martes, septiembre 30, 2008

La Neta del Planeta 43-46




lunes, septiembre 29, 2008

La del fin de semana

Saqué la mano empapada y entumida de la hielera, pero con un par de cervezas que resplandecieron como trofeos. El sonido producido por el hielo de barra al ser escarbado siempre me ha gustado. Los bautizos tienen que ser así, con cerveza, para poder perder el estilo y evitar comportarnos como los adultos serios y aburridos que nos negamos a ser.
Me quedé platicando un rato con un amigo al que tenía rato de no ver. Le di una de las cervezas y bebimos, mientras los demás compas -casados y con niños- jugaban un partido de fútbol en la cancha del rancho en el que había sido el evento religioso.
Hace algún tiempo, ese mismo camarada me dijo que se había acostado con una muchacha de proporciones, digamos, gigantescas. "Tenía 5 meses sin coger, compadre", fue su excusa aquella vez. Entre trago y trago me confesó que había vuelto a ver a dicha mujer y que se la había vuelto a coger.
-¿Y está más delgada o sigue igual de tamalona? -pregunté.
-Nel güey, sigue igual... o más gorda.
-Pinche compadre, te mamas...
-No güey, pero ahora sí apagué la luz.
-¿Para no verla o qué?
-No, para no quemarme las nalgas con el foco del techo.
-¡Plop!

domingo, septiembre 28, 2008

Otras tiras

Va un par de tiras de las que salen pulicadas en las ediciones juveniles del periódico el Norte, de Grupo Reforma:


sábado, septiembre 27, 2008

Anuncio

Ya están en línea la número 6 y la 7 de ¡#$%&! Cómics
Buen fin de semana.

viernes, septiembre 26, 2008

Divagación del fin de semana y 3 netas

La mayoría de las personas sacrifican sus planes, sus sueños y las cosas que les gustaría hacer por los hijos. Yo prefiero sacrificar los hijos por mis planes, mis sueños y las cosas que me gusta hacer.

Bueno, ahora sí la tira, para que este post y este viernes no estén tan grises.



jueves, septiembre 25, 2008

La Neta del Planeta 35-39





miércoles, septiembre 24, 2008

La Neta del Planeta 30-34 y Capi Cooltura 23






Y aquí está la tira 23 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine:

martes, septiembre 23, 2008

La Neta del Planeta 25-29





lunes, septiembre 22, 2008

La Neta del Planeta 20-24

Aquí van 5 tiras para empezar la semana.





sábado, septiembre 20, 2008

Pensamiento de fin de semana.

Estoy seguro que los hijos que no tendré, algún día me agradecerán no haberlos traído al mundo.

viernes, septiembre 19, 2008

La Neta del Planeta 10-19

Ahí van otras diez tiras. Que las disfruten.










jueves, septiembre 18, 2008

Tiras y más tiras para usté

La tira 22 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine:


Viendo el problema en que se convierte almacenar tanto papel y los árboles que en los últimos años me he chingado haciendo mi trabajo, decidí crear mi propia tira cómica ecológica: sin lápiz, tinta ni papel; pura tecnología de punta (¡Ahijuechú!). Además, eso de no dibujar y sólo poner textos distintos sobre la misma tira para que parezca que es otra, está de lujo, pues me puedo aventar hasta 20 tiras diarias. Con ustedes, las primeras 10 tiras (de la 0 a la 9) de: La Neta del Planeta:










miércoles, septiembre 17, 2008

Lección de Español

Yo tecateo
Tú tecateas
Él tecatea
Nosotros tecateamos
Ustedes tecatean
Ellos tecatean

Es esto:


...o es una pareja de policías que se la pasan agasajando.

martes, septiembre 16, 2008

Pasado Epistolado

Me cambié de casa hace una semana. Entre mudanza y mudanza y poniendo orden en la nueva madriguera que rento, me di cuenta que me faltan muchos libros, cómics, películas y discos que alguna vez presté y nunca más me devolvieron, snif.
(Niños del mundo: No obedezcan a sus papás. Nunca presten sus juguetes).

También, debido a esa mala costumbre que tengo de guardar tarjetitas, tickets y papelitos que creo que en un futuro me servirán, salieron cosas que ni sabía que tenía guardadas: recuerdos y vivencias que por alguna razón tenía olvidados o bloqueados.
De entre todo el mugrero que saqué haciendo limpia brotaron montones de caricaturas y tiras cómicas de hace 8 o 10 años: de perdido unas 2000. Algunas buenas, unas tendenciosas, unas muy inocentes, otras con línea editorial marcada y otras muy malas tanto en el contenido como en el trazo. Quizá las guardé creyendo que algún día seré famoso y habrá un Museo de Caricaturistas Regiomontanos en el que exhibirán mi trabajo; pero me dejé de puñetas mentales pensando que a la gente lo que menos le importa es conocer mi trabajo de hace 10 años, cuando dibujaba más culero de lo que ahora lo hago. Entonces, como esos dibujos nomás han hecho bulto y ocupado espacio -y con el paso del tiempo ese montón se duplicará o triplicará porque seguiré en esa profesión-, decidí tirar la mayoría de ellos. De algunos hasta tenía guardados varios ejemplares del periódico o revista donde salieron publicados. Había muy pocas caricaturas a las que les tuviera aprecio, a las que consideraba buenas, interesantes, haya disfrutado haciendo o valiera la pena guardar. Curiosamente, de entre uno de los montones de cartones políticos y tiras cómicas, salió esta cartita:


¡Mi viiidaaa! Escribió "Gustavo" con "be grande". ¿A poco no se la comen?
Hasta me hizo dudar si el recadito era realmente para mí o iba dirigido a un Gustabo y no a un Gustavo, como yo. Al abrir el papelito, esto fue lo que encontré:


La muchachita ya había escrito "Gustavo" con "ve chica"; como que pensó: "Pos si no es una es la otra" (en aquel tiempo no era tan popular la "doble ve", si no, estoy seguro que la hubiera usado para disminuir su margen de error). El recadito tiene fecha del 96 y apareció sobre mi pupitre después de un receso. Tenía yo 19 años y cursaba los primeros semestres de la carrera. Al parecer, yo le caía muy bien, pero no nos conocíamos, ay, snif. El pedo de esta cartita es que nunca supe quién demonios la mandó, pues la señorita anónima olvidó poner su nombre, matricula o salón; aparte, nunca me dio por investigar quién traía libretas con márgenes rosas, ni la damita se me puso enfrente para presentarse ni me mandó señales para que yo dijera: "Ah, ¡es ella!". Probablemente esta chicuela creyó que con tremenda frentota que desde entonces me cargo era capaz de leer el pensamiento o adivinar las cosas.

Mientras desempacaba mis valijas, me rascaba las verijas y me aclimataba a la nueva vivienda, me vino a la mente la triste imagen de una mujer fea y ñoña, tipo "Mariana" , la más gachita de Timbiriche; una mujer en sus treintas, sentada aún en las bancas del sombreado o en los escalones que unen los pisos 3 y 4 del edificio 2 de la universidad, comiéndose unos fritos con salsa, como la loca esa de la canción que dice: "...y los muchaaachos del baaarrio le llamaban loca... y uuunos hombres vestiiidos de blanco, le dijeron: veeeeen".

Es por eso que escribo esto:
Tú, autora de esta carta, si estás leyendo este blog, te digo: ¡Siiiií, sí quiero ser tu amigo! Snif. Ya puedes dormir tranquila.

viernes, septiembre 12, 2008

El País Marchito

Imaginaba esos rumores zigzagueando entre los fatuos pasillos del edificio como los dragones digitales que televisaban entre corte y corte durante las recientes olimpiadas. Pocos hablaban del tema. Algunos por miedo, otros por respeto y, la mayoría, porque simplemente se les había pedido que no hablaran de eso.

Hoy, ojeando uno de los tantos medios masivos de esta ciudad, leí una carta dirigida al gobernador del estado y confirmé que los rumores que inundaban las oficinas de redacción eran ciertos. El dueño de uno de los periódicos en los que su servidor trabaja –o sea: yo- decidió dejar Monterrey para irse a vivir a una ciudad norteamericana. Se fue con todo y todo: hijos, nietos, yernos, nueras, mascotas y hasta macetas. Una de las razones que redacta en la carta –y, creo yo, la más fuerte- es que “perdió la fe”. Así, sin más: Perdió la fe. Me aterroricé al leer esto. Pensé: “Un hombre millonario y superpoderoso, que puede garantizar su felicidad y la de su familia, comprar seguridad, amigos, mansiones, hectáreas de bosques, pedazos de playa y hasta fe, perdió la fe”. Realmente me aterró, pues me sentí menos que nada.

¿En qué podemos creer nosotros, simples mortales?: ¿En un Dios que por más que le rezas nunca aparece pero con el que hay que estar agradecido porque nos manda -aunque sea- una tortilla embarrada de frijoles para comer? Imagino que sucedió lo mismo con quien me ha dado trabajo en su medio impreso desde hace 11 años: perdió la fe en un país en el que, por más que trabajes, trabajes y trabajes, simplemente no vale la pena porque las cosas nada más empeoran.
Pareciera que la apatía es la solución en una tierra donde no pasa nada aunque uno sea optimista, honesto, trabajador y soñador. Apatía ante todo. Quedarse inmóvil porque nada importa en realidad. Si no tienes dinero, como quiera no tendrás para juntar un rescate cuando te secuestren a tu hijo; si te sobra el dinero, como quiera no recuperarás a tu hijo… entonces, ¿para qué hacer algo?, ¿para qué marchar en un país marchito?, ¿para qué vivir dentro de la ley si quienes imponen las leyes viven fuera de ellas y solapan a los delincuentes?, ¿de qué sirve ser un empresario honesto si al rato va a llegar un hampón –de cuello blanco o manos rojas- a imponerte sus condiciones y, si no le entras, va de por medio tu trabajo, tu esfuerzo, tu tranquilidad y tu vida? ¿Para qué hacer algo, díganme? ¿Para qué si quienes tienen el poder de cambiar el rumbo del país han perdido la fe?

Al leer la carta de mi jefe laboral me sentí con más razones para seguir siendo antipatriota; para seguir despreciando esta tierra, aborreciendo a su gente y sus políticas contradictorias. Un país donde es legal matar fetos pero no aplicarles pena de muerte a los asesinos. Con más gusto me reiré cuando México fracase en el mundial, en las olimpiadas o en cualquier otra actividad. Me dará un gusto enorme... Que se empine el país... que se quiebre la nación... que se hunda y nadie vaya a votar para que no tengan un solo voto con el cual comprobar quién ganó… a ver si así las cosas mejoran.
Con esa carta reafirmé que, si tuviera la oportunidad, los recursos y facilidades de vivir en otro país, no lo pensaría dos veces, porque como México no hay dos. Es decir: porque no puede haber otro país igual de culero que éste.
Qué ironía que en el país más criminal, ratero y terrorista del mundo -los Estados Unidos- se viva mejor que en México, que nomás lo malo le ha aprendido.

Éste es el réquiem de un país muerto…

miércoles, septiembre 10, 2008

Cintarazos en el verano del 88

No había día en que Doña Pelos anduviera de buen humor. Decía que nosotros, los niños de la cuadra, la poníamos de malas. Debido a eso, colocaba ramas con espinas en el patio delantero de su casa para que no nos acostáramos sobre el zacate a encontrarle formas a las nubes, atravesaba su coche para que no circuláramos en bicicleta y, tres veces al día –o más-, echaba cubetazos de agua con jabón para que no nos sentáramos sobre los escalones que estaban bajo la sombra del enorme encino que se erguía en “su” banqueta. Sí, “su” banqueta: Doña Pelos decía que “era suya” y que le rumbáramos a la chingada de ahí. Muchas veces –harta- visitaba las casas del barrio para hablar personalmente con nuestros padres. Se quejaba de lo ruidosos que eran nuestros juegos y de esa “ociosa” (a los adultos les encanta la palabra “ocioso”) costumbre de sentarnos en sus escalones a descansar después de andar toda la tarde en bicicleta sin “hacer nada de provecho” (otra frase favorita de los adultos). Pero es que Doña Pelos era la única vecina que tenía jardín amplio al frente y el encino de “su” banqueta era de los pocos árboles que los desarrolladores del complejo habitacional no habían talado. En aquel verano del 88, los montes baldíos donde antes jugábamos y buscábamos insectos bajo las rocas comenzaban a desaparecer. En su lugar, construían viviendas de mala calidad a precios de palacios reales.
Ante la situación de Doña Pelos yendo de rajona con nuestros padres, no podíamos hacer nada sino aguantar el castigo que nos impusieran con sentencia de que, si Doña Pelos se quejaba de nuevo, la reprimenda sería peor. Nos hervían las ganas de vengarnos y hacerle una maldad -como huevearle la casa o romperle un vidrio- pero era imposible, pues luego-luego se darían cuenta que los culpables habíamos sido nosotros.
Es por eso que me gustaba Halloween. En Halloween el barrio se llenaba de niños de otras colonias –“colonias más feítas”, decían las vecinas- a quienes echaban la culpa de las naranjas apachurradas a pisotones en la cochera o las pulpas de tamarindo que embarrábamos en la puerta y paredes de su casa.
Una vez, sin querer, rompimos el medidor de luz de casa de Doña Pelos mientras tratábamos de tumbar un panal de avispas a pedradas. La Pelos salió echando humo y gritando mil groserías por minuto. “¡Ora sí van a ver, hijos de la chingada!”A la primera casa que fue, fue a la mía, a donde yo había corrido a esconderme. Al enterarse de lo del medidor, mi padre me subió a jalones de oreja a mi cuarto y me dejó una marca colorada en el brazo derecho cuando intenté -sin éxito- cubrirme los cintarazos que iban directo a mis nalgas.
Desde la ventana de mi habitación observé cómo los demás niños salían con cautela de una casa en obra negra en la que se habían escondido. No sé por qué, pero pensé en la selección natural que mencionaban en el libro de biología y en la supervivencia de los más fuertes; de los más astutos. Sentí como si yo nunca fuera a ser ese niño que se salvaba de los castigos y se salía con la suya... No mientras mi padre usara cinto y yo siguiera pensando que el refugio más seguro era mi casa.

martes, septiembre 09, 2008

Pensamiento y tira.

Hace poco leí esto en la pared de una cantina:

"La vida es un divertido(?) concurso de hilvanar agujas, el pedo es no entrarle con guantes de box".

Y aquí se las dejo ir... la tira número 21 del Capitán Cooltura y el Agente Moleskine. Si quieren ver las tiras atrasadas, váyanse aquí, se los ordeno, que cada miércoles suben la nueva "aventura" de este personaje.

lunes, septiembre 08, 2008

Buen inicio de semana.

Ya están arriba los números 4 y 5 de ¡#$%&! Cómics, para aquellos que no los tengan en su versión print.

A partir de este miércoles podrán conseguir el número 11 en los lugares de costumbre (Cómic Castle Monterrey, Guadalajara, D.F., Gandhi Monterrey, Café Infinito, Café Nuevo Brasil, Cine Café Secuencial, Café 16mm, etc.), ya que salió con un poco de retraso de imprenta, snif.

Va una probadita de la portada del número 12, cortesía de el gran Bachan:


Ahí se ven.

sábado, septiembre 06, 2008

...y luego no quieren que digamos que las pinches viejas están locas 3

- ¿Me amas? -pregunta.
- Sí, mi vida, sí te amo mucho -respondo mientras me rasco los huevos recién exprimidos de semen.
- ¿Por qué?
- ¿"Por qué" qué?
- ¿Por qué me amas? No te hagas güey.
- Porque...eeee...
Silencio abrupto. "¿Qué preguntas son esas?", pienso.
- ¡Ash!, ni siquiera sabes por qué me amas.
- No. No es eso, preciosa. A ver: Dime tú por qué me amas -contraataco.
- ¡Ash, Gustavo!: me caga que me respondas con una pregunta que yo te hice primero.
- Pues tú debes de saber la respuesta para haberme preguntado eso.
Pone cara de "tú-y-tus-pinches-mamadas-pseudo-filosóficas-psicológicas".
- Te amo porque estoy aquí contigo -le digo.
- ¿Nomás por eso?
- ...y porque me gustas mucho.
- ¿Nomás por eso?
- Por eso y muchas cosas más.
- "...ven a mi casa esta navidad", como decía la canción ochentera, ¿o qué?
- Ya mi amor. No estés chingando... -acaricio su barbilla.
- No, no estoy chingando. ¿Por qué me amas? ¡Dime!
Y le digo lo primero que me nace de la pechuga:
- Te amo porque siempre que me hacían esta pregunta, no tenía una razón; y ahora tengo tantas que me dejan mudo.

viernes, septiembre 05, 2008

Ah, qué mis amguis...

Qué odiosos son los amigos que no aceptan un NO por respuesta. El miércoles me hablaron al celular por ahí de las 10 de la noche para invitarme a chupar al taller de un compa. Yo, como el macho viril que soy, tomaba un baño de espuma con mi mascarilla de pepino, caléndula y miel, mientras las notas de los Bee Gees recorrían las paredes de mi nueva guarida secreta de renta. Sonó el ringtone de “este teléfono parece carpintero-porque hace ring-porque hace ring…” a mitad de la canción “Estey in de Lain”, la más famosa del grupo. Puse pausa y contesté:

-Bueno…
-Vente güeeey, aquí estamos chupando.
-Nombre, güey, mañana me levanto temprano.
-Yo también, ¿y qué?
-Nel, güey, ando desvelandón.
-Yo también, ¿y qué? Vente.
-Ando jodido, mejor el fin de semana nos echamos algo.
-También el fin de semana chupamos, pero vente ahorita para acá.
-Nel carnal, ya llegué a mi casa y me da hueva ir: está muy lejos tu taller.
-Yo vivo más lejos que tú, ¿y qué? Vente.

Colgué, acomodé de nuevo la rodaja de pepino que había resbalado tímidamente por mi ojo y le subí hasta el número 10 del volumen de mi monstruo digital marca Pony. Digo, Sony.

jueves, septiembre 04, 2008

Me sentí mal, pero me vale madre.

Jajajaja... Buscando nomeacuerdoqué en Internet di con el blog de un güey que se describe como: "Un hombre apasionado, sin tabúes y que vive al máximo cada instante", y, en la foto del perfil, el güey sale todo formal: con una corbata espantosa y un traje que de seguro robó de la tumba de Clavillazo.
Uy, cuánta adrenalina, pensé yo.

¿Realmente una mujer sentirá cosquillitas en el mejillón si un hombre se describe como "sin tabúes"? ¿A qué se refiere con "vivir al máximo cada instante"? ¿Cómo se vive al máximo?: ¿en los excesos?, ¿al filo de la muerte? ¿saliendo a la calle y yendo al trabajo enfundado en el traje con el que embalsamaron a Resortes? Nunca lo he comprendido.

Chale, me sentí más pinche que las playas de Tampico por burlón, pero no pude evitarlo: El güey ese me hizo el día.
Pinche hubiera sido que pusiera la liga a su blog.

martes, septiembre 02, 2008

Me topé al Zurdo

Al Zurdo le faltó oxígeno al nacer, por eso la parte derecha de su cuerpo estaba atrofiada.
La mano la tenía así: como que toda engarruñada. Cuando movía el brazo malo parecía una excavadora Caterpillar y sus dedos garras. De la pierna derecha nomás cojeaba.

Creo que el Zurdo llegó al barrio vendiendo “bolis” -una bolsas de plástico con agua de sabores congelada dentro- en una hielera que cargaba con la mano izquierda. Contaba las monedas con la mano macueca y nunca aceptaba nuestra ayuda, no sé si por desconfiado o por no sentirse inútil. Nos hicimos amigos de él de volada.
Una vez, mientras contaba las ganancias del día, llegó un amigo por atrás y le picó las costillas para asustarlo. “¡Aaaay, amá!”, gritó el Zurdo todo espantado, mientras la mano macueca se elevaba por los aires soltando monedas para todos lados. Reímos como nunca.

De ahí en adelante aprovechábamos cualquier oportunidad para picarle los costados y ver cómo le saltaba la manilla al ritmo de su “¡Ay amá!”. Cuando llegaba alguien nuevo a la cuadra, le enseñábamos cómo apachurrarle el botón imaginario al Zurdo para que hiciera su gracia. Cuando se hartaba, nos perseguía con la mano tullida en alto, sostenida por la mano izquierda, mientras blandía los dedos como si fueran los tentáculos de un calamar para ponérnosla en la cara. El Zurdo sabía que eso nos provocaba repulsión, a pesar de que lo apreciábamos.

-Y a poco sí le la jalas con la izquierda, pinche Zurdo –preguntaba un amigo.
- No, no me la puedo jalar: me hace daño –decía al mismo tiempo que se tocaba la cabeza.
-Entones, por lógica: nomás el huevo izquierdo te funciona, ¿no?
Todos echábamos a reír.

Desde los escalones de casa de Doña Pelos veíamos cuando el Zurdo se aproximaba al barrio, entonces le cantábamos una rola de Ricky Martin, muy de moda en aquella época, que decía: “Tú-uuu, loca manillaaa…” y nomás movía la cabeza y se reía, como pensando: “Ya van a empezar estos cabrones a joder”. Casi siempre salía Doña Pelos a corrernos.

Hace poco me topé al Zurdo. Andaba vendiendo sellos de goma puerta por puerta. No sé si le vaya bien, pero andaba muy bien vestido el güey. Me reconoció, me abrazo y le pregunté que qué andaba haciendo por esos rumbos.

-Ando vendiendo sellos de goma, güey, y sigo ayudándole a mi papá en el taller de serigrafía.

Me tendió su tarjeta con la mano macueca. Tarjeta y toda la cosa traía el pinche Zurdo. La verdad me dio mucho gusto. Le dije que posiblemente necesitaría algunos jales para el negocio de cajas y quedé en hablarle. Nos despedimos, nos abrazamos y el Zurdo siguió caminando con su maletín guindo sostenido en la mano izquierda.
Antes de doblar en la esquina, imaginé que lo contrataba en el negocio como “ponedor oficial de sellos”. Lo pararía frente al mostrador, colocaría unas notas de remisión delante de él, le pondría un sello de goma de PAGADO en la mano macueca, me colocaría a sus espaldas y le picaría las costillas: “¡Aaaay, amá!”, gritaría el Zurdo mientras le brinca la mano, y: “¡PUM!”, quedaría sellada la nota.

lunes, septiembre 01, 2008

Marcha por México

¿Estará despertando el país o seguiremos siendo ciegos que, viendo, no ven?

Todos esos ciudadanos que marcharon para exigir un alto a la violencia y la renuncia de las autoridades incompetentes: ¿serán los mismos que fuman donde se prohibe fumar, niegan el paso a los conductores que ponen su direccional para cambiar de carril, invaden los pasos peatonales, se vuelan los semáforos en rojo y se estacionan en lugares para discapacitados?

¿Seguirán teniendo más concurrencia los conciertos de RBD, Intocable o El Reencuentro que una marcha pacífica para exigir paz y un lugar mejor para vivir?

¿Será verdad que, en el fondo, el hombre nace malo porque la naturaleza es así: violenta, seamos agua, viento, lava, peces, aves, carnívoros o humanos?

"La ley del más fuerte", "El cazador y su presa", "El más grande se come al más chico, al más débil"... ¿Será correcto, ético, moral o humano aplicar estas verdades del reino animal sobre el hombre?

Espero la respuesta correcta esté en un después de las primeras tres palabras de este escrito, y un no para el resto.