como trapo, chillando y aullando de una manera horrible. Agarré un cojín que me dió la señora de una de las mecedoras, subí a la cachorrita al carro y le pisé al acelerador rumbo a la clínica de mi papá. En el coche el animalito se tranquilizó un poco. Miren nomás la mirada que me ponía, como diciendo: No me dejes morir, pinche Guffo; no me quiero ir al cielo con el Colibrí, cabrón. No me dejes morir, pinche Guffo. Uta madre… che nudo en la garganta de irla viendo y oyendo chillar durante el trayecto.

LLegé a la clínica de mi padre y la doctora atendió a la perrita, le tomo unas radiografías, la sedó, le acomodó la patita y al parecer le salió barata la atropellada: nomás un pedo en la cadera y una patita tronada. Le ayudó estar todavía chiquita (tendrá unos 3 meses la perrita) ya que sus huesitos aún son como cartílago, pero sí se va a meter como 2 semanas de rehabilitación ahí en la clínica. Aquí en esta foto sale el Guffo consolando a Solovina y pidiéndole una diculpa por no haberla visto. Snif. Vamos a ver cómo salen las cosas. Ya no podría tener en mi lista la muerte accidental de dos perritos.
LLegé a la clínica de mi padre y la doctora atendió a la perrita, le tomo unas radiografías, la sedó, le acomodó la patita y al parecer le salió barata la atropellada: nomás un pedo en la cadera y una patita tronada. Le ayudó estar todavía chiquita (tendrá unos 3 meses la perrita) ya que sus huesitos aún son como cartílago, pero sí se va a meter como 2 semanas de rehabilitación ahí en la clínica. Aquí en esta foto sale el Guffo consolando a Solovina y pidiéndole una diculpa por no haberla visto. Snif. Vamos a ver cómo salen las cosas. Ya no podría tener en mi lista la muerte accidental de dos perritos.
viernes, febrero 03, 2006
la tortuga que agarraron de juguete
Estaba un jeep tipo hummer de color verde estacionado en un pequeño claro entre los helechos y la bóveda de ramas y hojas entrelazadas que tapaba el cielo; de música de fondo, el río corriendo entre los pliegues y huecos de las piedras. No sé si andaban ebrios, drogados o así de estúpido es su comportamiento normal todos los días de todos los años. Nosotros brincábamos de piedra en piedra, de roca en roca, para no mojarnos los tenis y para evitar las partes profundas que pudieran mojarnos los pantalones hasta las rodillas. Yo traía mi cámara colgada al cuello, otro amigo una mochila con toallas y shorts, y otros dos camaradas cargaban una hielera con cervezas y hielo. Se escuchaban las risotadas de los hombres que rodeaban el vehículo militar; soldados, por supuesto. Al cruzar el río y llegar a tierra firme, muy cerca del jeep, nos dimos cuenta de la causa de tanta risa: los soldados –armados con rifles modernísimos y cortes de pelo de cepillo- habían sacado una tortuga del río –de esas que tienen dos manchitas anaranjadas en donde irían las orejas- y jugaban con ella a que la ponían patas pa´rriba sobre el parabrisas del vehículote y la soltaban, deslizándose el quelonio por todo el vidrio y también por el cofre hasta caer al suelo. Repetían el chistecito una y otra vez. La verdad nos dio miedo reprocharles algo por más amables que fueran nuestras palabras y argumentos. Preguntamos a un lugareño -de los pocos que había en aquella época en ese lugar antes de que los corrieran y lo arruinaran haciéndolo “turístico”- por los militares esos y nos dijo que estaban ahí para cuidar del lugar. Y vaya que estaban cumpliendo con su trabajo (sarcasticómetro a punto de tronar). Seguimos caminando río arriba, yo con cierta angustia y mis dos amigos que cargaban la hielera con cierto cansancio. Nos turnamos la hielera. Faltaban como 10 minutos para llegar a la cascada donde nadaríamos. De la tortuga ya no supe nada y de los que velan por el bienestar de este país no creo ni madres.
miércoles, febrero 01, 2006
chistes alowey spoiler
martes, enero 31, 2006
más cosas de mi vida que a nadie le importan...
- Sigo con la colección de cds quemados con música naca. Hoy quemé uno con rolas de los hermanos incestuosos esos de Pimpinela, la greñuda de la Daniela Romo (tuuu, luna máaagicaaa), Diego Vergader, una que otra de los ruquitos de Mocedades y la de "Carretera", de Cecilia Toussaint. Ajuuua!!!
- Al pobre torito ese de la Plaza México que se llamaba "Pajarito" (que por cierto, tenía un pajarototote) le salieron alas y voló a las gradas donde estaba sentado el público y chingó como a 7 personas y cornó a una ruquita (juarjuar). ¿Pa´qué van a esas chingaderas de la fiesta brava, cabrones?. Ah, y todavía lo matan al pobre animal cuando estaba atorado en las gradas con una espadota en el lomo. Que tiernos: México rumbo al primer mundo.
- Y ya para acabarla de chingar, rematan las noticias con la nota y el video de una bebita recién nacida que tiraron a un río en Brasil envuelta en una bolsa de plástico negra para que se ahogara porque su mami no la podía mantener. Mamá hija de su chingada madre: si la vas a matar, pos mátala, pero no la dejes a la suerte a ver si se ahoga o no. Eso sí es ser culera. Ojalá la refundan en el bote a la chinche jefa y ojalá la niña sea adoptada por Mary Poppins.
¡Aaaaaanimo señores!!!, el mundo marcha a toda madre.
P.D. Ah, y Bush sigue con sus puñetas mentales de que Osama nos va a atacar, de que las armas nucleares, de que la guerra, de que la libertad. Lamento decirle, señor Presidente, que ya nadie lo pela con sus paranoias, pinche loco. Usted sígale así.
Ahí se ven.
- Al pobre torito ese de la Plaza México que se llamaba "Pajarito" (que por cierto, tenía un pajarototote) le salieron alas y voló a las gradas donde estaba sentado el público y chingó como a 7 personas y cornó a una ruquita (juarjuar). ¿Pa´qué van a esas chingaderas de la fiesta brava, cabrones?. Ah, y todavía lo matan al pobre animal cuando estaba atorado en las gradas con una espadota en el lomo. Que tiernos: México rumbo al primer mundo.
- Y ya para acabarla de chingar, rematan las noticias con la nota y el video de una bebita recién nacida que tiraron a un río en Brasil envuelta en una bolsa de plástico negra para que se ahogara porque su mami no la podía mantener. Mamá hija de su chingada madre: si la vas a matar, pos mátala, pero no la dejes a la suerte a ver si se ahoga o no. Eso sí es ser culera. Ojalá la refundan en el bote a la chinche jefa y ojalá la niña sea adoptada por Mary Poppins.
¡Aaaaaanimo señores!!!, el mundo marcha a toda madre.
P.D. Ah, y Bush sigue con sus puñetas mentales de que Osama nos va a atacar, de que las armas nucleares, de que la guerra, de que la libertad. Lamento decirle, señor Presidente, que ya nadie lo pela con sus paranoias, pinche loco. Usted sígale así.
Ahí se ven.
lunes, enero 30, 2006
doble nudo
Si para algo yo era bueno; es más: ¡un maestro!, era para abrocharme los zapatos con doble nudo. Ahí sí todos me la pelaban. Recuerdo el día en que aprendí a abrocharme las cintas (agujetas) de los zapatos; fue tan glorioso como el día en que mi madre ya no tuvo que ir al baño a limpiarme después de hacer popochas, aunque ella insistía en que todavía no lo sabía hacer bien. Obviamente los resultados no eran los mismos porque abrocharse los zapatos de la escuela era más fácil porque uno puede ver los resultados y en la otra actividad no, pues uno podía dejar una mancha café en los calzones Fruit of the Loom. Manchando chones y con gangrena en las patas de lo apretado que usaba los tenis fue como me di cuenta de mi genial capacidad pues, sabía anudarme los zapatos muy bien, pero tenía que refinar mi técnica para limpiarme después de ir al baño a soltar la calabaza. Pero eso no importaba, pues tenía casi 5 años y yo era el experto y el único que sabía anudarme las agujetas y me sentía grande por haberme abrochado los zapatos yo solito y, aparte, con doble nudo, cabrones. El mundo estaba a mis pies. Recuerdo que llegué a la primaria presumiéndole a mis amigos lo del doble nudo y los dejaba apantallados (todavía no tenía mis tenis de Gigante, tenía unos Panam bien chiros). Ooooijoles, ¿cómo le hiciste?, me decía la racilla. Y yo como pavo real, dominando la situación, enseñándoles a todos la técnica del doble nudo e inflamándoseme el pecho con la adulación de los demás. Pero nunca falta el hijo de puta que le derrumba a uno su torre de barajitas o su caminito de fichas de domino paradas. Yo traía pants en esa ocasión porque nos tocaba deportes (Educación Física, le decían, y con un maestro bien pedote) y que llega ese hijo de la rechingada madre y que me baja el pants y que todos me ven la rajita de lodo en los calzones. Esa rajita que dejaba por no saberme limpiar bien y que yo creía que me limpiaba. Todos rieron y me dijeron: ¿¡pos no que muy reata?!?! juarjuar. Y yo les dije: para lo que yo soy bueno es para abrocharme los zapatos con doble nudo, no pa´ limpiarme la colita... Snif. Si no se hubiera ido corriendo ese güey que me bajó el pants habría sentido la furia de mis tenis Panam con doble nudo en sus huevos.
sábado, enero 28, 2006
el perro feo

o

Este perro siempre anda merodeando por el barrio vendiéndonos su lástima. Creo que empezó a venir más seguido desde que le aventé unos huesos de t-bone que sobraron de una carne asada que hicimos en el departamento. Lo vi frente al parque husmeando entre las hierbas y me dio tristeza lo esquelético que estaba y le aventé unos huesos junto con una mitad de un trozo de carne que nadie se terminó. Al principio se asustó y corrió: debió haber pensado que alguien lo estaba apedreando, pero el olor de los restos de carne pegada al hueso lo hizo volver a devorarlos con gusto y un hambre contenida de semanas atrás. Me he dado cuenta que a este pobre perro nadie en el barrio lo quiere por feo y callejero. Sólo el taquero de a lado le da las sobras de los pellejos que fríe para los tacos, pero como dicen por ahí: perro no come perro. Salvo yo y el taquero de a lado, las demás personas lo tratan de la fregada al pobre animal. Tal vez si este perro fuera de raza o tuviera pedigrí o estuviera más bonito lo tratarían de otra manera, porque así somos los humanos hasta para tratar a nuestros semejantes. He visto como la señora de la tiendita lo corre ondeándole un trapo o una chancla, y como el señor de la carnicería lo espanta de su negocio diciéndole: ¡júuuuchile, oooorale, váyase de aquí, cabrón!!!, en vez de aventarle un trocito de carne de esos que les sobran y que prefiere tirar a la basura. Este perro flaco no tuvo la misma suerte que tuvo el perro de la casa de la esquina que siempre me ladra cuando paso; así como muchos hombres y mujeres no tuvieron la misma suerte y oportunidades que uno tuvo. No me sorprende que las personas no sientan compasión o algo de lástima por este perro, pues no lo hacen con sus semejantes, ¿por qué habrán de hacerlo con un pinche perro feo? Últimamente en las carnes asadas ya no como carne. Compro unas papas y unas calabacitas, las parto, les pongo mantequilla y pimienta, las envuelvo en aluminio y listo. Ah, y compro algunas costillas de esas baratas, pero con carnita, por si viene el perro feo.
miércoles, enero 25, 2006
cuando el amor llega asi de esta manera uno no tiene la culpa...
Se apagó el monito rojo y se prendió el monito verde. Como siempre, uno que otro carro se pasa de largo ignorando el semáforo en luz roja. Les vale madre y les seguirá valiendo madre; aquí no es como en las películas esas donde el transeúnte es quien lleva la mano en la calle. El agente de tránsito estaba más entretenido viéndoles las nalgas a las secretarias que regresaban de su hora de comida. Crucé la calle y nunca falta el imbecilazo que mete toda la trompa del coche sobre la raya amarilla de los peatones porque no tuvo los huevos suficientes para cruzarse en luz roja porque vio de último momento al tránsito en la esquina y mejor decidió frenarse sobre el paso peatonal. Así somos. Le saqué la vuelta al carro del tarado ese y subí a la banqueta contraria por un lado de la rampa para discapacitados que, sinceramente, nunca he visto que las usen porque no creo que se atrevan a salir a las calles con tan chaparra cultura vial que tenemos. El agente de tránsito seguía apendejado con la temblorina de las nalgas de las secres y ejecutivas que por ahí pasaban. El hombre hacía como que trabajaba ondeando la mano como idiota mientras les rompía el traje sastre a las mujeres con una mirada que hacía suponer que tenía mucho tiempo ya de que no le gustaba su esposa. En vez de multar al cabrón que estaba obstruyendo el paso de los peatones prefería descremarse mentalmente. Ni hacer corajes es bueno. Formé mi burbuja concentrándome en la fricción de mis pantalones de pana; un sonido muy común en el invierno. Pero me detuve. Aunado al rip rip de la pana al caminar, el ruido de mis zapatos recién boleados que molían las pocas hojas sobre la banqueta me impedían escuchar la canción que tocaban en algún establecimiento a lo lejos. El penetrante olor de la grasa negra seguía colgado de los pelitos de mi nariz. Miré al suelo para concentrarme en la melodía y noté que la grasa había manchado un poco el pantalón: pinche bolero, ya ni porque siempre le doy propina lo hace con cuidado. Le di turn off al sonido ambiental y formé otra burbuja donde lo único que escuchaba era la tonada de esa canción. “…cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta…” Aaaah, cómo no, ya había escuchado antes esa rola y desde la primera vez se volvió una de mis favoritas. “…cuando el amor llega así de esta manera uno no tienen la culpa, quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”. Todo el día tuve esa rola en la cabeza. Salí apurado del trabajo, empezaba el frío y no le había echado suficientes monedas al parquímetro, pero como quiera, me detuve en la farmacia a comprar algún dulce o algún chicle. Compré unos chicles de esos que vienen en una cajita de cartón. Tres pesos con cincuenta centavos. Sonaban como maraca las tabletitas cuadradas y acarameladas dentro de la caja cuando la agitaba. Eran de esos chicles blancos, de menta; no de los verdes esos para el mal aliento que queman la boca con su sabor. El tiempo en el parquímetro había expirado pero no me multaron. Me subí al coche y estaba caliente, como sauna. Me gusta ese abrazo del calor cuando me subo después de haberlo dejado varias horas bajo el sol y de caminar varias cuadras entre la ventisca fresca de las 5 de la tarde. Traté de quitar el celofán del empaque de los chicles que sonaba como fuego crepitando. En un intento desesperado y un movimiento torpe, abrí el empaque al revés y los chicles volaron por los aires cayendo directamente en el asiento del copiloto… formando tu sonrisa…. hasta esos dos dientes que dices que tienes chuecos y que a mí tanto me gustan. Es que cuando el amor llega así de esta manera uno no tiene la culpa…
lunes, enero 23, 2006
firmes... ya
Teniendo palancas, como quiera saqué mi cartilla militar de manera honesta. ¡Qué pendejo!!!, me dijeron mis amigos remisos que pagaron por ella a los 24 años. Igual y sí, igual y no. De todos modos me tocó bola negra, de esos que no marchan. A mi amigo el Takechi sí le tocó bola blanca y se jodió y tuvo que ir a marchar. Mira Tekechi -le decíamos- bajate el pantalón y enséñale al General que si tienes las bolas negras, pa´que ya no marches -jajaja, y el Takechi se cagaba todo. Como quiera terminó arreglando su situación de bola blanca con un billetito. Cuando fui a recoger mi cartilla liberada al campo militar, no faltaban los soldaduchos mamones y prepotentes que le hablan a uno con muchos huevos. "Pinches fresitas, aquí los vamos a hacer hombres, pinches niñas" o "aquí no queremos greñudos como los del grupo Molotov", eran las frases que se escuchaban. Pero de entre la multitud, alguien respondió: ¡Los de Molotov no andan greñudos, pendejoooo!!! Juarjuar, explotamos en risa toda la clase 76 y el pinche militar se puso morado del coraje y empezó a gritar: ¿Quién fue, quién fue pinches jotos maricones??? - y no salía el culpable, obviamente- ¡Pónganse a correr todos hijos de la chingada!!! Juarjuar, pos sí, pero lo tarado y la humillación no se la quitó con nada y la risa me duró las 3 vueltas que dimos al campo de futbol. Hubiera querido ser yo el que gritó eso. Con madre.
Luego les cuento cuando mi papá me mandó trajeado y encorbatado a tomarme la foto pa´la credencial de elector. Snif, maldito nacionalismo patriótico.
Luego les cuento cuando mi papá me mandó trajeado y encorbatado a tomarme la foto pa´la credencial de elector. Snif, maldito nacionalismo patriótico.
sábado, enero 21, 2006
tonterías que a nadie le importan
Es fin de semana, no ando ganoso de escribir. Pondré cosas que a nadie le interesan:
- Ayer compré mi pelícúla número 105. Me faltan de a madre pa´llegar a las 1000.
- Me dio coraje que se muriera la ballena encallada en el río Támesis, pero me valió madre que ejecutaran a tres personas.
- Quemé un disco pá la colección de "música patética pero sabrosa": Flans (las miiil y una noches que pasé... las mil una no...), Fresas con Crema (...tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol...), Magneto (al suuuuuuur). Sí, ya sé que me la mamé pero es un disco pa´l desmadre.
- Para compensar el pecado anterior fui a comprar un disco de Ibrahim Ferrer.
- Ayer en casa de un amigo -después de arreglar el mundo y jugar un torneo importantísimo de dominó-, pusieron porno y no me animó ni me emocionó ni nada. ¿Estaré muerto por dentro?
- La frase interesante de la noche: "El criminal es ignorante y la ignorancia es criminal"
La frase estúpida de la noche: " George Constanza de Seinfeld está con madre"
- ¿Por qué Evo Morales puede andar fachoso y andrajoso en todos los eventos y yo no? Ya ves, amá; ese güey anda fachoso y es Presidente, déjame andar con la camisa desfajada, no pasa nada.
- ¿Por qué Brad Pitt puede tener hijos a los 42 años y nadie lo anda chingando con que "no los vas a disfrutar" "cuando tu hija tenga 15 años tu vas a tener 57 y no vas a poder bailar el bals con ella en su quinceaños", "no vas a poder jugar futbol con él porque vas a estar muy grande"? Como si tener un hijo se redujera a esas tres pendejadas.
Ya me voy a comer unas empanadas de marlin con camarón y queso que no les digo dónde las venden muajajaja.
- Ayer compré mi pelícúla número 105. Me faltan de a madre pa´llegar a las 1000.
- Me dio coraje que se muriera la ballena encallada en el río Támesis, pero me valió madre que ejecutaran a tres personas.
- Quemé un disco pá la colección de "música patética pero sabrosa": Flans (las miiil y una noches que pasé... las mil una no...), Fresas con Crema (...tour, empezó en Paris y Roma, Andalucía y en Costa del Sol...), Magneto (al suuuuuuur). Sí, ya sé que me la mamé pero es un disco pa´l desmadre.
- Para compensar el pecado anterior fui a comprar un disco de Ibrahim Ferrer.
- Ayer en casa de un amigo -después de arreglar el mundo y jugar un torneo importantísimo de dominó-, pusieron porno y no me animó ni me emocionó ni nada. ¿Estaré muerto por dentro?
- La frase interesante de la noche: "El criminal es ignorante y la ignorancia es criminal"
La frase estúpida de la noche: " George Constanza de Seinfeld está con madre"
- ¿Por qué Evo Morales puede andar fachoso y andrajoso en todos los eventos y yo no? Ya ves, amá; ese güey anda fachoso y es Presidente, déjame andar con la camisa desfajada, no pasa nada.
- ¿Por qué Brad Pitt puede tener hijos a los 42 años y nadie lo anda chingando con que "no los vas a disfrutar" "cuando tu hija tenga 15 años tu vas a tener 57 y no vas a poder bailar el bals con ella en su quinceaños", "no vas a poder jugar futbol con él porque vas a estar muy grande"? Como si tener un hijo se redujera a esas tres pendejadas.
Ya me voy a comer unas empanadas de marlin con camarón y queso que no les digo dónde las venden muajajaja.
miércoles, enero 18, 2006
un barrio tranquilo... una vida igual

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Cada que voy a la tiendita este méndigo perro me saca un pedo. Tal vez huele que en mi conciencia pesa la muerte accidental de uno de los de su especie. Guaf guaf!!!, me ladra el muy cabrón desde la azotea y yo brinco sin saber por dónde va a salir. Es un barrio tranquilo: Frente a la tiendita está una escuela primaria, la Batallón 201; en contra esquina está una carnicería, la carnicería López y más adelantito los tacos y menudo de Don Rulo. Todo me queda a una cuadra. Hasta el mercadito que se pone los domingos de 8 de la mañana a 3 de la tarde. Mis vueltas a la tiendita son muy casuales, sólo voy a comprar pan para hacer supersandwiches, cerveza, garrafones de agua y una que otra cosa para cocinar cuando me entra el espíritu de chef. Hoy fui a comprar tortillas, aguacates verdes y papa porque probablemente mañana hagamos carne asada y los aguacatitos estarán buenos pa´la noche. Las siete palmeras que escoltan la escuela siguen estando ahí, pero ya no las veo tan seguido desde que taparon el patio del negocio. De regreso, el perro me vuelve a ladrar; volteo y le sonrío. Alcanzo a ver cómo le escurre la baba. En esta misma acera donde vive el perro está la imprenta en la que me asocié con Júpiter. Es un barrio tranquilo. Frente a mi casa hay un parque donde se la pasan jugando niños, a un lado hay un árbol de mandarinas que siempre me dice que me las robe y, en las noches, los vecinos del otro lado sacan un puesto de tacos, flautas y enchiladas pa´ganarse unos centavos extras. Es un barrio tranquilo, una vida tranquila. Dibujo en mi casa, cruzo la calle para hacer chamba de imprenta y voy al periódico en las noches un par de horas. Es una vida tranquila.
martes, enero 17, 2006
la tira
Pos estoy haciendo una serie de tiras cómicas con humor exclusivo para retrasados mentales y genios. Las estoy publicando en el PONX impreso y en http://ponx.ws/main.htm y, muy posiblemente, en una página de internet que se llama www.altadosis.com (pero orita chequé y dice cancelada, jejeje, a ver si no salen como Mágico, snif). Todo es jale artesanal, 100% a mano (y sin lavármela después de ir a miar, es el ingrediente secreto), con humor incomprendido y muuuy pendejo (como yo, igualito). Ahí les dejo la primera que hice y que no salió a la luz pública por maleta, precisamente; las demás van mejorando. Es que las musas andan de apretadas, ya ni porque hace frío se quieren venir a acurrucar conmigo.

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sábado, enero 14, 2006
magico strikes back
Pues resultó ser mucha la gente que conoce a Don Mágico. Por ahí me dijeron que Mágico se arrepintió de todos sus pecados hace mucho tiempo. No me importa si lo hizo o no, yo nunca le guardé rencor y lo perdoné de inmediato. Dicen que, con la culpa a cuestas y con meses de insmnio por las trakalas que se aventaba, Mágico llegó bañado en llanto e implorando perdón a confesarse con un sacerdote:
- Padre, hace algunos años robé a un pobre dibujante de 17 años de edad. Me hizo unos dibujos y nunca se los pagué, snif -esa fue una de entre tantas cosas turbias que un Mágico desenmascarado le contó al padrecito.
- Aaaay, hijo mío -le dijo el sacerdote.
- ¿Qué hago padre? yo no quiero seguir siendo así, ¡ayúdeme por favor!!! -balbuceaba el luchador a la sombra del confesionario-. ¿Cuántos Padres Nuestros rezo?, ¿cuántas Aves Marías digo para ya no ser así y alcanzar el perdón divino???
Y el padre le contestó:
- No hijo mío, nada de eso. Mejor en las noche, cuando ya te vayas a dormir después de tus oraciones, pon unas rebanaditas de queso bajo tu almohada...
- ¿Queso, padre???
- Si, hijo mio, por si te da hambre en la noche, ¡¡¡pinche rata asquerosa!!!
- Padre, hace algunos años robé a un pobre dibujante de 17 años de edad. Me hizo unos dibujos y nunca se los pagué, snif -esa fue una de entre tantas cosas turbias que un Mágico desenmascarado le contó al padrecito.
- Aaaay, hijo mío -le dijo el sacerdote.
- ¿Qué hago padre? yo no quiero seguir siendo así, ¡ayúdeme por favor!!! -balbuceaba el luchador a la sombra del confesionario-. ¿Cuántos Padres Nuestros rezo?, ¿cuántas Aves Marías digo para ya no ser así y alcanzar el perdón divino???
Y el padre le contestó:
- No hijo mío, nada de eso. Mejor en las noche, cuando ya te vayas a dormir después de tus oraciones, pon unas rebanaditas de queso bajo tu almohada...
- ¿Queso, padre???
- Si, hijo mio, por si te da hambre en la noche, ¡¡¡pinche rata asquerosa!!!
miércoles, enero 11, 2006
mágico
- Si, buenas tardes, me comunica con "Mágico"...
- Eh... ¿de parte de quién?
- Gustavo Caballero.
- Ah, Gustavo, cómo estás: Yo soy "Mágico".
Aaaa la chingaaada!!! Estaba hablando con el mismísimo "Mágico", luchador profesional. Tendría yo unos 17 o 18 años, acababa de regresar de estudiar fuera y no había alcanzado las fechas para entrar a la carrera, por lo que me puse (pusieron) a trabajar. Mi papá conoció a "Mágico" no sé por qué chingados y le dijo que yo era dibujante, que le estaba quitando clientela a la clínica por matar perros y que le podría yo ayudar en su proyecto de sacar unos cuadernos de lucha libre para iluminar y de pasatiempos. Le hablé por teléfono y me pasó la dirección, que apunté en la misma tarjeta. Me bajé del camión en la dirección de la tarjeta y entré en un consultorio naturista y esotérico.
- Buenas tardes, vengo con "Mágico" -le dije a la secretaria, quien me miró con cierta sospecha.
- Un momentito -me dijo, y entro en una puerta-. Pásale, te está esperando.
Aaaaaa la chingaaaaada!!! Qué emocióooon
Entré en un consultorio hasta la madre de lleno de parafernalia de luchadores: posters, máscaras, fotos, rings, botas, capas, más máscaras. En el escritorio estaba un hombre moreno y mamado, con una bata blanca:
- Siéntate, Gustavo -y me senté-. Soy el Dr. Victor Noséqué... este... bueno... lo único que te pido es discreción: "YO SOY MÁGICO"
¡Aaaaa la chingaaaaada!!!, hasta la música de los Súper Amigos se escuchó al momento de la revelación. Total, ya, me platicó el proyecto, bla bla bla, hice los dibujos, inventé los jueguitos, crucigramas, laberintos, relacionar columnas, colorear a los Campeones de la Salud, que eran los achichincles de "Mágico" y que eran frutas con antifaz y capa: "Súper Mango", "Manzana Fortaleza", "Plátano Múscular", etc. Total,
cuando terminé el proyecto y se lo entregué, "Mágico" desapareció como por arte de magia con todo y mi dinero, snif. Fue como una poderosa urracarrana desde la tercera cuerda a mis sueños de juventud, snif.
- Eh... ¿de parte de quién?
- Gustavo Caballero.
- Ah, Gustavo, cómo estás: Yo soy "Mágico".
Aaaa la chingaaada!!! Estaba hablando con el mismísimo "Mágico", luchador profesional. Tendría yo unos 17 o 18 años, acababa de regresar de estudiar fuera y no había alcanzado las fechas para entrar a la carrera, por lo que me puse (pusieron) a trabajar. Mi papá conoció a "Mágico" no sé por qué chingados y le dijo que yo era dibujante, que le estaba quitando clientela a la clínica por matar perros y que le podría yo ayudar en su proyecto de sacar unos cuadernos de lucha libre para iluminar y de pasatiempos. Le hablé por teléfono y me pasó la dirección, que apunté en la misma tarjeta. Me bajé del camión en la dirección de la tarjeta y entré en un consultorio naturista y esotérico.
- Buenas tardes, vengo con "Mágico" -le dije a la secretaria, quien me miró con cierta sospecha.
- Un momentito -me dijo, y entro en una puerta-. Pásale, te está esperando.
Aaaaaa la chingaaaaada!!! Qué emocióooon
Entré en un consultorio hasta la madre de lleno de parafernalia de luchadores: posters, máscaras, fotos, rings, botas, capas, más máscaras. En el escritorio estaba un hombre moreno y mamado, con una bata blanca:
- Siéntate, Gustavo -y me senté-. Soy el Dr. Victor Noséqué... este... bueno... lo único que te pido es discreción: "YO SOY MÁGICO"
¡Aaaaa la chingaaaaada!!!, hasta la música de los Súper Amigos se escuchó al momento de la revelación. Total, ya, me platicó el proyecto, bla bla bla, hice los dibujos, inventé los jueguitos, crucigramas, laberintos, relacionar columnas, colorear a los Campeones de la Salud, que eran los achichincles de "Mágico" y que eran frutas con antifaz y capa: "Súper Mango", "Manzana Fortaleza", "Plátano Múscular", etc. Total,
cuando terminé el proyecto y se lo entregué, "Mágico" desapareció como por arte de magia con todo y mi dinero, snif. Fue como una poderosa urracarrana desde la tercera cuerda a mis sueños de juventud, snif.
lunes, enero 09, 2006
el perrito que se me murió
Así es que de aspirante a dibujante pasé a ser el peluquero mataperros, snif. No se me olvida el pedo que me saqué al ver al pobre "Colibrí" (así se llamaba el can ahora occiso; si, ya sé que a quién chingados se le ocurre ponerle de nombre "Colibrí" a un perro). Con la lengüilla de fuera, ya todo inmóvil, colgado como piñata peluda y negra. Dejé al perro que traía cargando en una jaula y me apresuré a cargar al "Colibrí" (juarjuar, se la mamaron con el nombre) pa´ volverlo a poner sobre la mesa, pero pos ya qué fregados: ya estaba más tieso que el pants de un estudiante de secundaria viendo morritas. Le quité el bozal, pero pos yo no sabía dar respiración de boca a boca y la neta estaba bien pinche barbón el "Colibrí" porque no tuve chance de meterle tijera ni rasuradora. Y les digo, ya se imaginarán la chinga que me puso mi jefe, quien se negaba a creer que el pobre perro se había suicidado por culpa de tan feo nombre que le habían puesto sus amos. Es que es neta, ningún mendigo perro había hecho eso que hizo este menso. ¿A quién se le ocurre saltar al vacío teniendo una soga en el cuello??? Ya ni recuerdo qué le dijimos a los dueños, quienes sí agarraron onda, tal vez porque el "Colibrí" estába muy feito y ni de raza pura era. "Colibrí", Dios te tenga en su gloria y te vuelvo a pedir una disculpa por mi negligencia... pero yo insisto en que te suicidaste, cabrón.
sábado, enero 07, 2006
los jales del guffo
Antes de trabajar en lo que me gusta confieso que hice muchas cosas que no me gustan. Una vez fui a pedir trabajo a una agencia de edecanes. Así lo es. Cuando estaban promocionando el Gatorade necesitaban chavos y chavas que lo regalaran en eventos deportivos y escuelas y de más. Quedé contratado gracias a mis espiritifláuticos chamorros, pero cuando me enteré de que tenía que levantarme a las 5 de la mañana y usar shortsitos ajustados, no me volví a presentar, juarjuar. Una vez trabajé con un luchador, un tiempo jale en una estación de radio del gobierno haciendo aburridísimas cápsulas y también en un programa de música colombiana en la AM. Cuando comencé a hacer lo que me gusta, no me gustaba lo que me pagaban, pues hacía 3 caricaturas diarias y a veces no publicaban ninguna y me pagaban por caricatura publicada. Una vez llegué a ganar al mes la grandiosa cantidad de 150 pesos, o sea, tres caricaturas publicadas de las casi 45 que había hecho. Agradecí al periódico y lo mandé a chingar a su madre. Obviamente trabajé mucho tiempo en la clínica veterinaria de mi papá bañando perros, cortándoles en pelo, recibiendo mordidas y limpiando cacas... hasta que una vez un perro se me murió en la mesa de la estética. Lo subí, lo ganché a la cadena que colgaba del techo, le puse el bozal y empecé a cepillarlo. En eso, mi papá me habla por el altavoz para que fuera por otro perro a la recepción. Entonces, voy por el perrito y al llegar otra vez al área de estética canina, pues el pinche perro que estaba cepillando se había tratado de bajar de la mesa, brincó y quedó colgado el pobre animal. Y ya se imaginarán la chinga... Antes de trabajar en lo que me gusta, hice muuuchas cosas que no me gustan. Gracias a la vida que ya no las hago.
viernes, enero 06, 2006
el piñas
Mi amigo el Piñas soñaba con sacarse el mono de la rosca de reyes porque decía que ese era el único mono que podía tener y recibir como regalo. A nosotros nos regalaban los monos del Jedi, los de G.I. Joe y los de He-man, y a este güey no le regalaban ni madres porque era pobre y sus papas eran divorciados y borrachos. Por eso, cuando partíamos la rosca de reyes en casa de algún cabrón, nadie se quería sacar el monito y, el que se lo sacaba, lo volvía a poner adentro del pan duro y se lo llevábamos al Piñas y él se sacaba el monito y era bien feliz el güey con su monito plasticoso y blanco. Le decíamos el Piñas porque era bien mentiroso; pero en lo que nunca mentía era en que se había sacado el monito de la rosca de reyes. Nosotros éramos los mentirosos con tal de hacerlo feliz. Una vez el Piñas nos invitó a su casa porque su mamá había hecho tamales por lo de haberse sacado el muñequito de la rosca. Yo fui con un amigo, los demás no quisieron ir. Sentado en la humilde sala color vino que el papá del Piñas había comprado en abonos, comprendí que todos somos iguales, que no todos tenemos las mismas oportunidades y que cada ser humano se la pela bien duro a como le toca; pero se la pela siempre para seguir siendo humano... Dejé de ver al Piñas como dejé de ver a mi Bety y a la maestra Paula; entendí que la vida iba a ser así de ahora en adelante: bien culera... pero siempre esperando que vengan cosas mejores.
miércoles, enero 04, 2006
el clasemedierito enamorado
El director del Montessori imponía miedo, no respeto. Siempre entraba al salón en el momento menos esperado: alto, feo, papadón y muy serio; siempre con las manos por detrás. Se quedaba inmóvil en la puerta, mirándonos por encima como si fuéramos cucarachas, como si la corbata le apretara; con su cutis cicatrizado y cacarizo. Todos nos callábamos cuando lo veíamos ahí parado; nos sentábamos y hacíamos como que estudiábamos. Con un silencio sacado de lo más profundo del mar, regañaba parejo a todo el salón y se aventaba alguno que otro comentario sarcástico contra algún alumno en especial, por lo general, contra los más indisciplinados. Salía del salón y los murmullos y susurros subían de volumen otra vez. Yo sentía pena por el hijo del director, pues era mi compañero y casi nadie lo quería por ser el hijo del director. Qué culpa tenía él de tener un padre tan mamón. Noté que se habían llevado el pupitre de Bety a otro salón. Al día siguiente, la maestra de arte no fue a la escuela. El director volvió a entrar al salón con su pose perdonavidas y nos dijo que saliéramos al patio, que no íbamos a tener la clase de artísticas. Yo, de pendejo, levanté la mano. Dime Gustavo, me dijo el dire. ¿Por qué no va a venir la maestra Paula?, le pregunté. Esas son cosas que a ti no te interesan, me dijo, tú ocúpate de estudiar y yo me ocupo de arreglar los problemas de la escuela, ¿si? ; es más: ponte a recoger los papeles del patio, me ordenó el viejo culero. Su hijo me volteó a ver avergonzado pues yo no lo trataba tan mal como los demás alumnos. Le devolví la mirada haciéndole entender que él no tenía la culpa de tener un papá tan mamón. Salí al patio y detrás de mí los demás alumnos. A ellos los pusieron a hacer lagartijas, palomillas, sentadillas y demás ejercicios. Yo me puse a recoger los papeles del patio como me lo había ordenado el director. Ahora resulta que no tenía yo el derecho de preguntar por qué mi segundo amor se había ido sin ni siquiera darme una explicación. Viejo ojete.
lunes, enero 02, 2006
el clasemedierito valiente
Volvimos a clases y Bety ya no estaba en la escuela. Ignoro las razones por las que sus padres la sacaron del Montessori. La maestra Celia fue quien nos dio la noticia y recuerdo escuchar llorar a dos de sus amiguitas. Yo, lloré en silencio. Miraba su banco vacío y la imaginaba desprendiendo las orillas de su sandwich. Creí alcanzar a ver algunas migajas aún sobre el pupitre, pero no; era sólo polvo. Bety ya no estaba, se había ido. Bety: la que me ganaba a las carreritas, la que nunca se burló de mis tenis de Gigante, la que fue virgen en la pastorela y yo no quise ser su San José, la que tocaba la flauta bien bonito y me hizo imaginar por primera vez el sabor de un beso. Bety, la que me regalaba las orillas de su sandwich de Cheez Wiz con mortadela. Salió del salón la maestra Celia diciendo algo sobre que nos portáramos bien y sobre una nueva maestra que nos iba a dar la clase de artísticas, la verdad no puse atención pues estaba dibujando la imagen de Bety en el pupitre vacío. Entró en el salón la nueva maestra: Paula, se llamaba. Bety se desmoronó cual Polvorón Marinela de mi mente. Ya tenía un nuevo amor. Se llamaba Paula. Ojalá ella no me dejé sin razón o, si me va a abandonar, que de perdido me dé una... no como Bety, que se fue sin razones.
viernes, diciembre 30, 2005
mañana por la noche...
Mañana a media noche -cuando todas las mujeres traigan puesto su calzón rojo a media nacha- vas a ser las doce uvas que me coma aunque me atragante, las doce campanadas que pasan en la tele y esos doce deseos que nunca pido. Entre el confeti, las serpentinas, mi familia, meseros y comensales desconocidos se me irá el dosmilcinco; y brindaré por ti donde quiera que vayas a estar. Abrazaré a todos, menos a ti, pero sabes que te mando mi abrazo hasta Irlanda, Júpiter o cualquier rumbo de la ciudad. Estate pendiente, porque mi abrazo te llegará aleteando como un gorrión y sabrás de su presencia cuando el viento despeine tu fleco. Andaré trajeado pa´darle gusto a mi mamá y a mi agüelita, que les gusta verme como empleado en pleno lunes de perdido una vez al año. No hablaré de política ni ni madres en lo que no estemos de acuerdo mi papá y yo. Bromearé con mis carnalas, tomaré vino, comeré como pelón de hospicio, soplaré espanta suegras y de más ridiculeces que se acostumbran la noche de mañana... y, de vez en cuando, te echaré un vistazo en mis pensamientos. Espero todo eso de las uvas, los buenos deseos y el dosmilcinco terminen a las 12:34; o a la 1:23, no hay problema: las dos horas esas me gustan. Y espero también que la pases tan bien como yo y que, aunque sea una vez, me eches un vistazo en tu mente.
Saludos a todos!!!
Saludos a todos!!!
jueves, diciembre 29, 2005
coincidencias o sepa la bola
Ese mendigo afán que tengo de buscarle 5 patas al gato, o más bien, de encontrarle un sentido lógico a todo lo que me sucede o una razón mágica que haga de esta existencia algo especial y no un accidente universal, a veces me angustia. Esto de lo que hablo es a veces peligroso, porque uno llega a pensar que uno mismo es el centro del universo, por no decir que uno se siente la Gran Cagada; y llegamos a creer que todo lo que sucede en el mundo o a nuestro alrededor gira en torno a nuestra persona, porque somos el núcleo del planeta y la mamá de los pollitos. Algo así tipo la película Truman Show es como me siento a veces y es lo que trato de explicar: una vida donde todo está planeado, nada es una coincidencia y todo sucede por cuestiones ajenas al azar pero lo disfrazan (los dioses, el niño dios o los productores de mi programa de tv, no lo sé) como si fuera suerte.
Rodeaba el centro de la ciudad buscando un parquímetro pa´estacionar mi carro e irme a trabajar, mientras pensaba en que ya le tocaba su servicio de los 10 mil kilómetros y ya me había pasado por poquito. Di como 5 vueltas a varias manzanas del centro y no encontraba lugar. Hasta que vi a lo lejos que un carro se estaba yendo, dejando su lugar vacío y con el tiempo ya vencido; aceleré y me estacioné. Saqué unas monedas de mi bolsillo y ¡Oh Sorpresa!!!... ¿Será todo una coincidencia???

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Rodeaba el centro de la ciudad buscando un parquímetro pa´estacionar mi carro e irme a trabajar, mientras pensaba en que ya le tocaba su servicio de los 10 mil kilómetros y ya me había pasado por poquito. Di como 5 vueltas a varias manzanas del centro y no encontraba lugar. Hasta que vi a lo lejos que un carro se estaba yendo, dejando su lugar vacío y con el tiempo ya vencido; aceleré y me estacioné. Saqué unas monedas de mi bolsillo y ¡Oh Sorpresa!!!... ¿Será todo una coincidencia???

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martes, diciembre 27, 2005
me quedo helado...
Tanto que jodo y jodo con mis escritos de "mantenernos niños", de "no perder la inocencia", de "ay, sí, qué bonita es la infancia, cha la la la laaa" y de más cursilería barata y sensiblera, que ni yo mismo cumplo con lo que escribo. Prueba de ello es que tengo años -sí, años- de no comerme un helado. Ignoro las razones, ya sean económicas, climáticas o dietéticas, pero hace mucho que no pruebo un helado. El sabor pastel de queso con zarzamora es el que mi sofisticado paladar, refinado a base de frijoles bayos en lata, disfruta más. También me gusta el napolitano, pero sin el sabor fresa; así es que mejor pedía una bola de chocoloate y una de vainilla, pa´no traer en chinga a la señorita que hace las bolas quitandole el sabor fresa minuciosamente a mi barquillo. El de chicle también estaba chido, al igual que el de pistache, coco y mango. Siempre he preferido los de leche a los de agua; pero uno de uva a base de agua no tiene madre. Lloraba cuando me compraban un cono con nomás una bola de nieve y también lloraba cuando me compraban un cono doble y la bola de arriba se me caía por pendejo. También lloraba cuando mi mamá me regañaba por embarrar toda mi ropa por no chuparle bien al cono antes de que se derritiera y también cuando me daba un coscorrón por morder la puntita de abajo del barquillo pa´ succionar la nieve bien chiro, por más puñalón que me viera; aunque más bien era por una etapa mastofílica que a esa edad aún no superaba. La Danesa 33, con sus 17 sabores, era la reina de las neverías. No recuerdo haber visto alguna vez 33 sabores, pero era la fuckin queen de las nieves. Ya tengo propósito de año nuevo: comerme un helado.
sábado, diciembre 24, 2005
felicidades!!!
Viendo estas cosas me encabrono conmigo mismo cuando me quejo por las pendejadas que me quejo. Veo al señor este sentado en la jardinera del parque y le digo que si no se le ofrece nada o que si lo puedo ayudar en algo; pinche navidad pone pruebas cabronas que no se le presentan a uno en todo el año. Yo ya iba a comer a casa de mis jefes pa´convivir con mi carnala que llegó de Missouri después de 3 años y porque no había yo comido nada decente desde hacía como una semana. El señor me dice que no, que está descansando porque está muy cansado y va a casa de su hija. Le digo: "Oiga, si quiere yo le doy raid aquí cercas; lo he visto varias veces aquí sentado pero pienso que sólo salió a tomar el fresco de la tarde, no sabía que iba a casa de su hija... ¿Está muy lejos?" Y el ñor me dice que no me preocupe, "míjito", me dice, que eso es lo que hace tres veces al mes y lo toma como ejercicio. Se para y se va. "Ah, pos bueno", le digo yo y me hago pá un lado. "Muchas gracias como quiera, m´ijito... a ti Dios te bendice", me dice. Y yo: "Ah no, pos ta bueno, gracias señor", y el ruco me responde con un "gracias a tí". Abrí la reja y subí corriendo a mi depa y saqué la cámara de fotos. Esto no me lo podia perder ni podía dejar de compartirlo... Y uno quejándose y echandole madres a la navidad. No mamemos por favor!!!

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viernes, diciembre 23, 2005
qué posadita

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No señoras y señores, esto no es una fiesta rave; es la posada que organiza mi familia año con año. Ahí en la foto pueden ver a mi primo El Chipote (apodo casi tan genial como el nombre Júpiter Zeuz) haciendo malabares con el Dios Fuego y también se alcanzan a escuchar a mis tías angustiadas gritando "¡no se acerquen!!!", "¡se van a quemar!!!", "su primo ya está grande y por eso puede jugar con fuego, ustedes los chiquitos no". Termina la música locochona y ponen el cassette ese de los villancicos con Pandora, Oscar Atihé, Sergio Facheli y de más, que año con año ponen. Qué bonitas son las posadas familiares en la que le damos en su madre a una piñata con dulces gringos que trae la tía pudiente de los Iunited Estates y no a una piñata llena de caña de azúcar, caramelos Tomy, naranjas y cacahuates; snif. Qué bello es perder la tradición de las colaciones por unos Jolly Rancher sabor manzana o unos chiclosos Starbusts. También jugamos a las sillas locas y no falta la tía que se va de nalgas al suelo bien chido. O el tío pedo que dice unas emotivas palabras y llora del sentimiento y de la peda que se carga. Los primitos adolescentes fumando a escondidas y echandole pisto a la coca cola sin que nadie los vea, los primitos más chikios llorando porque quieren hacer los malabares con el fuego y el primo Chipote regañado por poner el mal ejemplo con su show de rave psicodélico. Qué bonito es lo bonito. Hay fogata, sesión de chistes, de fotos, comida mantecosa, regalos de broma, concursos y de más. Ahí, en familia, es en el único lugar en donde nadie me dice Guffo, si no por mi apodo original: Pilo juarjuar; quesque porque de morrito tenía cabeza de piloncillo, el dulce ese típico que tiene forma de cono, snif. Y pa´que me crean que sí es una posada y no un rave, aquí les dejo la razón del por qué tengo tan buen gusto pa´las viejas: las famosas carnalas del Guffo. Está por de más decir que qué buenas están, que qué chulas, que la chingada; lo sé, snif. Por algo soy el cuñao que todos quieren, qué se le va a hacer. Pero algún día tendrán hijas, cabrones. Además, está ya muy jodido el rating de este blog, ahí va la foto. Saludos a todos.

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miércoles, diciembre 21, 2005
la flauta dulce y las hormigas en mi cuerpo
Son días para reflexionar cómo es posible que las fábricas de cerillos, las empresas que hacen palillos para los dientes o las tiendas de pianos, no hayan desaparecido ya y sigan siendo negocio. En una tienda donde vendían pianos fue precisamente donde mi mamá me compró la flauta que me encargaron en la escuela. La maestra nos había encargado una flauta dulce para un concierto de villancicos que íbamos a dar en la primaria. Lo primero que hizo el pendejo de yo al tener la flauta en mis manos, fue morderla pa´ver a qué sabía… ¿pos no que era de dulce? Ensayamos mucho noche de paz, los peces en el río, el niño del tambor y una versión de Puff the magic dragon que la maestra compuso (descompuso) poniéndole letra en español y trama navideño. Durante el recreo contábamos historias mágicas sobre la navidad y el día de reyes; cosas que supuestamente le habían pasado al primo del primo de un amigo. Como aquel que dijo haber encontrado caca de caballo adentro de su casa el 6 de enero o el amigo del amigo que dijo haber visto por la ventana de su casa a un reno pastando en el monte baldío de enfrente y que cuando salió a checar, el animal ya no estaba; pero que cuando regresó a su casa, los regalos ya estaban bajo el pinito. Volvíamos del recreo y seguíamos practicando las canciones. Bety le soplaba bien bonito a la flauta: con mucha delicadeza, no le hacía como los otros que se metían media boquilla del instrumento en la boca. Cuando vi a Bety tocando noche de paz en la flauta fue la primera vez en mi vida que pensé en los besos y fue también que tuve la idea de intercambiar flautas con ella. El concierto fue un éxito pero lo mejor fueron los dos, res, fas y las que salían de la flauta de Bety y que yo imaginaba como besos. Te gusta esa niña, ¿verdad?, me preguntó mi madre. Nooo, lo negué sin mirarla a los ojos; la mirada siempre me delataba. Eeeeh, te la pasaste viéndola toda la noche, ni siquiera volteaste a ver al frente del escenario. Y yo fingí demencia. Bety pasó a mi lado. Adios Gustavo, me dijo. Eh, si, je, ad… ios, jeje, le dije todo apendejado. Por el bermellón de mis mejillas mi madre se dio cuenta de que, en efecto, su hijo estaba enamorado. Fue con esa ruborizada que decidí ser entomólogo, uno de esos geeks que estudian a los insectos, porque quería investigar a las hormigas que recorrían mi cuerpo y a las mariposas que aleteaban en mi corazón cada que veía a Bety.
martes, diciembre 20, 2005
la camaradería
La camaradería: esa bonita relación entre puros garrotes que nada tiene que ver con la homosexualidad; aunque, ya pedos, se digan que se quieren un chingo y se den tiernos besitos en las mejillas; ash!, raspa. Yo no creo que los amigos se cuenten con los dedos de una mano ni voy a discutir si existe o no la amistad entre hombres y mujeres; me vale madre. El pedo es que tener una "palomilla", banda, grupo o bola de buenos para nada como uno, es bien a todo dar. Si uno no trae lana, pos no hay pedo, como quiera entre todos se arma la cooperacha y sale pa´todo. Si otro cortó con la vieja, tampoco hay bronca, ahí estarán siempre. No se juntan con tal o cual individuo porque sea más rico que unos Triki Trakes o más pobre que Mayito Bezares. No se fijan en el carro ni en los trapos que uno traiga puestos. Los defectos físicos se convierten en apodos hilarantes y bromas geniales que levantan el autoestima hasta al más pinche feo y orejón del grupo. Se les puede echar bulla a los que no tienen la circuncisión o a los que la tienen chiquilla sin ningún problema; así como se le felicita con todo respeto al que la tiene como 7 pilas Duracell de las chonchas en hilera. Si no se entienden como pareja en el dominó, no acaba en un trágico divorcio; ver a otros amigos no es cuestión de celos. A un amigo siempre dan ganas de verlo porque se puede ser como se es, sin máscaras ni actitudes fíngidas; por eso dicen que cuando vayan a tener una vieja, agarren una con la que puedan ser como son y ella se sienta a gusto a su lado siendo como ella es. Honestidad ante todo, como en una relación entre puros tornillos. Si uno se harta de ver a los amigos quesque porque se fueron de vacaciones toda la raza y se olieron los pedos, dejaron pelos en el jabón, quemaron con un cigarro la camisa que se prestaron, agandallaron a una gringa que otro vió primero y como quiera removieron atole; tan fácil como dejarse de ver un día y al día siguiente verán que ya estarán armando plan para cualquier babosada. Gracias a la vida y a mi carismática personalidad de motivador de empleados, yo tengo muchos amigos muuuy buenos; con unas nalgototas y unas... a chinga, era "buenos" de "buenas gentes", no de lo otro, perdonen ustedes. Les decía que tengo muy buenos amigos y espero que así lo piensen ellos de mí, a pesar de mis fallas, regazones, defectos, gustos musicales, gustos cinematográficos, gustos literarios, cambios de humor, necedades de borrachera y demás cosas que las palomillas de garrotes solemos hacer. Aquí no salen todos porque mi escaner es muy pequeño y es inmensa la hueva para hacer un fotomontaje y la madre, así es que no vayan a estar jodiendo con que no los puse, mamones.

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sábado, diciembre 17, 2005
la púrpura noche de ayer

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Cuando te digo que me quitas el sueño es porque realmente me quitas el sueño; créelo. No me dejas dormir porque me la paso soñando despierto contigo. El primer indicio de que hoy haría frío fue la noche tan púrpura que tuvimos ayer, cuando te dije lo hermosa que me parecías. La noche fue tan morada que el dedo más pequeño de mi pie fue a chocar contra una de las patas de mi cama y se puso del mismo color. Tus mejillas no llegaron a un tono tan morado, pero sí noté cierto rubor colorado al escuchar mis palabras. El crepitar de la cortina de acero de la taquería de Don Rulo es mi nuevo despertador porque, de una semana a la fecha, abre una hora más temprano de lo acostumbrado. Odio esta ciudad y, mientras pienso en ti sin poder dormir, me tapo hasta arriba con el edredón, cierro los ojos y me transporto a un pueblito con mar que no conozco. La cortina de acero que resguarda el negocio de Don Raúl sigue estando plateada y reluciente a pesar de los años; como las manchas que dejó anoche la luna sobre el himen del mar que veo en mis pensamientos. Supe que iba a ser un día muy frío hoy desde ayer que contemplaba la negrura casi morada del cielo. El aire se escuchaba como la turbina de un avión estando sentado en el aquel malecón de mi mente, mientras contemplaba la fluorescencia de la luna sobre el fondo casi negro. Del púrpura pasó a un morado más claro y después al lila y, por último, se convirtió en un tono rosa pastel que se esfumó rápidamente con el intenso azul del amanecer. Y ahí estaba yo: despierto y pensando en ti; sentado en esa banca imaginaria en un malecón idílico, viendo cómo flotaba el sol sobre el horizonte. Y no me equivoqué. Hacía frío tal y como lo predije al ver el color púrpura de la noche de ayer. Seguía tapado y noté que el dedito chiquito del pie derecho me seguía doliendo. Se escuchó el rugir y crujir de la cortina de acero del negocio de Don Rulo. Antes de abrir lo ojos hice un sencillo avión de papel que encontré tirado en el muelle y le puse como piloto a mi corazón; que al cabo que en las caricaturas y en los sueños se puede hacer de todo. Y lo aventé con todas mis fuerzas para que fuera rompiendo todas las olas y llegara hasta donde quiera que estuvieras tú. Ahora sí abrí los ojos y me destapé el rostro. Mi cama era aquella banca, mi cuarto el malecón, el espejo de la cómoda era la luna de plata y el techo el mar inmenso. Ya nada estaba ni ahí ni en mi mente… sólo tú.
viernes, diciembre 16, 2005
religion

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Hermanos y hermanas bloggeros: El fanatismo religioso ha tocado mis fibras más sensibles y no son precisamente las del ano. Esta cruz milagrosa es la cruz de San Benito. Mucho gusto para los que no la conocen. Mi jefecita me la ha regalado dos veces: la primera vez fue cuando tuve mi Caribe amarilla pedorra y me obligó a colgarla en el retrovisor. Así son las mamis; pero por asares del destino y una borrachera, la perdí o la vendí, sinceramente no recuerdo. La segunda vez que mi amá me dio esta cruz de San Beno fue cuando destrocé un carro contra un muro de contención en un paso a desnivel por andar de borrachote y me salvé milagrosamente. Realmente empiezo a creer que la cruz esa es muuuy milagrosa… y lo he comprobado. De hecho, lo comprobé hace poco: no había ni un destapador ni un encendedor para destapar las cervezas; entonces, que saco mi cruz de San Benito y con los bordecitos esos mamones y plateados que tiene, pues que empiezo a destapar las cervezas para la raza.La verdad, si que es milagrosa esta chingadera.
miércoles, diciembre 14, 2005
bendita nota roja

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Imaginen a mi compadre haciendo pasitos de baile, acá bien prendido bailando a ritmo de “Qué Lindo es tu Cúcu” con sus zapatos de charol bien boleaditos, con su bigotillo engominado, su camisa de seda azul turquesa, con su pantalón vaquero verde todo desnalgado, un seis de tecate rojo en las venas y la musica por dentro. “…aaandale no seas maliiita, yo quiero una tocadita ita ita ita ita” y que de repente: ¡madres!!!, de nalgas al suelo y a seguir bailando pero en el salón que puso Rigo Tovar allá en el cielo. Pinche vida tiene un humor bien ácido, pero esos que escriben los encabezados de la nota roja si que no tienen madre juarjuar, son más cómicos que Ozzy Osbourne tratando de hilar palabras o Adal Ramones llorando en un Teletón. Esos periodistas de elegancia amarillistas tienen el mismo humor macabro y la misma sangre fría que tiene Diosito para aventar albañiles pedos desde azoteas y clavarlos en varillas o para quemar casas de familias pobres en plena navidad. Cada que ando cabizbajo o tristeando, no dudo en abrir cualquier diario vespertino para que me cambie el humor a grado tal de estar al borde de tirar mis calzones a la basura por la vergüenza de que mi jefecita los vea cagados por tanto reírme. “Confunden a mujer ahorcada con adorno de Halloween”. Díganme si no es un encabezado pa´ darles un Pulitzer a estos cabrones que lo escribieron, juarjuar. “Hombre Flama: Albañil calentaba tacos y le explota tanque de gas”, “Cochinotes: Encuentran a travesti en situación comprometedora con maestro”, “Fiesta de quince años termina en batalla campal: acuchillan a dos chambelanes”, “El taxi volador: traía 4 kilos de marihuana”, “¡Qué bonita familia!: padre he hijo al bote por vender coca” y nunca terminaría de mencionar encabezados que me han doblado de la risa. La neta no sé si me ría del encabezado o las situaciones o cómo los periodistas manejan estas situaciones; la cosa es que la nota roja está con madre. Es como una comedia gore de la vida real.
lunes, diciembre 12, 2005
detrás de donde se refleja el cielo

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En la última estación del año mi boca se convierte en una fábrica de nubes sabor menta. Se transforma en eso cuando baja la temperatura a 7 grados centígrados. Cuando bostezo, mis labios se curvean de tal forma que pareciera la boca de una taza de café negro humeante (“café negro”… o es café, o es negro). Juego a hacer donitas en el aire: estiro el cuello, paro las trompas y muevo la quijada de abajo hacia arriba. Salen perfectas y no causan cáncer. Dejo de hacer donitas en el momento más entretenido: cuando la gente me voltean a ver con cara de “qué pedo con este güey loco”. Escupo el chicle mentolado y con mi pie izquierdo lo pateo peor que la selección mexicana tirando penaltis. Llega ese pensamiento especial del día y lo desperdicio en suspiros y besos tirados al aire que intentan decirte algo, por eso salen como señales de humo, con la consistencia de una cortinilla de alquitrán pero sin esa amargura pestilente. Y se van navegando como papalote azul con el cordel roto entre marejadas de viento, planean como un frágil avioncillo hecho con una hoja del cuaderno; tímidos como si el profe del salón fuera a regañar al culpable. Besos y suspiros que acompañan a las hojas anaranjadas en su caída. La gasolina para el largo trayecto hasta tu boca la bombea el lado oeste de mi pecho. De vez en cuando algún latido se convierte en ave (un periquito australiano si así lo quieres) y dobla mis costillas como los barrotes de la cárcel de alguna caricatura, escapando por el hueco hasta donde estás tú: tú que estás del otro lado de la frágil superficie del espejo del agua, como una Alicia atrapada en el país de las maravillas. Tan fácil como que yo meta la mano para sacarte o tu saques la tuya para jalarte, pero ni la fuerza de las patas del mosquito puede romper nuestros reflejos en el líquido. Esa es la ironía que me vuelve loco: tan fácil que es estar juntos y tan difícil que nos parece. Las ondas pausadas y largas que ves se expanden a lo lejos del manantial no son otra cosa más que los latidos de mi corazón que te lancé como piedra colorada y que llegó hasta el fondo, donde estás tú como una Alicia en su país de las maravillas. Los latidos tal vez ya no se conviertan en aves pero, cada que veas las crestas de las ondulaciones en el estanque, sabrás que soy yo. No conoces mi mundo porque nunca has roto ese frágil límite acuoso donde se refleja el cielo y nunca has sacado tu mano para tomar la mía; sin embargo, yo la he metido muchas veces tratando de alcanzarte, pero las mismas ondas que emite mi corazón rebotan en la orilla, vuelven y cierran impecablemente la superficie rota por mis dedos. Ahora ya tienes pretexto para quebrarla y emerger y devolverme mi corazón; y si tú lo quieres, no volver más a las profundidades para que no exista frontera de cristal que impida tomarnos de las manos. Eso sí: el agua del estanque dejará de bailar con cada uno de mis latidos, pero seguirán saliendo periquitos australianos de mi pecho.
sábado, diciembre 10, 2005
el filósofo regresa...
Las musas tuvieron un ataque inusitado de calentura y bajaron todas al mismo tiempo a morderme la parte suavecita de la oreja y a darme besitos en el cuello. "Jijiji... jojojo... estense quietas", les decía yo todo coloradito de los cachetes. Y no tuve de otra mas que despertarme temprano y darme cuenta que las patas me huelen más raro en invierno que en verano. Como que en invierno me sudan más los piecitos porque me pongo calcetines grises y de lana, cosa que en verano no sucede porque casi siempre ando en chanclas. O tal vez es el hecho de que en invierno no abro las ventanas y se concentran más los aromas corporales. Mi cuarto huele a cama sin tender por más de un mes, a cesto de ropa sucia de dos semanas y a cruda del domingo anterior; un olor un tanto acogedor y que invita a la hueva eterna. Lo único que quiero es vestirme con la misma ropa de ayer -sin bañarme- agarrar mi carro, poner el cidi ese de música mamona que quemé en el LimeWire en la madrugada y darle para el Zacatecas, guarida oficial del Filósofo de Cantina. Chingue su madre que sea sábado a medio día y que todos estén pensando en el partido ese de fútbol de los amarillos contra los azules con blanco. El Filósofo, como simpre, estaba ahí; y estas fueron las palabras del Gran Sabio:
"Hubo una vez en que las mujeres con las que entablé una relación seria me preguntaron que si las había amado realmente. A todas les dije que sí, y ninguna de ellas me lo creyó. Me sentí ofendido, pues yo, cuando le entro a una relación lo doy todo sin miramientos. Tal vez sus barreras emocionales no lo percibieron así, pero de que lo di todo con todas, lo di todo con todas. ¿De qué sirve entrarle a un amor si no se le entra con todo??? Uno cuando se enamora encuera el corazón, no se pone escudos ni barreras ni frenos; así es de la única manera en la que el amor puede germinar en un campo minado donde ya nadie cree que existe la pureza de ese sentimiento tan abstracto y devaluado como lo es el amor. Muchos ponen escudos para que no se burlen de su corazón encuerado, pero eso sólo sucede cuando el corazón lo dejas a mitad de una calle transitada. Es más: hasta con las mujeres que me han tomado en broma o he tenido por un rato, yo les he dado su lugar y les he dado mi honestidad y mi palabra; por el bien de ellas y por el mio. He tenido varias mujeres y a todas las he amado por distintas razones y de distintas manera; no me pregúnten que cómo. A todas las he amado mucho, y no se me ofendan y tampoco me ofendan, porque he amado a la que me dejó al mes de ser novios, a la que me dijo que me quería pero que no me amaba, a la que decía que yo era mucho para ella o ella era mucho para mí; amé a la que me engañó y a la que me dejó para casarse con otro, amé a la que me dijo que era lesbiana y me engañaba con su amiga con la que siempre se iba de parranda... a todas las he amado por la sencillísima razón de que son mujeres". Azotó el envase de la cerveza vacía el Filósofo de Cantina y pidió otra... la noche apenas comenzaba y el Maestro tenía muchísimas cosas que decirnos... llegó la otra cerveza y el Filósofo bebió...
"Hubo una vez en que las mujeres con las que entablé una relación seria me preguntaron que si las había amado realmente. A todas les dije que sí, y ninguna de ellas me lo creyó. Me sentí ofendido, pues yo, cuando le entro a una relación lo doy todo sin miramientos. Tal vez sus barreras emocionales no lo percibieron así, pero de que lo di todo con todas, lo di todo con todas. ¿De qué sirve entrarle a un amor si no se le entra con todo??? Uno cuando se enamora encuera el corazón, no se pone escudos ni barreras ni frenos; así es de la única manera en la que el amor puede germinar en un campo minado donde ya nadie cree que existe la pureza de ese sentimiento tan abstracto y devaluado como lo es el amor. Muchos ponen escudos para que no se burlen de su corazón encuerado, pero eso sólo sucede cuando el corazón lo dejas a mitad de una calle transitada. Es más: hasta con las mujeres que me han tomado en broma o he tenido por un rato, yo les he dado su lugar y les he dado mi honestidad y mi palabra; por el bien de ellas y por el mio. He tenido varias mujeres y a todas las he amado por distintas razones y de distintas manera; no me pregúnten que cómo. A todas las he amado mucho, y no se me ofendan y tampoco me ofendan, porque he amado a la que me dejó al mes de ser novios, a la que me dijo que me quería pero que no me amaba, a la que decía que yo era mucho para ella o ella era mucho para mí; amé a la que me engañó y a la que me dejó para casarse con otro, amé a la que me dijo que era lesbiana y me engañaba con su amiga con la que siempre se iba de parranda... a todas las he amado por la sencillísima razón de que son mujeres". Azotó el envase de la cerveza vacía el Filósofo de Cantina y pidió otra... la noche apenas comenzaba y el Maestro tenía muchísimas cosas que decirnos... llegó la otra cerveza y el Filósofo bebió...
martes, diciembre 06, 2005

Ah, por cierto: el 9 de diciembre hay evento comiquero en el Café Iguana. Por ahí andará su servidor poniendo orden a los borrachos y esquivando los pellizcos en las nalgas de sus fans. El pedo empieza desde las 3 de la tarde en el ComicCastle de la calle Treviño, donde estará la raza que creó El Arsenal (comic matón de manufactura regiomontana vendido a editorial canadiense) y la raza del magazine PONX (yo incluido) repartiendo autógrafos a las cucarachas y fantasmas que se aparezcan por ahí. Ya en la noche, a partir de las 9, nos vemos en el Café Iguana para una velada nada romántica con bandas de rock y moneros en abundancia. ¡Sobres!!!, culturoso el que no vaya.
vamos a tragar lo que nos den...
Dicen que el más apto es el que se adapta al ambiente que sea y es el que sobrevive, si lo vemos en términos animales. En las cosas más estúpidas yo veo que esta regla es cierta; pero, en las cosas más básicas, lo dudo. Tengo amigos que se han ido a Europa y Asia y dicen que a las dos semanas no aguantan la comida y extrañan la comida mexicana. ¡Extrañan una sopa de fideos con jamón!!!¡Cómo sobrevive este tipo de seres que no aguantan una semana sin comer salsita, pan bimbo o tortillinas tia rosa???. Imagínense a estos pobres tarados (aunque sean mis amigos), que le echan salsa Tabasco a la pasta frutti di mare, al conejo a la gorgonsola, al pato a la canela o al humilde kebab( y la salsa Tabasco ni siquiera es mexicana, déjenme les digo). Imaginen a estos pobres viajeros gastando como ricos en Europa y que terminen comiendo en un Mc Donalds porque la comida "no les gusta"... lo que no saben estos señores y señoritas es que los viajes son para aprender, para ilustrarse y que no importa que vyan a Louvre o a Del Prao o a la Rambla o a la ingada: la latita de chilitos La Costeña y el Machacado Tia Lencha se deja en casita, porque para comer esas mamadas mejor uno se queda en casita y se la preparan mejor y con el toque de la jefecita o de la agüelita... Estos viajeros quieren que la comida les sepa a orilla de sartén quemado, a manteca rancia de puerco y a frijol charro meneado con salchicha. Y no los culpo: La comida mexicana, a pesar de ser indigesta, es muy, pero muy sabrosa; pero ponerle salsa a todo, jalapeño a todo, chile a todo y sentirte muy chingón porque a cada restaurant que vas pides una salsa Tabasco porque -según tú- la comida es mal... por favooooor... Y bueno, tengo como ejemplos a los esposos de mis primas y a uno que otro amigo que se sienten muy chingones y que si no comen carne, no son hombres; porque en su comida diaria deben de comerse un pedazo de carnota "porque se lo merecen porque se la partieron todo el día para darles lo mejor", y sí, se lo merecen: ojalá les de ácido úrico a los mamilas o un infarto por mamones. Gracias a dios, yo tengo panza de limosnero, como diría mi jefecita, y en cualquier ambiente me adecúo: que venga el clima que venga, que me den la comida que sea: arroz, acelgas, coliflor, alubias, espinacas, betabel; yo como quiera decargo el escombro de mi pancita a todas horas, duermo en el piso o en catre, cargo mis maletas llenas de pendejadas, plancho mi ropa y también la lavo... en fin: todo es cuestión de adaptarse para sobrevivir... Pero como mis post ya están de hueva: eso de dibujar tres caricaturas diarias de lunes a domingo y escribir una columna cada tres veces a la semana me exprime el cerebro mucho, a parte de lo que me lo exprimen las cuestiones personales, existencales, laborales, amorosas y de más... les pido un descansito, amadísimos bloggeros... No me tardo, voy por unas cheves y ahí vengo... Volveré pronto... En una semana...
domingo, diciembre 04, 2005
vagones de memorias...
Le decíamos el Abuelo porque aparentaba más edad de la que tenía. El pinche Abuelo se creía bien galán. Llegó una vez a un despacho y le tiró calzón a la secretaria:
-Buenas tardes, señorita -dijo arqueando la ceja y engraveciendo la voz el Abuelo.
-Cómo está señor, buenas tardes
-No me digas señor, ¿pos si cuántos años crees que tengo???
-No sé... unos 35...
-Le fallaste por 10, preciosa.
-¿45?
-No, cómo crees; tengo 25
-Pero en años perro, ¿no??? -remató la secretaria.
El corazoncito del Abuelo se quebró, jiarjiar.
El Abuelo no podía pronunciar la erre y decía "egue" en vez de "erre", pero esa maña se le quitó con el tiempo. De morritos, siempre le decía que dijera el trabalenguas ese de "erre con erre cigarro, erre con erre barril..." y el pendejazo decía "egue con egue cigago..." juarjuar y luego ya no lo quería decir porque nos burlábamos de él. Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido ruedan los carros cargados de azúcar del ferrocarril. Veinte minutos después del timbre de salida, el tren pasaba a escasas 3 cuadras de la escuela. El Abuelo y yo corríamos a las vías del ferrocarril para poner monedas y que las ruedas del tren las apachurraran. Traka traka traka traka, se acercaba la locomotora. Nos hacíamos a un lado y veíamos entusiasmados pasar el ruidoso convoy, siempre tentados a subirnos a uno de los vagones en marcha. Las monedas estaban calientes, incluso, una vez, una moneda se fundió y no la pudimos despegar. Decían que un tren una vez se había descarrilado por culpa de unos niños que pusieron unas monedas en las vías; pero eso era tan falso como las chichis de la mamá de Pollito. Tomábamos el camión con las pocas monedas que nos quedaban sin apachurrar. "Te veo mañana" -decía el Abuelo al bajarse del camión- "vamos a llevag al Gambo al veteguinagio", que quería decir que llevarían a su perro Rambo al veterinario. Yo me bajaba unas cuantas cuadras después y mataba el tiempo mirando las monedas aplastadas por el tren. "No andes haciendo eso, es muy peligroso" -me diría mi madre- "además el dinero no es para eso". Sería mejor que no le enseñara las monedas. Me las guardé antes de doblar la esquina. La mamá de Pollito se despedía de su novio y luego me saludó parando las chichis falsas. Le devolví el saludo. Llegué mi casa, comí, hice la tarea y me habló el Abuelo: "Se muguió el Gambo, güey". Pinche Abuelo, nunca aprendió a pronunciar la erre; aunque esa maña se le quitó con el tiempo.
-Buenas tardes, señorita -dijo arqueando la ceja y engraveciendo la voz el Abuelo.
-Cómo está señor, buenas tardes
-No me digas señor, ¿pos si cuántos años crees que tengo???
-No sé... unos 35...
-Le fallaste por 10, preciosa.
-¿45?
-No, cómo crees; tengo 25
-Pero en años perro, ¿no??? -remató la secretaria.
El corazoncito del Abuelo se quebró, jiarjiar.
El Abuelo no podía pronunciar la erre y decía "egue" en vez de "erre", pero esa maña se le quitó con el tiempo. De morritos, siempre le decía que dijera el trabalenguas ese de "erre con erre cigarro, erre con erre barril..." y el pendejazo decía "egue con egue cigago..." juarjuar y luego ya no lo quería decir porque nos burlábamos de él. Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido ruedan los carros cargados de azúcar del ferrocarril. Veinte minutos después del timbre de salida, el tren pasaba a escasas 3 cuadras de la escuela. El Abuelo y yo corríamos a las vías del ferrocarril para poner monedas y que las ruedas del tren las apachurraran. Traka traka traka traka, se acercaba la locomotora. Nos hacíamos a un lado y veíamos entusiasmados pasar el ruidoso convoy, siempre tentados a subirnos a uno de los vagones en marcha. Las monedas estaban calientes, incluso, una vez, una moneda se fundió y no la pudimos despegar. Decían que un tren una vez se había descarrilado por culpa de unos niños que pusieron unas monedas en las vías; pero eso era tan falso como las chichis de la mamá de Pollito. Tomábamos el camión con las pocas monedas que nos quedaban sin apachurrar. "Te veo mañana" -decía el Abuelo al bajarse del camión- "vamos a llevag al Gambo al veteguinagio", que quería decir que llevarían a su perro Rambo al veterinario. Yo me bajaba unas cuantas cuadras después y mataba el tiempo mirando las monedas aplastadas por el tren. "No andes haciendo eso, es muy peligroso" -me diría mi madre- "además el dinero no es para eso". Sería mejor que no le enseñara las monedas. Me las guardé antes de doblar la esquina. La mamá de Pollito se despedía de su novio y luego me saludó parando las chichis falsas. Le devolví el saludo. Llegué mi casa, comí, hice la tarea y me habló el Abuelo: "Se muguió el Gambo, güey". Pinche Abuelo, nunca aprendió a pronunciar la erre; aunque esa maña se le quitó con el tiempo.
jueves, diciembre 01, 2005
pastorela...
Por estas épocas en que los termómetros no llegan ni al número 15, mi madre siempre me decía: "no pises el piso", y yo pensaba: "ah chinga, entonces quieres que vuele ¿o qué?". Mi madre se refería a que no pisara el piso sin calcetones, porque estaba frío y no quería que me enfermara. Como quiera yo nunca me enfermaba: decían mis padres que tenía estómago de pordiosero y cuerpo de limosnero, que porque todo me comía y toda la ropa me quedaba. Ya con mis calcetones puestos, cargaba y arrimaba el banco de la cocina al closet, me subía, corría las puertas y le iba pasando las cajas con los adornos navideños a mi madre. Olían a humedad y conservaban un aroma a hoja de tamal quemado o a ensalada de manzana con piña. Ya quería que fuera la noche del 24. Pero faltaba unos cuantos días, porque todavía había clases en la primaria y mi abuela aun no seponía a preparar buñuelos. Eran días en que mi madre me bañaba en la noche o me mandaba sin bañar a la escuela "pa´que no se me enchuecara la boca con el frío". Días en que se suspendían las clases si amanecía a menos de 5 grados y me podía quedar todo el día en pijamas frente al calentador de gas, tirado como gato a lado del Micho, el gato. "No pises el piso", decía mi madre. "No te pongas tan cerca del calentador", decía mi madre. En la pastorela de la escuela no quise ser el San José, así como nunca quería ser el abanderado ni pasar al frente a dar la clase. Bety, la niña que me ganaba a las carreritas y me regalaba las orillas de su sandwich fue la virgen María. Ante mi negativa de ser San José, recibí un papel secundario: de pastorcillo, me acuerdo. Ahí íbamos todos los pastorcillos en manada por el patio de la escuela; con ovejitas y toda la cosa. Con bigotes pintados en la cara, sombreros de paja, paleacate al cuello y trajes que nos confeccionaron nuestras madres. Mi papel era el de un pastorcillo que se le arrodillaba a la virgen Bety y le ponía pan a sus pies. Era una ironía ponerle pan a sus pies cuando era ella la que siempre me regalaba las orillas de su lonche. APuse el pan a sus pies, aquellos pies que me ganaban a correr a pesar de tener tenis nuevos. Aquellos pies ante los que me arrodillé en mis sueños tantas veces y que por eso, no podía ser el San José de Bety... sino su pastorcillo.
miércoles, noviembre 30, 2005
good brother...
Yo, la verdad, soy muy bruto pa´decir las cosas cuando alguien necesita palabras de aliento. Si alguien necesita consuelo, le digo: "Ay, ya no mames: no eres ni el primero ni el único que corta con su vieja" o: "Ay, no mames: ¿tienes cáncer?... pos como quiera te ibas a morir de algo ¿no?". Soy muy pendejo pa´ser el hombro de los llorones; es más: no me gusta ser el pinche hombro de los llorones ni de las pinches viejas plañideras (y si no saben qué es plañideras, pos búsquenlo en el diccionario, huevones). Hace poco hablé con mi hermana La Xim (la cual es tan guapa como yo... igual y poco menos) y me platicó su situación en el extranjero: con su trabajo, su situación siendo recién egresada de la maestría, su situación de soledad, aduanal, su situación familiar, su situación con su novio hindú (le gustó la salchicha kilométrica... yo respeto..)y con la religión de éste y; la verdad, me dió una hueva tremenda que tan siquiera terminara de platicarme su vida. Lo único que le dije fue "callate y dejate de jaladas", y en resúmen esto fue lo que el hermano mayor (osea yo) le dijo: "Ximena, mira y escucha bien lo que te voy a decir: yo soy tu hermano y respeto tu vida así como tú respetas la mia y nunca te voy a juzgar como tal vez lo van a hacer mis padres o mis tios o mis primos o la chingada. Soy tu hermano porque voy a estar contigo decidas lo que decidas o hagas las pendejadas que hagas (porque de las pendejadas se aprende mucho). Cuando decidas quedarte en el extranjero a trabajar o cuando decidas regresarte a trabajar, aquí voy a estar. Voy a estar ahí cuando te embaraces sin decidirlo o te embaraces por amor, o por accidente o por cachonda o porque te decidas embarazar; estaré contigo cuando te estés cagando de miedo porque quieras abortar un bebé (y yo sería el primero en llevarte a una clínica clandestina de abortos) y también estaré presente cuando quieras que te haga una pedota y una fiestota por ese bebé. Te apoyaré cuando me digas que eres bisexual, lesbiana, golpeadora, swinger, zoofílica o mujer sumisa golpeada e iría a madrear al guey que te golpea (con tu permiso, claro está); o si me dices que te vas a casar con un Hipopótamo Pigmeo, con el Chango 100 o con El Huevo, también lo aceptaría". A lo que voy es: El amor se manifiesta y se justifica de mil maneras, así lo dijo el Filósofo de Cantina. Tal vez yo no soy un hermano que manda tarjetas, que escribe mails, que se mete al msn dos horas; pero soy el único cabrón que va a estar ahí por tí, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas, la cagues cuanto la cagues, triunfes cuanto triunfes, etc, etc. Este es un post homenaje al amor a la familia que irán presentándose poco a poco; ya ven que es pinche época navideña y la familia pesa más que nunca.
martes, noviembre 29, 2005
vuelve mi camarada jupiter...
Jupiter Zeuz, Caballero Jedi retirado y compañero de borrachera, socio de imprenta y futuro marido mandilón, hizo su primera comunión y se bautizó el domingo. Obviamente, queridos lectores, habrán deducido lo anterior con sólo leer tan paganos nombres que le puso su padre en un arranque de mitología griega durante una peda con Bacardi blanco. Lógicamente Zeuz, como lo llamo de cariño, nunca cumplió con los cánones religiosos hasta que se lo agarraron de los huevos... digo, hasta que se enamoró y decidió casarse. Se veía tan divino el Jupi a sus 33 añotes, listo para entrar a la iglesia a que le cortaran los cuernitos y la cola; me recordó a la película aquella de Juliancito: cargando su velita, vestidito de blanco; nomás le faltó la capita de principito y derramar lágrimas frete al altar. Pero este güey más bien parecía Chabelo. Lo chido fue que mi camarada el Ñoño, futuro político gandalla del estado, probó su nueva camarita digital y un aparato muy "motherno" que quema dvds directamente de la memory stick. "Jupiter Zeuz Bautista", es el nombre del nuevo documental religioso que pueden conseguir en cualquier VIPS en la compra de unos Halls sabor Mentol Liptus. No se pierda las escenas donde el camarógrafo trata de hacer reir al recién bautizado, donde el camarógrafo le chifla y le grita "Heyt, el niño ese grandulón, voltée a la cámara por favor", no se pierda las caras de pendejo que ponía el Jupiter mientras hacía como que escuchaba misa y leía la biblia y no deje de ver el behind the scenes donde confiesa que la neta si estaba poniendo atención a lo que decía el padre. Los críticos del mundo la recomiendan y la clasifican como "¡una deliciosa comedia para toda la familia!!!", "two thumbs up", "no había habido un documental tan acertao desde Farenheit 9/11", "¡un clásico!!!".
lunes, noviembre 28, 2005
pre navideño clasemediero...
Estábamos estacionados en una farmacia Benavides, arriba de la caribe roja en la que una vez nos fuimos hasta Houston. Hacía frío y creo que yo tenía unos 8 o 9 años. Mi papá tuvo que decirme que Santa Clos no existía para que yo pudiera comprender la situación económica por la que pasaba mi familia y para que no me fuera a poner triste si no recibía los regalos que había pedido en aquella carta con destino al Polo Norte. Nomás no le vayas a decir nada a tu hermana, me dijo mi padre con cierto dolor en el corazón que percibí en el tono quebrado de su voz. Lloré; lloré mucho. Llegué a la cena en casa de mi abuelita y mis ojos estaban hinchados y rojos aún. Mis primos estaban contentísimos porque ya querían que fuera el día siguiente para encontrar el pinito lleno de regalos. Me sentía muy mal de ser yo el único que sabía la cruda verdad. Esa noche, después de la cena en casa de la abuela, ayudé a mi padre a poner los regalos de mi hermana bajo el pinito iluminado, a un lado del nacimiento y uno que otro monito de he-man que yo había puesto porque no tenía pastores ni un rey mago; ahí sobre el paistle que había orinado la Pinina, nuestra chihuahueña, ahí pusimos los juguetes. Me temblaban las manos, se me sacudían las piernas; me sentía cómplice de una horrible mentira que tenía que callar para no desgraciar inocentes infancias. Sentí que no tenía nada que estar haciendo ahí. Me sentía como el niño ese de 13 años que lo lleva su padre a que pierda la virginidad con una prostituta gorda y apestosa para que se haga hombre; así me sentí, con ese miedo a perder la pureza de la vida y mancharla. Me pregunté qué más era una farsa en la vida, qué otras mentiras me habían echado para no estropear mi mundo color blanco, mi vida color rosa, para no ponchar las nubes donde dormía y soñaba. ¿Qué tanto habían maquillado mi mundo para no hacerlo horrible, como en realidad era?. ¿Existía la paz mundial?, ¿la gente buena?, ¿los matrimonios felices? ¿Cuántas mentiras más me habían echado y me tendrían que decir la verdad después de un tiempo?, ¿cuándo pensaban decírmelas? Entre más pronto, mejor para mi; pero tenían qué dejarme algo en qué creer. Quieres poner tus regalos en el pino, me dijo mi padre, ¿o ya los quieres abrir? Desde esa noche, las navidades no volvieron a ser las mismas: el asombro, la sorpresa y la espontaneidad se marchitaron como pino abandonado en banqueta la segunda semana de enero. Dejé mis regalos ahí –no recuerdo qué juguetes eran- para levantarme junto con mi hermana, bajar corriendo al pinito y fingir asombro para seguir con la farsa que mantendría feliz a mi hermana un par de años más. Mis padres tuvieron que decirme que Santa Clos no existía y lloré y lloré mucho; no sé si por los problemas de dinero de mi familia o por el derrumbe de una fantasía en la que creía; o porque tal ves nunca imaginé que las personas que me amaban me iban a echar una mentira tan grande, la iban a sostener por tanto tiempo y, por último, me tumbarían de esa nube para caer de cara en el pavimento de la vida real
viernes, noviembre 25, 2005
telenovela clasemediera...
Sólo una vez he visto llorar a mi madre: la vez que la cajuela del Maverik 73 color pistache se le cerró en la nariz, dejándosela morada e inflamada como berenjena por unos cuantos meses. Bueno, también la vi llorando otra vez, pero esa no me gusta contarla. La oí sollozando en su cuarto; estaba encerrada con llave. Toqué en la puerta y nomás escuchaba cómo se sonaba los mocos y disimulaba la voz. Seguí tocando angustiado la puerta hasta que la abrió. "Es que me duele mucho la cabeza, mi amor", me dijo. Pero yo sabía que lloraba de frustración porque no podríamos salir de vacaciones a la playa, como algunos años lo habíamos hecho con mucho esfuerzo, con todos mis tíos y mis primos. Tal vez era una pendejada llorar por eso pues había miles de personas que nunca habían salido de vacaciones; pero la frustración del clasemediero dicen que a veces es aún peor que la del pobre. Era un llanto lleno de coraje, un berrido lleno de impotencia ante una situación que tal vez ella consideraba una injusticia de la vida y a la que se tendría que resignar para siempre. Era injusto que mi padre trabajara 365 días al año en un negocio propio que -desgraciadamente- sólo producía lo necesario para seguirlo trabajando y manteniendo y darle de comer a tres hijos a cambio de esclavizarse a él de por vida. Trescientos sesenta y un días de partirse el lomo más de 10 horas diarias en su negocio para no poder irnos a la playa por tan sólo cuatro días. Me puse triste porque yo no quería ser pobre porque los niños pobres me dan lástima cuando los veo en la calle. Me encerré con llave en mi cuarto -donde también dormían mis hermanas- a llorar. De grande yo no quería un trabajo así.
jueves, noviembre 24, 2005
de graduación...
No eran las notas del pandero que meneaba la chichona del micrófono, ni las de la guitarra eléctrica barata que tocaba el músico de coleta las que inundaban de alegría el salón de eventos; era esa algarabía y ese orgullo que sentían nuestros familiares de que ya nos podían llamar "Licenciados" lo que se respiraba en el lugar. Era mi graduación. Recibí de regalo: plumas, maletines, agendas, corbatas y de más parafernalia de Gutierritoz de Oficina. "Ya se graduo, pues hay que darle todo el kit de burócrata", creo que pensaban. Me sentía miserable, pero la familia se sentía a toda madre; eso era lo que importaba.
Era casi medio día y aún traía puesto el smokin, pero había perdido la faja, las mancuernillas y manchado la camisa de jugo de uva. Los zapatos ya no brillaban tanto por las gotas de vómito y el lodo seco en los bordes de la suela. El sabor de mi boca era desagradable y el olor más insoportable que una caca de albañil en lote baldío. Caminaba por la calle lateral a la avenida principal y me sentía ridículo. Domingo, 12:46 pm y yo en smokin con una resaca horrible dirigiéndome por el coche de mi mamá al salón de eventos en el que lo había dejado estacionado. Me preocupaba que estuviera cerrado por ser domingo y tuviera que regresar en taxi a casa y tener que ir por el carro –otra vez en taxi- hasta el día siguiente. De buenas, el estacionamiento estaba abierto. La mano me temblaba al momento de sacar la llave y tratar de abrir la puerta del auto. Me quité el saco y me arremangué la camisa. Por fin logré abrir la puerta del coche. Subí. Me quemé el antebrazo con el volante y grité un chingatumadre que nadie oyó. Lo único que quería era dormir y quitarme ese malestar físico que, ignoraba si era por la cantidad de alcohol ingerida o por ver la cruda realidad de haber dejado ya de ser un estudiante. Fui directo a mi casa. Todo el camino fui pensando en el regaño que recibiría por la hora de llegada y mi estado de gato revolcado que, obviamente, detectarían por el fétido olor de mi boca, mis axilas, mi cabello y mis ojos rojos. Le resté importancia al ver que en casa no había nadie.
Desperté a las 8 de la noche, todavía con un sabor horrible en la boca pero ya sin el dolor de cabeza. Mezclé whisky con cerveza y luego vodka con jugo de uva y piña. Cuando no traes carro te vale madre y, a veces, trayendo carro también. En la graduación no había más que whisky para tomar, y pues me lo tomé. En la torna graduación llevaron cartones de cerveza y me las tomé. Después unas amigas sacaron unos jugos y 2 botellas de vodka que habían escondido en la cajuela de un carro y también tomé. El efecto fue devastador. Había terminado la carrera profesional, tenía 22 años y la vida empezaba a joderse. De sentirme único, había entrado automáticamente al club de los del montón. Era otro licenciado, uno más de los tantos que hay. Como si el mundo necesitara más licenciados, ingenieros o abogados. Mis padres presumían orgullosos que su hijo "ya era un licenciado" y yo me sentía patético cada que lo mencionaban. Otros compañeros sí se pavoneaban y miraban por encima del hombro, con esos ojos perdonavidas, porque ya "eran alguien"; pos sí, como nunca fueron nada ahora se sentían alguien. Yo pensaba que era ahora cuando pasábamos a ser unos don nadies y a jodernos. Continuará...
Era casi medio día y aún traía puesto el smokin, pero había perdido la faja, las mancuernillas y manchado la camisa de jugo de uva. Los zapatos ya no brillaban tanto por las gotas de vómito y el lodo seco en los bordes de la suela. El sabor de mi boca era desagradable y el olor más insoportable que una caca de albañil en lote baldío. Caminaba por la calle lateral a la avenida principal y me sentía ridículo. Domingo, 12:46 pm y yo en smokin con una resaca horrible dirigiéndome por el coche de mi mamá al salón de eventos en el que lo había dejado estacionado. Me preocupaba que estuviera cerrado por ser domingo y tuviera que regresar en taxi a casa y tener que ir por el carro –otra vez en taxi- hasta el día siguiente. De buenas, el estacionamiento estaba abierto. La mano me temblaba al momento de sacar la llave y tratar de abrir la puerta del auto. Me quité el saco y me arremangué la camisa. Por fin logré abrir la puerta del coche. Subí. Me quemé el antebrazo con el volante y grité un chingatumadre que nadie oyó. Lo único que quería era dormir y quitarme ese malestar físico que, ignoraba si era por la cantidad de alcohol ingerida o por ver la cruda realidad de haber dejado ya de ser un estudiante. Fui directo a mi casa. Todo el camino fui pensando en el regaño que recibiría por la hora de llegada y mi estado de gato revolcado que, obviamente, detectarían por el fétido olor de mi boca, mis axilas, mi cabello y mis ojos rojos. Le resté importancia al ver que en casa no había nadie.
Desperté a las 8 de la noche, todavía con un sabor horrible en la boca pero ya sin el dolor de cabeza. Mezclé whisky con cerveza y luego vodka con jugo de uva y piña. Cuando no traes carro te vale madre y, a veces, trayendo carro también. En la graduación no había más que whisky para tomar, y pues me lo tomé. En la torna graduación llevaron cartones de cerveza y me las tomé. Después unas amigas sacaron unos jugos y 2 botellas de vodka que habían escondido en la cajuela de un carro y también tomé. El efecto fue devastador. Había terminado la carrera profesional, tenía 22 años y la vida empezaba a joderse. De sentirme único, había entrado automáticamente al club de los del montón. Era otro licenciado, uno más de los tantos que hay. Como si el mundo necesitara más licenciados, ingenieros o abogados. Mis padres presumían orgullosos que su hijo "ya era un licenciado" y yo me sentía patético cada que lo mencionaban. Otros compañeros sí se pavoneaban y miraban por encima del hombro, con esos ojos perdonavidas, porque ya "eran alguien"; pos sí, como nunca fueron nada ahora se sentían alguien. Yo pensaba que era ahora cuando pasábamos a ser unos don nadies y a jodernos. Continuará...
lunes, noviembre 21, 2005
mi lucha contra las luchitas...
Antes de empezar, déjenme empiezo a tirar tantita cuacha (nomás tantita): El Vaticano critica la eutanasia en México que porque dicen que con ese acto se desecha a quienes no sirven. ¡Vaya, hasta que lo aceptaron!!! Han desechado a los indios, a los ciegos, a los paralíticos que no ganan medallas de oro, a los retrasaditos mentales que no son políticos, a los ancianos, etc, etc; y ahora es que se preocupan y vienen con esa mamada de no matar a los mensitos.
Carta de recomendación para los de Playboy México: Saquen en pelotas a Laura Zapata, hermana cincuentona de la Thalia, no sean cu&os y lléguenle al precio; esa ñora está bien buenota, archirebuena y aparte estudió Leyes y le pueden hacer una entrevista inteligente y excelente, no como las otras asquerosas que sacan como la Lilian de la Chocha y la Sabrina chichis cancerosas... buakatelas!!! Puro mugrero.
Empieza el post: La lucha libre me caga tanto como el mariachi, el tequila y Chente Fernandez. Siento repulsión por los güeyes que les brota lo macho cuando pagan un mariachi (esos que cantan con huevos y se golpean el pecho a la primer rola) o les sale lo maricón con "tres regalos" o "página blanca" (esos que lloran por la vieja que los dejó... pos no que muy machos, putitos). El tequila no lo he vuelto a tomar desde hace como 10 años, después de una borrachera espantosa que me puse con ese liquidito que sabe a orina de manatí. Y Chente Fernandez: Dios mío; es lo mismo que el mariachi, nomas que es famoso, se presenta en palenques, se injerta pelo, se lo pinta y lo van a ver viejas dolidas y narcos. La lucha libre es lo mimo, pero pior. Ahora resulta que lo que antes era naco y arrabalero y underground, los fresitas lo han puesto en una posición de ser algo cool; porque la coliseo se llena de fresitas y culturosos los martes de lucha libre. Ya no van los compitas borrachos con el pantalón a media nalga, la viejita que vende semilliats y le mienta la madre a los rudos; es más, ya hasta aumentaron los precios y echan Maestro Limpio en los pasillos. Recuerdo que mi papá me llevaba a ver pelear a Super Muñeco y a Super Ratón y me compraba mis rings de madera y mis luchadores de plástico. Pero ahora, dios mío: las máscaras, los cuadrilateros de madera y los luchadores de plástico que mi padre me compraba de niño, ahora los culturosos los compran para hacer sus fotos raras y sus "performances" y sus exposiciones de fotografía y sus diseños vanguardistas mexicanos y kitsch... puuuuaaaajjjj!!!! Para ellos la cultura mexicana es una máscara de Pierrot u organizar un cineclub donde pasen las películas del Santo. Asco total. Una máscara de luchador se me hace lo mismo que un condón de esos que no son sensitive. El pedo es que los fresitas piensan que se dan baños de pueblo por hacer de lo naco algo cool o, de lo que ellos consideran mexicano, algo underground y artístico. A lo que voy es: ¿Qué de impresionante o llamativo puede tener ponerse una máscara en la cara???.....la mayoría de la gente las usa a cada rato; no sé que le ven de artístico.
Carta de recomendación para los de Playboy México: Saquen en pelotas a Laura Zapata, hermana cincuentona de la Thalia, no sean cu&os y lléguenle al precio; esa ñora está bien buenota, archirebuena y aparte estudió Leyes y le pueden hacer una entrevista inteligente y excelente, no como las otras asquerosas que sacan como la Lilian de la Chocha y la Sabrina chichis cancerosas... buakatelas!!! Puro mugrero.
Empieza el post: La lucha libre me caga tanto como el mariachi, el tequila y Chente Fernandez. Siento repulsión por los güeyes que les brota lo macho cuando pagan un mariachi (esos que cantan con huevos y se golpean el pecho a la primer rola) o les sale lo maricón con "tres regalos" o "página blanca" (esos que lloran por la vieja que los dejó... pos no que muy machos, putitos). El tequila no lo he vuelto a tomar desde hace como 10 años, después de una borrachera espantosa que me puse con ese liquidito que sabe a orina de manatí. Y Chente Fernandez: Dios mío; es lo mismo que el mariachi, nomas que es famoso, se presenta en palenques, se injerta pelo, se lo pinta y lo van a ver viejas dolidas y narcos. La lucha libre es lo mimo, pero pior. Ahora resulta que lo que antes era naco y arrabalero y underground, los fresitas lo han puesto en una posición de ser algo cool; porque la coliseo se llena de fresitas y culturosos los martes de lucha libre. Ya no van los compitas borrachos con el pantalón a media nalga, la viejita que vende semilliats y le mienta la madre a los rudos; es más, ya hasta aumentaron los precios y echan Maestro Limpio en los pasillos. Recuerdo que mi papá me llevaba a ver pelear a Super Muñeco y a Super Ratón y me compraba mis rings de madera y mis luchadores de plástico. Pero ahora, dios mío: las máscaras, los cuadrilateros de madera y los luchadores de plástico que mi padre me compraba de niño, ahora los culturosos los compran para hacer sus fotos raras y sus "performances" y sus exposiciones de fotografía y sus diseños vanguardistas mexicanos y kitsch... puuuuaaaajjjj!!!! Para ellos la cultura mexicana es una máscara de Pierrot u organizar un cineclub donde pasen las películas del Santo. Asco total. Una máscara de luchador se me hace lo mismo que un condón de esos que no son sensitive. El pedo es que los fresitas piensan que se dan baños de pueblo por hacer de lo naco algo cool o, de lo que ellos consideran mexicano, algo underground y artístico. A lo que voy es: ¿Qué de impresionante o llamativo puede tener ponerse una máscara en la cara???.....la mayoría de la gente las usa a cada rato; no sé que le ven de artístico.
domingo, noviembre 20, 2005
más cosas de morritos...
Me gustaba ir en sentido contrario de las escaleras eléctricas: subir las que iban para abajo y bajar las que iban para arriba, lo que no me gustaba era que el maricotas del guardia de seguridad del centro comercial me acusara con mis padres. Me gustaba subir los escalones de mi casa de dos en dos, pero dejó de gustarme cuando resbalé y caí con la barbilla justo en el filo del noveno escalón, uno antes de llegar al segundo piso. Me daba risa cuando Kiko decía "¡chusma, chusma, prrrt!", pero se me engarruñaba el corazón cuando al Chavo del 8 le quitaban su torta de jamón. Disfrutaba ver a través de la tela negra que cubría la bocina del tocadiscos, imaginando que había alguien cantando dentro de ella, pero no me gustaba cuando me daban la explicación técnica de cómo funcionaba realmente el tocadiscos. Me gustaba que mi abuelita me regalara ollas de lentejas en mi cumpleaños o me llevara pays de piña Marinela los fines de semanas; también me gustaba quedarme a dormir en su casa porque me dejaba dormir en la parte de arriba de la litera, pero no me gustaba que mi mamá se enterara porque nos regañaba a mí y a mi abuelita. Me gustaba que mi mamá me cortara la carne en pedacitos, pero no me gustaba que mi papá me regañara por no hacerlo yo mismo. Me gustaba dormir en el cuarto de mis padres, pero no me gustaba que la razón fuera que había tenido pesadillas. Me gustaba la nieve, pero en esta ciudad nunca nevaba, sólo caía hielo. Me gustaba la playa, pero sólo podíamos ir una vez al año. Me gustaban el helado de guanábana, pero no me gustaba la punzada traicionera en la sien cuando lo comía muy rápido. Me gustaba esconderme de mis hermanas y luego salir y asustarlas, me gustaban las albercas, pero no me gustaba tocar el fondo con la mano porque me tronaba el oído. Me gustaba tener mascotas, lo que no me gustaba era cuando se morían porque lloraba mucho. Me gusta mi vida, me gusta el mundo; pero podría ser mejor. Algunas veces no me gusta el mundo y lo odio y no me gustaría vivir en él; pero no me quiero morir.
Saludos y buen inicio de semana pa´tochos morochos.
Saludos y buen inicio de semana pa´tochos morochos.
jueves, noviembre 17, 2005
el antifilósofo de cantina...
Nos cruzamos a la cantina de enfrente porque la cantina que acostumbramos -esa donde merodea el Filósofo de Cantina- estaba cerrada sin razón aparente... o por aparente hueva de los dueños. Entramos y no se veía mal el lugar; hasta pipirisnais se sentía el ambiente con sus sillas forradas de tela, sin ratones, con madera en las paredes y uno que otro teporocho con pinta de político, empresario o empleado bien pagado, de esos que se aflojan la corbata, se deja el gafete de la empresa y se arremangan la camisa y ya no se devuelven al jale. Todo estaba bien hasta que nos enteramos que ahí no regalaban la botana sino que uno tenía qué pagarla, snif. Ni unos mendigos cacahuatitos nos ofrecieron los hijos de su tacaña madre. Eso sí, la cerveza estaba al mismo precio pero menos fría... eso si es pa´meterles corcholata tras corcholata por el cuchufleto. Los meseros eran más mamones, lo que justificó sin remordimientos el hecho de no dejar ni siquiera una estampita de los Huevocartoons como propina. Y, en efecto, estaba la antítesis del Filósofo de Cantina: el gemelo malvado, el hermano perdido, el supermán bizarro de tan femenino y perfecto personaje que alaba a la mujer y a la vida y al amor. Era obvio imaginarnos esto, pues el diámetro en en que se encuentran ambas cantinas forma un yin yang perfecto y salimos del color blanco pa´irnos a meter al color negro. Escuchábamos su plática: "Yo cuando cumpla 30 años de casado con mi veja, me la voy a llevar a Japón", decía con cara de presumido. "No mames", le dice un catarrín trajeado de corbata floja, "imagínate lo que le vas a tener qué regalar cuando cumplan 35 años de casados". A lo que el Antifilósofo de Cantina contestó: "Ah no, a los 35 años de casados me devuelvo por ella a Japón". Pa´mamadas y chistes malos mejor veo Otro Rollo. Está por de más decirles que nos terminamos la cerveza caliente y nos fuimos de ahí; sin dejar propina y deseando que su madre -la del Antifilósofo- se subiera en una bicicleta sin asieto y se lanzara por alguna vereda de los Alpes.
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